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LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

LA MUJER QUE ESCAPO DEL INFIERNO

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Posesivo / Maltrato Emocional / Salvar al hijo enfermo / Completas
Popularitas:258.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Todos creían que Cynthia tenía una vida perfecta.

Nadie veía los moretones escondidos bajo el maquillaje.

Nadie escuchaba los gritos detrás de las paredes de la mansión.

Durante cinco años soportó golpes, humillaciones y miedo por proteger a su hija. Pero cuando una tragedia destruye lo poco que quedaba de su mundo, comprende que solo tiene dos opciones: quedarse y morir... o escapar.

Lo que Cynthia no sabe es que el hombre al que dejó atrás nunca aceptará perderla.

Y hará cualquier cosa para recuperarla.

Una madre. Una hija. Una huida desesperada. Y una batalla por la libertad que apenas comienza.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11. El nombre equivocado

Valeria llegó con tres maletas y la actitud de quien viene a quedarse.

Les dio órdenes a las muchachas del servicio sobre dónde colgar su ropa, en el clóset de la suite principal, sin preguntarle a nadie. Que la esposa anterior hubiera dejado todavía cosas ahí no era problema suyo. Las mandó a empacar en cajas y bajarlas al sótano.

—Esos vestidos van a la basura —dijo, señalando un perchero—. La señora de esta casa soy yo ahora.

Era mentira, y lo sabía. Pero llevaba años esperando este momento, desde mucho antes de que la campesina apareciera de la nada a ocupar un lugar que nunca le correspondió. Si la muy bruta había sido tan estúpida de salir corriendo, peor para ella. El puesto quedaba libre y Valeria no pensaba dejarlo enfriar.

Alberto la observaba desde el marco de la puerta, sin decir nada. La dejó hacer. Le daba igual quién durmiera en esa cama, mientras la otra siguiera perdida y eso le quemara en el pecho cada noche.

Catalina la encontró en el comedor, dándole instrucciones al chef como si llevara años en esa casa.

Y, en cierto modo, así habría sido si las cosas se hubieran hecho bien desde el principio.

—Por fin te veo instalada donde siempre debiste estar —dijo desde la puerta.

Valeria se giró y, por primera vez en todo el día, sonrió de verdad.

—Catalina. Pensé que no ibas a bajar a recibirme.

—¿Recibirte? Niña, esta casa es tuya desde hace años, solo que la ocupaba quien no debía. —Se acercó y le dio un beso en la mejilla, de esos que se dan entre cómplices—. Te lo dije en la fiesta. Paciencia. Las cosas siempre vuelven a su sitio.

—Me costó tenerla, esa paciencia.

—A mí también. —Catalina se sirvió un café—. Tú y mi hijo desde la universidad, y míralo, terminó casándose con una muerta de hambre que recogió Dios sabe dónde. Cinco años aguantando a esa apareciéndose en mis almuerzos con esa cara de no romper un plato. Cinco años, Valeria.

—Pues ya no está.

—Ya no está. —Catalina la miró con algo parecido a la aprobación—. Y tú sí sabes estar. Sabes callar cuando toca, sonreír en las fotos y clavar la uña cuando nadie ve. Eso es una señora, no la otra.

Valeria asintió, encantada. Catalina bajó la voz.

—Pero te conozco desde hace mucho, niña, así que te lo digo claro. Mi hijo confunde ser dueño con querer. No esperes amor. Espera el apellido, la casa, la tarjeta sin límite. Y cuídate de no quererlo tú, porque ahí sí estás jodida.

—No te preocupes por mí. —Valeria sonrió—. Yo no me enamoro. Yo cobro.

Catalina soltó una risa seca y salió satisfecha. Por fin, las cosas como debían ser.

Esa noche, Alberto la buscó.

Lo hizo como hacía todo últimamente, con la cabeza en otra parte, con una rabia sorda que no sabía dónde poner. Valeria era hermosa, sabía moverse, le decía que sí a todo, y aun así él tenía que cerrar los ojos para sentir algo, y al cerrarlos no veía a la mujer que tenía debajo.

Veía a Cynthia.

A la maldita Cynthia, que se había atrevido a irse, que en cinco años nunca le dijo que no de verdad y que ahora le decía que no desde algún hueco del país donde el doctorcito ese la tenía escondida. La veía a ella, su boca, su forma de aguantar el llanto apretando la mandíbula, su manera de mirarlo con miedo y con odio al mismo tiempo. Eso. Eso sí lo encendía. El sí fácil de Valeria no le servía para nada.

—Cynthia —gimió, con los ojos cerrados, los dedos enredados en un pelo que no era el de ella.

El cuerpo debajo del suyo se quedó tieso.

Alberto abrió los ojos.

Valeria lo miraba desde abajo con una frialdad que no le había visto antes, sin moverse, sin respirar casi.

—Me llamo Valeria —dijo, despacio.

—Lo sé.

—No parece.

