Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 18
EL NOMBRE QUE NADIE QUERÍA ESCUCHAR
La habitación de la clínica permanecía en silencio.
Alejandro estaba de pie junto a la cama de su esposa.
Alejandra permanecía sentada cerca de su madre, sujetando su mano con cuidado.
La mujer había recuperado algunos recuerdos.
Pero uno de ellos podía cambiarlo todo.
Alejandro se inclinó lentamente hacia ella.
—Amor... ¿quién era?
Ella cerró los ojos.
Su respiración comenzó a acelerarse.
—Yo escuché una voz.
Alejandro tomó su mano.
—Tranquila.
—Esa persona estaba cerca.
—¿Quién era?
La mujer abrió lentamente los ojos.
Y pronunció un nombre.
—Isabel.
El silencio fue absoluto.
Alejandro quedó completamente inmóvil.
—¿Qué?
Alejandra levantó la mirada.
—¿Quién es Isabel?
Alejandro no respondió.
Su esposa comenzó a llorar.
—No estoy completamente segura.
Alejandro se acercó.
—¿Qué quieres decir?
—No vi su rostro.
—Pero reconociste su voz.
Ella asintió lentamente.
—Era una voz que había escuchado antes.
Alejandro sintió un escalofrío.
—Mi tía Isabel.
La mujer cerró los ojos.
—Creo que era ella.
Alejandro se alejó lentamente de la cama.
Su mente comenzó a llenarse de recuerdos.
Las discusiones.
Los rumores.
Los documentos.
La llamada.
Y ahora...
Isabel.
Alejandra miró a su padre.
—¿Mi mamá está en peligro?
Alejandro volvió rápidamente junto a ella.
—No, mi amor.
—¿La van a volver a atacar?
Alejandro tomó su rostro entre sus manos.
—No voy a permitir que nadie vuelva a hacerle daño.
Pero en el fondo sabía que no podía hacer una promesa que no estaba seguro de poder cumplir.
Minutos después, Alejandro llamó a Analia.
Ella respondió inmediatamente.
—¿Cómo está ella?
—Mejor.
Alejandro hizo una pausa.
—Pero recordó algo.
Analia permaneció en silencio.
—¿Qué?
—Un nombre.
Analia sintió que su corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Cuál?
Alejandro cerró los ojos.
—Isabel.
El silencio fue inmediato.
—¿Estás seguro?
—Mi esposa dice que reconoció una voz.
Analia se sentó lentamente.
—No puede ser.
—Mamá...
—¿Sí?
—Creo que tenemos que hablar con Iván.
Analia miró hacia la ventana.
Los recuerdos comenzaron a regresar.
Isabel.
Los rumores.
Las amenazas.
Su comportamiento extraño.
Y ahora...
aquella acusación.
—Voy a llamarlo.
Iván llegó poco después.
Analia y Alejandro estaban esperando.
Cuando escuchó lo que la esposa de Alejandro había recordado, su expresión cambió.
—Esto confirma algo que ya sospechábamos.
Alejandro lo miró.
—¿Qué?
Iván abrió una carpeta.
—Isabel tuvo contacto con Martín.
Analia quedó inmóvil.
—¿Tienes pruebas?
Iván asintió.
—Registros de llamadas.
Alejandro apretó los puños.
—Entonces fue ella.
Iván negó lentamente.
—Todavía no podemos asegurarlo.
—¡Mi esposa reconoció su voz!
—Lo sé.
Iván se acercó.
—Pero necesitamos pruebas.
Analia miró a Iván.
—¿Y Martín?
Iván guardó silencio durante unos segundos.
—Desapareció.
Alejandro abrió los ojos.
—¿Qué?
—Su teléfono fue apagado.
—¿Lo encontraron?
Iván negó.
—No.
Alejandro comenzó a caminar de un lado a otro.
—Alguien está tratando de protegerse.
Iván asintió.
—Eso es lo que pienso.
Mientras tanto, Isabel estaba sentada en la casa de Raiza.
No había podido dormir.
Cada vez que cerraba los ojos...
recordaba el ataque.
El estacionamiento.
Los gritos.
Y la llamada que había recibido.
Su teléfono comenzó a sonar.
Isabel miró la pantalla.
Era un número desconocido.
Respondió lentamente.
—¿Sí?
Una voz habló.
—¿Por qué hiciste eso?
Isabel quedó inmóvil.
—¿Quién habla?
—Sabes perfectamente quién soy.
Isabel comenzó a temblar.
