Ella es una maestra que se sacrifica por salvar a su clase, pero su vida no termina con un sacrificio solo cambia de mundo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Cartas 1
Habían pasado varios días desde el banquete.
El duque Fitzroy esperaba.
Y esperaba.
Y seguía esperando.
Cada mañana, cuando llegaba el correo a su despacho, levantaba la mirada.
—¿Alguna carta de la mansión Ashford?
—No, mi lord.
—Ya veo.
Y continuaba trabajando.
Al día siguiente volvía a preguntar.
—¿Alguna carta de lady Ashford?
—No, mi lord.
—Comprendo.
Al tercer día, Fitzroy dejó la pluma sobre el escritorio.
[¿No dijo que vendría?]
Recordaba perfectamente la conversación.
"Sí. Por supuesto que iré."
Entonces, ¿por qué no había recibido ninguna confirmación?
Fitzroy miró hacia la ventana.
[Quizá está ocupada con la escuela.]
Eso era razonable.
Caroline tenía mucho trabajo.
[Probablemente simplemente no ha tenido tiempo de escribir.]
También era razonable.
[Además, no tiene ninguna obligación de escribirme.]
Completamente razonable.
Fitzroy asintió para sí mismo.
Luego llamó a uno de sus oficiales.
—Prepara una invitación formal para lady Caroline Ashford.
El oficial parpadeó.
—¿Una invitación formal, mi lord?
—Sí.
—¿Para cuándo?
—Para visitar el ducado.
—Entendido.
El oficial hizo una reverencia y salió.
Fitzroy volvió a tomar la pluma.
[Esto es simplemente diplomacia.]
La carta llegó a la mansión Ashford unos días después.
Caroline estaba revisando unos documentos de la escuela cuando una doncella entró con un sobre elegantemente sellado.
—Lady Caroline, ha llegado una carta para usted.
—¿Para mí?
Caroline tomó el sobre.
Cuando vio el sello, sus ojos se abrieron.
El emblema del ducado Fitzroy.
[¡El duque!]
Sintió una pequeña emoción recorrerle el pecho.
Abrió la carta cuidadosamente.
Era una invitación formal del duque Fitzroy para que visitara su territorio y colaborara en el proyecto de las escuelas de montaña.
Caroline sonrió.
[¡Voy a ir al ducado!]
La idea le encantaba.
Conocer las montañas.
Conocer las escuelas.
Ayudar a los niños.
Y...
[Ver al duque.]
Su sonrisa desapareció durante un segundo.
[¡No!]
Se llevó una mano al pecho.
[No puedo pensar así.]
Recordó aquellos ojos azul claro.
La sonrisa ladeada.
La manera descarada en que él la había mirado durante el banquete.
Caroline se sonrojó.
[Es demasiado guapo.]
Luego recordó los rumores.
La hermosa maga de cabello blanco.
El amor del duque.
La historia de cómo la había seguido hasta un pueblo para cortejarla.
Caroline suspiró.
[No.]
[Él puede no estar con ella ahora, pero si realmente la ama, su corazón ya está ocupado.]
Miró nuevamente la invitación.
[Es mejor no acercarme demasiado a un hombre que ama a otra persona.]
No quería convertirse en una mujer que intentara competir con un sentimiento que ya existía.
Además, no sabía siquiera si Fitzroy la veía de alguna manera especial.
Probablemente solo la consideraba una noble inteligente que podía ayudarlo con las escuelas.
Caroline tomó la pluma.
Después de pensarlo unos minutos, escribió su respuesta.
Aceptaba la invitación.
Pero viajaría después del Festival de la Cosecha.
Cuando terminó, entregó la carta para que fuera enviada.
Y se quedó mirando por la ventana.
[Será mejor así.]
Aunque una pequeña parte de ella no pudo evitar sonreír.
[Al menos voy a conocer las montañas.]
En el ducado Fitzroy, la respuesta llegó días después.
Fitzroy abrió la carta personalmente.
La leyó.
Luego volvió a leerla.
—Después del Festival de la Cosecha...
Asintió.
—Está bien.
El oficial que había llevado la correspondencia hizo una reverencia.
—Sí, mi lord.
Fitzroy dejó la carta sobre el escritorio.
—Prepararemos todo para su llegada.
El oficial dudó.
—Mi lord...
—¿Sí?
—Probablemente lady Ashford se reúna con alguno de sus pretendientes durante el festival.
Fitzroy levantó lentamente la mirada.
—¿Pretendientes?
—El barón y el conde que aparecen en el informe.
—¿Por qué piensas que se reunirá con ellos?
El oficial pareció no comprender la pregunta.
—Porque... es el Festival de la Cosecha.
—Eso no responde mi pregunta.
