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Obsesión por la Niñera

Obsesión por la Niñera

Status: Terminada
Genre:Romance / Matrimonio contratado / Mafia / Niñero / Romance de oficina / Completas
Popularitas:97.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Cintia _Escritora

Clara es una joven valiente que, tras la muerte de su padre y frente a las dificultades económicas de su familia, ve en un trabajo como niñera la oportunidad de cambiar la vida de todos. Es contratada para cuidar de Pedro, un niño pequeño y frágil, en la lujosa e imponente mansión de Enrico, un hombre rico, autoritario y enigmático.

Al principio, Enrico impresiona a Clara con su mirada intensa, sus reglas estrictas y su actitud distante, transmitiendo poder y control en cada gesto. Pero, a medida que Clara se acerca a Pedro, ganándose su confianza y demostrando dedicación y cariño, surge una tensión silenciosa entre ella y Enrico. Entre enfrentamientos y momentos de vulnerabilidad, nace la semilla de un sentimiento inesperado, delicado y peligroso, pues Enrico es tan intenso como misterioso.

NovelToon tiene autorización de Cintia _Escritora para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 22

Estamos en la puerta de la habitación. Tan pronto como la puerta de la suite se abre, simplemente me detengo.

El aire frío del aire acondicionado me envuelve y el perfume del lugar parece cosa de otro planeta.

La habitación es… absurda.

No sé si mirar primero al techo, al suelo o al horizonte allá afuera.

Hay una pared entera de vidrio, revelando el gran río corriendo allá abajo, y la vista parece una pintura viva. El sol, la ciudad reflejando en tonos dorados.

Las cortinas blancas danzan con el viento que entra, y el suelo de madera clara brilla como si acabara de ser pulido.

En el centro, una cama gigante, mayor que mi habitación entera en la mansión. Las sábanas son tan blancas que hasta da miedo tocar. Tiene pétalos esparcidos y almohadas apiladas como nubes. Al lado la cama individual de cortesía que parece ser de miniatura.

Pedro corre adelante, tropezando de emoción.

- ¡Clalaaa! ¡Mira! Grita, con la carita pegada al vidrio.

Y yo río, medio sin aliento.

- ¡Cuidado, mi amor, no te acerques mucho!

Miro hacia atrás y Enrico sonríe satisfecho. Al notar que está siendo observado, se pone serio.

Hay una sala al lado, con sofás bajos, una mesita de frutas tropicales, y una tablet acoplada en la pared que controla todo, cortinas, temperatura, luces. Nunca he visto nada así.

En el baño, el choque es aún mayor: bañera de mármol, toallas enrolladas como flores, una ventana enorme de frente al río. Hasta el inodoro parece carísimo.

Abro el balcón y el aire caliente entra junto con el sonido suave del agua.

Pedro tira de mi mano.

- Clala, hay piscina.

Yo sonrío.

- Creo que sí.

El funcionario deja las maletas, Enrico agradece con aquel tono elegante de quien está acostumbrado a este tipo de lujo y se gira hacia mí.

- Arréglense. Vamos a bajar a la piscina en veinte minutos.

Trago saliva. Me pongo seria.

- ¿Qué pasa, Clara?

- Señor… yo… no tengo traje de baño.

Él levanta una ceja, respira hondo y pone los ojos en blanco, del modo que solo él sabe hacer.

- Claro que no tienes.

Y sale caminando hacia el baño como si fuera a resolver el problema del mundo.

En pocos minutos, él reaparece, ya cambiado, usando unas bermudas oscuras y una camisa blanca abierta en el pecho. El reloj caro brilla, el cabello perfectamente despeinado.

Pedro también ya está listo, con un short colorido y flotador en el brazo, pareciendo el niño más feliz del planeta.

- Vamos. Enrico dice apenas.

Entramos en el ascensor y, en vez de seguir hacia el área de la piscina, estamos yendo en dirección al área de compras del resort. Al menos es lo que las placas dicen.

Entramos en una tienda lujosa, el suelo de mármol negro refleja las luces doradas, y los maniquíes exhiben ropa de playa y de verano que cuestan el equivalente a meses de mi salario.

- Puedes comprar lo que quieras. Él dice, seco, como si fuera la cosa más simple del mundo.

- Sr. yo...yo no puedo pagar. Aún más en una tienda de estas. Yo susurro.

- Yo voy a pagar, no te preocupes. Él susurra de vuelta.

Yo abro los ojos como platos.

- No, señor. Yo NO PUEDO ACEPTAR. Yo grito sin querer.

Él cruza los brazos, impaciente.

- Clara, en este viaje tú no eres la niñera. Eres la invitada de honor de Pedro. Y vas a aprovechar, ¿entendido?

Antes de que yo consiga responder, una dependienta se acerca. Joven, rubia, maquillaje perfecto.

- Buenos días, Señor. ¿Puedo ayudarlo? Ella sonríe demasiado para Enrico, y para Pedro y me ignora.

Él asiente brevemente, pero mantiene la mirada en mí.

Yo decido mirar entre los percheros, completamente desubicada, intentando fingir que no estoy sudando de nervios. Cojo un bañador negro simple y pregunto:

- ¿Ustedes tienen este, talla mediana?

La dependienta me mira de pies a cabeza, la mirada deteniéndose en el uniforme de la mansión que yo estoy vistiendo.

La sonrisa de ella cambia. Se vuelve torcida.

- Lo siento, señora, pero creo que no tenemos nada en su perfil.

- ¿En mi perfil? ¿No entiendo? Repito, sin entender, o en la esperanza de no ser lo que yo entendí.

