Valeria Ríos, una abogada brillante y acostumbrada a tenerlo todo bajo control, nunca imaginó que una noche confusa cambiaría su vida para siempre.
Gael Mendoza es más joven que ella, arrogante, intenso y demasiado peligroso para alguien que debería mantenerse lejos de los escándalos. Al principio, Valeria solo quiere poner distancia entre los dos. Pero Gael no sabe rendirse: la busca, la provoca, la cuida y la obliga a ver que detrás de esa sonrisa desafiante hay una obsesión dulce, feroz y absolutamente sincera.
Entre casos judiciales, secretos familiares, enemigos que no se detienen y una atracción cada vez más difícil de negar, Valeria descubre que el amor no siempre llega con calma. A veces llega con celos, besos robados, promesas temerarias y un hombre más joven decidido a convertirse en su única excepción.
Una historia de romance adulto, tensión prohibida, deseo, protección y una mujer que aprende que perder el control también puede ser la forma más peligrosa de ser feliz.
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Capítulo 8
Capitulo 8
—Tio.
—Mhm.
Héctor se cambio los zapatos, saco una botella de agua fria del refrigerador y miro a Gael.
—Aun no duermes?
—No puedo.
Gael lo observaba fijamente, con el celular apretado en la mano.
Como iba a dormir sin saber que relacion tenia Héctor con Valeria?
—Que paso?
Héctor bebio agua y se volvio hacia el. La madre de Gael y Héctor eran hermanos; cuando Gael era niño, pasaba temporadas con ese tio joven y serio, asi que la relacion entre ellos era buena.
Desde que Gael habia entrado a la Universidad de la Ciudad, su familia lo habia dejado vivir con Héctor para que alguien lo tuviera vigilado. Fuera de casa casi no se cruzaban, por eso poca gente sabia que eran familia.
—Tio, conoces a Valeria Ríos?
—La conozco.
Héctor levanto una ceja.
—Tu tambien?
—Que son ustedes?
Gael no respondio. Fue directo a lo que queria saber.
—Nosotros...
Héctor hizo una pausa deliberada. En su rostro frio aparecio una leve diversion.
—Para que quieres saber?
Gael sintio que el pecho se le encendia. Aun asi, se contuvo.
—La estoy persiguiendo.
Lo admitio sin rodeos.
—Aunque tu sintieras algo por ella, no voy a rendirme. Ella es mia.
Lo dijo con una seguridad limpia, casi feroz.
Héctor no pudo evitar reirse.
—Entonces ella es la niña de hace anos.
En la familia todos sabian que, desde cierto incidente de su infancia, Gael guardaba a una niña en el corazon. Nunca habia dicho su nombre ni mostrado una foto, pero tampoco habia mirado a nadie mas de verdad.
Ahora todo encajaba.
Gael se incomodo un instante al verse descubierto.
—Entonces tu y ella...
—Solo amigos.
Héctor fue claro.
—La licenciada Ríos es una buena mujer. Tienes buen gusto.
Se acerco y le dio una palmada en el hombro.
—Pero conquistarla te va a costar.
Para Héctor, la diferencia de edad no era el problema. El problema era Valeria misma: fria, racional, tan dificil de mover que daba curiosidad imaginarla enamorada.
Claro, tambien lo decia porque queria ver el espectaculo.
Gael, al oir "solo amigos", por fin solto la tension.
Lo dificil ya lo sabia.
Pero no pensaba rendirse.
—Me voy a dormir. Descansa, tio.
Entro a su cuarto con la sonrisa apenas contenida.
Valeria no supo nada de esa conversacion.
Al dia siguiente fue al despacho como siempre. Tenia varios casos abiertos y, como el de Lucas aun no avanzaba, paso la manana resolviendo otros asuntos.
A la hora de comer, estaba por pedir comida desde el celular cuando una companera entro con prisa.
—Licenciada Ríos, venga a ver su coche.
Valeria fruncio el ceño y salio.
Ese dia habia llegado tarde, asi que habia dejado el auto en el estacionamiento abierto frente al edificio. Al acercarse, encontro gente rodeandolo y murmurando.
Su auto blanco estaba irreconocible.
Las cuatro llantas sin aire. Rayones profundos en la carroceria. Hojas podridas, huevo roto sobre el cofre y el parabrisas. En el frente, con pintura roja, alguien habia escrito:
Complice de asesino.
—Val...
Una companera la miro preocupada.
—Que vas a hacer?
—Denunciar.
Valeria saco el celular y llamo a la policia.
Mientras explicaba la situacion, los curiosos empezaron a hablar.
—Dicen que va a defender a un asesino.
