NovelToon NovelToon
Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Me casé con un viudo mayor y me consiente cada día

Status: Terminada
Genre:Padre soltero / Novia sustituta / Matrimonio arreglado / Completas
Popularitas:32.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Raven Ayu

La descartaron como a un paquete devuelto.

Cuando la prueba de ADN reveló que Lara no era la hija de sangre de la poderosa familia que la crió, la enviaron al altar en lugar de la verdadera heredera: a casarse con un viudo de pueblo, mayor y con tres niños a cuestas. Debía ser un castigo. Debía ser el final de su vida.

Pero al otro lado de aquel portón de hierro no la esperaba un anciano pobre. La esperaba una casa que guardaba secretos, tres pequeños que llevaban demasiado tiempo pasando hambre… y un hombre que no era, ni de lejos, lo que todos decían.

Lara llegó dispuesta a sobrevivir. Nunca imaginó que ese matrimonio arreglado le daría lo único que jamás tuvo: alguien que la mira como si valiera el mundo entero, y la consiente cada día.

Mientras aprende a ser madre de tres corazones heridos y descubre quién es en realidad su esposo, los que la humillaron empezarán a tocar a su puerta. Unos por arrepentimiento. Otros, por codicia. Y Lara ya no es la muchacha a la que se podía reubicar a capricho.

NovelToon tiene autorización de Raven Ayu para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

bab-004

Capítulo 4: Una cocina llena de secretos

Antes de que saliera el sol, yo ya estaba en la cocina.

Adrián había partido hacia la ganadería al amanecer. Doña Inés todavía no salía de su cuarto. La casa seguía en silencio, salvo por el tintineo de una cuchara que de vez en cuando chocaba contra alguna olla mientras yo levantaba las tapas una por una.

En la olla del arroz solo quedaba una costra pegada al fondo. En una alacena abierta encontré la yuca hervida de la noche anterior y una bolsa de sal. El estante de las especias estaba casi vacío. En un refrigerador caro, de dos puertas, no había más que una botella de agua, unos chiles marchitos y media plancha de frituras de soya.

No tenía ningún sentido.

Esta casa tenía aire acondicionado en varias habitaciones, un televisor enorme y vehículo propio. Adrián administraba una ganadería. Y sin embargo, su cocina parecía la de una familia que no podía comprar ni un kilo de arroz.

Salí por la puerta trasera. El candado de aquella bodeguita seguía puesto. Nuevo, reluciente y demasiado sólido para un cuarto que, según decían, era de doña Inés.

Sacudí la puerta. Por la rendija de abajo se escaparon unos granos de arroz.

—¿Qué haces?

La voz de doña Inés me hizo voltear. Estaba de pie en el umbral de la cocina, con el pelo sin peinar y un manojo de llaves ya colgado a la cintura.

—Busco el desayuno de los niños.

—Todavía hay yuca.

—Bruno se durmió con hambre. A Sasa le dieron papilla sin nada. Quiero ver qué provisiones hay.

Doña Inés cruzó la cocina a paso rápido y se plantó delante de la bodega.

—No se puede.

—¿Por qué?

—El señor Adrián me confió la cocina a mí.

—Entonces abra la puerta y muéstreme que todo está en orden.

—No hace falta. Los recién llegados no vienen a mandar.

Se dio la vuelta para entrar. Yo señalé las llaves que colgaban de su cintura.

—La de la agarradera roja es la de esta bodega, ¿verdad?

Su mano cubrió el manojo por reflejo.

Respuesta suficiente.

Fui al galpón de herramientas, al costado de la casa, y tomé un martillo y un destornillador plano. Doña Inés me siguió, refunfuñando.

—¿Qué vas a hacer? ¡No destroces la casa ajena!

—Le estoy dando la oportunidad de abrirla usted misma.

—¡Eso es propiedad privada mía!

—Si de verdad es suya, después lo separamos. Si es de los niños, lo sacamos.

