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LA ESPOSA DESECHABLE

LA ESPOSA DESECHABLE

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la Esposa / CEO / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:130.3k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Elena Vargas lo entregó todo por su familia.

Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.

Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.

Pero el destino le concede un milagro imposible.

Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.

Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 El Pasado de Luciano

Elena se quedó con el teléfono pegado a la oreja, escuchando los pasos de Rodrigo alejarse por el pasillo. Solo cuando desaparecieron soltó el aire.

—Héctor Salas era mi notario de confianza hace años —empezó Luciano sin que ella tuviera que insistir—. Trabajamos juntos en varias operaciones grandes. Confiaba en él. Hasta que descubrí que también estaba trabajando para Rodrigo.

Elena apretó el teléfono con más fuerza. Se sentó en el borde de la cama, con la espalda recta.

—¿Y qué hizo cuando se enteró?

—Lo corté de inmediato —respondió Luciano—. Sin denuncias, sin escándalo. Fue un error. Pensé que era suficiente con sacarlo de mi círculo. No imaginé que Rodrigo lo iba a usar contra usted.

Ella se mordió el interior de la mejilla. Cada palabra sonaba razonable. Demasiado razonable.

—¿Por qué no me lo dijo antes? —preguntó con tono seco.

—Porque no lo sabía —contestó él sin dudar—. No tenía idea de que Salas estaba metido en esto hasta que usted mencionó su nombre. Elena, escúcheme. Rodrigo y yo tenemos cuentas pendientes desde hace mucho. Pero yo no juego sucio de esa forma. No contra usted.

Elena se levantó y empezó a caminar por la habitación. Tenía el estómago revuelto. Quería creerle. Una parte de ella ya le creía. Y eso la enfurecía.

—No sé si puedo confiar en usted —admitió finalmente.

Luciano soltó una risa corta, sin humor.

—No confía en mí. Bien. No debería confiar en nadie todavía. Está rodeada de gente que lleva años clavándole cuchillos por la espalda. Sería estúpido bajar la guardia ahora.

Ella se detuvo frente a la ventana y miró la oscuridad del jardín. Tenía la mandíbula tensa y las manos frías.

—Entonces, ¿qué propone?

—Le doy toda la información que tengo sobre Salas —dijo Luciano—. Contactos, correos viejos, movimientos que hice con él. Todo. Pero necesito que usted decida si va a seguir sola o si me deja ayudarla de verdad.

Elena cerró los ojos. Sentía el pecho apretado. Quería mandarlo al carajo y seguir sola. Pero también sabía que sola iba más lento. Y el tiempo corría.

—Le doy cuarenta y ocho horas —dijo por fin—. Quiero algo concreto que demuestre que Salas actuó sin usted. Documentos, correos, testigos. Lo que sea. Si no me convence, se acabó la alianza.

Luciano no dudó.

—De acuerdo.

Se hizo un silencio. Ninguno de los dos colgó.

—Elena —dijo él después de un momento.

—¿Qué?

—Voy a demostrárselo.

Ella no respondió. Solo cortó la llamada y tiró el teléfono sobre la cama.

Se quedó parada en medio de la habitación, respirando agitada. ¿Por qué carajos le había creído? ¿Por qué una parte de ella quería creerle? Luciano era peligroso. Demasiado inteligente, demasiado seguro. El tipo de hombre que podía destruirla si se equivocaba.

Pero también era el único que, hasta ahora, no le había mentido a la cara.

Se pasó las manos por el pelo y soltó un suspiro largo. Tenía cuarenta y ocho horas para decidir si estaba cometiendo el peor error de su vida o si acababa de conseguir el aliado que necesitaba.

Mientras tanto, Rodrigo dormía a unos metros de distancia, convencido de que todavía controlaba todo.

Elena apretó los puños.

Que siguiera creyéndolo.

Al día siguiente, Elena llegó temprano a la empresa. Apenas se sentó en su oficina, Samuel la llamó.

—Confirmé lo de Salas —dijo el abogado sin preámbulos—. Trabajó con Luciano hace cinco años, pero también firmó documentos para Rodrigo en el mismo periodo. Es un hijo de puta que jugaba para los dos lados.

—¿Hay pruebas de que Luciano sabía lo que hacía Rodrigo? —preguntó ella, con el corazón acelerado.

—Todavía no. Pero estoy buscando. Ten cuidado, Elena. Si Luciano está limpio, es un buen aliado. Si no… estás metiendo al enemigo en tu propia casa.

Ella colgó y se quedó mirando la pantalla. Tenía la garganta seca.

