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ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

ENREDADA CON EL JEFE DE MI EX

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 5
nombre de autor: N. Garzón

Después de descubrir a su prometido en la cama con su prima y su propia secretaria, Camila Reinhart decide hacer lo que mejor sabe: levantarse, romper las reglas y vengarse con inteligencia.
Huye a Alemania buscando libertad… y termina pasando una noche inesperada con un hombre tan frío como irresistible. Un desconocido con acento alemán, mirada de acero y un control que la hace perder el suyo.
Lo que Camila no imagina es que ese hombre no era un cualquiera.
Era Maximilian Brandt.

NovelToon tiene autorización de N. Garzón para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 8

Carmila

Ninguno salía de su habitación.

Y, para ser honesta, eso me ponía más nerviosa de lo que quería admitir. El silencio del apartamento no era cómodo; era tenso, cargado de una energía rara, como si las paredes supieran algo que nosotros no queríamos enfrentar.

Además, tenía hambre.

Me giré en la cama, miré el techo y suspiré. No sabía ni su nombre, no sabía si estaba despierto, no sabía absolutamente nada… y eso me estresaba más de lo razonable. Yo no era una mujer insegura, ni mucho menos tímida, pero esta situación era distinta. Demasiado distinta.

Finalmente, decidí salir.

Abrí la puerta de mi habitación con cautela y caminé hacia la cocina. Allí estaba él, apoyado en la encimera como si ese espacio le perteneciera desde siempre. Se veía… fuera de lugar y, al mismo tiempo, peligrosamente cómodo.

Alto.

Piernas largas y fuertes.

Hombros anchos.

Brazos firmes.

Y esos ojos azules… fríos, profundos, capaces de perforarte el alma si los sostenías demasiado tiempo.

—Debemos organizarnos mientras solucionamos esto —dije, rompiendo el silencio.

Él levantó la vista hacia mí, evaluándome con la misma calma distante de siempre.

—Concuerdo —respondió con su tono frío y controlado.

Se recostó mejor en la encimera, cruzando los brazos. Sentí cómo algo en mi estómago se tensaba sin mi permiso.

—¿Cómo te llamas? —preguntó—. Creo que es importante.

Asentí.

—Camila Reinhart. ¿Y tú?

—Maximilian Brandt.

Otro silencio incómodo cayó entre nosotros. No era incómodo por falta de palabras, sino por exceso de pensamientos.

—¿Te parece si dividimos la nevera? —propuso finalmente—. Es bastante grande.

—Bien —respondí—. Y podríamos pagarle a alguien que haga la limpieza.

—Perfecto.

Todo sonaba práctico, eficiente, adulto. Y, sin embargo, había algo en su acento alemán —ligeramente marcado, grave— que me gustaba más de lo que quería aceptar.

Decidimos pedir comida. Delivery sencillo, nada elaborado. Yo serví una copa de vino; él abrió una cerveza. Terminamos sentados en el sofá, uno demasiado cerca del otro, mirando la vista nocturna de la ciudad.

El apartamento estaba en Battery Park City, una de las zonas más exclusivas de Manhattan, cerca del sector financiero. Desde allí, Nueva York brillaba con arrogancia: rascacielos iluminados, el reflejo del río Hudson, una ciudad que nunca duerme y nunca perdona.

—Es… bonito —dije, rompiendo el silencio.

—Funcional —corrigió él.

Sonreí de lado.

—Típico.

No sé en qué momento ocurrió.

No sé quién se movió primero.

Solo sé que, cuando quise darme cuenta, sus labios estaban sobre los míos, exactamente como aquella noche en Berlín. Un beso intenso, eléctrico, sin promesas ni preguntas. Nos besábamos como si no existiera el mañana.

La ropa empezó a desaparecer sin ceremonia. Manos urgentes, respiraciones aceleradas. No estaba ebria; apenas había tomado una copa de vino. Él tampoco. Estábamos completamente cuerdos.

Y aun así, mi cuerpo reaccionaba sin pudor, sin reglas, sin frenos.

Podía sentirlo duro contra mí, y mi cuerpo lo deseaba con una intensidad que me desconcertaba. No había asco, no había culpa, no había pensamientos. Solo necesidad.

Lo hicimos en la sala.

En el sofá.

Contra la pared.

Sobre la alfombra.

En cuantas posiciones se nos ocurrieron o el deseo nos permitió. Como animales que no necesitan palabras para entenderse.

Al despertar, estaba en mi habitación.