Nuestras voces despertaron a Rafael y a Bruno. Los dos aparecieron en la puerta trasera. Sasa bajó gateando del corredor y luego se puso de pie sujetándose de un poste.

—¡Adentro! —les gritó doña Inés.

—Déjelos mirar —dije.

Metí la punta del destornillador en la base del candado. La madera era más frágil que el hierro. Dos golpes de martillo aflojaron el primer tornillo.

Doña Inés intentó arrebatarme el martillo. Lo pasé a la otra mano.

—Si me pone una mano encima, llamo a los vecinos.

—¡Llámalos! ¡Que todos sepan que eres una ladrona!

—¡Doña Sonia! —grité hacia la reja—. Venga un momento, por favor. Necesito un testigo para que no me acusen de robar.

La mujer de la tiendita de enfrente apareció con el delantal todavía puesto. Otra vecina se acercó tras ella.

—¿Qué pasa, Lara?

—Doña Inés dice que esta bodega de la casa del señor Adrián está llena de cosas suyas. Anoche los niños no comieron suficiente. Quiero abrirla y anotar lo que hay adentro delante de un testigo.

Doña Inés perdió el color de la cara.

—No le hagan caso. Llegó apenas hace dos días.

—Justamente porque llegué hace poco, no sé qué cosa es de quién. Por eso lo vemos juntas.

El segundo tornillo cedió. La base del candado cayó al suelo.

En cuanto abrí la puerta, un olor a arroz, cebolla y carne congelada se me vino encima.

Adentro había tres sacos de arroz premium apilados, dos bandejas de huevos, varios kilos de azúcar, aceite en un bidón, latas de galletas y cuatro cajas de leche en polvo para bebés. En un rincón zumbaba un congelador pequeño. Al abrirlo, la mitad estaba llena de cortes de carne de res.

Bruno se quedó boquiabierto.

—Doña Inés dijo que se habían acabado los huevos —murmuró.

Rafael no dijo nada. Pero su mirada sobre doña Inés se volvió oscura.

Tomé una caja de leche. En la tapa había algo escrito con marcador: Sasa, una caja por semana.

Ni siquiera le habían roto el sello.

—¿Esto lo mandan desde la ganadería? —pregunté.

Doña Sonia asintió.

—Gino trae arroz y carne cada semana. Lo he visto muchas veces.

—¡Mentira! —chilló doña Inés—. Eso son las provisiones de todo el mes. Hay que ahorrar.

—¿Cuatro cajas de leche sin abrir se llama ahorrar? —Levanté una bandeja de huevos—. ¿Y los huevos que sacó usted ayer, para quién eran?

No respondió.

Detrás de los sacos de arroz encontré dos bolsas de mercado ya cargadas con aceite, azúcar, huevos y carne congelada. Cada una estaba bien amarrada, lista para llevar.

Saqué el celular y fotografié el contenido de la bodega antes de mover nada. Los sacos de arroz, el sello de la leche, la cantidad de huevos, lo del congelador y las dos bolsas de mercado; lo anoté todo, uno por uno. Doña Sonia se paró a mi lado y mencionó la última fecha en que Gino había traído comida.

—Hace tres días —dijo—. Trajo dos cajas de carne y un saco de arroz.

—El arroz de la cocina se acabó desde ayer —dijo Bruno en voz baja.

Doña Inés lo señaló.

—¡Los niños no se meten!

Rafael se puso de inmediato delante de su hermano. No era alto, pero su mirada no cedió.

—Todos los viernes, doña Inés saca una bolsa como esa —dijo.

—¡Para comprar lo que ustedes necesitan!

—Si es para nosotros, ¿por qué se la lleva fuera de la casa?

La pregunta de Rafael dejó muda a doña Inés.

Guardé todas las fotos y luego envié una copia al número de Gino que me pasó doña Sonia. Así nadie podría acusarnos de haber cambiado el contenido de la bodega antes de que Adrián volviera.

Los testigos a mis espaldas empezaron a cuchichear.

—Con razón los niños están tan flacos.