Durante el resto de la mañana revisó números y firmó papeles sin concentrarse. Cada vez que sonaba el teléfono, saltaba. Cuando Rodrigo pasó por su oficina y le dio un beso en la mejilla, tuvo que hacer un esfuerzo enorme para no apartarse.

—Te ves cansada —dijo él con fingida preocupación—. ¿Todo bien?

—Todo perfecto —respondió ella con una sonrisa.

Rodrigo la miró un segundo más de lo necesario, pero terminó sonriendo también.

—Esta noche cenamos juntos. Sin excusas.

—Claro.

Cuando se fue, Elena soltó el aire y apoyó la frente en el escritorio. Estaba jugando con fuego por todos lados. Rodrigo, Camila, Luciano, Salas. Todos con sus propias agendas.

A las tres de la tarde recibió un mensaje de Luciano.

“Tengo los primeros documentos. Te los mando en una hora. Quiero verte esta noche.”

Elena se quedó mirando el mensaje. El pulso se le aceleró.

Respondió con dedos temblorosos.

“Envía los documentos primero. Luego hablamos de vernos.”

Dejó el teléfono sobre el escritorio y se frotó las sienes. Tenía miedo. Miedo de equivocarse. Miedo de que Luciano fuera otra trampa dentro de la trampa.

Pero también tenía miedo de seguir sola.

Se levantó, caminó hasta la ventana y miró hacia el estacionamiento. Desde allí podía ver el auto de Rodrigo.

Sonrió con amargura.

Que siguiera pensando que ella era la misma de siempre.

Porque en cuarenta y ocho horas, Luciano tenía que demostrar de qué lado estaba.

Y ella tenía que decidir si estaba dispuesta a arriesgar todo con él.

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Mercesan
Elena cuéntale a Mateo también, recupera la confianza de tu hijo
Mercesan
Y Mateo?
SIMARA Lamas
Bueno Elena de un tírale la bomba vamos a ver si Luciano te ayuda con el tal notario ése
Mercesan
Me parece que la condena fué muy justa. Me imaginé más años.
SIMARA Lamas
Carajo Elena qué querrá Luciano contigo en estos momento no puedes ni el más mínimo error así qué ponte dura a Rodrigo y Camila les va a llegar el karma poco a poco
SIMARA Lamas
Camila y Rodrigo se van a caer de espaldas y un buen trancazo se van a dar par de gusanos ladrones los dos
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo Elena no es mujer qué no sabe no es una mujer empoderada fuerte y astuta en los negocios y tú no eres más qué un cero a la izquierda de Elena jajaja y te va a dar un ataque cuándo te den el primer golpe y no vas a saber quién te lo dió
SIMARA Lamas
A moverse Elena fría y calculadora hacer de ésos desgraciados un trapo para limpiar pisos y el abogado a trabajar para quitarle todo hasta el modo de caminar y dejarlos a los dos con una mano adelante y la otra atrás
SIMARA Lamas
Rodrigo así qué te arrodillé y le hagas cenas y baile éso no tiene perdón para lo qué le haces a Elena te acuestas con la desgraciada de Camila en tú propia casa y en tú cama adónde dormiste con tú esposa y piensas qué Elena te perdone tú si eres cara dura poco hombre y malvado
SIMARA Lamas
Vamos Elena muy bien qué moviste las piezas Luciano es un zorro astuto en los negros te va ayudar a destruir a Rodrigo y ojalá qué te enamoré poco a poco
SIMARA Lamas: En los negocios
total 1 replies
SIMARA Lamas
La venganza ya la está empezando Elena a saborear
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo y Camila piensan qué están comiéndose a Elena ja y la cosa va hacer al revés cuándo vean lo qué Elena les hizo van a llorar y bastante y los dos se van a dar duro contra la pared
SIMARA Lamas
Hay diosssss éstos reptiles 🐊 quieren seguir chupando a la pobre de Elena jajaja par de muerganos los dos los muy desgraciados
Mercesan
Elena, fallaste por no ser sincera con tu hijo 😢
SIMARA Lamas
Vaya muy interesante amiga Cinvan voy por otra de tus historia la busqué y la comencé a leer
Amparo Muñoz
Kevin no es el hijo dr elena sino el de camila lo q no sabemos rs si depronto rs hijo de Rodrigo
Maria Josefa
jajajaja ya saben al final les está llegando el karma 🤣🤣🤣🤣
Graciela Garcia
Muy linda tu historia hubo de todo traición, mucho sufrimiento pero lo principal la verdad triunfó y también el respeto y el amor ❤️ felicidades y que sigan los éxitos te mando muchas bendiciones en tus próximas historias ❤️🌹🌹🌹🙏
Amparo Muñoz
menos mal q ella ya tiene quien la apoye
Mad 😍
porq fue la única qui la ayudo sinceramente
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