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Nuestra Última Noche En El Infierno

Nuestra Última Noche En El Infierno

Status: Terminada
Genre:Acción / Apocalipsis / Zombis / Completas
Popularitas:71
Nilai: 5
nombre de autor: Powder34

Una torpe pareja entre un policía novato y una periodista se ve involucrada en la verdad tras el mortal virus zombie y en el propio apocalipsis zombie que envolvió el mundo.

Ahora los dos, tendrán que hacer todo lo posible para salir vivos y huir al refugio más cercano de Alley City.

NovelToon tiene autorización de Powder34 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo #3: Imprudentes

...⚠️ ESTE EPISODIO ES NARRADO POR STAN ⚠️...

Aún recuerdo esos días en los que estaba estudiando en la academia de policía, sigo sintiendo la sorpresa de ver a esa hermosa chica de cabello color nuez entrando a la academia con su uniforme de barista hecho un desastre.

—¿Huh? N-no… no sabía que también querías ser… policía

—¿Eh? No, estoy aquí para aprender defensa personal. Harry de hecho ha estado un poco paranoico con que aprenda a usar una pistola y a defenderme —me respondió con una voz más apagada—. Ha actuado raro desde que volvió del extranjero

—¿Ya volvió?

—Sí… pero ha estado insoportable, gritando siempre que una sombra monstruosa lo está persiguiendo

No me molestaba que Nicky estudiará conmigo en la academia, aún así, creo que el mayor problema en ese lugar apareció, el día que ella llegó.

—Doctora Martinez, ya estoy en… —dijo ella hablando por teléfono y cruzando la calle sin mirar a los lados—.

—¡¡Nicky!! ¡¡Cuidado!! —grité saltando hacia ella para empujarla y lanzarla al otro lado de la calle—.

Pues recuerdo que ese día, la salvé de ser atropellada por un camión de una empresa farmacéutica. Gracias a eso estuve un par de meses en el hospital, recuperándome de las heridas que el camión me había hecho al golpearme.

—¡¡Stanley!! —gritó horrorizada, justo cuando perdí el conocimiento—

Perdiendo no solo gran parte de las clases de la academia de policía, sino que también tuve que usar un par de pañales a causa de que me había roto ambas piernas, lo que lo volvió prácticamente un infierno para mi. Aún así, ese desastre adorable llamado Nicky hizo todo lo posible para ayudarme a terminar de cursar la academia.

—N-no tienes que traerme la tarea, yo-yo puedo hacerlo el año que viene

—¡No! Stanley, debes hacerlo conmigo, igual que en la preparatoria, ambos saldremos el mismo año

—To-Tonta…

Con ayuda de sus visitas diarias y las tareas que me ayudaban a terminar pude completar el año en la academia desde el hospital o al menos acabe la teoría, ya que aún con su ayuda me quedaron por hacer algunos ejercicios de forma presencial.

—¿Seguro que ya estás mejor? —me pregunto mi profesor al verme llegar a la academia con algunas cintas en la cara—.

—Si, ya estoy bien. So-solo fue un año bastante duro —le respondí nervioso y con mis manos en mis bolsillos—.

—Okey… —suspiró el profesor dándome palmadas en la espalda—.

Él me llevo a una sala donde se entrenaba la puntería y el uso correcto de un arma, era una cosa que después jugar tantos videojuegos parecía un sueño hecho realidad.

“¡Voy a disparar! Voy a disparar a algo… como en call of city, esto es un…” pensé al borde del llanto y admirando mi pistola

—Stanley, no… no llores, si te duele solo… solo dilo —me dijo mi profesor al verme con los ojos vidriosos—.

“Esto es un sueño…” pensé respirando hondo

—¡Bien hecho! ¡Señorita Watson! Le has dado a todos

—Jaja, has mejorado mucho estos meses

—¿Watson? —jadeé volteando a mi izquierda para verla—.

