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El Error Del Mafioso

El Error Del Mafioso

Status: En proceso
Genre:Grandes Curvas / Mafia / Posesivo
Popularitas:5.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Alicegxoxo

—¿Si pudieras volver atrás... te enamorarías otra vez de mí? —le pregunté.

Dante no respondió enseguida.

Solo me miró con esa calma que siempre lograba desarmarme.

—La verdadera pregunta, Valeria... es si tú volverías a alejarte de mí.

No contesté.

Porque los dos conocíamos la respuesta.

Mi nombre es Valeria.

Durante mucho tiempo creí que las historias de amor estaban hechas para mujeres distintas a mí. Mujeres bonitas. Seguras de sí mismas. Mujeres que no tenían que vender su cuerpo para pagar el alquiler de un pequeño apartamento en Nueva York.

Entonces apareció Dante De Luca.
Un hombre del que todos hablaban, pero al que muy pocos conocían de verdad.
Yo pensaba que él sería el mayor problema de mi vida.

Qué equivocada estaba.

Porque enamorarme de Dante fue fácil.
Lo difícil fue sobrevivir a todo lo que llegó después.

NovelToon tiene autorización de Alicegxoxo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3 : Las mujeres también se rompen

Hay personas que creen que un club como este es un lugar lleno de lujo. Imaginan vestidos brillantes, tacones imposibles, perfumes caros, copas de cristal y una música elegante envolviendo a mujeres hermosas que sonríen toda la noche. Ojalá pudieran ver lo que ocurre detrás de la puerta que dice «Solo personal autorizado». Es ahí donde la fantasía desaparece.

Empujo la puerta del camerino y el olor a laca, maquillaje y café instantáneo me recibe, como todas las tardes. Ese pequeño cuarto es nuestro refugio, aunque también nuestra cárcel. Los casilleros viejos apenas se sostienen en pie, los espejos rodeados de bombillas reflejan rostros cansados y, sobre una mesa desgastada, los cosméticos conviven con analgésicos, recibos sin pagar y fotografías de hijos que esperan en casa.

Porque sí, muchas de las mujeres que trabajan aquí son madres. Otras estudian durante el día. Algunas cuidan a sus padres enfermos. Y unas pocas, como yo, simplemente intentamos sobrevivir. Nadie llega a un lugar como este porque haya sido el sueño de su vida. La vida siempre encuentra una forma distinta de rompernos.

Levanto la vista cuando escucho la voz de Camila.

—Llegaste temprano.

Está sentada frente al espejo mientras ondula su cabello con una plancha. Es de esas mujeres que parecen iluminar cualquier habitación sin proponérselo. Tiene la piel perfecta, una sonrisa capaz de desarmar a cualquiera y unos ojos color miel que siempre parecen felices. Lo curioso es que jamás me hizo sentir menos por no parecerme a ella.

—No tenía nada más que hacer.

Ella sonríe y señala una bolsa de papel.

—Entonces ven. Compré demasiado almuerzo.

Las dos sabemos que está mintiendo. Nunca compra demasiado; siempre compra pensando en compartir conmigo. Saca un sándwich y, como cada día, lo parte exactamente por la mitad antes de extenderme un pedazo.

—Toma.

—Camila...

—No empieces. Ya sé que vas a decir que no tienes hambre.

Me conoce demasiado bien.

Acepto el pan, no porque mi orgullo me lo permita, sino porque hace tiempo entendí que rechazar un acto de cariño también puede convertirse en una forma de herir a quien solo intenta ayudarte.

Comemos en silencio hasta que las demás comienzan a llegar.

Mariana entra hablando por teléfono mientras discute con el padre de su hijo, que lleva tres meses sin pagar la pensión. Detrás de ella aparece Lucía con unas gafas oscuras enormes. Cuando se las quita, un ojo morado deja el camerino en silencio.

Nora es la primera en acercarse.

—¿Fue un cliente?

Lucía niega con la cabeza.

—Mi novio.

