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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:35.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 21: El territorio que se negó a caer

El llanto del pequeño Carter había desaparecido.

Aquello, que para cualquier otra familia habría sido un detalle insignificante, era suficiente para que Loretta sintiera las piernas temblar de alivio cada vez que entraba a la habitación del niño.

Dormía.

Comía.

Volvía a sonreír.

Vivía.

Y eso era todo lo que importaba.

Aquella mañana, la luz atravesaba las cortinas mientras que Loretta acomodaba algunas mantas alrededor de la cuna. El bebé dormía profundamente, ajeno al caos que estaba consumiendo gran parte del reino.

Loretta permaneció varios minutos observándolo.

No quería apartar la vista.

Cerró los ojos.

Respiró.

Y cuando volvió a abrirlos, encontró a Carter apoyado junto a la puerta.

Su esposo también observaba al bebé.

En silencio.

Con una expresión difícil de describir.

Porque Carter era un hombre que rara vez mostraba sus emociones.

Pero cuando miraba a su hijo, toda la dureza desaparecía.

—Está mejor —susurró Loretta.

—Sí.

Carter se acercó lentamente a la cuna.

—Tú y el médico ya ganaron esta batalla.

Loretta sonrió apenas.

—Todavía falta mucho.

—Siempre falta.

El conde bajó una mano y acomodó una pequeña manta que se había deslizado.

Luego miró a su esposa.

—Pero nuestro hijo está vivo.

Aquella frase fue suficiente

Pero ambos sabían cuánto habían luchado para conseguir algo tan simple.

---

Aquella misma semana comenzaron los cambios que transformarían el territorio Russell.

No porque estuvieran perdiendo recursos.

Sino porque los estaban entregando.

Loretta había tomado la decisión sin dudar.

Los graneros comunales serían abiertos.

La comida sería distribuida gratuitamente.

Muchos administradores quedaron horrorizados.

Algunos incluso pensaron que la Condesa había perdido otra vez el juicio.

Hasta que ella los reunió en la sala principal.

—La enfermedad mata.

Todos asintieron.

—Pero el hambre también.

Los ancianos intercambiaron miradas.

Loretta continuó.

—Un niño alimentado tiene más posibilidades de sobrevivir.

—Eso no está demostrado —dijo uno de ellos.

—Entonces observe los resultados dentro de unos meses.

El hombre guardó silencio.

Loretta desplegó varios documentos.

—Tenemos reservas suficientes para soportar más de una temporada.

—Pero perderemos ganancias.

—Prefiero perder ganancias que perder niños.

Nadie respondió.

Porque no había argumento contra eso.

Y porque todos sabían que, desde que ella había tomado las riendas de la administración, cada una de sus decisiones había terminado siendo correcta.

---

Los cambios fueron visibles rápidamente.

Mientras otros territorios sufrían escasez, los Russell mantenían sus almacenes funcionando.

Mientras otras ciudades cerraban sus puertas por miedo a la enfermedad, los médicos de Elias seguían atendiendo pacientes.

Mientras las familias huían desesperadas, los pueblos bajo el dominio de Carter y Loretta permanecían organizados.

Las noticias comenzaron a extenderse.

Desde aldeas lejanas.

Desde comerciantes.

Desde viajeros.

Desde soldados.

El territorio Russell se estaba convirtiendo en un refugio.

Y aquello empezó a destruir los planes del Duque Vane.

Porque la desesperación era el arma que él necesitaba.

Y los Russell estaban eliminándola.

---

La carta llegó tres días después.

Carter la leyó una sola vez.

Luego la dobló cuidadosamente.

Y sonrió.

Una sonrisa peligrosa.

Muy peligrosa.

Horas más tarde ordenó preparar una reunión privada.

No invitó nobles.

Solo a una persona.

El Duque Vane.

---

Vane llegó dos días después.

Acompañado por una escolta excesiva.

Vestido con telas costosas.

Y con la arrogancia intacta.

Fue conducido directamente al despacho del Conde.

Cuando entró, encontró a Carter sentado detrás del escritorio.

Loretta permanecía junto a una ventana.

Ninguno sonrió.

Ninguno se levantó.

Vane frunció ligeramente el ceño.

—Conde Russell.

—Duque Vane.

—Me sorprende su invitación.

—No fue una invitación.

El silencio cayó sobre la habitación.

Vane observó al guerrero.

—¿Perdón?

—Fue una orden.

La sonrisa del duque desapareció.

Loretta bajó la vista hacia unos documentos.

Carter ni siquiera parpadeó.

—Tome asiento.

Vane obedeció.

Porque algo en el ambiente le decía que aquella reunión no iba a desarrollarse como él esperaba.

Cuando finalmente se sentó, Carter abrió un cajón.

Sacó varios informes.

Y los dejó sobre la mesa.

—Sus negocios están perdiendo dinero.

Vane sonrió.

—Eso es imposible.

—No.

Carter deslizó los documentos.

—He bloqueado tres rutas comerciales.

Luego otro.

