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Renacer Entre Mentiras

Renacer Entre Mentiras

Status: Terminada
Genre:CEO / Romance / Malentendidos / Completas
Popularitas:189.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yajaira MG

Un amor roto por mentiras renace entre el deseo y el rencor. Aura regresa con un secreto que lo cambia todo: un hijo. Mauricio nunca dejó de amarla, pero el engaño los separó. Entre pasiones, verdades ocultas y una rival obsesiva, el destino los enfrentará nuevamente.

NovelToon tiene autorización de Yajaira MG para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19: Donde todo empezó

Mauricio llegó.

El motor del auto se apagó, se sorprendió al ver una auto estacionado.

El silencio lo envolvió.

Entró a la casa sin prisa, aflojándose el nudo de la corbata, como cualquier otra noche.

O eso creyó.

Cerró la puerta.

Avanzó dos pasos.

Y entonces…

la vio.

Aura.

Sentada en el sofá.

Con los ojos cerrados.

Como si el tiempo no hubiera pasado.

Como si nunca se hubiera ido.

Mauricio se quedó quieto.

El aire se volvió denso.

Irreal.

Ella no había notado su presencia.

Su respiración era tranquila… pero su expresión no lo era.

Había algo en su rostro.

Algo que hablaba de cansancio.

Mauricio avanzó un paso más.

Luego otro.

Sin hacer ruido.

Como si temiera romper algo.

Se detuvo frente a ella.

La observó.

En silencio.

Y entonces…

los recuerdos lo golpearon.

...****************...

Blackback...

Ese mismo sofá.

Ella riendo, con la cabeza apoyada en su pecho.

—Mauricio, deja de trabajar un momento…

Ella dormida, cubierta con una manta, mientras él la miraba desde el otro lado de la sala.

Ella sentada ahí, esperándolo, con esa sonrisa que solo era para él.

Fin del blackback.

...****************...

Mauricio apretó la mandíbula.

El presente volvió de golpe.

Esa mujer…

ya no era la misma.

O al menos…

eso se repetía.

Porque verla ahí…

lo hacía dudar.

Sus ojos recorrieron su rostro.

Sus labios.

Su postura.

Como si quisiera memorizarla otra vez.

O confirmar…

que no era un recuerdo.

Se inclinó apenas.

Lo suficiente para sentir su cercanía.

Lo suficiente para perder el control…

por un segundo.

Mauricio retrocedió apenas.

Lo suficiente para recuperar distancia.

Lo suficiente para volver a ser él.

—¿Qué haces aquí?

La voz fue fría y cortante.

Aura abrió los ojos de inmediato.

El sonido la sacó de ese breve descanso que ni siquiera sabía que había tomado.

Y ahí estaba.

De pie frente a ella.

Mirándola.

Aura se incorporó lentamente.

—Yo…

Las palabras no salieron de inmediato.

No era así como había imaginado este momento.

Si es que lo había imaginado.

—Vine a hablar contigo.

Mauricio soltó una risa sin humor.

—¿Ahora?

Se alejó un paso más, quitándose el saco.

—Qué conveniente.

Aura apretó los labios.

—No empieces.

—¿Empezar? —repitió él, girándose hacia ella—. Tú eres la que aparece en mi casa como si nada.

Pausa.

—Después de años.

El silencio se tensó.

Aura sostuvo su mirada.

—No es como si tú no supieras dónde encontrarme desde que regresé.

El golpe fue directo.

Mauricio entrecerró los ojos.

—No tenía interés.

—No vine a pelear.

—Entonces elegiste mal lugar —respondió.

—Necesito hablar contigo.

Mauricio la miró con dureza.

—No creo que tengamos asuntos pendientes.

Aura dio un paso al frente.

Quedó justo frente a él.

Sin espacio para huir.

—Vine a hablar contigo… y no me iré hasta que lo hagamos.

Su voz no tembló.

Mauricio soltó una risa corta.

Sin humor.

—Siempre tan insistente...ya no tienes poder sobre mi.

Se giró, intentando alejarse.

Pero Aura no se movió.

—Escúchame.

—No —cortó él de inmediato.

Se volvió hacia ella, molesto.

—No tengo nada que escuchar.

El aire se tensó.

—Hace años te fuiste —continuó, cada palabra cargada—. Dejándome los papeles del divorcio.

Aura negó, de inmediato.

—No es así.

Su voz subió apenas.

—Tú los enviaste.

El silencio cayó como un golpe.

Mauricio la miró fijamente.

—¿Qué?

—Me los mandaste —insistió ella—. Yo solo los firme...

Mauricio frunció el ceño.

Confusión.

Ira.

—No digas tonterías.

—Es la verdad.

—No —negó él, más duro—. Ya sea como haya sido…

Se pasó una mano por el cabello, frustrado.

—No tenemos asuntos pendientes.

Aura lo miró.

—¿De verdad, no puedes decir eso?

Mauricio sostuvo su mirada.

—Sí.

Pausa.

—Porque lo que había entre nosotros… se terminó ese día —sentenció Mauricio.

Aura sostuvo la mirada.

Sin retroceder.

Y entonces…

—Señor… —la voz de Bertha irrumpió con cautela desde la entrada.

Ambos giraron.

La mujer los observaba con cierta incomodidad.

Había percibido la tensión.

—¿Les traigo algo de tomar?

Silencio.

—No —respondieron ambos al mismo tiempo.

Bertha asintió.

Pero no se movió.

Dudó.

—Yo solo pensé que…

—Bertha —la interrumpió Mauricio, con tono frío—. ¿Quién le dio permiso para dejarla entrar?

El golpe fue directo.

La mujer se tensó.

—Yo…

Aura reaccionó de inmediato.

