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El capitán que perdió el control por mí

El capitán que perdió el control por mí

Status: Terminada
Genre:Amor de la infancia / Aventura de una noche / Amor-odio / Completas
Popularitas:124.8k
Nilai: 5
nombre de autor: VivianMansano

Valentina Mendoza está acostumbrada a mantener todo bajo control. Como controladora aérea, sabe que un solo error puede convertir el cielo en un desastre. Pero su vida se sale de rumbo cuando Sebastián del Fuego reaparece frente a ella.
Él fue su rival en el bachillerato. Ahora es un capitán arrogante, irresistible y heredero de una de las aerolíneas más poderosas del país. Sebastián siempre ha vivido siguiendo reglas estrictas, hasta que una noche con Valentina destruye todos sus límites.
Cuando un embarazo inesperado vuelve a unirlos, Valentina se niega a convertirse en una carga o en una pieza más dentro de los negocios de dos familias enfrentadas. Tiene problemas más urgentes: un padre que solo piensa en sus intereses, una media hermana dispuesta a destruirla y el secreto detrás del accidente que dejó a su madre sin despertar durante diez años.
Valentina quiere justicia. Sebastián solo quiere permanecer a su lado, aunque para hacerlo tenga que enfrentarse a su familia, renunciar a la vida que habían planeado para él y demostrarle que esta vez no piensa abandonarla.
Entre amenazas, secretos y traiciones, ambos descubrirán que incluso el piloto más disciplinado puede perder el control cuando se enamora de la única mujer que nunca pudo olvidar.

NovelToon tiene autorización de VivianMansano para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

...Val....

Lo peor de ser controladora de tráfico aéreo no es la presión. No son los turnos de doce horas ni que trescientas personas dependan de tu voz para no matarse en el aire.

Lo peor es que no puedes llegar con resaca.

Y hoy tenía una resaca del tamaño de un Boeing 747.

Me puse los lentes de sol, me tragué el café más amargo de la cafetería del aeropuerto y caminé hacia la torre de control rogando que nadie me hablara. Sobre todo Paty, que tiene un radar para detectar drama romántico más preciso que cualquier sistema de navegación.

Entonces lo vi.

Al principio pensé que era el tequila todavía haciéndome efecto. Porque no podía ser. No podía ser que el mismo hombre del que había huido esa mañana estuviera caminando por el pasillo del aeropuerto con un uniforme de piloto que le quedaba como si se lo hubieran cosido encima.

Uniforme de capitán.

Cuatro barras doradas en las hombreras. Camisa blanca que le marcaba los hombros. Corbata perfecta. Gorra de aviador en la mano. Lo miré de arriba abajo y mi cuerpo reaccionó antes que mi cerebro — un tirón caliente en el estómago, la misma sensación de anoche cuando me tocó, y tuve que apretar los dientes para que no se me notara.

Se detuvo. Yo me detuve.

Tres segundos. Nos miramos en medio del pasillo mientras la gente pasaba alrededor sin saber que estaban presenciando el peor momento de mi vida.

—No. —Lo dije como rechazo general. Al universo. A todo—. No, no, no.

La esquina de su boca subió.

—Buenos días para ti también, Mendoza.

—¿Eres piloto? —Lo señalé como acusándolo de un crimen—. ¿PILOTO?

—Capitán, técnicamente. —Se acomodó la gorra bajo el brazo—. Vuelo Cielo. ¿Y tú? ¿Qué haces aquí a las siete de la mañana con cara de querer matar a alguien?

—Trabajo aquí —dije entre dientes.

—¿En serio? —La sorpresa fue genuina—. ¿De qué?

—Controladora de tránsito aéreo.

Silencio. Vi cómo le caía la ficha. Ella trabaja en la torre. Yo vuelo para Vuelo Cielo. Nuestros trabajos están pegados.

Y se rió.

No una risa discreta. Se rió con todo el cuerpo, echó la cabeza para atrás y mostró los dientes. Los mismos dientes que anoche me mordieron el labio inferior y me arrancaron un sonido que todavía me daba vergüenza recordar.

—Déjame entender —dijo, secándose una lágrima—. ¿La mujer con la que me acosté anoche es la misma que me va a dar instrucciones de vuelo?

