Morir en una balacera de la mafia y despertar como la villana tonta de una novela de época no estaba en mis planes. Ahora soy Elara de Valois, y todos esperan que llore, que ruegue por el amor del Príncipe Heredero o que muera a manos de mi prometido, el temible Archiduque Killian.
Los rumores dicen que es un asesino despiadado, pero cuando cruzo miradas con él, solo veo a alguien de mi especie. Él cree que soy una damisela de cristal a la que puede romper fácilmente. Qué gran error. No sabe que bajo este vestido de seda se esconde la mente de una criminal profesional.
Dos lobos en un mismo territorio no pueden convivir en paz... a menos que decidan incendiar el imperio juntos.
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Capítulo 8
ELARA:
El sol de la mañana se filtra por los grandes ventanales de mis aposentos, pero la luz del día no disipa la tensión que flota en el aire de la mansión de la casa de Valois.
Me encuentro sentada frente al tocador mientras Lily, mi doncella, me cepilla el cabello con unas manos tan temblorosas que el peine de plata repica contra mi cabeza a cada momento.
A los pies de mi cama descansa el vestido rojo de anoche, destrozado en la falda y manchado con la sangre seca de los asesinos.
Para los sirvientes, esa prenda es una película de terror; para mí, es el trofeo de mi primera victoria en este imperio.
—Mi Lady...
Susurra Lily, con los ojos abiertos como platos mientras me mira a través del espejo.
—Toda la capital está hablando de lo que pasó anoche, Los mensajeros no dejan de llegar a las puertas del Duque. Dicen... Dicen que usted humilló a Su Alteza Real frente a la Emperatriz y que luego sobrevivió a una matanza en las calles.
—La gente exagera demasiado, Lily.
Respondo con total parsimonia, tomando una taza de té caliente.
—No fue una matanza… Solo fue una limpieza de basura en plena vía pública y el Príncipe Heredero debería elegir mejor a sus sicarios; los de anoche eran deplorables.
La puerta de mis aposentos se abre de golpe interrumpiendo la paz de mi desayuno.
Mi padre, el Duque de Valois, entra con el rostro completamente pálido y los ojos inyectados en sangre.
De seguro no ha dormido nada y detrás de él, mi hermano mayor que me mira con una mezcla de absoluto terror y resentimiento,
manteniéndose a una distancia prudente, como si temiera que fuera a saltar sobre su cuello.
—¡Elara! ¡¿Tienes idea del colapso que has provocado?!
Grita mi padre aunque su voz ya no tiene la fuerza autoritaria de antes; ahora tiembla de puro pánico.
—¡El palacio imperial está exigiendo un informe de la Guardia! ¡El príncipe heredero está furioso y la emperatriz ha cancelado las audiencias de la mañana por el desplante que le hiciste a su hijo!
Me levanto de la silla del tocador con una lentitud calculada, girándome para encararlos.
Mantengo la espalda recta y una postura imperturbable que los hace dar un paso atrás por instinto.
—Baje la voz, Duque de Valois.
Sentencio usando su título para marcar una distancia fría y tajante.
—Debería estar celebrando que su hija sigue viva… El carruaje en el que viajaba fue emboscado por hombres armados, si no fuera porque el Archiduque Romanov y yo sabemos cómo defendernos, hoy estaría preparando mi funeral en lugar de mi boda.
Mi hermano suelta un bufido, intentando recuperar algo de valentía.
—¡Eso es mentira! ¿Tú defendiéndote? Todos en la corte saben que eres una inútil que solo sabe llorar por las esquinas... El Archiduque debió hacer todo el trabajo mientras tú te escondías debajo de los asientos. ¡Has puesto a nuestra casa en la lista negra de la familia real!
Me acerco a mi hermano a paso firme. Él se tensa visiblemente apretando los puños, pero yo solo le dedico una sonrisa cargada de desprecio criminal.
—Vuelve a insultar mis habilidades, hermano y te aseguro que la próxima cabeza que ruede por el suelo de esta capital será la tuya.
Le susurro al oído con una voz tan gélida que lo hace palidecer al instante.
—Sé perfectamente que el Príncipe Heredero envió a esos hombres y también sé que tú estabas al tanto de sus intenciones, si abro la boca frente al Archiduque Romanov, el Norte borrará el apellido de Valois del mapa antes del mediodía. ¿Quieres comprobarlo?
Mi hermano traga saliva completamente mudo y mi padre interviene frotándose las sienes con desesperación.
—Suficiente... Deténganse los dos.
Dice el Duque rindiéndose ante la nueva e indomable personalidad de su hija.
—El daño ya está hecho… El Emperador no ha cancelado el decreto del matrimonio para evitar un conflicto mayor con el Norte, la boda se mantiene y se llevará a cabo en dos días en la catedral imperial, pero será una ceremonia privada… Quieren sacarte de la capital lo antes posible, Elara.
—Me parece perfecto, a mí también me urge dejar este nido de hipócritas.
Respondo dándoles la espalda para regresar a mi tocador.
—Traigan a los sastres de inmediato, no pienso casarme con un vestido aburrido que complazca a la Emperatriz, si me van a exiliar al norte como la villana de este imperio, me iré vistiendo como una reina.
Mi padre y mi hermano salen de la habitación en silencio, completamente derrotados por mi presencia.
Cuando me quedo a solas con Lily, me toco sutilmente los labios con la yema de los dedos, todavía puedo sentir el fuego del beso del Archiduque en la penumbra del carruaje y la presión de su mano en mi mandíbula... Aquel "Monstruo del Norte" piensa que me ha reclamado como parte de su territorio, pero lo que él no sabe es que yo estoy lista para conquistar el suyo.
La boda se acerca, y con ella, el inicio de mi verdadero imperio.
necesito fotos de ese guardián 🤭