—Fui yo quien entro, déjala en paz.

Mauricio la miró, molesto.

—No te estoy hablando a ti.

—Pero la estás reprendiendo por algo que no le corresponde —replicó Aura, firme—. Yo insistí en quedarme.

Bertha bajó la mirada.

Atrapada entre ambos.

—Lo siento, señor… —murmuró.

—No —dijo Aura, negando—. No tienes que disculparte.

Mauricio apretó la mandíbula.

—Puedes retirarte, Bertha.

La orden fue clara.

La mujer asintió.

—Sí, señor.

Antes de irse, miró a Aura.

Con cariño.

Con preocupación.

Y luego desapareció por el pasillo.

Mauricio se giró nuevamente hacia Aura.

—No vuelvas a intervenir en asuntos de mi casa.

Aura cruzó los brazos.

—Entonces no descargues tu mal humor con quien no tiene culpa.

Sus miradas chocaron... no hubo nada que amortiguara el golpe.

—¿Ya convenciste a tu jefecito para que te pida matrimonio? —la voz de Mauricio salió cargada de veneno—. O todavía estás en la fase de seducción…

Aura lo miró con incredulidad.

—No puedo creer que pienses eso.

—¿Ah, no? —rió sin humor—. Es lo que mejor sabes hacer, ¿no? Acercarte… envolver… y luego desaparecer.

—No hables de lo que no sabes.

—Lo sé todo —replicó él, acercándose un paso—. Lo suficiente.

El aire se tensó.

—Y mírate ahora —continuó—. Tan profesional… tan correcta… pero en el fondo sigues siendo la misma.

Se inclinó apenas hacia ella.

—La que sabe cómo meterse en la vida de un hombre.

Aura apretó los puños.

—Estás enfermo.

—No —negó él, con una media sonrisa amarga—. Estoy cansado de fingir que no veo lo evidente.

Pausa.

Sus ojos bajaron un segundo… y volvieron a los de ella.

—Pero ya que estás aquí…

—¿Por qué no vamos arriba?

Aura se quedó inmóvil.

—¿Qué?

—Recordamos viejos tiempos…

Un paso más.

—Estoy seguro de que nadie te ha hecho sentir como yo.

Silencio.

—Ni te ha hecho gritar de placer.

Aura lo empujó.

Con fuerza.

—¡Basta!

—No vine a esto.

Mauricio la sostuvo con la mirada.

Desafiante.

—Entonces habla.

Aura respiró hondo.

El corazón le latía con fuerza.

—Vine a decirte algo importante…

Pausa.

—Y después me voy.

—Pues ya estás tardando —respondió él, cruzándose de brazos.

Aura lo miró directo a los ojos.

—Tenemos un hijo.

Mauricio no se movió.

Pero algo en su expresión…

se quebró.

—¿Qué dijiste?

Su voz ya no era la misma.

Aura tragó saliva.

—Se llama Christopher.

El nombre quedó suspendido en el aire.

—Y quiere conocerte.

Mauricio la miraba como si no la reconociera.

Como si intentara encajar las piezas.

Todo cambió.

En un solo segundo.

Continuará…

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Monica Liliana Broudiscou
excelente historia, me gustó muchísimo, fue una historia tan bien contada que parecía que estaba junto a los protagonistas muchas felicitaciones y vamos por más 🥰🥰🥰👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Olga Nempeque
Excelente, excelente, nos hiciste vivir cada capítulo intensamente escritora, gracias, gracias por el compromiso de terminar tu historia 👏👏👏👏👏👏, Dios te bendiga
Yajaira: Gracias. 🫂
total 1 replies
Olga Nempeque
Wow es increíble como nos transportas a esa clínica creando las imágenes
Olga Nempeque
Ay no el no puede morir después de que recuperó a su amor y a sus hijitos, noooo ayudalo
Cliente anónimo
que desgraciado es mauricio
Olga Nempeque
Malditos, ojalá los haga pagar
Olga Nempeque
Generas imaginar ese amor tan profundo, pero por favor que no se descuiden esos dos Adrián y la putibruja están resentidos
Cecilia Braccone
Me encantó!!!! Adelante, autora con sus éxitos!!!!
Olga Nempeque
Wow fascinante
Olga Nempeque
Ay por favor tienes que estar pendiente de Aura, ese bastardo de Adrián le quiere hacer daño, no lo permitas tienes que evitarlo
Olga Nempeque
Jjajajaj espero que las tres estén embarazadas
Olga Nempeque
Si que les gusta empeorar las cosas, por no hablar por no reconocer que se aman intensamente
Olga Nempeque
Que tonto idiota, el orgullo no te deja ver la realidad, además tu no le has dicho a Aura que tenias fotos de su supuesta infidelidad
Olga Nempeque
Loca, loca, bruja envidiosa malnacida, querer lo que nunca le perteneció ni le pertenecera
Olga Nempeque
Se aman con tal intensidad, pero o son capaces de aclarar las cosas de decir lo que a cada uno le dijeron para separarlos, son unos tontos
Olga Nempeque
Wow me va a dar algo con tanto secreto y que aún a su edad no son capaces e inteligentes para averiguar que pasó en realidad
Olga Nempeque
Humm, ahora Qué? Son muchas cosas y mentiras que se dejaron enredar no confiaron el uno en el otro
Olga Nempeque
Lo dicho siempre la putizorra qué quiere lo de otros pero no le dan ni el saludo, esa es una víbora, ojalá no se dé cuenta que hay un hijo de ellos
Olga Nempeque
Ahhhh, cuando va a ser ese reencuentro, me tienes comiendo las uñas, me gusta, el problema es la putizorra
Olga Nempeque
Y entonces por que se separaron si había sentimientos fuertes entre ellos
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