Nadie dice nada durante unos segundos. No hace falta. Todas conocemos demasiado bien esa respuesta.

Nora aprieta la mandíbula.

—Te dije que lo dejaras.

—Lo intenté... pero siempre vuelve prometiendo que va a cambiar.

La promesa de siempre.

La que casi nunca se cumple.

Nora respira hondo antes de responder.

—Mañana voy a conseguirte una cita con un abogado. Y no quiero volver a verte con otro golpe. ¿Entendido?

Lucía rompe en llanto y Nora la abraza sin decir una palabra más. En momentos como ese recuerdo por qué sigo trabajando aquí.

La gente cree que Nora solo administra un club, pero no es verdad. También recoge los pedazos de mujeres que llegan completamente rotas. Jamás permite que un cliente nos golpee y, si alguna dice «no», esa respuesta se respeta. Más de una vez ha expulsado hombres ricos por faltarnos al respeto. Supongo que, dentro de este mundo, hace todo lo posible por conservar la poca dignidad que todavía nos pertenece.

Me siento frente al espejo y comienzo a maquillarme. Mientras deslizo la base sobre mi piel apenas reconozco el rostro que me devuelve el reflejo. Es curioso. Cada noche invierto casi una hora en convertirme en alguien que no soy. Base, corrector, rubor, labial... todo para convencer a desconocidos de que soy una mujer segura de sí misma.

La realidad es muy distinta.

Hace años dejé de creerme bonita.

Lo único que aprendí fue a parecerlo.

Y existe una enorme diferencia entre ambas cosas.

La voz de Nora rompe el silencio.

—Chicas.

Todas levantamos la cabeza.

—Hoy hay una fiesta privada. Compórtense como siempre. Y recuerden: si algún cliente las incomoda, vienen directamente conmigo.

Asentimos casi al mismo tiempo.

Camila termina de arreglarse y se pone de pie. Parece una actriz de cine. Yo también me levanto y observo mi reflejo una última vez.

No estoy fea.

Solo soy yo.

Y, por alguna razón, eso nunca me ha parecido suficiente.

Las reservas comienzan apenas se abren las puertas del club. Una por una, las chicas son llamadas.

—Mariana. Suite cinco.

—Camila. Cliente habitual.

—Lucía. Sala VIP.

Las observo marcharse mientras sonrío con resignación. Ya conozco el orden de las cosas. Siempre ocurre igual. Primero llaman a las más bonitas. Cuando ellas terminan sus servicios, entonces alguien recuerda que yo también estoy aquí.

No voy a mentir.

Me duele.

Aunque aprendí a convivir con ese dolor hace mucho tiempo. Es como una cicatriz: nunca desaparece, simplemente deja de sangrar.

Nora aparece sosteniendo una carpeta. Revisa una lista antes de levantar la mirada hacia mí.

—Valeria... tienes un cliente.

Asiento despacio y tomo aire. No pregunto quién es. En realidad, no importa. Al final, todos cruzan estas puertas buscando exactamente lo mismo.

Acomodo el vestido, tomo mi bolso y comienzo a caminar por el pasillo que conduce a las habitaciones privadas.

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elsy
fotos
Ita Lozano
Estuvo interesante gracias escritora
Alice: ¡Hola! Ita 😊, Gracias por leer mi novela. Espero que la estés disfrutando. Te invito a estar pendiente de las próximas actualizaciones, porque vienen capítulos que no te querrás perder. ¡Nos leemos pronto! 🩵
total 1 replies
Yadis Garay
como eres tonta deja las inseguridades se mas fuerte
Yadis Garay
no seas tonta si es tu amiga y te quiere tambien debe entender que te gusta dante y hacerse a un lado
Yenny Yessica Duarte: x fis actualiza q esta buenisima
total 2 replies
Yadis Garay
😭😭😭😭 como a sufrido valeria deberia ser mas fuerte y segura de si misma
Yadis Garay
pobre valeria merece ser feliz😭😭😭😭
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