—Y tanta comida guardada.

—Ayer vi a la hija de Inés llevándose carne.

Doña Inés soltó un grito.

—¡No me calumnien!

No le seguí la corriente. Llevé el arroz, los huevos, la leche y la carne a la cocina. Rafael cargó una caja de leche sin que se lo pidiera. Bruno llevó la bandeja de huevos con las dos manos. Sasa nos siguió atrás, dando pasitos vacilantes.

—Hoy desayunamos arroz caliente —dije—. Huevo para Rafael y Bruno. Sasa toma leche.

A Bruno le brillaron los ojos, pero antes de sonreír miró de reojo a su hermano.

Lavé el arroz y encendí la arrocera. Pasé la carne a un recipiente para descongelarla; una parte la cocinaría al mediodía. Cascé los huevos en un tazón, agregué cebolla picada y puse a calentar el aceite.

Doña Inés se quedó en la puerta de la cocina, respirando con agitación.

—¡No tienes ningún derecho a tocar nada de eso!

—Esta comida se compró para esta casa.

—¡La cocina la manejo yo! ¡Yo sé cuánto le toca a cada quien!

—A Sasa le toca una caja de leche por semana. Hay cuatro todavía selladas.

Vertí los huevos en el sartén. El aroma de la cebolla y el huevo frito llenó la cocina. Bruno tragó saliva con un sonido casi audible.

Doña Inés dio un chillido y se abalanzó hacia la estufa. Su mano buscó la espátula, intentando arrebatarme el sartén.

No retrocedí. Con la mano libre levanté un paquete de carne que llevaba meses guardado y lo dejé caer de golpe sobre la mesada.

La miré de frente.

—Esta carne, ¿es para que Sasa recupere fuerzas o para acompañar la comida de su hija? Si todavía quiere pelear, esperamos a que vuelva el señor Adrián y contamos todo juntos.

