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Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Matrimonio Destinado:Consentida Por Mi Multimillonario

Status: En proceso
Genre:Amor eterno / CEO
Popularitas:605
Nilai: 5
nombre de autor: Pamela Agustina Iglesias OG

Segunda parte

Isabella creía haber dejado atrás los secretos del pasado, hasta que un contrato inesperado la obliga a unir su destino con el misterioso heredero Blackwood.

Un matrimonio por conveniencia, una regla que no pueden romper y sentimientos que jamás estuvieron en el contrato. 💍❤️

NovelToon tiene autorización de Pamela Agustina Iglesias OG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 13 — La noche de mi nacimiento

Isabella no podía apartar los ojos de la fotografía.

El hospital.

La fecha.

El bebé.

Y, detrás de la mujer que la sostenía, aparecía claramente Elena Blackwood.

La madre de Damián.

La mujer que llevaba años desaparecida.

—Esto no tiene sentido… —murmuró Isabella.

Damián tomó la fotografía.

La observó durante varios segundos.

—Ese hospital…

—¿Lo conoces?

—Sí.

Damián levantó lentamente la mirada.

—Es el hospital donde nací.

El silencio se apoderó de la habitación.

Isabella sintió que todo lo que creía saber sobre su pasado acababa de cambiar.

—Entonces Elena estaba allí cuando nací.

—Sí.

—¿Por qué?

Damián negó.

—No lo sé.

Victoria se acercó.

—Yo sí sé una parte.

Todos la miraron.

—La noche en que naciste ocurrió algo que nuestras familias intentaron ocultar.

---

Victoria tomó la fotografía.

—Tu nacimiento coincidió con una reunión entre tu abuelo y mi madre.

Isabella frunció el ceño.

—¿Mi abuelo y Elena?

—Sí.

—¿Para qué?

—Para entregar algo.

Damián preguntó:

—¿El archivo?

Victoria negó.

—No.

Señaló la fotografía.

—La tercera llave.

Isabella recordó el documento.

El tercero llevará la llave.

—Daniel.

Victoria asintió.

—Pero Daniel todavía no había nacido.

—Entonces, ¿qué llave entregaron?

Victoria guardó silencio.

Alexander intervino.

—La llave no siempre fue un objeto.

Isabella lo miró.

—¿Qué quieres decir?

—Durante años pensamos que era una pieza metálica. Después descubrimos que era una persona.

Damián comprendió.

—Isabella.

Ella abrió los ojos.

—¿Yo?

Alexander asintió.

—Tú eras la protección.

---

Isabella retrocedió.

—No entiendo.

Alexander habló con cuidado.

—Tus abuelos descubrieron que el archivo podía ser utilizado para destruir a ambas familias. Necesitaban esconderlo de una manera que nadie pudiera rastrear.

—¿Y me utilizaron a mí?

—No.

Alexander negó.

—Te protegieron.

—¿Cómo?

—Dividieron la información.

—Una parte quedó con los Blackwood.

—Otra con los Iglesias.

—Y la última…

Isabella miró a Daniel.

—Con él.

Daniel asintió.

—Pero faltaba algo.

—¿Qué?

Alexander respondió:

—Una persona que pudiera unir las tres partes sin pertenecer completamente a ninguna familia.

Isabella sintió un escalofrío.

—Yo.

---

Damián se acercó.

—¿Por qué nadie me dijo nada?

Alexander lo miró.

—Porque tú eras demasiado joven.

—¿Y ahora?

—Ahora eres el heredero que puede protegerla.

Damián tomó la mano de Isabella.

—No voy a permitir que nadie la utilice.

Victoria observó a ambos.

—Ese era exactamente el plan de Elena.

Isabella la miró.

—¿Elena sabía que Damián y yo terminaríamos juntos?

Victoria sonrió ligeramente.

—No exactamente.

—¿Entonces?

—Sabía que algún día sus caminos se cruzarían.

---

De repente, se escuchó un golpe en la puerta.

Todos se quedaron quietos.

Alexander apagó las luces.

Damián hizo una señal para que nadie hablara.

Un segundo golpe.

Después una voz.

—Isabella.

Ella reconoció la voz.

—Gabriel.

Damián se acercó a la puerta.

—¿Qué quieres?

—Hablar.

Victoria susurró:

—No abras.

Gabriel volvió a hablar.

—Sé que están ahí.

Damián no respondió.

—Y sé que encontraron la caja.

Isabella miró el documento.

Gabriel continuó:

—Pero todavía no tienen la última página.

Damián respondió:

—¿Dónde está?

—Conmigo.

---

Isabella se acercó a la puerta.

—¿Por qué quieres el archivo?

Gabriel respondió:

—Porque tu familia y los Blackwood llevan veinte años mintiéndoles.

—¿Y tú dices tener la verdad?

—Sí.

—Entonces entrégamela.

Hubo silencio.

—No puedo.

—¿Por qué?

—Porque si leen esa última página, todo cambiará.

Isabella miró a Damián.

—¿Qué dice?