—Dos contratos militares.

Otro más.

—Y cuatro acuerdos de distribución.

La expresión del duque comenzó a endurecerse.

—No tiene autoridad para hacer eso.

—La tengo.

—Está exagerando su posición.

—No.

Carter apoyó ambos brazos sobre el escritorio.

—Estoy usando mi posición.

La tensión aumentó.

Vane miró a Loretta.

Ella seguía tranquila.

Demasiado tranquila.

Entonces comprendió algo.

Aquello había sido planeado.

Los dos.

Juntos.

Y eso era mucho peor.

—¿Qué quieren exactamente? —preguntó.

Carter respondió inmediatamente.

—Que deje de interferir.

—No sé de qué habla.

—Claro que lo sabe.

La voz del conde se volvió más fría.

—Mi hijo casi muere.

Vane permaneció inmóvil.

—Eso es una acusación seria.

—Estoy siendo amable.

—No tiene pruebas.

—No las necesito.

Aquella respuesta sorprendió incluso al duque.

Porque Carter no estaba actuando como un político.

Estaba actuando como un padre.

Y eso era mucho más peligroso.

—Está cometiendo un error.

—No.

Carter se levantó.

Lentamente.

Su altura hizo que la habitación pareciera más pequeña.

—El error fue acercarse a mi familia.

Nadie habló.

—Escuche con atención, Vane.

El duque sintió un escalofrío.

Porque los ojos azules del Conde parecían los mismos que habían aterrorizado ejércitos enteros en el norte.

—Estoy tranquilo.

La voz de Carter permanecía controlada.

—Mi esposa está sana.

Miró a Loretta.

—Mi hijo está vivo.

Volvió a mirar al duque.

—Y quiero seguir tranquilo.

El mensaje era evidente.

Demasiado evidente.

Vane tragó saliva.

—No entiendo sus amenazas.

—Entonces seré más claro.

La habitación quedó completamente silenciosa.

—Si no quiere sangre en su ducado, quédese quieto. Dejé de ser egoísta y acariciar con el dolor ajeno.

Nadie respiró.

Ni siquiera los guardias.

Carter continuó observándolo.

—Dedíquese a sus asuntos.

—...

—Olvide a los Russell.

—...

—Y deje de jugar con la vida de las personas.

La mandíbula de Vane se tensó.

Quería responder.

Quería discutir.

Quería desafiarlo.

Pero era inteligente.

Y comprendía perfectamente la diferencia entre ellos.

Carter había derrotado ejércitos.

Había sobrevivido a una guerra.

Había destruido a Julian Russell.

Y ahora tenía el apoyo absoluto de su pueblo.

Provocarlo sería suicida.

Finalmente se puso de pie.

—Entiendo.

—Me alegra.

—Espero que esta conversación termine aquí.

—Depende de usted.

Vane miró a Loretta.

Ella sostuvo la mirada.

Sin miedo.

Sin vacilar.

Y eso terminó de convencerlo.

Había perdido.

Quizá no definitivamente.

Pero había perdido esta batalla.

Se inclinó brevemente.

Luego salió del despacho.

Sin una palabra más.

Sin una amenaza.

Sin una despedida.

Solo silencio.

---

Cuando la puerta finalmente se cerró, Carter soltó un largo suspiro.

Loretta cruzó los brazos.

—Creo que lo asustaste.

—Era la idea.

Carter caminó hasta ella.

—¿Crees que entenderá?

—Sí.

—¿Tan segura estás?

Loretta sonrió.

—Acaba de descubrir que prefieres destruir su fortuna antes que negociar.

—Es una buena estrategia.

Ella soltó una pequeña carcajada.

Y Carter aprovechó para rodear su cintura.

—¿Qué? —preguntó Loretta.

—Nada.

Carter apoyó la frente contra la suya. Y la besó dulcemente.

1
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese duque loco es preocupante 😔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por fin pudieron tener un momento para los dos 🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese hombre no merece vivir sinceramente 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Creo que ese loco no se va a quedar tan tranquilo 😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Malditos idiotas 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese maldito debe morir de la peor manera 😡😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que desgraciados merecen una muerte dolorosa 😡😡😡😡
Nadia
Deseo Que todo se tranquil ice y entiendo tu preocupacion , se lo que es vivir terremotos ya que soy mexicana pero tomate el tiempo que necesites, la historia es interesante pero tu salud y bienestar es mucho mas 🫶🫶🫶🫶
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que maldito loco ese duque 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que emoción 😭😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Me gustó que llegara para el nacimiento de su bebé 🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hermos reencuentro 🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que angustia por Loretta 😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios gracias que todo salió bien 🤗🤗🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Beatrice y Julián no tienen casa que hacen hay por Dios 😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Es un amor ❤️
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que lindo Carter, tienes que volver 😭😭😭
Paola Aguirre
fuerza autora, primero tu bienestar emocional y psicológica, abrazo desde argentina para todos los venezolanos
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que angustia que todo salga bien 😭😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Excelente hombre primero su familia 🥰
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