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Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Cuando La Luna Vuelva A Recordarme

Status: En proceso
Genre:Regreso a la infancia / Reencarnación / Mundo de fantasía
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Crystal Suárez

En un reino donde las leyendas nunca mueren, una joven noble comienza a tener sueños con una vida que no recuerda y una tragedia que aún no ha ocurrido. Mientras la sombra de una antigua profecía vuelve a extenderse sobre el imperio, su destino se entrelaza con el del príncipe heredero, un hombre marcado para morir antes de reclamar el trono.

Cada recuerdo la acerca a una verdad capaz de cambiar el curso de la historia, pero también despierta a quienes han esperado siglos para impedir que el pasado se repita. En un mundo donde nadie es completamente inocente y cada decisión tiene un precio, proteger al príncipe podría significar condenarse a sí misma una vez más.

Porque algunas promesas sobreviven a la muerte... y hay destinos de los que ni siquiera una nueva vida puede escapar.

NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 18- La voz del bosque

Nadie dijo una sola palabra durante varios segundos.

Continué mirando la vieja torre hasta que los árboles terminaron ocultándola por completo. Sin embargo, la extraña sensación que había despertado dentro de mí no desapareció. Era como si una parte de mí hubiera querido bajar del carruaje y caminar hasta aquellas ruinas sin importarle la distancia. No entendía por qué. Nunca había estado allí. Ni siquiera sabía quién había vivido en ese lugar. Aun así, mi corazón latía con fuerza, como si hubiera reconocido algo que mi mente era incapaz de recordar.

Aparté lentamente la mano del bolsillo donde guardaba la llave. Seguía tibia. No tanto como unos segundos antes, pero sí lo suficiente para hacerme pensar que no había sido producto de mi imaginación.

Miré de reojo a Alaric.

Él también observaba el lugar por donde la torre había desaparecido. Su expresión era tan seria que me hizo sentir un pequeño escalofrío.

—¿La conoces? —pregunté finalmente.

Alaric tardó unos segundos en responder.

—Hace muchos años pasé cerca de esas ruinas.

—¿Vivía alguien allí?

Negó despacio.

—No desde hace muchísimo tiempo.

—Entonces... ¿por qué dijiste que nadie debería acercarse?

Mi padre levantó la vista de los documentos que llevaba un rato intentando leer sin demasiado éxito, no intervino, simplemente observó a Alaric, como si quisiera escuchar también la respuesta. El anciano apoyó ambas manos sobre el bastón.

—Porque hay lugares que conservan demasiados recuerdos.

Fruncí el ceño.

—Los recuerdos no hacen daño.

Alaric sonrió con una tristeza que no había visto antes en él.

—Algunos sí, pequeña.

No entendí qué quiso decir. Miré a mi padre buscando una explicación. Él permaneció pensativo unos instantes antes de hablar.

—Hace siglos hubo una guerra.

Mis ojos se iluminaron inmediatamente.

—¿Una guerra de caballeros?

Cassian soltó una risita.

—Claro que eso fue lo primero que preguntaría.

Mi padre sonrió.

—Sí... hubo caballeros.

—¿Y espadas?

—También.

—¿Y dragones?

Él negó con la cabeza, divertido.

—No que yo sepa.

Hice una pequeña mueca de decepción.

—Qué lástima...

Todos rieron, incluso Alaric, pero la risa desapareció cuando mi padre volvió a hablar.

—Aquella guerra terminó hace muchísimo tiempo. Muchas fortalezas quedaron abandonadas. Algunas nunca volvieron a reconstruirse.

—¿Como esa torre?

—Como esa torre.

Volví a mirar por la ventana, ya no podía verla, sin embargo, seguía sintiendo aquella extraña inquietud.

Poco después, el cochero anunció una breve parada para que los caballos descansaran y bebieran agua. Los carruajes abandonaron el camino principal y se detuvieron junto a un arroyo de agua cristalina rodeado de enormes robles. Apenas el vehículo dejó de moverse, Cassian saltó al suelo.

—¡Por fin!

Mi padre levantó una ceja.