—Si mato, deberia pagar. Por que ayudarlo?
—Por dinero. Los abogados asi no tienen conciencia.
—Pues se lo busco.
Valeria escucho todo. Habia gente de oficinas vecinas, pero tambien dos personas del despacho.
—Si tienen tanto que decir, pueden acompanarme al Ministerio Publico y declararlo formalmente.
Su voz no fue alta, pero si fria.
Los que hablaban se callaron de inmediato. Opinar por chisme era una cosa; dar la cara ante la autoridad, otra.
La policia llego poco despues. Revisaron las camaras y no tardaron en identificar a los responsables.
En la comandancia, Valeria miro a las tres personas sentadas frente a ella: los padres de Gloria Pineda y su hermano mayor, Pablo.
Ellos habian destrozado el auto.
—Mi hija esta en una funeraria y usted quiere defender a ese animal como inocente!
La madre de Gloria lloraba con rabia.
—Usted solo piensa en dinero. No merece llamarse abogada.
El padre y Pablo la miraban con el mismo odio, como si Valeria tambien hubiera matado a Gloria.
—Tranquilos —intervino un policia joven—. Antes de una sentencia, sigue siendo sospechoso.
—El confeso! —grito la madre—. Dijo que mato a mi hija, senalo el lugar, conto lo que hizo. Como no va a ser culpable?
—No estoy ayudando a Lucas.
Valeria hablo por fin, clara y serena.
—No estoy ayudando a nadie a escapar. Estoy buscando al verdadero responsable y una verdad para la victima.
—No nos venga con cuentos!
Pablo golpeo la mesa y se levanto.
La madre de Gloria, fuera de si, intento acercarse y levantarle la mano a Valeria.
Antes de que pudiera tocarla, una mano de dedos largos le sujeto la muneca con fuerza y la aparto.
Otra mano tomo a Valeria y la hizo levantarse, colocandola detras de un cuerpo alto.
—Te lastimo?
Gael giro apenas la cabeza. Su voz estaba llena de urgencia.
Valeria no esperaba verlo ahi. Miro su espalda ancha, el cabello plateado moviendose con el gesto, y por un segundo no reacciono.
—Estoy bien.
Su voz se suavizo.
Ella podia defenderse sola. Aun asi, verlo protegerla asi le ablando algo por dentro.
Gael miro a la familia Pineda. Su expresion se volvio fria.
—Larguense.
Una sola palabra, cargada de rabia.
La madre de Gloria retrocedio. El padre y Pablo se pusieron delante de ella, tratando de sostener la furia aunque la presencia de Gael los habia inquietado.
Valeria dio un paso y se coloco frente a Gael.
—Senor y senora Pineda, creanme o no, lo que dije es cierto. Ahora hablemos de la reparacion del dano.
Podia entender el dolor de una familia.
Pero entender no significaba aceptar danos, amenazas ni agresiones.
—Dañar propiedad ajena puede traer consecuencias penales y civiles. Pueden pagar la reparacion y disculparse formalmente, o podemos seguir con denuncia completa.
Estaban en una comandancia. Entendieron que no era una amenaza vacia.
Al final, aunque con rabia, aceptaron pagar y disculparse.
Valeria no los humillo mas.
Solo quedaba una duda.
—Como supieron que estoy considerando una defensa de inocencia?
Ella no habia anunciado esa estrategia. Ni siquiera habia audiencia todavia.
Si alguien habia provocado a la familia de Gloria para detenerla, el unico beneficiado seria el verdadero culpable.
—El que nada debe nada teme —solto la madre con desprecio—. Si hace cosas sucias, tarde o temprano se sabe.
Gael volvio a enfurecerse, pero Valeria lo detuvo.
—No te enojes.
Su voz fue baja.
Ya habia entendido suficiente.
—Voy a encontrar al verdadero culpable.
Despues agradecio al policia joven, tomo a Gael de la muneca y salio con el.
Gael la siguio sin resistirse. Su mirada estaba clavada en la mano de Valeria.
Su palma era suave y fresca.
Le gustaba tanto que no queria que lo soltara.
Queria envolverla con su propia mano.
Y como siempre actuaba antes de pensar demasiado, lo hizo.
Valeria iba a soltarlo al salir, pero el cambio el agarre y cubrio su mano por completo.
Gael sonrio, claramente feliz.
Valeria se detuvo, sorprendida.
—Tu como...
No termino.
Una voz la llamo desde un lado.
—Valeria!
aún que si Admito, la historia, esta bonita y tienes buena ortografía y narración, ni se diga 10/10, Pero esa historia no es para mí.
bendiciones Escritora.