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Mi Amor Por Su Deuda

Mi Amor Por Su Deuda

Status: Terminada
Genre:Amor-odio / Venganza / CEO / Completas
Popularitas:80.7k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Crisbella

Fabián Vargas se quedó con su fortuna. Gael Sotomayor se quedará con su mujer. Tras ser despojado de su herencia por las trampas de su medio hermano Fabián, Gael Sotomayor decide ejecutar la venganza más despiadada: arrebatarle lo que más ama. La oportunidad perfecta llega con la ruina de los Villarreal. Aprovechando el colapso financiero de su familia, Gael acorrala a Isabel Villarreal y la obliga a firmar un contrato matrimonial. Para salvar a los suyos, ella deberá convertirse en la señora Sotomayor y entrar en la boca del lobo. Isabel cree que solo será el trofeo en una guerra de poder y resentimiento. Sin embargo, en las sombras de un matrimonio forzado, el odio mutuo empezará a transformarse en una atracción oscura, peligrosa e inevitable. El juego de venganza ha comenzado, pero cuando el deseo se mezcla con el rencor... ¿quién pagará el precio de la deuda?

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El colapso del imperio

Mientras la verdad destruía el mundo de Isabel en la terraza del restaurante, las paredes del despacho de Leonardo Villarreal eran testigos de una batalla igual de despiadada. Gael Sotomayor permanecía inmóvil, con la arrogancia de un soberano, esperando la respuesta a su monstruosa condición.

Leonardo, con el rostro desencajado y la respiración entrecortada, apretó los puños sobre el escritorio de caoba hasta que sus nudillos se tornaron blancos. El insulto a su honor y el peligro sobre su amada hija encendieron una furia que borró, por un segundo, el terror a la quiebra.

—¡Jamás! —rugió Leonardo, con una voz que vibró con el orgullo herido de la dinastía Villarreal—. ¿Quién se cree que es para venir a mi casa a mercadear con la vida de mi hija? ¡Isabel no es una propiedad, no es una jodida moneda de cambio para sus juegos de poder! ¡Lárguese de mi propiedad antes de que ordene a la seguridad que lo saque a patadas!

Gael no pestañeó. Ni un solo músculo de su rostro se movió ante el arrebato del anciano. Una sonrisa apenas perceptible, fría y carente de cualquier empatía, se dibujó en la comisura de sus labios.

—Su orgullo siempre ha sido su peor enemigo, Villarreal —sentenció Gael, acomodándose los puños de su costosa camisa con total calma—. Su seguridad no me tocará, porque ellos saben, al igual que su abogado, que mañana yo seré el dueño de sus salarios, de esta casa y de cada centavo que cree poseer. Disfrute de sus últimas horas de falsa moral. Mañana, cuando los fiscales vengan a arrastrarlo a una celda, recuerde que usted eligió el orgullo sobre la salvación de los suyos.

Gael dio la media vuelta para marcharse, con la absoluta certeza de que el anzuelo ya estaba enterrado profundamente. Al abrir las pesadas puertas dobles del despacho, una figura femenina dio un paso atrás, sobresaltada.

Era Francisca, la segunda esposa de Leonardo y madre de Samanta. Había estado pegada a la madera, escuchándolo todo. Sus ojos, antes apagados por el pánico de la pobreza inminente, ahora brillaban con una ambición renovada y peligrosa.

Francisca vio pasar a Gael como una exhalación de poder y dinero. En su mente calculadora, las piezas encajaron con rapidez: si la empresa quebraba, ella perdería sus joyas, sus viajes y su estatus en la alta sociedad. Además, si Isabel se casaba con ese magnate implacable, el camino quedaría completamente libre para que su propia hija, Samanta, retuviera a Fabián Vargas, a quien Francisca consideraba el partido perfecto para asegurar el futuro de su estirpe. Isabel tenía que aceptar. No había otra opción.

Al entrar al despacho, Francisca encontró a Leonardo de espaldas, jadeando pesadamente mientras se apoyaba en el borde de la ventana. Felipe, el abogado, intentaba inútilmente calmarlo.

