Nancy González es una reconocida influencer de 28 años la cual ha crecido mucho en su carrera, es bloguera y le gusta viajar por el mundo creando contenido no solo de entretenimiento sino también de vida sana, buenos hábitos y medio ambiente entre muchísimas otras cosas, es ambientalista de corazón por lo que cree que un granito de arena de todos pueden cambiar el mundo en gran manera, con los millones que ha ganado como influencer se compró una finca autosustentable en la cual presenta videos de vida cotidiana y estilo de vida saludable también hace recorridos por el mundo buscando presentar estilos de vida de otras culturas en su canal de YouTube
La vida de Nancy cambia después de visitar las comunidades rurales de tribus africanas pues en sus viajes de aventurera la chica trata de vivir al igual que las personas de ese lugar por algunos días mientras documenta todo lo que vive para sus fans
NovelToon tiene autorización de Mrs. Moralita para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
JOHN DEERE
Capítulo 3
Mientras Elisse se bañaba seguía observando atenta a su alrededor todo parecía indicar que tenía cuatro flamantes esposos el problema era que ninguno de ellos la quería pues al parecer la propietaria del cuerpo era peor que una perra rabiosa, siguió contemplando los tatuajes y sonrío.
-Genial , Toyota Century, Lacoste, John Deere y Cartier se quedan cortos!! Pura marca reconocida si señor!!-
Mientras Nancy rememoraba todos aquellos recuerdos de la antigua Elisse, se detuvo en un recuerdo qué sucedió justo antes de que ella despertara en ese lugar fue el último recuerdo de la Elisse original la cual estaba utilizando su poder de vinculación para someter a uno de sus machos, un hombre bestia jaguar el cual en un intento por quitársela de encima la empujó con sus piernas arrojándola directo al suelo justo a un lado de una culebra venenosa la cual había encajado su veneno en uno de sus muslos, mientras la Elisse original perdía el conocimiento dejando atrás el hermoso rostro borroso de aquel hombre, lo último que escuchó decir fue:
-Qué hiciste!!
-Está muerta?
-si me convierto en un errante por tu culpa te mataré!!
Diferentes voces se perdían a lo lejos
-Vaya!! al parecer estoy metida en un aprieto, lo mejor será que me deshaga de esos hombres pues la próxima en morir puedo ser yo otra vez, el problema será romper el vínculo sin dañar a los hombres, me pregunto si habrá alguna manera?- Susurraba la mujer para sí misma
-Bien lo que debo hacer primero es buscar la manera de sobrevivir en este lugar, al menos tengo acceso a información de este cuerpo, necesitaré aplicar todo lo que he aprendido y no meterme con esos hombres, aquí las mujeres son apreciadas pero esta mujer ha sido de lo peor y al parecer es muy odiada por esos machos, bien guardare sana distancia con ellos -
Después de lavar su cuerpo , su cabello y el vestido de piel que la cubría tomó el palo y salió del agua cojeando, nuevamente la sensación de ser observada se sentía, ella miraba por todos lados pero no lograba ver nada, mientras caminaba de regreso a la cueva observó algunas plantas conocidas para ella por lo que se puso muy feliz, había algunas plantas de aloe dispersas entre las demás plantas cuando se agachó a cortar algunas pencas un aroma especiado le golpeó la nariz, "era orégano" la mujer comenzó a cortar algunas de las plantas pues ya sabía lo que iba a hacer con ellas, y estaba segura que había un tesoro herbal en toda esta exuberancia
La chica llegó nuevamente hacia la cueva, tomó uno de los cuencos y comenzó a limpiar las pulpas de aloe, luego notó que había frutas sobre una piedra, Elisse recordó que antes no habían estado ahí, aunque su estómago claramente pedía por un alimento ya que al momento de visualizar la deliciosa variedad sus tripas comenzaron a gruñir, comenzó comiendo una jugosa manzana después un plátano y después papaya que cortó en trocitos mientras los ponía sobre una hoja de plátano, era una suerte que hubiera encontrado ese cuchillo, una vez que sació el hambre continuó limpiando las pulpas de aloe y también las hojitas de orégano con una piedra limpia comenzó a machacar aquello dentro del cuenco hasta que la pulpa cristalina se tornó en una viscosidad verde mientras pensaba:
-El orégano es un tesoro!! es muy bueno, en muchas culturas se utiliza como antibiótico natural y el aloe es hidratante cicatrizante y regenerador entre muchas de sus propiedades me va a ayudar con esta herida-
Elisse se untó toda aquella pasta verdosa en el muslo y con el cinturón de cuero lo ató a modo de vendaje
Los hombres de la Elisse original no habían aparecido pero sin duda alguno de ellos había dejado aquellos frutos allí, era obvio para ella que ellos no querían verla o estar cerca de ella, pero tampoco querían que muriera pues eso también los condenaba a ellos.
