Tras haber huido con el corazón roto. Sofía se va de su pueblo natal Arendell para comenzar una vida nueva lejos de todo lo que le pasó.
En el camino se topa con un joven herido y sin dudar le ayuda, al acercarse se percata de que el joven es alguien de la nobleza y cuando está curando sus heridas con sus poderes de bruja, se da cuenta de que el joven ha sido severamente drogado por un afrodisíaco potente.
Entonces cuando termina el joven toma a Sofía y termina por tener relaciones con él y a la mañana ella se va tras sentir vergüenza y huye deseando borrar de su mente lo ocurrido esa noche sin imaginar que esa noche tuvo consecuencias.
Tiempo después Sofía se da cuenta de que está embarazada y no tiene ni idea de cómo diablos se llama el joven que ayudó. Sin embargo, no se dejó llevar por el miedo y tomó la decisión de seguir con su embarazo y tuvo gemelos.
El Noble no la olvidó la buscó hasta que finalmente dio con ella...
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Capítulo 11: El tacto de tus manos
SOFÍA
Los rayos del sol entraban de manera tenue por la tienda de acampar en la que dormía desde hace más de un mes. Abrí los ojos de a poco, hasta estar completamente despierta. Toqué mi vientre redondo y como cada mañana mi hijo me pateó.
Antes de poder dar un paso para salir de la cama, alguien entró sin previo aviso.
Alaric.
—No te levantes.—Fue lo primero que dijo cuando vio que me estaba a punto de levantar de la cama.
Suspiré. Estaba harta de estar acostada.
—No puedo estar acostada siempre.—Él no dijo nada. No hizo falta saber que él no estaba para nada de acuerdo conmigo.
Se aproximó hacia mí. Se sentó en el borde de la cama sintiendo su peso sobre esta. Puso su mano enguantada como siempre en mi vientre. El bebé pateó con más fuerza.
—¿Por qué nunca te quitas esos guantes?—Le pregunté mirando los guantes puestos en sus manos con manchas de sangre que no eran visibles a la vista, pero sí perceptible para mi olfato.
—Porque son el recordatorio de algo que no debo olvidar.
—Puedo tolerar que escondas tu rostro, pero no escondas tus manos de mí. Tus manos son una extensión importante para conocer algo más que tu voz y tu máscara. Además, conozco el tacto de tus manos.—Hubo un silencio breve, pero suficiente para saber que había tocado una fibra sensible. Sin embargo, no se apartó de mí.
Quitó su mano de mi vientre. Sin esperarlo se sacó uno de sus guantes y pude ver diversas marcas de cicatrices en ellas. Algunas eran tenues, menos visibles, pero otras que eran más oscuras y visibles. Las toqué con cuidado, solo con la punta de mis dedos y él se estremeció ante mi toque, paré por un instante, pero él sujetó mi mano.
—Solo tú puedes tocar mis manos desnudas.—Proclamó con voz firme, pero plana a la vez. Luego se quitó el otro guante y lo que vi me desconcertó porque yo misma había curado la herida de su brazo y mano. Era áspera, rígida, como su de una lija se tratara. Se había quemado la mano antes de que sanara por completo.
—¿Cómo te quemaste?—Pregunté directamente señalando su mano con preocupación. Él me tomó del rostro con ternura con su otra mano.
—Fue un accidente, salvé a una familia de un ataque y el enemigo quemó su casa, y antes de darme cuenta estaba sosteniendo el marco de la puerta quemándose bajo la palma de mi mano.
No sanó totalmente. Pero aun así puedo sentir la calidez de tu luz en ella. Y es lo único que me importa.—Se negó a que le sanara la mano. En verdad que no le importaban las cicatrices.
Al final no insistí más. Este hombre era más que un soldado, era un alma noble y amable.
Puso su mano en mi vientre y el bebé se calmó. Se quedó dormido casi de inmediato.
—Al fin se quedó quieto—Suspiré aliviada—. No ha dejado de moverse desde anoche. Y apenas me dejó dormir.
Se rio en voz baja.
—Ojalá hubiera estado para verlo crecer desde el momento en que supiste de su existencia.
Puse mi mano sobre la de él. Se sorprendió, pero no la quitó.
—En mi mundo no existen esas palabras, solo seguimos adelante y eso es todo. Además, para las brujas no es importante el "ojalá" o "tal vez".
Seguimos hablando de otras cuando la voz de Darian llamó a Alaric. Me levanté de la cama con cuidado. Me cambié el camisón y me puse un vestido de lino suelto con un cinturón blanco atado arriba de la cintura. Me puse mis zapatos.
Alaric salió y volvió a entrar tras maldecir.
—¿Dónde está Ida?—Preguntó conteniendo su furia, pero no era hacia ella. Sino hacia algo o alguien más.
—Salió a buscar ingredientes, ¿qué pasa?
—Tres soldados cayeron inconscientes y no sabemos por qué.—Respondió Darian entrando a la tienda.—Por favor, Luna Sofía. Revíselos.
Fui a ver qué estaba pasando. Sujeté mi cabello con cuidado y me puse una cofia para mantener sujeto mi cabello. Los soldados estaban recostados bajo una manta delgada. Revisé sus ojos, nariz y boca. Puse mi oreja en sus pechos para oír los latidos de sus corazones.
Eran desacelerados. Irregulares. No era normal.
Además, no se movían. Era muy raro, luego noté que los tres tenían una marca pequeña, pero pequeña. Parecía ser de una picadura. No. No era una picadura. Era...
—Están envenenados...—Dije mirando a Alaric. Su mirada bajo la máscara se endureció, lo sabía por la forma en que suspiró pesadamente.
—¿Con qué?—Preguntó apenas conteniendo su furia.
—Solo hay un veneno que causa esto y desde que recuerdo había sido declarado prohibido.—Dijo Ida al ver la escena frente a ella.
Ella me miró y con eso supe todo.
—¿Qué veneno es?—Preguntó Alaric mirando ahora a Ida.
—Él mata-lobos...—Dije apenas dándome cuenta de que la receta de Ida había sido usada para esto.
—¿Qué es eso?—Preguntó Darian confundido.
—Es un veneno bastante efectivo a base de muérdago, acónito, azufre y plata. Pero sobre todo acónito y plata.—Respondió Ida mientras revisaba a los tres soldados confirmando el envenenamiento.
—¿Cómo saben esa combinación?—Ida suspiró y dijo:
—Porque yo cree ese veneno para matar al Gran Alfa Einar. Hace trescientos años.—Confesó. El ambiente luego de su confesión se volvió tenso, palpable y cargado de algo parecido a la rabia e impotencia.
Todos conocíamos la historia. El Gran Alfa Einar. Había sido un tirano, un dictador que solo usaba a las brujas para crear venenos y afrodisíacos para usarse como armas.
Luego de que el Reino Luna de Plata liberó al mundo sobrenatural de la tiranía de ese hombre. La receta fue destruida por Ida, nadie debía saber que se había usado veneno para acabar con Einar.
Solo las brujas sanadoras sabíamos de ello.
pero ningún, ningún 9 meses 🤔😬
lo bueno Sofia es que tu mate el el ALFA✨️✨️✨️
Aquí algo no está cuadrando🤔🤔🤔🤔