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EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

EL HEREDERO DE PAPEL. UN MATRIMONIO FORZADO

Status: Terminada
Genre:Completas
Popularitas:11.2k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Claudia (26 años) es la implacable CEO de Índigo Gastronómica, un imperio culinario de más de cien restaurantes. Para ella, el amor es una pésima inversión con retorno negativo; prefiere los negocios limpios y los encuentros carnales sin ataduras. Héctor (30 años) es el arrogante y codiciado líder de una constructora multimillonaria, un mujeriego empedernido convencido de que jamás sentará cabeza.
Ninguno imaginó que una fría traición familiar los encerraría en un crucero de lujo por las Bahamas. Tras una noche de alcohol, juego y choques de ego, despiertan con una resaca monumental y una farsa legal: están casados ante la ley internacional por un plan maquiavélico de sus padres.
Incomunicados en alta mar, firman una tregua para salvar sus acciones. Pero de regreso a la ciudad, la convivencia forzada en el ático, un rival desquiciado buscando venganza y un inesperado embarazo de esa noche salvaje destruirán todas sus reglas. ¿Podrá el orgullo resistir al deseo?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 13. EL CONTRAATAQUE DE LA REINA

La furia es un excelente combustible si sabes cómo canalizarla en los negocios. Miré a Héctor, que seguía con el teléfono en la mano y la mandíbula apretada, luciendo por primera vez en la semana completamente descolocado por su propio pasado. El pánico de la resaca emocional de la mañana se transformó instantáneamente en pura adrenalina ejecutiva.

—Marta, sigue en la línea —ordené, quitando el altavoz y tomando el control de la llamada—. Llama de inmediato a la agencia de relaciones públicas de Índigo. Convoca a una rueda de prensa de emergencia en el auditorio de nuestra torre corporativa para las once de la mañana. Sí, en dos horas. Envía la alerta a todos los medios nacionales, incluyendo al imbécil de "El Buscador". Diles que daremos un anuncio exclusivo sobre los planes de expansión de la fusión y que abriremos una ronda de preguntas sin filtros.

 —¿Sin filtros, señorita Claudia? —la voz de Marta tembló al otro lado—. Pero el reportero publicará las fotos al mediodía si no le pagamos...

—Que publique lo que le dé la gana, Marta. Nosotros vamos a quitarle la primicia antes de que pueda presionar el botón de subir. Haz lo que te digo y ten el comunicado listo en mi escritorio en treinta minutos.

Colgué el teléfono de un golpe y me giré hacia Héctor. Él me miraba con los ojos grises abiertos de par en par, fijos en mí, procesando la velocidad con la que acababa de desarmar una crisis que a cualquier otro empresario le habría costado una úlcera. Una chispa de pura fascinación y asombro empezó a brillar en su mirada de tiburón.

—¿Una rueda de prensa abierta? ¿Estás loca, Claudia? —preguntó Héctor, levantándose de la banqueta y dando un paso hacia mí. Su tono ya no era el del mujeriego asustado, era el de un hombre que estaba empezando a babear por la mujer que tenía enfrente—. Si ese tipo saca las fotos en mitad de la ronda de preguntas, nos va a colgar en la plaza pública.

—Nos colgaría si jugáramos a la defensiva, de la Vega —le respondí, acomodándome los puños de mi blusa de seda con total parsimonia—. Pero en mi mundo, la mejor defensa es un ataque devastador. Esas fotos son de hace una semana, antes del crucero. Tú y yo no teníamos ningún compromiso legal en ese momento, técnicamente éramos solteros disfrutando de la vida. Vamos a usar su propio chisme para demostrar lo estúpidos que son los medios de comunicación y, de paso, blindar el valor de nuestras acciones. Ahora, muévete. Ponte la corbata, arréglate ese cabello de modelo y prepárate para actuar como el esposo más orgulloso y sumiso del país. Hoy el show lo dirijo yo.

Héctor soltó una risa ronca, profunda, una carcajada cargada de una admiración tan obvia que casi se podía tocar en el aire del ático. No se movió de inmediato; se quedó estático mirándome de arriba abajo, con las pupilas dilatadas y una sonrisa ladina que delataba lo mucho que le excitaba ver mi faceta más implacable.