-Es mejor si no aparecen por aquí eso me dará tiempo de pensar en cómo voy a resolver este asunto, al menos sé que no moriré de hambre pues aquí hay mucho que comer y lo que es mejor todo es orgánico y natural-
Ella se dió cuenta que en ese lugar incluso las frutas parecían más grandes que las que ella conocía aún estando genéticamente modificadas
Elisse no sabía cuánto tiempo había estado inconsciente después del ataque de la culebra pero pensó que por los momentos tenía que hacer algo con esa cueva, necesitaba limpiar y recolectar algunas plantas, por lo que necesitaría también sacar las pieles a orear al sol e intentar sahumar la cueva para alejar los aromas y cualquier mala vibra que hubiera allí, pues la Elisse anterior había dejado impregnada toda su maldad y pestilencia en ese lugar.
Aunque su cuerpo necesitaba descanso por estar recuperándose no podía permitirse dormir en ese chiquero así que se puso manos en obra, primero sacó las pieles y después tomó su palo y el cuchillo y comenzó a caminar nuevamente hacia el lugar donde había encontrado las pencas, comenzó a mirar por todas partes había tantas plantas pero no todas le eran conocidas, comenzó a internarse un poco más cuando pisadas en la maleza la pusieron en alerta ella tomó el cuchillo y comenzó a buscar a su alrededor, por un momento había olvidado que estaba en terreno salvaje.
-No te asustes Nan todo estará bien -se repetía de manera mental- tal vez sea solo un conejo o cualquier otro animalillo
Se ponía en posición de guardia, girando de vez en cuando para no ser pillada por sorpresa pues sí estaba siendo acechada no sabía por dónde le llegaría el zarpazo, cuando volteó nuevamente detrás de ella había un gran ciervo, era enorme tan grande como un caballo percherón, sus astas eran impresionantemente grandes formando una hermosa corona de picos en distintas direcciones, su pelaje tenía un color como la arena dorada era muy claro pero no blanco y tan brillante y sedoso como el satín sus ojos avellanados y brillantes la observaban mientras un resoplido del Gran Rey del Bosque le volaba el cabello.
-(Así que John Deere por fin apareció)- pensó la mujer mientras observaba completamente anonadada a aquella criatura frente a ella pensando en lo hermoso que era ese gran ciervo que parecía sacado de algún cuento de hadas, Elisse había recordado cómo había sido que este majestuoso animal había caído en las garras de la Elisse original.
El ciervo la seguía observando imperturbable como una estatua tallada en mármol, Elisse lo miró, luego se dió la vuelta tomó sus cosas y las plantas que había recolectado y caminó cojeando nuevamente por dónde había venido, que ese esposo estuviera ahí no significaba que ella tenía que saludarlo ni nada por el estilo, aunque eventualmente tendría que hablar con ellos ahorita mismo no necesitaba hacer eso.
Elisse había recolectado muchas distintas plantas, pues necesitaba empezar con su plan de supervivencia, tener medicinas y condimentos era una prioridad para ella ya que al estar en una zona salvaje y desconocida con hombres que cambian de forma no era algo que se viera todos los días y según los recuerdos de la anfitriona no habían muchas personas que se dedicaran al ámbito de la salud, por lo que un ataque de algún animal o alguna enfermedad podría ser mortal para ella, tenía que buscar al menos tener a la mano los remedios que ella conocía.
También se puso a tejer algunas canastas de palma pues necesitaba almacenamiento y por lo que había visto esos esposos solo la mantenían con vida debido a la fruta y nueces que le llevaban pues al ser ella de una especie hervívora al parecer solo consumía eso, aún así Nancy no entendía cómo es que la Elisse original se había dejado de esa manera, estaba tan elevada en su propio pedestal que pensaba que por ser una rareza entre las hembras debía de ser venerada, porque la Elisse original había nacido con una peculiaridad que era muy difícil de encontrar en el mundo de las bestias pues era bien sabido que en el reino animal los machos siempre tienden a ser más hermosos y llamativos que las hembras, más sin embargo en este mundo según entendía por sus recuerdos las hembras no cambiaban de forma como los machos y por lo general no heredaban características animales, aunque ella no podía cambiar de forma tanto sus ojos como su cabello tenían unos colores increíblemente hermosos, pues su cabello era de un turquesa muy oscuro en la raíz el cual iba degradando su color y aclarándose hasta llegar a las puntas viéndose tonos entre verde y azul por otro lado sus ojos eran en un color turquesa muy intenso, su piel no era blanca pero tampoco morena tenía un tono apiñonado que sin duda le había otorgado esa apariencia femenina y hermosa entre todas las demás hembras que habían nacido en esa tribu.
Sin embargo la chica había sido criada y mimada en exceso por sus padres y otros miembros de la tribu solo por ser diferente, así que cuando Elisse siguió creciendo su conducta iba empeorando, y cuando intentaron corregirla ya era demasiado tarde, pues ella pensaba que una hembra como ella merecía lo mejor de lo mejor y no aceptaba menos que eso.