—¡Leonardo, tienes que recapacitar! ¡Ese hombre es la única salida! —exclamó Francisca, acercándose con pasos rápidos, sin un ápice de compasión en la voz—. ¿Vas a arrastrarnos a la miseria por un capricho? ¡Isabel puede casarse con él, salvar el apellido y divorciarse en un año! ¡Es un negocio!

—¡Cállate, Francisca! —rugió Leonardo, girándose con violencia. Sus ojos estaban desorbitados y su rostro había adquirido un tinte purpura alarmante—. ¡No voy a vender a mi hija para mantener tus lujos! ¡Prefiero la cárcel antes de... antes de...

Las palabras se congelaron en la garganta de Leonardo. De repente, sus ojos se abrieron desmesuradamente, fijos en la nada, llenos de un terror repentino. Su mano derecha se elevó espasmódicamente hacia su pecho, enterrando los dedos en la tela de su camisa, justo sobre el corazón. Un gemido sordo, ahogado, escapó de sus labios.

—Señor... ¿Señor Villarreal? —Felipe dio un paso al frente, alarmado.

Leonardo no respondió. El aire falló en sus pulmones y sus piernas cedieron por completo, desplomándose pesadamente sobre la alfombra persa del despacho. Su respiración se volvió un silbido agónico mientras el sudor frío empapaba su frente. Estaba sufriendo un infarto.

—¡Llama a una ambulancia, Felipe! ¡Ahora mismo! —gritó Francisca, fingiendo pánico.

Sin embargo, mientras el abogado corría desesperado hacia el teléfono del escritorio, la mente de Francisca trabajó con una frialdad espeluznante. Miró a su esposo tendido en el suelo, luchando por su vida, y vio la oportunidad perfecta. El destino le estaba entregando el arma definitiva para doblegar a Isabel Villarreal sin que ella tuviera que ensuciarse las manos. El infarto de Leonardo no era una tragedia; era la palanca perfecta para su manipulación.

Treinta minutos después, los pasillos de la clínica privada eran un eco de urgencia y desolación. Las luces fluorescentes parpadeaban sobre Isabel, quien acababa de llegar corriendo desde el restaurante, con el vestido de noche desarreglado, las lágrimas surcando su rostro y el corazón completamente roto por la traición de Fabián.

No había tenido tiempo ni de procesar la humillación cuando recibió la llamada del colapso de su padre.

Francisca la esperaba en la sala de espera privada. Al ver entrar a su hijastra, la mujer transformó de inmediato su expresión en una máscara de dolor absoluto y desesperación ensayada. Se cubrió el rostro con un pañuelo, sollozando con fuerza teatral.

—¡Isabel! ¡Qué desgracia, hija mía, qué desgracia! —exclamó Francisca, corriendo a abrazarla para evitar que viera la frialdad en sus ojos.

—¿Cómo está mi papá, Francisca? ¿Qué pasó? ¡Dime algo, por favor! —suplicó Isabel, temblando descontroladamente, sintiendo que el mundo se desmoronaba bajo sus pies por segunda vez en la misma noche.

Francisca la apartó suavemente, tomándola por los hombros y mirándola con una gravedad que helaba la sangre. Era el momento de dar el golpe de gracia.

—Tu padre se está muriendo, Isabel... Y la culpa es de la ruina en la que estamos —soltó Francisca, dejando caer la bomba sin anestesia—. Nos han estafado. Las empresas Villarreal están en la quiebra absoluta, las cuentas están congeladas y mañana tu padre iba a ser arrestado por malversación. Su corazón no pudo soportar el peso de saber que perderíamos todo y que él terminaría en prisión.

Isabel retrocedió un paso, con los ojos abiertos por el shock. La revelación la golpeó como un impacto físico.

—No... no puede ser verdad... Mi papá no es un criminal —balbuceó Isabel, negando con la cabeza.

—No lo es, pero el mundo es cruel —continuó Francisca, apretando el agarre en sus hombros, clavando sus palabras como puñales—. Pero hay una esperanza, Isabel. Un hombre... un magnate poderosísimo llamado Gael Sotomayor vino al despacho justo antes del ataque. Él ofreció pagar cada centavo de la deuda, salvar la empresa y limpiar el nombre de tu padre. Iba a ser nuestro milagro.