—Bueno...
El hombre se aclaró la garganta.
—Así conocí yo a mi esposa.
Fitzroy arqueó una ceja.
—¿En un festival?
—Sí, mi lord.
El oficial sonrió.
—Durante el festival hay juegos, bailes, tradiciones... muchas familias se reúnen y es una época en la que suelen formarse parejas.
Fitzroy permaneció en silencio.
—Es una tradición bastante conocida.
—Ya veo.
Asintió lentamente.
—Entiendo.
El oficial sonrió.
—Incluso podría decirse que el festival es famoso por eso.
Una pequeña capa de escarcha apareció sobre el escritorio.
El oficial dejó de sonreír.
[Oh.]
Fitzroy miró tranquilamente la escarcha.
—¿Hace frío aquí?
—No, mi lord.
—Qué extraño.
El oficial decidió no comentar nada.
Fitzroy tomó la carta de Caroline nuevamente.
[Así que el festival es famoso por formar parejas.]
Miró el nombre de Caroline.
[¿Y ella tiene dos pretendientes?]
El hielo comenzó a extenderse lentamente por el borde del escritorio.
El oficial lo observó.
—Mi lord...
—¿Sí?
—La madera está congelándose.
Fitzroy miró el escritorio.
—Ah.
La escarcha desapareció.
—Debe ser una corriente de aire.
El oficial decidió que no valía la pena discutir aquello.
—Yo también asistiré al festival, junto a mi esposa.
Fitzroy levantó la mirada.
—¿Tú?
—Sí, mi lord.
—¿Por qué?
—Porque es una celebración importante de la zona.
El duque se quedó pensando.
Entonces dijo..
—Yo también iré.
El oficial parpadeó.
—¿Al festival?
—Sí.
—¿Usted?
—Quiero conocer la celebración.
El oficial asintió lentamente.
—Por supuesto, mi lord.
Fitzroy se levantó.
—Nada más.
—Entiendo.
—No voy por lady Ashford.
—Claro que no.
—Voy porque es importante conocer las tradiciones de los territorios vecinos.
—Naturalmente.
Fitzroy entrecerró los ojos.
—¿Por qué siento que no me crees?
—No he dicho nada, mi lord.
—Bien.
El oficial hizo una reverencia y salió.
La noticia recorrió rápidamente la mansión.
—¿El duque irá al Festival de la Cosecha?
—¿Su Gracia?
—¿Al festival?
Los soldados comenzaron a mirarse entre ellos.
Algunos incluso pensaron que quizá se avecinaba algún acontecimiento político importante.
Fitzroy, mientras tanto, observaba cómo preparaban su carruaje.
[Será solamente para conocer la celebración.]
Se cruzó de brazos.
[Una tradición local.]
Miró hacia las montañas.
[Además, es buena oportunidad para conocer mejor otros territorios]
Y luego, inevitablemente, apareció otro pensamiento.
Caroline.
Imaginó a la joven de cabello morado caminando entre los puestos del festival.
Sonriendo.
Vestida elegantemente.
Y quizá acompañada por aquel barón.
O aquel conde.
La temperatura de la habitación descendió varios grados.
—No.
Uno de los soldados que estaba en la oficina, lo miro con sorpresa.
—¿Mi lord?
—Nada.
Fitzroy cerró los ojos.
[Es soltera.]
[Es libre.]
[Puede salir con quien quiera.]
Intentó convencerse.
No funcionó.
Imaginó al conde entregándole flores.
Después al barón intentando hacerla reír.
Luego imaginó a Caroline sonriendo tímidamente ante alguno de ellos.
Una capa de hielo cubrió la ventana.
Fitzroy abrió los ojos.
El soldado miró la ventana.
Luego al duque.
Luego nuevamente a la ventana.
—Mi lord...
—¿Sí?
—Creo que hace frío.
Fitzroy respiró profundamente.
—Lo sé.
—¿Quiere que encendamos la chimenea?
—No.
Se giró hacia la puerta.
—Preparen el carruaje.
—¿Para el festival?
—Sí.
—¿Por cuánto tiempo?
Fitzroy se quedó pensando.
—Lo necesario.
Y salió.
Mientras caminaba por el pasillo, volvió a repetirse..
[Es solamente un festival.]
[Quiero conocer la celebración.]
[Es todo.]
[Además, si Caroline llega a encontrarse con alguno de esos hombres...]
Se detuvo.
Su mirada se volvió peligrosamente seria.
[Será mejor que yo esté allí.]
Y después de unos segundos añadió mentalmente..
[Para asegurarme de que todo esté en orden.]
Por supuesto. Solo por eso.
Mañana viajaría a un festival solo por eso.
🥲