Se lo quitó de encima con un empujón seco y se sentó en el borde de la cama, dándole la espalda. Alberto no se disculpó. No sabía hacerlo, y además no le pareció que tuviera por qué. Se acostó boca arriba, con un brazo sobre los ojos, y pensó en lo único en lo que pensaba desde hacía semanas.

¿Dónde estás, perra? ¿Cuánto más vas a hacerme esperar?

No era amor. Alberto Castro no amaba, no sabía. Era otra cosa, más fea y más fuerte, la de un hombre que perdió un objeto que consideraba suyo y que no iba a vivir tranquilo hasta volver a tenerlo en la mano, aunque tuviera que romperlo para que no se le escapara otra vez.

Valeria se encerró en el baño y se miró al espejo con las dos manos apoyadas en el lavamanos.

No lloró. Llorar era de mujeres como la otra, de las que se dejan. Ella apretó los dientes hasta que le dolió la mandíbula y respiró hondo dos veces.

Cynthia.El nombre le retumbaba en la cabeza. Años detrás de ese hombre, y el muy hijo de puta, con ella entre las piernas, suspiraba por la campesina que se había largado.

Y entonces lo entendió, y entenderlo le revolvió el estómago de pura rabia. No estaba peleando contra una mujer. Una mujer presente se podía ganar, con más belleza, con más maña, con más cama. Estaba peleando contra un fantasma, y a un fantasma no se le gana siendo mejor. A un fantasma solo se le gana asegurándose de que nunca regrese.

Levantó la cara y se miró fijo en el espejo.

Le vino a la cabeza el médico de la fiesta. El que le sujetó la muñeca delante de todos, el que la llamó zorra con disfraz de dama y la soltó con asco. No sabía su nombre, pero le conocía la cara, y sabía que ese mismo hombre se había llevado a Cynthia.

Mañana iba a empezar por ahí. Iba a averiguar quién era el doctorcito, dónde tenía escondida a su mujer, y cómo se hacía para que una mujer desaparecida siguiera desaparecida.

Porque si esa muerta de hambre ponía un solo pie de vuelta en esta casa, Valeria Ochoa iba a asegurarse de que fuera la última vez que pisara cualquier parte.

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Doris Torre
una novela con una muy buena narrativa, un género bien fuerte difícil de lograr y que se haga con respeto
Doris Torre
yo creo que Alberto es el que va a morir
Antonia Garcia
No tengo palabras me a encantado es una historia que pasa en la vida real y es muy doloroso aunque esto es una historia pero muchas gracias por compartir 😃
Antonia Garcia
Muy bonita historia y muy dura es para no parar de llorar gracias autora
Lupita Carmen
para mi el mismo que iso matar a la hermana
Gloria Galvan
Pero el es medico está para salvar vidas no para matar , porque es lo que hizo al mandar a ésa mujer infectada😭😭
Gloria Galvan
Una venganza muy cruel, no estoy de acuerdo, el médico resultó peor que Alberto Castro😭 y espero que lo pague
Gloria Galvan
Y que va a pasar cuando el monstruo se de cuenta que no son sus hijos que son del doctor😭😭😭
Gloria Galvan
Hay no que no les pase nada malo a ninguno de los dos 😭
Sofia Pradenas
ése hombrecito es un,mounstro y toda su familia la única que es buena es Lucia
yelitza campos
Bueno la vieja Catalina debió advertir fue a Alberto, y ahora veamos si puede con la culpa, y Valeria... bueno, el que a hierro mata, no puede morir a sombrerazos!!!
yelitza campos
Creo que de alguna manera Alberto se entera y sale corriendo a evitar el desastre y termina pagando él, junto a Valeria..
yelitza campos
,Y ahora que vas a hacer Cynthia, lo hecho hecho está, lo bueno de todo esto es que el monstruo parece que está cambiando, pero eso no lo excusa de todo el horror que viviste, no confío en ese tipo.. Y lo peor, Catalina y Valeria conspirando para sacarte del medio, creo que por ahí va a desenrrollarse la trama, esperaré y veremos...
yelitza campos
Las inseminaciones la mayoría de las veces resultan en partos múltiples! ay! papá👴....
yelitza campos
Hasta cuándo con ésta mujercita vale.. Lo mejor será que estire la pata, y muerto el perro se acaba la rabia 😡😡
yelitza campos
Creo que el doctor va a ser el donante!! jajaja😂😂😂
yelitza campos
Creo que Lucía puede hacer algo, no se!
yelitza campos
Ese desgraciado psicópata, ahora tiene una obsesión enferma por Cynthia, otra vez el infierno, ella va a terminar matándolo.. 😡😡
yelitza campos
No vale! que cruel destino, las mujeres golpeadas y sometidas a tantos vejámenes nunca denuncian por terror y terminan muertas, ojalá que Cynthia tenga valor por su hija y le ponga una caución 😡
yelitza campos
Quien la manda a estúpida! tanto dolor y golpes que aguantó, que al parecer le afectaron el cerebro.. que rabia..
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