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Caricias Invisibles

Caricias Invisibles

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro / Leyendas de fantasmas / Romance paranormal
Popularitas:5.8k
Nilai: 5
nombre de autor: Rosangel Pérez

Daiana llega a la pequeña ciudad de los mitos con un solo objetivo: terminar su carrera. Cuando encuentra la casa de sus sueños (espaciosa, lujosa y extrañamente barata), no duda en firmar el contrato. Poco le importa que los vecinos hablen de una presencia, de una entidad que nunca abandonó el lugar; ella es una mujer de ciencia, racional y escéptica, incapaz de creer en cuentos de fantasmas.

Al principio, los pequeños sucesos (objetos que cambian de lugar, corrientes frías en habitaciones cerradas) son fáciles de ignorar. Daiana los etiqueta como producto del estrés o del cansancio acumulado por los estudios. Pero la negación se vuelve imposible cuando llegan las noches.

Sus sueños han dejado de ser simples proyecciones de su mente para convertirse en una realidad abrasadora. En la penumbra de su habitación, siente caricias que no debería sentir y una presencia que la obliga a gemir en la oscuridad. Despierta siempre igual: jadeando, con la intimidad palpitando de deseo.

NovelToon tiene autorización de Rosangel Pérez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 3: Frecuencias de duda

Con la partida de Ana, la casona de Sereia recuperó su silencio sepulcral, un mutismo que para Daiana no es sinónimo de soledad, sino de concentración. Es, en esencia, el laboratorio perfecto. Sin las quejas de su hermana, sin las interrupciones constantes, podía finalmente aplicar el rigor de su formación académica. Desplegó su equipo sobre la mesa de la cocina: un medidor de campo electromagnético (EMF), un termómetro digital de alta precisión, una grabadora de audio de grado profesional y su computadora portátil.

Daiana no cree en fantasmas, pero sí cree en la capacidad del entorno para afectar la percepción humana. Su hipótesis es clara: la arquitectura antigua, combinada con el aislamiento geográfico y posibles fugas de gases o corrientes de aire infrasónicas, generan en los habitantes una respuesta de estrés biológico que el cerebro interpreta erróneamente como "presencia".

__Vamos a demostrarlo__. Murmuró para sí misma, ajustando el medidor EMF.

Comenzó el recorrido por la planta baja. El aparato permanece en silencio, marcando valores basales de 0.2 a 0.5 miligauss, lo que indica una instalación eléctrica dentro de los rangos normales. Sin embargo, al cruzar el umbral del pasillo principal, el dispositivo comenzó a emitir un pitido errático. La aguja oscila salvajemente, saltando de cero a valores inusualmente altos para una casa residencial.

Daiana se detuvo, frunciendo el ceño. Se puso en cuclillas, examinando el zócalo de madera y la pared.

__Interferencia__. Anotó en su cuaderno con letra firme.

__Probablemente un cableado defectuoso oculto tras los paneles de madera. El campo electromagnético es inestable. Necesito revisar el plano de la instalación eléctrica__.

Se obligó a ignorar la punzada de inquietud que le recorrió el estómago cuando, al levantarse, la temperatura ambiental bajó unos grados en cuestión de segundos. El aire en el pasillo se volvió denso, casi sólido, como si el espacio hubiera sido ocupado por un bloque de hielo invisible. Su piel se erizó instantáneamente. Daiana cerró los ojos y respiró hondo, forzándose a controlar su frecuencia cardíaca.

__Corrientes de convección__. Se dijo, mientras el vaho de su aliento se hozo visible en el aire.

__La estructura está mal sellada. La presión atmosférica de este valle es atípica. Es física, no magia__.

Caminó hacia la sala, donde el medidor de EMF volvió a la calma, pero el ambiente sigue cargado. No s solo el frío; es a sensación, una maldita y persistente sensación de estar siendo observada. El efecto de la mirada, recordó. El cerebro humano está programado para detectar ojos incluso donde no los hay como mecanismo de supervivencia. Se sentó en el sofá, intentando mantener la compostura, pero el dispositivo comenzó a zumbar de nuevo en su mano, esta vez con una intensidad que hizo que la pantalla de cristal líquido se distorsionara, mostrando caracteres ilegibles.

__¡Maldita sea!__. Exclamó, golpeando ligeramente el aparato.

__Qué equipo de segunda mano me han vendido. Debe ser la batería, o tal vez el sensor se ha descalibrado con el viaje. Es inútil__.

Dejó el aparato sobre la mesa de centro con un gesto brusco. Esta agotada, y la frustración empieza a ganar terreno a su objetividad. Se frotó las sienes, sintiendo cómo una migraña leve comienza a gestarse detrás de sus ojos. Fue entonces cuando ocurrió.

Mientras esta encorvada sobre la mesa, analizando los datos que había tomado, sintió un roce. No fue una corriente de aire. Fue el tacto definido, casi rozagante, de unos dedos largos y fríos que se deslizaron por la curva de su espalda, bajando lentamente desde el hombro hasta el omóplato, justo por debajo de la tela de su blusa.

Daiana dio un respingo, levantándose tan rápido que la silla chirrió contra el suelo de madera. Se giró violentamente, con el corazón martilleándole en la garganta, esperando ver a alguien, a un intruso, a un animal, a lo que fuera.