—¿Y por qué papá no aceptó? —preguntó Isabel, con un hilo de voz, intuyendo la terrible respuesta.

Francisca fingió una mirada de profunda pena, soltando un suspiro trágico.

—Porque ese hombre puso una condición condenable, Isabel. Él no quiere dinero. Dijo que salvará a tu padre y a nuestra familia solo si tú te conviertes en su esposa. Tu padre prefirió infartarse y elegir la muerte antes de sacrificar tu libertad. Ahora la vida de Leonardo está en tus manos, Isabel. Si no firmas ese contrato matrimonial con Gael Sotomayor, tu padre saldrá de esta clínica directo a una tumba o a una prisión. Tú decides si lo dejas morir.

Isabel sintió que el aire desaparecía de sus pulmones. Atrapada entre el eco de la traición de Fabián y la agonía de su padre, miró el abismo que se abría ante ella. El tablero de Gael Sotomayor la había acorralado por completo.

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Graciela Calcaterra
La verdad que me gustó, pero siento que le faltó aclarar algunas cosas,por ejemplo que pasó con Samanta y Francisca? Los Vargas fueron presos?Gael era viudo, divorciado,la historia de Tábata incompleta.Igual estuvo buena!!¡!
Rosalinda Quintanilla
😱 hay no, pobre Felipe, ya se están aclarando las cosas, espero que Gael esté preparado para darles su merecido
Rosalinda Quintanilla
me encanta el cambio de Gael abrió su corazón al amor 💖 Isabel merece éso y más, ahora juntos contra el enemigo
Rosalinda Quintanilla
Woow que emoción, enamorados al fin, serán una hermosa familia con Tabata
Rosalinda Quintanilla
espero que no haya contratiempo y que las pruebas lleguen para aclarar todo el mal entendido
Rosalinda Quintanilla
poco a poco van a ir limando asperezas, y juntos van a enfrentar los problemas
Rosalinda Quintanilla
que tristeza espero que Tábata se recupere, aunque el accidente de la niña va a unirlos
Rosalinda Quintanilla
perro infeliz, poco hombre, pues espera la venganza de Gael, vas a desear no haber nacido
Rosalinda Quintanilla
los dos están heridos, lastimados, pero el orgullo no les permite hablar de todo lo que han vivido, que tristeza
Rosalinda Quintanilla
ambos de una u otra manera tienen sentimientos encontrados, tratando de buscar como solucionar un fuerte conflicto de intereses, creo que al final van a enamorarse
Rosalinda Quintanilla
que difícil para Isabel, está atrapada en un torbellino de emociones que no ha podido encauzar y del cual quiere salir pero no encuentra la manera
Victoria
👏👏👏👏
Martha Cecilia Fula Bernier
Muy buena novela, sin tanto relleno, felicitaciones
Irma Badillo
corte pero creo k le hubiera agregado unos cinco capítulos para saber d la niña KIEN Hera su madre k paso con ella k paso con los culpables le regresaron a Gael todo lo k le robaron k paso con Samanta y su mamá está bien k las hagan cortas pero k la autora tenga cuidado nos dejó con muchas dudas y eso le kita k diga k buena novela lastima autora la HECHASTE a perder
Rosalinda Quintanilla: me encantó tu novela, gracias por compartirla, bendiciones
total 1 replies
neumidia ruiz
muy buena historia , me gustó la narración, me encantan tus historias escritora
neumidia ruiz
😭 lloro por felipe
Graciela Garcia
yo pienso que Gael está protegiendo a Isabel de las ratas que querían quitarle la herencia y empresas del padre de Isabel
sarais del valle perez medina
vay qué molleja primo... hasta aquí mi Maracaibo lindo 🥰👏
Graciela Saiz
De verdad autora nos va a dar este final ? 🤦donde esta la venganza completa ? que paso con los Vargas? que paso con la madrasta y hermanastra de Isabel? quien fue la madre de Tabata? 😡
Graciela Saiz
estúpida 🤬🤬🤬
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