—¿Tanta prisa tenías por bajar?

—Llevamos horas sentados.

—Han pasado tres.

—Exactamente.

Mi padre negó con la cabeza.

—Qué sufrimiento.

Yo bajé inmediatamente detrás de él.

El aire olía completamente distinto al de la residencia, más fresco, más limpio. Escuchaba pájaros que nunca había oído. Había flores silvestres creciendo entre las piedras y pequeñas mariposas revoloteando cerca del agua. Corrí hacia el arroyo.

—¡Mira qué transparente!

Cassian se agachó junto a mí.

—Se pueden ver los peces.

Apoyé ambas manos sobre una roca para mirar mejor.

—¡Son diminutos!

Uno de ellos pasó tan cerca que estuve a punto de tocar el agua.

—No.

La voz de mi padre me detuvo, giré la cabeza.

Él caminaba hacia nosotros.

—El arroyo parece poco profundo, pero la corriente es más fuerte de lo que parece.

Asentí inmediatamente.

—Lo siento.

Él sonrió y me acarició el cabello.

—No tienes que disculparte por sentir curiosidad. Solo prométeme que no te acercarás sola.

—Lo prometo.

Mientras los soldados revisaban las monturas y los caballos bebían agua, Beatrice comenzó a repartir pan recién horneado, queso, fruta y algunos de los famosos pastelillos que había protegido como si fueran un tesoro. Cassian tomó dos antes de que terminara de abrir la cesta.

—¡Joven señor!

—¿Qué?

—¡Todavía no he terminado de repartir!

—Solo estoy comprobando la calidad.

—La comprobó ayer.

—Ha podido cambiar.

Beatrice levantó los ojos al cielo.

—Algún día me quedaré sin paciencia.

Thomas pasó junto a ellos y, sin dejar de caminar, tomó uno de los pastelillos.

—Está buena.

Cassian sonrió orgulloso.

—¿Ves? Hay que verificar estas cosas.

—No era una invitación para que comiera otro.

—Demasiado tarde.

No pude evitar reírme, me encantaba verlos discutir. Parecían una familia tan grande como la nuestra. Incluso Alaric aceptó un pastelillo cuando Beatrice insistió.

—Si no come, me sentiré ofendida.

—Entonces aceptaré uno.

—Dos.

—Con uno basta.

—Dos.

El anciano terminó rindiéndose.

—Dos.

—Mucho mejor.

Todos rieron. Por un momento olvidé por completo la vieja torre, olvidé la llave, olvidé incluso el Palacio Imperial. Solo existían el murmullo del arroyo, las risas de quienes habían visto crecer a mi familia y la tranquilidad de un día que parecía incapaz de romperse. Pero fue precisamente entonces... Cuando ocurrió algo extraño.

Una suave brisa comenzó a recorrer el bosque, no era un viento fuerte, era apenas un susurro. Sin embargo, todos los pájaros dejaron de cantar al mismo tiempo.

El silencio cayó sobre el lugar con una rapidez inquietante. Thomas levantó la cabeza. Los caballos comenzaron a moverse con nerviosismo. Uno de ellos relinchó. Los soldados intercambiaron miradas.

Mi padre frunció ligeramente el ceño.

—¿Escucharon eso?

Todos permanecimos en silencio, yo no escuchaba nada, absolutamente nada. Y quizá... Ese era precisamente el problema. Porque el bosque entero había dejado de hacer ruido. Entonces, desde el interior de los árboles... Llegó una voz.

Era muy suave, tan suave que parecía confundirse con el viento.

—...¿Hay... alguien...?

Contuve la respiración, había sido la voz de una niña, miré a Cassian.

Él también la había oído.

Mi padre dio un paso al frente.

Los soldados llevaron instintivamente las manos a las empuñaduras de sus espadas. Y Alaric... Alaric palideció de una forma que jamás le había visto.

—No... —susurró casi para sí mismo.

Su voz temblaba.

—No puede ser...

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Afrodita Hada♥️
wow se ve interesante muchas gracias 😊😊🫶🫶🫶♥️♥️♥️♥️♥️♥️
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