—Martín.
Hubo un silencio.
—Pensaste que podías desaparecerme.
Isabel abrió los ojos.
—¿Dónde estás?
—Eso no importa.
—Yo no hice nada.
Martín soltó una pequeña risa.
—Todos dicen lo mismo.
Isabel respiró profundamente.
—¿Qué quieres?
—Dinero.
Isabel cerró los ojos.
—No tengo dinero.
—Entonces consigue.
—No puedo.
La voz de Martín cambió.
—Si no me ayudas...
Isabel sintió un escalofrío.
—¿Qué vas a hacer?
—Voy a contar todo.
La llamada terminó.
Isabel permaneció inmóvil.
Raiza apareció detrás de ella.
—¿Quién era?
Isabel guardó silencio.
—¿Isabel?
Ella levantó lentamente la mirada.
—Martín está vivo.
Raiza palideció.
—¿Qué?
—Y quiere dinero.
Raiza se sentó lentamente.
Por primera vez...
las dos comprendieron que la situación había escapado completamente de su control.
Esa misma mañana, Elías recibió otra citación.
La auditoría había encontrado nuevas irregularidades.
Cuando llegó a la empresa, el auditor lo esperaba.
Sobre la mesa había una nueva carpeta.
Elías se sentó lentamente.
—¿Qué encontraron ahora?
El auditor abrió los documentos.
—Una cuenta.
Elías sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Qué cuenta?
—Una cuenta que no apareció inicialmente en los registros.
Elías guardó silencio.
—¿A nombre de quién?
El auditor levantó la mirada.
—De una empresa creada hace varios años.
Elías comenzó a revisar los documentos.
Su rostro cambió.
—No.
—¿La reconoce?
—Sí.
El auditor tomó otro documento.
—La empresa está relacionada con transferencias realizadas desde su compañía.
Elías cerró los ojos.
—Eso no es posible.
—También encontramos algo más.
El auditor colocó una hoja frente a él.
Elías la observó.
Y sintió que todo comenzaba a derrumbarse.
El nombre de Analia aparecía como beneficiaria original del patrimonio.
Elías levantó la mirada.
—¿Qué significa esto?
El auditor respondió:
—Significa que parte del dinero utilizado para realizar esas operaciones pertenecía originalmente al patrimonio de Analia.
Elías quedó inmóvil.
Durante años había intentado convencerse de que todo lo que había hecho tenía una explicación.
Pero ahora la realidad era imposible de negar.
Habían utilizado dinero que no les pertenecía.
El auditor tomó otra carpeta.
—Hay más.
Elías apenas pudo hablar.
—¿Qué más?
—Encontramos transferencias a cuentas de terceros.
Elías observó los nombres.
Raiza.
Isabel.
Y otro nombre.
Gissela.
Elías levantó la mirada lentamente.
—No.
El auditor permaneció en silencio.
—¿Reconoce esta cuenta?
Elías no respondió.
Pero sabía perfectamente a quién pertenecía.
Durante años había enviado dinero a Gissela.
Para mantenerla.
Para mantener a Nayid.
Para proteger una vida secreta.
Y ahora...
todo aparecía frente a él.
—¿Este dinero salió de la empresa?
Elías cerró los ojos.
—Sí.
El auditor tomó nota.
—Entonces deberá explicar por qué.
Elías comprendió que ya no podía seguir mintiendo.
Horas después, Iván recibió una llamada relacionada con la auditoría.
Cuando revisó la información, su expresión cambió.
Fue inmediatamente a buscar a Analia.
Ella estaba en su casa.
—¿Qué sucede?
Iván dejó los documentos sobre la mesa.
—Encontraron la cuenta.
Analia miró los papeles.
—¿Qué cuenta?
—La que utilizaron para mover parte del dinero.
Analia comenzó a leer.
Sus manos empezaron a temblar.
—Raiza...
Luego levantó otra hoja.
—Isabel.
Finalmente encontró otro nombre.
—Gissela.
Iván asintió.
—Las tres aparecen relacionadas con movimientos de dinero.
Analia cerró los ojos.
Durante años había permitido que aquellas personas formaran parte de su vida.
Raiza era la madre de Elías.
Isabel era su cuñada.
Y Gissela...
la mujer que había vivido durante años como una sombra detrás de su matrimonio.
—Todo este tiempo...
Analia levantó la mirada.
—Todos sabían.
Iván permaneció en silencio.
—Parece que sí.
