Esta historia hablara sobre un amor que empieza un poco complejo, pero que con el tiempo se calmara, serán una pareja, que a pesar de llevarse unos años se lleva bastante bien, pero después de un tiempo se enfrentarán a un gran desafío.
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Capítulo 17: La presentación.
Roxana: Protagonista.
Liliana: Madre de Roxana.
Dante: Pareja de Roxana.
Si de por si me despierto temprano, ese día me pare aún más temprano, me desperté como a las seis, antes de que saliera el sol, y como no me podía sacar de la cabeza el hecho de que los iba a presentar, salí a correr un rato, para poder despejarme y no estar pensando en eso. Pero fue inútil, cada vez corría más rápido y más lejos, no quería detenerme, quería continuar corriendo y no tenerme, y cuando me di cuenta ya estaba a más de una hora de mi casa, cuando me di cuenta ya no tenía fuerzas para regresar ni ganas, y a pesar de que ya tengo trazado cuanto, y donde correr, ese día me valió, y comencé a correr sin que me preocupara hasta donde llegaría, me detuve, respire, me compre un agua, y me senté un rato a admirar la caótica ciudad. Cuando sentí que ya había descansado lo suficiente me levante y comencé a correr de regreso ya que por más que lo intente no logre sacarme de la cabeza el cómo se debía de presentarle a mi pareja a mi madre, nunca lo había hecho, y no tenía ni idea de cómo hacerlo, ¿y si la cagaba?, ¿y si me equivocaba de tal modo en el que él no me quisiera volver a ver?, eran demasiadas preguntas, así que comencé a correr y volví a perder la noción del tiempo, y de la distancia, y sin darme cuenta ya había regresado a mi casa. Entre, me bañe, me cambie, me puse algo que me gustara, que se viera sexi, pero no mucho para que mi madre no me dijera algo, y me baje a ayudarla. Cuando llegue a la cocina la ayude a acabar el desayuno, desayunamos mientras yo le mandaba mensaje a Dante y acordábamos bien la hora, y el lugar, y después de eso, ayude a mi madre a lavar los trastes y a preparar la comida.
Después de un rato llego Dante, toco la puerta y traía dos ramos de flores, casi del mismo tamaño, el que era un poco más grande era el mío, además de traer mis flores favoritas, y el que era un poco más pequeño era el de mi madre, primero me dio el mío, y después le dio el otro a mi madre.
Dante: No sabía bien que flores le gustaban, así que le traje estas.
Liliana: Gracias por el detalle.
Dante se pasó y me abrazo, en eso puso su boca cerca de mi oreja y me dijo.
Dante: ¿Ahora si me vas a decir dónde estabas?
Roxana: Este…, es que me subí a una montaña, para marcarte.
Dante se alejó, me tomo de los brazos y me vio a los ojos.
Dante: ¡¿Qué hiciste qué?!
Roxana: Pero no me paso nada, sigo viva.
Dante: De milagro, ¿Cómo se te ocurre subirte a una montaña?
Roxana: Es que te quería marcar.
Dante: Me pudiste marcar hoy.
Liliana: Ya vengan a comer.
Roxana: Perdón.
Dante me tomo de la cara con una delicadeza, me beso en la frente, me tomo de la mano, y me volvió a susurrar.
Dante: Y por cierto, que divina te vez.
Yo no supe en que momento, me empecé a sonrojar tanto con una persona. Además de que le conteste en susurro y toda apenada.
Roxana: Gracias…
Pasamos a la mesa, donde ya habíamos acomodado todo mi madre y yo, nos sentamos, y comenzamos a comer. Y en cuanto comenzamos a comer comenzó el interrogatorio.
Liliana: ¿En dónde conociste a mi hija?
Roxana: ¡Mamá!, te pedí que no lo interrogaras.
Dante me tomo de la mano.
Dante: Tranquila, no tengo problema alguno, igual sirve que me conoces un poco más. Conocí a su hija en un bar.
Liliana: ¿Cuántos años tienes?
Dante: Tengo 28 años.
Liliana: ¿A qué te dedicas?
Dante: Soy profesor en preparatoria y en licenciatura.
Liliana: ¿Vives solo?
Dante: Si, me independice a los 19 años, pero cada cierto tiempo voy a ver a mis padres y familiares.
Liliana: ¿Eres hijo único?
Dante: Si.
Liliana: ¿Piensas tener hijos pronto?
Roxana: ¡Mamá!
Dante me volteo a ver y me giro la cabeza para que solo lo viera a él.
Dante: Amor, no pasa nada, es importante para tu madre saber todo eso. Aunque si me gustaría tener hijos, también consideraría a mi pareja, y creo que si Roxana, permaneciera a mi lado, me gustaría que ella fuera la madre de mis hijos, pero cuando sea un poco mayor, y tenga la posibilidad de contratar una niñera que nos ayude a cuidar a los hijos.
Yo me sonroje cuando escuche eso, y no supe que hacer. En cambio mi madre se molestó.
Liliana: ¿Pretendes que mi hija deje de estudiar por tener a tus hijos?
Dante se molestó un poco cuando escucho eso, algo que nunca había visto.
Dante: Me disculpo señora, pero no serían mis hijos, serían nuestros hijos, y no pretendo que su hija deje la escuela o la descuide, pretendo que la termine, y que ella decida cuando quiere tener a nuestros hijos. Yo no pretendo que deje de estudiar, pretendo que ella continúe estudiando hasta donde ella quiere, y si nunca quiere hijos, hay otras opciones que se podrán considerar en un futuro lejano.
Yo me fascine por lo que dijo, y lo tome más fuerte de la mano. Por otro lado mi madre dejo de preguntar, y comenzó a comer, igual que Dante, mientras que por momentos me volteaba a ver y me sonreía o giñaba un ojo. Cuando terminamos de comer, me levante de la mesa, y ayude a recoger, Dante igual ya había terminado así que también me ayudo a recoger la mesa, mientras que mi madre continuaba comiendo.
Cuando terminamos mi madre volvió a hablar, mientras sacaba dinero de su cartera.
Liliana: Tomen, vayan y compren unos helados para el postre.
Roxana: Ok má, ¿me acompañas?
Dante: No hace falta ni que me lo preguntes amor.