- Vendemos ropa exclusiva, apenas para nuestros huéspedes. Ella dice en tono dulce, pero venenoso.

Enrico se gira despacio, con el ceño fruncido.

- ¿Cómo es eso? Él pregunta con firmeza, la dependienta traga saliva.

- Yo solo dije que...

- Tú dijiste que no le vendes a ella. La voz de él se engruesa.

- ¿Sabes lo que tú no entiendes? Esta mujer tiene más clase en un gesto de lo que tú en toda tu pose barata. Y ella está conmigo.

El rostro de ella palidece. Él coge la cartera, saca la tarjeta black y la coloca en mi mano.

- Querida, compra lo que desees. Esta tarjeta no tiene límite. Puedes comprar hasta esta maldita tienda, si quieres.

El ambiente se congela.

Una mujer aparece a las prisas, intentando contornar la situación.

- Señor, por favor… nos disculpe. Yo soy la gerente de...

Enrico ni da espacio:

- Incluso, si quieres, Clara, compra la dimisión de esta chica arrogante.

- ¡Enrico! Digo rápido, casi en súplica. Él sonríe orgulloso.

- Disculpe el inconveniente. ¿Cómo puedo ayudarla, querida? Pregunta la gerente.

- Por favor. Yo solo quiero comprar el bañador en paz.

La gerente, claramente avergonzada, despide a la funcionaria para el almacén y me atiende personalmente.

- Claro. Tenemos diversos modelos lindos. Voy a ayudarla.

- ¿Acepta un champán? ¿Una agua saborizada?

- ¡No! Gracias.

Pedro coge la mano del padre y cuchichea:

- ¿Papá enfadado?

Enrico suspira, pasando la mano por el rostro.

- No, hijo. Solo sin paciencia para gente estúpida.

Mientras ellos se sientan en el sofá, yo sigo para el probador.

La gerente me trae algunos modelos, coloridos, estampados, uno más bonito que el otro.

Siento el rostro quemar solo de pensar en salir de allí con cualquiera de ellos. Elijo un bañador azul marino trenzado y el negro básico.

Ella me trae algunos vestidos. Me pruebo el primer vestido, un tono azul claro, ligero, con tirantes finos.

Miro mi reflejo en el espejo y por un momento, casi no me reconozco.

Cuando salgo, Enrico y Pedro levantan los ojos.

- ¿Y entonces? Pregunto, medio sin gracia.

Él demora un segundo demasiado para responder.

Después sonríe de lado.

- Sí.

- ¿Sí, qué?

- Sí, me gustó. Estás linda... él dice, con aquella voz calma que me deja sin piso.

Pedro ríe, dando palmadas.

Y yo río también, medio tonta, medio sin gracia.

Al final, salimos de allí con más que un bañador.

Un vestido, una salida de playa, una sandalia nueva y los dos bañadores. Todo pagado por él, sin discusión.

Cuando volvemos al ascensor, Enrico mira para mí y dice con un tono casi ligero.

Volvemos a la suite.

- Clara, cámbiate, para ir a la piscina.

- Ahora sí. Lista para conocer el resort de verdad.

Y yo pienso, mientras miro el reflejo en el espejo de metal pulido.

Cuando salgo y Enrico me ve, se queda boquiabierto. Cuando se da cuenta, cambia la postura y dice:

- Perfecto. Ahora vamos a aprovechar.

1
Martha Maria Fernández Morán
bonita historia
Martha Maria Fernández Morán
coma que en los hospitales hay vallprakin mmmmm estoy con fundida 🤭🤭🤭
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
que le hizo firmar.
Ana Marìa Vàzquez
Felicidades, excelente novela👏👏
Macgleni Deriabar Sarmiento Deriabar
me gusta como la escritora describe su sentir y me ha hecho llorar.
Ingrid Perez
Hermosa historia muchas gracias te deseo bendiciones y felicidades 😘🤗
Carolina Lower
Excelente escritora hermosa novela 🫶✨
andreina yepez
excelente historia
Francisca Daniela Jimenez Valdes
sabía que esto pasaría 😔
Francisca Daniela Jimenez Valdes
claro que lo hará! es más, te odiara. no digas que no te lo advirtieron 🙄
Francisca Daniela Jimenez Valdes
pero las medidas que tomaste para que sea tuya no son las correctas,tonto!🙄
Francisca Daniela Jimenez Valdes
íbamos tan bien viendo el desarrollo de la historia y ocurre esto😔
solo espero que esto no genere un punto de quiebre entre los dos
Kayra Villavicencio
Jajaja jajajaja jajajaja, creo que Enrico le puso una trampilla y ella cayó redondita.
Francisca Daniela Jimenez Valdes
ah me preguntaba cuando sacaría su lado tóxico 🤔
Francisca Daniela Jimenez Valdes
jajajaja sabía que le había gustado demasiado lo que vió 😅
Lerys Del Valle Granados
Felicitaciones.
Definitivamente esta Historia fue extraordinaria o máximo.me rncsnyo. la parte de los ptitagonidta indiscutibllemente fuee genial mucha pasión y amor..
Que novela .. es lo máximo.
Carina Arevalo
Muy linda la novela, me encantó del inicio hasta el final, muchas felicidades a la escritora.
Luz Garizabalo
bonita
Elizabeth Villamarin
muy buena la historia cautivadora
Cristina Beyeh
Que estupidez esa de que pertenece y no pertenece no se porque tiene que escribir esa idiotes tú pertenece donde la vida te coloca a través de lo que logres alcanzar está trabajando con una persona con dinero está donde ella quiere estar por medio de sus conocimientos
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