Las lágrimas comenzaron a caer por el rostro de Analia.
—¿Y yo?
Iván se acercó.
—Tú eras la única persona que debía estar protegida.
Analia apretó los documentos.
—Y fui la última en enterarme.
Araceli llegó poco después.
Al ver a su madre llorando, corrió hacia ella.
—¿Qué pasó?
Analia intentó esconder los documentos.
—Nada.
Araceli negó.
—Mamá.
Iván la miró.
—Creo que tiene derecho a saber.
Analia cerró los ojos.
Araceli tomó una de las hojas.
Comenzó a leer.
Su rostro cambió.
—¿Ellos hicieron esto?
Analia no respondió.
Araceli levantó la mirada.
—¿Papá sabía?
Iván permaneció en silencio.
Araceli comprendió.
—Sí sabía.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
—Entonces todo era mentira.
Analia tomó a su hija.
—No todo.
—¿Qué no fue mentira?
Analia abrazó a Araceli.
—El amor que siento por ustedes.
Araceli comenzó a llorar.
—Pero él nos mintió.
Analia cerró los ojos.
—Sí.
—¿Y mi abuela?
—También.
—¿Y mi tía?
Analia no pudo responder.
Araceli se separó lentamente.
—No quiero volver a verlos.
Analia levantó la mirada.
—Araceli...
—No puedo.
Su voz se quebró.
—Cada vez que los veo recuerdo todo lo que te hicieron.
Esa noche, Nayid decidió buscar a Elías.
Lo encontró sentado solo.
Elías levantó la mirada.
—¿Qué haces aquí?
Nayid permaneció de pie.
—Necesito hablar contigo.
Elías señaló una silla.
—Siéntate.
Nayid no se movió.
—Mi mamá me mintió.
Elías bajó la mirada.
—Lo siento.
—No quiero tu lástima.
Elías levantó la mirada.
—No te estoy dando lástima.
Nayid respiró profundamente.
—Encontraron transferencias a su cuenta.
Elías permaneció en silencio.
—Yo no sabía de dónde salía el dinero.
—Lo sé.
Nayid se sorprendió.
—¿Cómo puedes saberlo?
Elías guardó silencio.
—Porque fui yo quien tomó las decisiones.
Nayid apretó los puños.
—¿Entonces sí robaste?
Elías cerró los ojos.
—Sí.
El silencio fue doloroso.
Nayid se sentó lentamente.
—¿Por qué?
Elías levantó la mirada.
—Porque durante años pensé que podía controlar las consecuencias.
Nayid permaneció en silencio.
—¿Y ahora?
Elías observó hacia la ventana.
—Ahora estoy aprendiendo que nadie puede escapar para siempre de la verdad.
Mientras tanto, Isabel estaba desesperada.
Martín había vuelto a llamar.
Esta vez había sido claro.
Quería dinero.
Raiza intentaba encontrar una solución.
—No podemos darle nada.
Isabel la miró.
—¡Si habla, vamos a prisión!
Raiza levantó la voz.
—¡No sabemos eso!
—¡Claro que lo sabemos!
Isabel comenzó a caminar nerviosamente.
—Martín conoce a Gissela.
—Y también te conoce a ti.
Raiza quedó en silencio.
Isabel se detuvo.
—Mamá...
Raiza levantó la mirada.
—¿Qué?
—¿Y si lo encontramos primero?
El silencio se apoderó de la habitación.
—¿Qué estás pensando?
Isabel se acercó lentamente.
—En detenerlo antes de que hable.
Raiza observó a su hija.
—Isabel...
—No podemos permitir que nos destruya.
Raiza sintió miedo.
Porque por primera vez...
no reconocía a su propia hija.
En la clínica, Alejandro recibió una llamada.
Era Iván.
—Encontramos algo.
Alejandro se puso inmediatamente de pie.
—¿Qué?
—Martín está vivo.
Alejandro sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Dónde está?
—Todavía no lo sabemos.
—Entonces, ¿qué encontraron?
Iván guardó silencio.
—Un mensaje.
—¿De quién?
—De Martín.
Alejandro esperó.
Iván continuó.
—Dice que quiere hablar.
Alejandro cerró los ojos.
—¿Sobre quién?
Iván respondió lentamente:
—Sobre Gissela.
Pero luego hizo una pausa.
—Y sobre Isabel.
El silencio fue absoluto.
Porque finalmente...
la verdad estaba comenzando a tener nombres.
Y esta vez...
nadie podría esconderse para siempre.
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.