El sol entraba suavemente por la ventana. Me quedé unos segundos mirando el techo, recordando fragmentos de la noche anterior. Maximilian. Su cuerpo. Su forma de tocarme.

Hoy debía iniciar a trabajar.

Me levanté, me bañé y me vestí rápido. Al salir de la habitación, el apartamento estaba impecable. Silencioso. Él ya se había ido.

No sabía si sentir alivio o decepción.

Me puse una falda de tubo gris oscuro, blusa clara y tacones. El conjunto resaltaba mi figura de forma elegante, segura, profesional. La Camila que enfrentaba al mundo no era la misma que se perdía entre sábanas ajenas.

Al llegar a la oficina, el ambiente era un caos.

—¿Qué pasa? —le pregunté a mi secretaria, Alejandra.

Ella me miró con los ojos abiertos de par en par.

—El nuevo dueño llegó… y llegó temprano. Muy temprano.

Fruncí el ceño.

—¿No se suponía que llegaba el próximo mes?

—Eso creíamos todos —dijo—, pero ya está pidiendo información de todas las áreas. Tiene a todo el mundo corriendo. Dicen que ya empezó a despedir gente y a revisar sectores que, según él, no funcionan o pueden ser más eficientes.

Sentí un leve nudo en el estómago.

Cuando llegó el turno de nuestra área, mi jefe parecía un costal de nervios. La secretaria de la gerencia general nos indicó que pasáramos.

Mis piernas temblaron.

Y entonces lo vi.

Sentado tras un escritorio grande, moderno, impecable.

Maximilian Brandt.

Todo dentro de mí se movió. Y no solo por los recuerdos de la noche anterior.

1
paty creative
que tan rápido se perdieron los escoltas???🙄
Mireya Salazar
Gracias escritora muy emocionante, sigue así
Alejandra Gigena
Modo alemán... ACTIVADO ✓
Adriana Romero
Me encantó esta historia, atrapa desde el principio, un capítulo mejor que el otro, el encuentro casual de dos personas salidas de su eje pero que al conocerse cosas sublimes comienzan a pasar, un pensamiento, una fragancia, un color de ojos; y de manera coincidencialmente se encuentran en NY, y comienza algo que no esperaban ninguno de los dos, un dueño y una empleada eficaz, luchan en un ambiente para mantener el orden y el compromiso de cuidar el lugar de trabajo.
Adriana Romero
Error de salir sola Camila y más sabiendo que existe la posibilidad de que Sebastian le haga daño porque la considera culpable de todo lo que le ha pasado y está totalmente desquiciado 🤔 lo que lo hace más peligroso 🥴🥺
Adriana Romero
Sebastian tu solo te pusiste la soga al cuello y el hueco está abierto esperando por ti 🧐😤😡
Adriana Romero
Ese es el resultado de un poco hombre, Sebastian no pudo caer más bajo y por supuesto que Camila sabe quien envió esas fotos
Adriana Romero
Maximilian no solo es tu jefe, es tu guardaespaldas, es tu compañero, tu amante y día a día ambos se admiran y eso es muy importante a la hora de elegir pareja
Adriana Romero
Creo que en vez de luchar contra las serpientes 🐍 deben sacarlas, por ejemplo Marina
Adriana Romero
Huy 😬 cuando caigas Sebastian, mientras más alto crees 🤔 que estás, peor será la caída
Adriana Romero
Camila bien dispuesta a quitarse la piel de oveja, a disfrutar ese momento que la vida es ahora 🤩💥💫💓
hadasa
que hermosa historia romántica fuerte y con un amor contra viento y marea, que aplasta a las pu tizorras intrigantes y a los idiotas soberbios que se creen el ombligo del mundo 💪💪💪💪💪/Heart//Heart//Heart//Rose//Rose//Rose/
Esther chidas
Excelente, gracias 🫂
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞🌸🌼
Wanda
Muy buena
Alejandra Gajardo Volk
perfecto 💯💯💯 impecable
Alejandra Gajardo Volk
me encantó esta historia, tuvo de todo un poco, pero lo que más destacó es que no tenía mala ortografía y eso habla muy bien de quién la escribe 🥰🥰🥰🥰🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱🇨🇱
Gabriela Arron
realmente le falta un tornillo...pensar que todavía lo ama!!
Gabriela Arron
ahora se va a volver más peligroso,a cuidarse ahora
Gabriela Arron
porque tanta maldad está gente!!😠
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