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Entre Sombras Y Piel

Entre Sombras Y Piel

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Suspenso / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elara es una arquitecta brillante, reservada, que ha vivido siempre bajo reglas y control. Todo cambia cuando acepta restaurar la antigua mansión de la familia Varela y conoce a Dante Varela: un hombre misterioso, intenso, que despierta en ella un fuego que creyó no tener. Entre paredes que guardan secretos, noches de pasión arrolladora y un pasado que amenaza con separarlos, descubrirán que el deseo no se puede controlar… y que a veces, amar es el único riesgo que vale la pena correr.

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Capítulo 2 — Primeros roces

Elara despertó al amanecer con la luz grisácea filtrándose entre las cortinas pesadas. Por un instante no supo dónde estaba, hasta que el aroma de madera vieja y lluvia le recordó: la mansión Varela. Se sentó en el borde de la cama, sintiendo esa extraña inquietud que la había acompañado desde que cruzó la puerta. Había soñado con él, con Dante, con el sonido de su voz y el peso de su mirada, y al despertar el recuerdo no se desvaneció como los sueños suelen hacerlo: se quedó, cálido y vibrante, pegado a su piel.

Se vistió con ropa cómoda y práctica —pantalones oscuros, camisa de algodón, botas resistentes—, la indumentaria de quien ha venido a trabajar. Pero al cepillarse el cabello frente al espejo, se detuvo un instante. ¿Por qué le importaba tanto cómo se vería ante él? Sacudió la cabeza, reprendiéndose. Era su cliente. Ella era la profesional. Debía mantener la distancia. Sin embargo, al bajar las escaleras, el corazón le latía un poco más rápido de lo normal.

Lo encontró en el comedor, de pie junto a la ventana, con una taza de café en la mano. Llevaba una camisa blanca de algodón, con las mangas remangadas hasta los codos, dejando al descubierto antebrazos fuertes y velludos, y unos pantalones oscuros que ceñían sus caderas con elegancia. Al oírla entrar, se giró lentamente, y una sombra de sonrisa —tenue, casi imperceptible— curvó sus labios.

—Buenos días, Elara. Dormiste bien? —preguntó, y su voz sonaba más suave, menos reservada que la tarde anterior.

—Sí, gracias. La cama es muy cómoda —respondió ella, acercándose a la mesa donde había café humeante, fruta fresca y pan recién horneado—. Gracias por todo esto. No era necesario.

—Sí lo era —dijo él, acercándose a la mesa para servirle una taza—. Necesitas energía para recorrer la casa hoy. Hay mucho que ver, mucho que restaurar. Y además… me gusta cuidar de quien entra en mi hogar.

Elara tomó la taza que le ofrecía. Sus dedos se rozaron al recibirla, y ese contacto breve, casi accidental, le provocó la misma descarga eléctrica que el día anterior. Esta vez ninguno apartó la mano de inmediato. Sus miradas se encontraron, y por un instante, el tiempo pareció detenerse. Fue él quien se apartó primero, girándose para mirar por la ventana, aunque Elara vio cómo apretaba la mandíbula, como si estuviera luchando contra algo dentro de sí.

—Comamos —dijo él, con voz un poco más tensa—. Luego empezaremos.

Desayunaron en un silencio que no era incómodo, sino cargado, lleno de cosas no dichas. Cada vez que él movía la mano, ella lo notaba. Cada vez que él hablaba, su voz le recorría la espalda como una caricia invisible. Hablaban de la casa, de humedades, de estructuras dañadas, de planos… pero sus cuerpos conversaban en otro idioma, uno mucho más honesto y ardiente.

Terminaron y comenzaron el recorrido planta por planta. Dante le explicaba la historia de cada estancia, los materiales originales, los cambios que se hicieron con los años. Elara tomaba notas en su cuaderno, hacía preguntas, dibujaba bocetos… pero cada vez que él se acercaba para señalar un detalle en la pared o una viga dañada, el aire se volvía más denso, más cálido. Sus brazos se rozaban, sus hombros chocaban levemente, y cada roce era como una chispa que amenazaba con prender fuego a todo lo que intentaban mantener bajo control.