Solo que como todo sueño, había un momento en el que te sentías tanto en las nubes y ese instante de mi sueño fue al ver a esa chica con voz de ardilla probando su puntería. Por unos segundos sentí como mi corazón se detenía, su cabello nuez brillaba con los rayos del sol que entraban por la ventana, sus ojos mal maquillados estaban entrecerrados, su ceño estaba fruncido y su camisa de Superman parecía estar manchada por unos rastros de chocolate, algo que combinaba con su perfume que olía a fresa.

—¡Señor Brown! Tenga cuidado con el arma

—Que afortunado es su novio… —jadeé sin pensar y en voz baja—.

—Ugh, Stan, tu eres su novio —se quejó uno de mis amigos mientras se me acercaba para darme un manotazo—.

—¡Kom! Ella es… S-solo… solo… solo somos amigos —le aclaré a mi amigo, sin tener las fuerzas para verlo a los ojos—

—¡Señor Brown! ¡¿Me está escuchando?! Le estoy hablando —me regaño mi profesor al ver que no estaba poniendo atención—

Con la compañía de ese lindo desastre a mi lado, tuve que comenzar mi entrenamiento para aprender a disparar un arma de fuego, cosa que fue un poco difícil siendo que no dejaba de voltear a verla. Ella estaba tan concentrada en disparar que ni siquiera se dio cuenta de que estábamos en la mismo horario en nuestras clases en el campo de tiro.

—¿Pasa algo entre Stan y tú? Nicky

—¿Qué? ¿Stanley está aquí? —preguntó con la boca llena y pegando un salto por la sorpresa—.

—Nicky, tonta, ¿cómo puedes olvidarte de tu propio novio? —se burló Harley—

—¡N-no es mi novio! Solo… somos amigos

—Jaja, si, amigos que saben que confesaron estar enamorados del otro. Oye, ya somos adultas, Nicky

—¡Ja! Si eso son amigos, sin duda soy solo una amiga de mi esposo

—O-Oigan, no se burlen

Cuando por fin, esa tonta ardilla tragona, se dio cuenta de que estábamos en el mismo horario, ella no dudó en acercarse en una de nuestras clases para ayudarme a mejorar a la hora de disparar.

—Así no, debes estar más firme y baja más el arma que te vas a sacar un ojo —me regañó moviéndome y con cierta delicadeza para que pudiera dar en el blanco—.

—Ni… Ni… Fl-Flor… —jadeé finalmente al tenerla tan cerca y cuando nuestras manos se rozaron—. Estás…

Ambos nos detuvimos al cruzar miradas tan cerca, nuestro corazón latía con tanta rapidez que podía escuchar los latidos del otro. Nos quedamos quietos por unos segundos con las mejillas más y más rojas.

—Cerca… —susurré tragando saliva—.

—Yo… yo… Ahm…

—¿S-sí? —tartamudeé con la voz llorosa, bajando el arma—.

—¿P-Puedo b-besarte?

Sin decir nada, los dos cerramos los ojos, y nos acercamos lentamente al otro. Los dos empezamos a sudar de una manera que fue difícil ponerle el seguro a mi pistola.

Siendo honesto, traté de darle tan solo un pequeño beso en los labios a mi adorable desastre, pero para mi sorpresa ella me sujetó de mi camisa con todas sus fuerzas para estirar mi cuerpo hacia ella. Incluso me abrazó de la cadera y me hizo rodear su cuello con mis brazos, me sentía como el pasivo en nuestra relación.

Gracias a esa tonta ardilla aquel sencillo beso que tenía pensado darle, se transformó en un beso cargado con los sentimientos que no podíamos expresar con palabras.

—Wow, así que Stanley es la mujer aquí, eh, eso sí que no me lo esperaba —se burló mi mejor amiga al llegar al campo—.

Eso fue suficiente para romper nuestra burbuja y hacernos huir del otro con nuestros cuerpos rígidos y sin apartar la mirada del suelo.

—¡¡A-Adios!! —gritamos agarrando nuestras cosas y huyendo—.

1
Yarelis Pérez
Nicky es quien lleva las riendas de la relación. El otro parece princesa
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