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EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia / Posesivo
Popularitas:622
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

VIVIR JUNTOS

Martes. 10 AM. Cajas.

Catalina tenía 3 cajas de cartón en el piso de su casa en Quilmes.

Ropa. Ollas. Fotos. El delantal manchado de tamplin.

"¿Segura que te quieres ir, mija?" Su mamá doblaba una remera. Llorando pero sonriendo.

Catalina la abrazó. "No me voy, ma. Me mudo. A 20 minutos.

Y vengo todos los días si quieres."

"Ya sé." Su mamá le tocó la cara. "Es que mi nena se va a vivir con un millonario.

Todavía no lo creo."

Damián estaba en la puerta. Con jean y remera. Cargando cajas él solo.

"Señora, le prometo que la cuido." Dijo. "Y que puede venir cuando quiera."

La mamá de Catalina lo miró. "Cuídala, Damián. Es todo lo que tengo."

Damián asintió. Serio. "Con mi vida."

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12 PM. Llegaron a la mansión.

Catalina se bajó del auto con una caja. Nerviosa.

"Tu cuarto." Dijo Damián. "Bueno, nuestro cuarto."

Subieron las escaleras. Pasillo largo.

Damián abrió una puerta. Gigante.

No era el cuarto de huéspedes. Era el cuarto principal.

Cama king. Ventanales. Baño con bañera. Placard del tamaño de la casa de Catalina.

"¿Aquí?" Preguntó Catalina. "Damián, yo no..."

"Aquí." Damián dejó las cajas. "Conmigo. Si no te gusta, dormimos en el piso.

Pero aquí."

Catalina dejó la caja. Miró todo. "Es mucho."

"Lo sé." Damián se acercó. "Pero tú eres mucho. Y te mereces mucho."

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La tarde la pasaron desempacando.

Catalina colgó su ropa. 10 perchas. Damián tenía 100.

Puso sus fotos en la mesa de luz. Su mamá. Ella de chica.

Damián puso su cepillo de dientes al lado del de él.

"Ya vivimos juntos." Dijo Catalina riéndose. "Oficial."

"Oficial." Damián la besó. "Ahora eres inquilina de por vida.

Y no te puedes ir."

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7 PM. Primera cena como pareja que vive junta.

Catalina cocinó. Pero hoy no cocinó sola.

Damián picaba cebolla. Mal. Llorando.

"Así no." Dijo Catalina riéndose. "Te enseño."

Le agarró las manos. Le enseñó a cortar.

Terminaron con harina en la cara. Riéndose.

Cenaron en la cocina. En el piso. Como siempre.

"Me gusta esto." Dijo Damián. "Que sea normal."

"Es normal." Dijo Catalina. "Esto es lo normal."

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11 PM. Hora de dormir.

Catalina estaba nerviosa. Era la primera noche "oficial".

Se bañó. Se puso un camisón prestado de Damián.

Damián ya estaba en la cama. Leyendo.

"¿Puedo?" preguntó Catalina en la puerta.

"Esta es tu casa." Damián corrió las sábanas. "Siempre."

Catalina se metió. Damián la abrazó por atrás al instante.

"¿Estás cómoda?" preguntó.

"Estoy en casa." Susurró Catalina.

Se durmieron así. Hablando bajito hasta tarde.

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Miércoles. Primer problema de convivencia.

"¿Dejas la pasta de dientes abierta!" Reclamó Damián.

"¿Y tú dejas toallas en el piso!" Reclamó Catalina.

Se miraron. Y se rieron.

"Trato." Dijo Damián. "Yo cierro la pasta. Tú levantas las toallas."

"Trato."

Se besaron para sellarlo.

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Jueves. Catalina conoció la rutina de Damián.

Se levantaba 6 AM. Hacía ejercicio. Tomaba café negro. Leía el diario.

Catalina se levantaba 7 AM. Le hacía desayuno. Le planchaba la camisa.

"Parecemos viejos casados." Dijo Damián un día.

"¿Y?" Dijo Catalina. "Me gusta."

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Viernes. La mamá de Catalina vino a cenar.

Damián la recibió en la puerta. "Pase, señora."

Cenaron los tres. Damián sirvió. Lavó los platos.

La mamá de Catalina lloró. "Nunca pensé ver esto."

"¿Qué, señora?" Preguntó Damián.

"A mi hija feliz. Y con un hombre que la mira así."

Damián agarró la mano de Catalina. "Yo también estoy feliz, señora."

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Sábado. Salida oficial.

Damián llevó a Catalina al cine. Al supermercado. A tomar helado.

La gente los miraba. Susurraba. Sacaba fotos.

Damián no soltó su mano ni un segundo.

"Que hablen." Dijo. "Que vean que estoy orgulloso."

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Domingo. Un mes desde que empezó todo.

Catalina se despertó. Damián no estaba.

Bajó. Lo encontró en la cocina. Cocinando.

Mal. Muy mal. Humo.

"¿Qué haces?" Gritó Catalina.

"Desayuno." Dijo Damián tosiendo. "Para ti. Por un mes."

Catalina se rió. Apagó el fuego. "A ver. Te enseño."

Terminaron haciendo panqueques juntos. Quemados pero ricos.

En el desayuno, Damián sacó una caja chica.

"Esto no es de compromiso." Dijo nervioso. "Es de... de casa."

Dentro había una llave. Otra. Y un dije. Una cuchara chiquita.

"Para que sepas que esta es tu cocina también." Dijo.

Catalina lloró. "Gracias."

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Esa noche, antes de dormir.

Catalina estaba parada en el balcón. Mirando el jardín.

Damián salió. La abrazó por atrás.

"¿En qué piensas?"

"Que hace un mes vendía tamplin bajo la lluvia." Dijo Catalina.

"Y hoy vivo aquí. Contigo."

Damián la giró. La besó. "El destino es raro, ¿no?"

"El destino se llama Damián Roldán." Dijo Catalina.

Damián se rió. "Y el mío se llama Catalina Méndez."

Se metieron. Se acostaron.

"¿Feliz?" preguntó Damián.

"Mucho." Dijo Catalina. "¿Y tú?"

"Por primera vez en mi vida, sí."

Apagaron la luz.

Y en la mansión más grande de San Isidro, dos personas dormían.

No como jefe y empleada.

Como pareja. Como familia. Como casa.

Viviendo juntos. Por fin.

FIN CAPÍTULO 16

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