—¡Baja la voz! —Miré para todos lados—. Escucha, lo de anoche fue un error. Un accidente. Estaba borracha, tú estabas ahí, pasó. No va a repetirse.

—Nunca es mucho tiempo, Mendoza.

—Tengo algo para ti. —Saqué un sobre de mi bolsa. Lo había preparado en el auto, con dinero del cajero, porque soy una mujer que resuelve sus problemas rápido—. Son cien mil pesos. Por lo de anoche.

Se le borró la risa de la cara. Me miró. Miró el sobre. Me miró otra vez.

—¿Me estás pagando? —Su voz bajó dos tonos—. ¿Estás tratando de pagarme por haberme acostado contigo?

—No lo pongas así.

—¿Y cómo quieres que lo ponga, Valentina? —Mi nombre completo. Sonó diferente en su boca. Más grave. Me acordé de cómo sonó anoche, contra mi cuello, ronco—. Me estás dando dinero como si yo fuera un...

—Es para que no haya deudas —lo interrumpí, empujando el sobre hacia él—. Toma el dinero, olvida lo que pasó y ya.

Me miró largo. Sentí su mirada atravesarme. Seb tiene esa forma de mirarte que te hace sentir que puede ver todo lo que escondes, y anoche me vio entera, sin ropa y sin máscaras, y eso me daba más miedo que cualquier otra cosa.

Tomó el sobre.

Mi cuerpo se relajó. Bien. Iba a funcionar. Iba a tomar el dinero e iba a—

Lo rompió por la mitad.

Luego rompió las mitades en cuartos. Los cuartos en pedazos. Los dejó caer entre nosotros.

—¿Qué demonios haces? —Se me abrió la boca—. ¡Eso era dinero, imbécil!

—¿Sabes qué recuerdo de ti en el bachillerato, Mendoza? —Se acercó un paso. Voz baja, controlada—. Que siempre querías controlarlo todo. Cada examen, cada calificación, cada situación. Porque te daba pánico lo que pasaba cuando no podías.

Tenía razón y lo odié por eso.

—Lo de anoche —continuó, tan cerca que le sentí la colonia mezclada con su olor, el mismo olor que tenía la almohada del hotel y que todavía tenía pegado en la piel— no fue un error. Y no fue un accidente. No voy a fingir que no pasó. Y no voy a aceptar tu dinero para olvidarlo.

—¿Entonces qué quieres? —Mi voz salió más floja de lo que quería.

—Nada. —Se apartó y la distancia me cayó encima como un golpe—. No quiero nada de ti, Valentina. Pero no voy a dejar que conviertas lo que pasó en una transacción. Ni tú ni yo somos tan baratos.

Se puso la gorra, se acomodó el uniforme y se fue.

—¡Oye! —Lo llamé—. ¡El dinero!

—Quédate con tu dinero —dijo sin voltear—. Y la próxima vez que quieras pagarle a alguien por acostarse contigo, asegúrate de que no sea un hombre que lo hizo gratis porque quiso.

Lo vi desaparecer por el pasillo. Pasos largos, seguros. El tipo de hombre que camina como si todo le perteneciera.

—Maldito... —siseé, agachándome a recoger los trozos de billete del piso.

—Ehhh... ¿Estás bien?

Me sobresalté. A tres metros había un tipo con uniforme de primer oficial, pelo desordenado y una cara que iba entre la diversión y la preocupación. Me miró, miró los billetes rotos en el piso, me miró otra vez.

—Soy Rodrigo —dijo, extendiendo la mano—. Rodrigo Zamora. Copiloto del Capitán del Fuego. Pero todos me dicen Rodri.

—Bien por ti, Rodri. —Me levanté con los puños llenos de pedazos de billetes—. ¿Necesitas algo?

Abrió la boca. La cerró. La abrió.

—No... Sólo quería confirmar algo. —La sonrisa se le hizo enorme—. ¿Tú eres la chica de anoche?

Debo haberme puesto de un rojo que no existe, porque Rodri levantó las dos manos.

—Wow, tranquila, no me mates. Es que el capitán llegó hoy con una cara que nunca le había visto y ahora te veo recogiendo dinero del piso después de hablar con él y bueno... Es bastante obvio.