Pero el pasillo esta vacío. El salón, envuelto en la luz mortecina de la tarde, permanece desierto. Los muebles estan inmóviles. No hay nadie.

El silencio de la casa parece burlarse de ella.

__Es un espasmo muscular__. Dijo en voz alta, y su propia voz sonó temblorosa en la inmensidad de la sala.

__Fasciculación causada por el estrés. Los nervios periféricos reaccionan ante el cansancio. Es puramente fisiológico__.

Se llevó la mano a la espalda, al lugar donde había sentido el tacto. La piel le arde. Tiene la extraña impresión de que, si pudiera verse en un espejo, encontrará una huella roja sobre su piel, como si la caricia hubiera sido real, física, palpable. Sus dedos tiemblan. Se obligó a retomar la compostura, caminando hacia la cocina con pasos rígidos, casi mecánicos.

Necesita agua. Necesita luz. Necesita una explicación lógica.

Mientras llena un vaso en el grifo, su mirada se desvió hacia la ventana. El reflejo del cristal le devolvió la imagen de la cocina: la mesa, la silla que había movido, y el sofá al fondo. Y entonces, un detalle la hizo detenerse: su libreta de investigación, la que había dejado sobre la mesa de centro, estaba ahora tirada en el suelo, abierta por una página en blanco.

Se quedó paralizada, con el vaso a medio llenar. Ella la había dejado sobre la mesa. Estaba segura. No podía haberse caído sola; la mesa es estable, esta nivelada.

__Tal vez la dejé cerca del borde__. Murmuró, aunque la duda en su voz ya no suena tan convincente.

__La vibración de la casa, el tráfico pesado de algún camión cercano... las ondas sísmicas imperceptibles pueden desplazar objetos ligeros sobre superficies pulidas. Física pura. Acción y reacción__..

Pero mientras se agacha para recoger la libreta, el aire a su alrededor cambió de nuevo. El calor repentino, tan sofocante y seco que pareció una fiebre, la golpeó de golpe. Y en ese calor, volvió a sentirlo: una presión, un peso a sus espaldas, como si alguien estuviera de pie justo detrás de ella, lo suficientemente cerca como para que el calor de su cuerpo (un cuerpo que no debería estar allí) se fundiera con el suyo.

Daiana no se atrevió a girarse. Se quedó congelada, con la libreta en la mano, sintiendo cómo el vello de su nuca se erizo por segunda vez.

"No estás sola", susurró una voz en lo más profundo de su mente, una voz que ella inmediatamente calificó como una alucinación auditiva provocada por el silencio extremo del lugar.

__Es el aislamiento__. Dijo, obligándose a levantarse y caminando con paso firme hacia el centro de la sala, tratando de ignorar que, al moverse, sintió un leve arrastre de aire, como si algo la hubiera seguido un paso.

__Mi mente está intentando llenar el vacío. Solo tengo que mantener el método. Mañana repararé el equipo. Mañana los datos hablarán__.

Se sentó de nuevo, esta vez con la espalda pegada al respaldo del sofá, buscando protección detrás de ella. Encendió la radio, subiendo el volumen hasta que la música llenó la estancia, ocultando cualquier otro sonido. Pero a pesar del ruido, a pesar de su firme negación, Daiana no pudo evitar que su mano viajara de nuevo a su espalda, acariciándose el hombro, preguntándose por qué, en el fondo de su ser racional, esa caricia invisible le había provocado un escalofrío de una naturaleza tan inquietante como innegable.

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Limaesfra🍾🥂🌟
la luna brilloo🌕🌗
Limaesfra🍾🥂🌟
🐺 posesivo
Limaesfra🍾🥂🌟
siii el🐺quiere a la 💃🔥🔥🔥
Limaesfra🍾🥂🌟
un lobito se llevo a la caperucita😱😂
Limaesfra🍾🥂🌟
un lobito se llevo a la caperucita😱😂
Rosneidis Torres
que feo jijiji
Rosneidis Torres
un hermoso especimen masculino
Rosneidis Torres
es lógico. La mayoria de los hombres no saben ni de la existencia del clítoris
Rosneidis Torres
pues si. los bebes son lindos pero en el momento correcto
Rosneidis Torres
No contradigo verdades
Rosneidis Torres
Hay cosas que no se pueden explicar con la ciencia y logica. por es mejor dejar quieto a lo que esta quieto
Rosneidis Torres
eso no se pregunta se ve
Rosneidis Torres
ya yo hubiera dejado el pelero
Rosneidis Torres
/Casual//Casual//Casual//Casual//Casual/
Rosneidis Torres
es linda. solo necesita algo de color
Elvis Molletones
Una historia diferente, pero atrapanre. Excelente
Ines Alburquerque
Ahora me gusta más jjjj
inuyasha/ Tomoe🦊
uhhh no jodas AUTORA esto no me lo esperaba, vamooo 🔥🔥🔥🔥🔥 necesito una foto yaa
Bianca Diaz Quiroz
es mario o es mateo
Rosangel Pérez: ya lo corregí . gracias 😊
total 1 replies
Limaesfra🍾🥂🌟
a demostrarles que estan juntos y en modo batalla ON y pa ganar
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