1
Quica Romero
¿Y si lo que le gusta es poderle callar la boca a alguien?.☝️🙄 ¿Que?. 🤷‍♀️
Quica Romero
¡Ash!.😒🤦‍♀️ ¡Otro alacrán!.
°\🙄/-
Quica Romero
Y es que, "no hagas cosas que parezcan malas y sobre todo sospechosas. ☝️🧐
Quica Romero
Pero no estás dando solo discursos. 🤷‍♀️ Estás dando discursos con pruebas comprobables e irrefutables. ☝️🧐
Quica Romero
La que obra mal... ☝️😌 ¡Se le pudre el tamal!. °~😌~°😈😁😈😄😈😆😈😅😈😂😈🤣😈
Quica Romero
¡No!. ☝️🙂‍↔️ A eso se le llama NO mezclar negocios con la "familia. ☝️😌 Cuentas claras y el chocolate espeso. Así llegarás a viejo y con familia unida.☝️🧐
Quica Romero
Pues no ☝️🙂‍↔️ Ya que cada cocinero tiene su forma y sazón aunque sea la misma receta siempre va ha variar por el sazón que le da el cocinero. 🤷‍♀️🙎‍♀️😏
Y èso si, lo va a notar un buen cocinero y comensal.
☝️🧐 °~😌~°😉
Quica Romero
¡Otro alacrán al calzón!. °\🙄/°
Doña Inés... ☝️🙄 Tania... ☝️🙄 Su ex familia... 🖕🙄 Los nuevos tíos...🖕🙄 y... ¿Quién más se acumulara?. °~🫩~°
Acaso será...¿¡Yolanda!?.
°~🤨~°🤔🤦‍♀️
Quica Romero
¿Y por qué iba a tener tristeza la vieja cínica?. °~🫩~°
¡Vergüenza!, es lo que debería de tener ella y sus padres por rateros.°\🤨/°
¿Y su "nombre"?...¡Ya está en la boca de todos!. Por las acciones de su hija y por el cinismo y la falta de principios y moral de la familia al no devolver luego , luego la dote que su hija rechazó.°~😒~°
Así que...¡Entré cínicos y rateros no hay a quien irle!.
☝️😌👆🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿Y para que?. °\😏/°
Si ellos solitos se están destapando de tanto calor. 😈😈°~😌~°😈😈😈😈😈😈😁
Quica Romero
¡Umm!. 😏 ¡Ya comenzó a salir la ropa sucia!. 🙎‍♀️ Destapa una coladera y comenzará a salir las verdades. 😈😏😈🤷‍♀️😈😈😈😈😈
Quica Romero
¡Ése, es problema suyo!.🤷‍♀️ Por no regresar un dinero que ya no les correspondía en el preciso momento que rechazaron la propuesta. °~🫩~°
¿Que mandó a otra persona?. 🤨 ¡Si!. Pero ésa es otra historia. ☝️🧐
¡Nueva prometida, nuevo compromiso! y ...°~🧐~°
¡Nueva administración y dirección!. 🤷‍♀️ Ya que la nueva prometida no viene sóla. ☝️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¿Ella?. 🤨 ¿O acaso no fueron ustedes quiénes la mandaron ahí?. 😒 ¿A formar una "familia" nueva?. “\🫩/“
Entonces...¿Por qué tanta echada si ustedes mismos la forzaron con tanto chantaje emocional?. 🤷‍♀️
¡Solo están cosechando todo el "cariño" y consideración que le tuvieron todos esos años y no la conveniencia y egoísmo que buscaron cuando les sirvió de utilidad. 🤷‍♀️😒🙎‍♀️
Quica Romero
¡Ahórrate la mirada de "fusil cargado" que no te queda!. Cómo si la víctima hubieras sido tu. 😒🤷‍♀️🙎‍♀️
Quica Romero
¿De cuál familia, señora?. 🤷‍♀️
¿Sé refiere a su familia (hija, esposo y usted)... ¡Si, si es la misma bola de rateros de la que hablamos!.°\🤨/°
Porque, aunque la ratera de su hija fue la que se lo gastó...
¡El deber moral, es de los padres que aceptaron la dote!.
Así como la ratera de su hijita rechazo el compromiso... ¡Ustedes tenían que regresar el dinero,joyas y demás cosas que vino con la dote!.🫰🧐
Y aunque mandaron a su hija adoptada, el tratamiento no fue con ella. Y ella tiene familia biológica. Así que al cambiar de prometida automáticamente se transfiere íntegramente la dote, sin ninguna compensación ya que ellos rechazaron el compromiso.
Y todo ése argumento barato, no quita lo que son en realidad... ¡Una bola de rateros!.
Quedando así... ¡En familia!. Cómo lo dijo.°~🫩~°
Quica Romero
No es que la haya tomado sin permiso. 🤷‍♀️
Es porque no le pertenece porque no hubo ya un compromiso. Que fue para lo que se entregó. 🤷‍♀️
Y no fue como un sueldo ni adelanto de nada y mucho menos préstamo, ni regalo.
Así al no haber ningún compromiso con la susodicha tiene el deber moral y legal(más lo último) en regresarlo junto con los regalos, joyas y otras cosas que se les haya dado como dote. Ya al no hacerlo, se tomará medias ilegales. 🙎‍♀️
Quica Romero
Porque era de una dote para una novia que rechazó un enlace.
Y al rechazar ése compromiso, automáticamente esa familia que recibió esa dote, debe de regresarla íntegramente.☝️🧐
Ya que al no haber boda...¡No hay dinerito!.🫰💵💷💶💴
Quica Romero
¡Quiere la receta completa!. 🤷‍♀️🫩🙎‍♀️
Quica Romero
¡Nada más!. 😒
La que se friega y parte el lomo es ella y ustedes solo la ganancia ¿no?. °\🤨/°
Quica Romero
¿Verdad?. °\🤨/°
¡Y no el mentado pollo con soya?.🤷‍♀️ Que si lo hace una vez más pronto les saldrá plumas. °~🫩~°
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play