—No hubo ninguna chica. No hubo ninguna noche. Y si le dices algo a alguien, te juro que cada uno de tus aterrizajes va a ser una pesadilla desde la torre de control.

Rodri parpadeó. Se rió.

—Dios mío, eres perfecta para él.

—¡RODRI!

—¡Ya me voy! —Salió casi corriendo, muerto de risa—. ¡Pero que conste que no sé nada!

Me quedé sola en el pasillo. Rodeada de billetes rotos. Con el orgullo en el piso y el pulso acelerado.

Sebastián del Fuego era piloto. Capitán. De Vuelo Cielo.

Iba a tener que escuchar su voz por la radio. Guiarlo profesionalmente. Actuar como si no supiera cómo suena cuando se viene, cómo se siente su peso encima, cómo me agarraba el pelo cuando—

No. Basta.

Recogí los últimos trozos de billete, los metí en la bolsa y caminé hacia la torre con la mandíbula apretada.

Sólo tenía que ignorarlo. Ser profesional. Hacer mi trabajo.

¿Qué tan difícil podía ser?

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1
Diana Quintero
Al fin agarraron a esa demente de Camila y esra vez no tendrá escapatoria 🤬🤬🤬 y Jossy es una gran amiga, salvo a Valentina ♥👏
Diana Quintero
Al fin saldrá todo a la luz 👏👏👏 y esos malvados, recibirán su justo castigo 🤬🤬
Diana Quintero
Esta Valentina es un Fraude, se va a vivir con Sebastian por lógica, no por amor 😡😡😡😡
Diana Quintero
Luciano y Sisana 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ese hombre que la siguió, fue una orden de Susaba y Luciano 😡😡😡 pero ya tiene las pruebas de que Fernando encubrir a Camila y el pago al doctor 👏👏
Diana Quintero
Jajajajajajaja la nariz del abuelo y prueba de ADN 🤣🤣🤣
Diana Quintero
Patética de porquería le abre las piernas as a Sebastian, esta embarazada y no est lista para vivir con el 😡😡😡😡
Diana Quintero
Que hartera con esta mujer 😡😡😡 Sebastian lleva diez años esperándola y la IMBECIL, siempre con lo mismo 😡😡
Diana Quintero
Luciano tiene que caer pronto 😡😡😡
Diana Quintero
De Razón que ese hombre repugnante la odia tanto, si no es el padre 🤬🤬🤬 pero Rafael siempre la quizo, cuando Elena le contó la verdad ♥♥♥ de su embarazo 🤰
Diana Quintero
De verdad que Valentina CANSA Y ABURRE, SIEMPRE CON SUS PDBDEJADAS 😡😡😡 Sebastian no merece quedarse con ella 😔😔
Diana Quintero
IDIOTA callados todo, por cualquier motivo, se calla 😡😡
Diana Quintero
Que Elena despierte sería maravilloso 🤗♥ de tener a su hija al lado y que pronto será abuela ♥♥♥ y esos malnacidos que reciban su castigo, por ser cómplices de Xamila 🤬🤬🤬🤬
Diana Quintero
Ya debe renunciar a ese trabajo, ya denuncio a ese ser tan vil que tiene como padre 🤬🤬🤬
Diana Quintero
Andrea parece ser una buena mujer y aparentemente entiende que Sebastian la estima como amiga 🤗
Diana Quintero
Esta tonta es super aburridisima, siempre con las mismas pendejadas 😡😡😡 que mujer tan inmadura, Sebastian merece otro tipo de mujer 😔😔
Diana Quintero
Sebastian no merece ser tratado como un monigote y esa IMBECIL DE VALENTINA, lo hace 😡😡😡 Sebastian enamores de una mujer que le de él lugar que merece, no una que lo usa por conveniencia 😡😡😡
Diana Quintero
Sebastian será un padre genial y maravilloso ♥♥♥
Diana Quintero
Sebastian va a recibir esa noticia como regalo de año nuevo 🤗♥♥♥ será el hombre más feliz
Diana Quintero
Camila cree que va a pertenecer a la familia DEL FUEGO 🤣🤣🤣 es un impostor y la víbora va a caer 🤬🤬
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