—A tus órdenes, mi jefa —susurró, con una reverencia burlona pero con los ojos brillando de una fijeza peligrosa. Se dio la vuelta para ir a cambiarse, y supe que en ese preciso instante, las reglas del juego habían cambiado para él. Ya no era solo atracción física; estaba completamente deslumbrado por mi mente.

A las once en punto de la mañana, el auditorio de la Torre Índigo estaba abarrotado. El zumbido de las conversaciones, el estallido de los flashes de prueba y el murmullo de los periodistas creaban un ambiente de coliseo romano. Héctor y yo entramos por el lateral del escenario del brazo. Yo vestía un traje sastre color rojo fuego que gritaba autoridad; él iba a mi lado, impecable, manteniendo una distancia respetuosa pero con su mano firmemente asentada en mi cintura, transmitiendo al mundo que éramos un frente unido.

Nos sentamos detrás del estrado principal. Tomé el micrófono con una mano y recorrí la sala con la mirada hasta que localicé al reportero de "El Buscador", un hombre de mediana edad con una sonrisa grasienta que sostenía su tableta listo para soltar la bomba.

—Buenos días a todos —comencé, mi voz resonando clara y firme por los altavoces de la sala—. Agradecemos su presencia en esta convocatoria exprés. Sabemos que hay muchos rumores circulando sobre la naturaleza de nuestra unión y el futuro de Índigo Gastronómica y la constructora de la Vega. Por eso, antes de pasar a los datos duros de la expansión comercial, queremos abrir los micrófonos para resolver cualquier duda. Queremos transparencia absoluta. Adelante.

El reportero de chismes no tardó ni dos segundos en ponerse de pie, acomodándose la chaqueta con una suficiencia que me dio asco.

—Señorita Claudia, aquí, de "El Buscador" —dijo en voz alta, sonriendo hacia las cámaras de televisión—. Hablan de transparencia, pero nuestro portal acaba de recibir unas fotografías exclusivas de hace apenas unos días. En ellas se ve al señor Héctor de la Vega en una actitud sumamente cariñosa, saliendo de un club nocturno de madrugada con su conocida ex-pareja, la modelo Natalia Ríos. ¿No es una coincidencia muy grande que dos días después se casara con usted en un crucero? ¿No estamos ante un burdo montaje publicitario para inflar las acciones de sus empresas y ocultar que el señor de la Vega sigue con su vida de soltero?

Un murmullo de sorpresa recorrió el auditorio. Los periodistas de finanzas se giraron a mirar a Héctor, esperando ver el típico tartamudeo o la mirada evasiva de un culpable.

Miré de reojo a Héctor. Estaba apoyado en el respaldo de su silla, completamente relajado, con un brillo de pura diversión en los ojos grises. No intervino porque sabía que el escenario era mío. Estaba disfrutando el espectáculo de ver a su "mujer" saliendo a cazar.

Solté una risa suave, limpia, que resonó por todo el auditorio a través del micrófono. Una risa que hizo que la sonrisa del reportero empezara a flaquear.

—Me alegra muchísimo que haga esa pregunta, señor... disculpe, no recuerdo su nombre ni el de su portal —ataqué con una educación tan afilada como un bisturí—. Verá, me sorprende que un periodista que se precie de serlo tenga tan poco criterio cronológico. Esas fotografías, como usted bien dice, son de hace una semana. Dos días antes de que Héctor y yo tomáramos el Gran Leviatán. En ese momento, ambos éramos dos adultos solteros, dueños de nuestras vidas y de nuestras noches. ¿De verdad le sorprende que un hombre de treinta años saliera de fiesta antes de comprometerse con la mujer de su vida?

Héctor aprovechó el momento para inclinar la cabeza hacia mi micrófono, con una sonrisa deslumbrante que hizo que los flashes se duplicaran.

—De hecho —añadió Héctor, su voz profunda llenando el espacio y mirando fijamente al reportero con un desprecio elegante—, esa noche fue mi despedida de soltero informal. Claudia sabía perfectamente dónde estaba y con quién. No tenemos secretos entre nosotros. Natalia es una excelente amiga de la familia y fue la primera en felicitarnos por nuestro matrimonio.