Llegaron finalmente a la biblioteca, una estancia inmensa que ocupaba toda la ala norte del primer piso. Estanterías altas de roble oscuro llegaban hasta el techo, llenas de libros encuadernados en cuero, algunos tan antiguos que sus lomos se habían descolorido con el tiempo. Al fondo, un ventanal enorme dejaba entrar la luz de la mañana, iluminando el polvo que bailaba en el aire. El olor a papel envejecido, cera y madera vieja la envolvió por completo.

—Esta era la habitación favorita de mi madre —dijo Dante, bajando la voz hasta convertirla en un susurro, como si temiera despertar un recuerdo dormido—. Pasaba horas aquí, sentada en ese sillón, leyéndome cuentos cuando era pequeño. Murió cuando yo tenía siete años. Un infarto repentino. De un día para otro, dejó de estar aquí.

Elara sintió cómo el corazón se le encogía. Se acercó un poco más a él, respetando su espacio, pero queriendo hacerle sentir que no estaba solo.

—Lo siento mucho, Dante. Debes extrañarla cada día.

—Cada día —respondió él, y por un instante esa máscara de fortaleza se resquebrajó, dejando ver al hombre herido que había detrás—. Esta casa guarda muchos recuerdos. Algunos heridos. Otros… demasiado vivos. A veces siento que ella sigue aquí, entre estas paredes, observándome.

Se giró hacia ella, y de pronto estaban muy cerca, más de lo que la etiqueta permitiría. Elara podía ver la profundidad de sus ojos, la tristeza y el fuego que ardían en ellos al mismo tiempo.

—Tú tienes algo que me recuerda a ella —susurró él, sin apartar la mirada—. Esa misma luz suave, esa forma de mirar el mundo con curiosidad y bondad. Pero también hay algo más en ti… algo fuerte. Algo que arde, aunque tú misma no lo sepas todavía.

—Dante… —susurró ella, sin saber qué decir, sin poder dar un paso atrás aunque sabía que debía hacerlo.

Él alzó lentamente una mano, como si temiera asustarla, y le apartó un mechón de cabello que se le había caído sobre la frente. El roce de sus dedos fue suave, casi imperceptible, pero Elara sintió que todo su cuerpo respondía a esa caricia: su respiración se entrecortó, sus piernas se debilitaron, y tuvo que apoyarse en una estantería para no caer.

—No quiero asustarte —dijo él, muy cerca, su aliento cálido sobre sus labios—. Pero desde el momento en que cruzaste esa puerta, algo se ha despertado en mí. Algo que creía dormido para siempre, enterrado junto con mi pasado. Y no sé cómo detenerlo.

Sus rostros estaban a centímetros de distancia. Elara cerró los ojos por un instante, esperando, deseando que se inclinara, que la besara, que rompiera todas las reglas. Pero de pronto, él dio un paso atrás, bruscamente, como si se hubiera quemado al tocarla.

—Perdón —dijo, con voz ronca y llena de conflicto—. No debí decirte eso. No debí… tocarte. Eres mi empleada. Esto es inapropiado. Inaceptable.

—No me pidas perdón —respondió ella, abriendo los ojos y mirándolo con firmeza, aunque su corazón latía con fuerza—. Yo también lo sentí. No puedes pretender que no está ahí, Dante. No puedes fingir que no hay nada entre nosotros.

Él la miró, luchando consigo mismo, con el deseo y la prudencia enfrentándose en su mirada.

—Entonces debemos tener cuidado. Porque si empezamos, si cruzamos esa línea… no sé si seré capaz de parar. Y no quiero hacerte daño.

Se giró y salió de la biblioteca sin mirar atrás, dejándola sola entre los libros antiguos, con la piel aún ardiendo donde él la había tocado y el alma temblando por lo que acababa de suceder. Elara se quedó mirando la puerta por la que él había salido, sabiendo que esa advertencia no era una despedida… era una promesa de que esto apenas comenzaba, y que ninguno de los dos podría resistirse por mucho tiempo.

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Eliana Angulo
interesante
Eliana Angulo
desde que se conocieron hubo una química entre los protagonistas, que me gustó 🤭
Eliana Angulo
el paso de deja quieto, por estar de hosiosa que les pasara
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
esa Clara guarda algo
Eliana Angulo
jajaja es Dante no era que se reprimia🤣🤣
Eliana Angulo
interesante tu obra
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: me alegra que te guste, te invito a seguir leyendo la y a qué le mis otras historias, te encantarán ☺️
total 3 replies
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