Gabriel respondió:

—Dice quién es realmente tu padre.

Damián se quedó inmóvil.

---

—Mi padre está muerto —dijo Damián.

Gabriel respondió:

—Eso es lo que te hicieron creer.

Isabella sintió un escalofrío.

—¿Está vivo?

—Sí.

Damián abrió la puerta.

Pero Gabriel ya no estaba.

Solo había un sobre en el suelo.

Damián lo recogió.

Dentro había una hoja.

Una dirección.

Y una frase:

“Si quieren respuestas, vayan solos.”

Debajo aparecía otro nombre.

Elena Blackwood.

---

—No puede ser —susurró Damián.

Isabella tomó la hoja.

—¿Es una trampa?

Victoria negó.

—Probablemente.

—Entonces ¿por qué ir?

Damián respondió:

—Porque si existe una posibilidad de encontrar a mi madre, voy a tomarla.

Isabella asintió.

—Yo voy contigo.

—Isabella…

—No voy a dejarte solo.

Damián la miró durante unos segundos.

—Está bien.

---

La dirección los llevó hasta una pequeña casa cerca del río.

Era casi medianoche.

Damián bajó del automóvil.

Isabella lo siguió.

La puerta estaba entreabierta.

Entraron.

—¿Elena? —llamó Damián.

Nadie respondió.

Caminaron por un pasillo.

Entonces escucharon una voz.

—Damián.

Él se detuvo.

Isabella también.

Una mujer apareció al final del pasillo.

Cabello oscuro.

Rostro cansado.

Pero sus ojos eran inconfundibles.

Damián quedó paralizado.

—Mamá…

Elena dio un paso hacia él.

—Hijo.

Damián no pudo responder.

Después de tantos años, finalmente estaba frente a la mujer que había buscado durante gran parte de su vida.

---

Isabella observó en silencio.

Elena se acercó a Damián.

—Perdóname.

Damián negó con la cabeza.

—¿Por qué te fuiste?

—Para protegerte.

—¿De quién?

Elena miró hacia Isabella.

—De la misma persona que ahora intenta destruirlos.

—Gabriel.

Elena asintió.

—Gabriel no comenzó esto.

Damián frunció el ceño.

—¿Entonces quién?

Elena respiró profundamente.

—Tu padre.

Damián quedó inmóvil.

—¿Papá?

—Sí.

—¿Él está detrás de todo?

Elena negó.

—No.

—Entonces, ¿qué hizo?

Elena miró a Isabella.

—Él fue quien descubrió que la familia Iglesias estaba en peligro.

Isabella se sorprendió.

—¿Mi familia?

—Sí.

Elena se acercó a ella.

—Tu nacimiento fue el comienzo de todo.

---

Isabella sintió un escalofrío.

—¿Qué ocurrió esa noche?

Elena la miró con tristeza.

—La noche en que naciste, tu madre recibió una visita.

—¿De quién?

—De tu abuelo.

—¿Y tú estabas allí?

—Sí.

—¿Por qué?

Elena respondió:

—Porque tu abuelo me pidió que protegiera algo.

—¿Qué?

Elena hizo una pausa.

—A ti.

Isabella quedó sin palabras.

—¿A mí?

—Sí.

—¿Por qué necesitaba protección un bebé?

Elena bajó la mirada.

—Porque alguien había descubierto que tú eras la última pieza del archivo.

---

Damián preguntó:

—¿Quién descubrió eso?

Elena respondió:

—El tercer miembro de la organización.

Isabella sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Elena la miró directamente.

—Alguien que estuvo presente en el hospital aquella noche.

Damián frunció el ceño.

—¿Quién?

Elena tomó aire.

—Tu madre, Isabella.

Isabella quedó completamente paralizada.

—¿Mi madre?

Elena asintió.

—Ella sabía más de lo que te contó.

—¿Dónde está?

Elena respondió:

—No lo sé.

Isabella sintió que las piezas no encajaban.

—Pero tú la conociste.

—Sí.

—Entonces ¿qué pasó?

Elena la miró con tristeza.

—Después de esa noche, tu madre desapareció.

---

Antes de que Isabella pudiera preguntar algo más, las luces se apagaron.

Se escuchó un ruido afuera.

Elena reaccionó inmediatamente.

—Nos encontraron.

Damián tomó la mano de Isabella.

—¿Quién?

Elena respondió:

—Gabriel no vino solo.

Una puerta se abrió al otro lado de la casa.

Se escucharon pasos.

Y entonces una voz habló desde la oscuridad:

—Elena.

Ella palideció.

—No…

Damián se colocó delante de Isabella.

—¿Quién es?

Elena respondió en voz baja:

—La persona que todos creíamos que había desaparecido hace veinte años.

Una figura apareció lentamente en el pasillo.

Y cuando la luz de la luna iluminó su rostro, Isabella sintió que el mundo se detenía.

Era su padre.

Pero había algo todavía más extraño.

En su mano llevaba el mismo símbolo que aparecía en la pulsera de Daniel.

El círculo completo.

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