—Exactamente —continué, retomando el control del micrófono y clavando mis ojos en el reportero, quien ya estaba sudando bajo las luces del auditorio—. Lo que me parece lamentable es que portales de quinta categoría intenten extorsionar a corporaciones multimillonarias con fotos de la vida privada de dos personas solteras. Si su intención era asustarnos o hacer que el valor de Índigo cayera, lamento informarle que ha fracasado de forma patética. Las acciones no solo no van a bajar, sino que en este preciso momento estamos firmando los contratos de apertura de las próximas veinte sedes comerciales en terrenos propios. Así que, si no tiene ninguna pregunta seria sobre finanzas o desarrollo corporativo, le sugiero que se siente y deje trabajar a los verdaderos profesionales de la prensa. Siguiente pregunta, por favor.

Un aplauso espontáneo por parte de varios de los periodistas de la sección de economía resonó en el fondo de la sala. El reportero de "El Buscador" se sentó de golpe, con el rostro completamente rojo de la humillación, guardando su tableta a toda prisa mientras sus colegas se burlaban de su fracaso en voz baja. Había sido un KO técnico en directo.

La rueda de prensa continuó durante cuarenta minutos más, centrada exclusivamente en los negocios, convirtiendo lo que iba a ser un escándalo en una clase magistral de fortaleza. Las acciones de ambas empresas, monitoreadas en tiempo real en las pantallas de la entrada, subieron otro dos por ciento antes de terminar el evento.

Cuando finalmente salimos del escenario hacia el pasillo privado que conducía a los ascensores ejecutivos, las puertas pesadas se cerraron detrás de nosotros, aislándonos del ruido. Me detuve para soltar un suspiro de alivio, sintiendo cómo la tensión del día empezaba a pasar factura a mis hombros.

Antes de que pudiera reaccionar, Héctor me tomó del brazo con suavidad pero con una firmeza que me hizo girar de golpe. Me acorraló contra la pared del pasillo de mármol, apoyando ambas manos a los lados de mi cabeza. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío, sus ojos grises encendidos con una mezcla de fuego, admiración y un deseo tan violento que me cortó la respiración de inmediato. Estaba completamente ido por mí, babeando por la jefa que acababa de destrozar a su enemigo en público.

—Eres una maldita diosa, Claudia —susurró, con la voz ronca, su mirada bajando hacia mis labios de forma fija y hambrienta—. Defendiendo lo nuestro en la arena como una fiera. Te juro que nunca en mi vida había visto algo tan jodidamente sexy como a ti destruyendo a ese reportero.

1
Graciela Calcaterra
Hermosa o
nov


Hermosa novela, Felicitaciones!!!
Graciela Calcaterra
Excelente, Felicitaciones!!!!
Helizahira Cohen
Excelente, buena trama, narrativa, sin locuras ni ex desquiciados de más , buenísima
Helizahira Cohen
Es muy buena, una trama diferente y dinámica
Fabiana Gutierrez
muy 👍
Magdalena Petrazzini
⭐⭐⭐⭐⭐
Felicitaciones escritora, muy bella novela. Una historia de pocos capítulos, pero excelente trama y narración.!! 🤗🍀😘🫶🌍🇦🇷🇦🇷🇦🇷👏👏👏👏
Doris Torre
excelente novela 👍
Faby Mena
Estoy impresionada por la escritura y trama de esta novela. muchas felicitaciones.
Isabella Varela
EXCELENTE NOVELA ,FELICITACIONES A LA AUTORA, BUENA TRAMA ,SIN EXCESO DE VIOLENCIA ,PERSONAJES MUY RECURSIVOS ( PROTAGONISTA)
Violette Hernandez
jajajaja eso les paso por calientes y con el ego inflado
Violette Hernandez
interesante 🤔🧐 aunque ella ya es ceo de sus restaurantes y él aunque es ceo la empresa y negocios son de su padre, una desventaja 😌
Graciela Zugarramurdi
Muy linda novela,espero ansiosa los proximos capitulos ,incluido el final
EM
que bello🥰
Perla Arbos
Excelente historia!!!. Felicitaciones!!!
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