Cuando no te puedes enfrentar a la realidad, cuando solamente esperas qué otros decidan por ti….eso era lo que querían lograr con Vivian Ward, desde que su progenitor les abandonó a su madre y hermano gemelo, su madre enfermó de Cáncer, y su hermano siendo un completo inútil tenía muchas veces que arreglar sus desastres, hasta que llegó el día que le dio un ultimátum, pero su decisión le causó una maldita pesadilla.
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Visitantes al consejo
Óscar se ofreció ir por Celeste madre de Dominic, ya que el mafioso tenía que recibir dos embarques y había mucho atasco en la marítima, y sus envíos se estaban retrasando.
Óscar no tenía el mínimo interés en estresarse con lo que su hermano mayor siempre se desvelaba.
El vuelo de Celeste llegó casi una hora adelantado, apesar que había tomado un vuelo de primera clase. por lo que se sentó a esperar a su hijo. Pero jamás esperó ver dirigirse a ella, la chica que siempre estuvo persiguiendo a su hijo mayor.
— ¡Celeste!…qué sorpresa no esperaba verte en el aeropuerto. - exclamó Juliana besando sus mejillas.
— Hola July, ¿qué haces aquí?
July volteó buscando a alguien que hubiera ido a buscarla, pero no observó a nadie.
— Vine acompañar a una amiga, ya voy de regreso a casa. Te llevo tengo mi auto en un estacionamiento exclusivo y está cerca, vamos. - se ofreció.
Agradezco tu disponibilidad July. - ya vienen por mí.
— ¿Ya conoces a la esposa de tú hijo? - farbulló haciendo un gesto.
Juliana usó un tono molesto para decirlo, Celeste no lo pasó desapercibido.
— ¿Sabes que ha echo la mujercita?
— No sé mucho sobre ellos, - le iba a dejar que siguiera con su parloteo, quería saber hasta dónde llegaba.
— Le pidió a Dominic que se desligara de mí después de tantos años de conocernos. Y qué me negara el acceso a la propiedad.
Celeste jamás cuestionaría a su hijo, el siempre había sido un hombre de propio criterio por encima de quien intentara manipularlo.
Además está chica se estaba quejando. No le gustaba.
— Lo siento Juliana, me tengo que ir. - le anunció quería deshacerse de ella.
— ¿Puedo pasar a saludarte a la mansión? - lanzó el anzuelo. Eso molestó a Celeste.
— No… te diré algo July…primero mi hijo es quien ordena, quien viene y quien va y quien jamás. - le dijo terminando el asunto.
— ¿Mamá tiene mucho esperando? - preguntó Oscar arropándola en un fuerte abrazo, sacadola de su pequeño agujero, ya estaba perdiendo los estribos. Mientras que el mafioso miraba de reojo a July.
— Hola amiga Juliana. — la observó con burla. Haciendo que la chica frunciera la parte frontal de su rostro. Nunca se habían llevado bien, el siempre la hacía enojar cuando estaban en el colegio y eran adolescentes, le llamaba Juliana piernas de rana.
— Creo recordar que nunca congeniamos. - le respondió con una mirada desdeñosa.
Óscar sonrió con sarcasmo, claro que nunca fueron amigos, por culpa de ella, lo dejó la chica que le gustaba.
— Vamos a casa, estoy cansada. - dijo su madre exhalando mientras veía de reojo a Juliana. Por algo la abuela siempre decía que no siempre las hienas comen por hambre.
— Celeste caminó sin mirar atrás, ya deseaba llegar a casa.
— ¿No te agrada Juliana mamá? - volvió su mirada hacia ella.
— Cuándo se pone en modo fastidio por supuesto que no. - bufó, se la pasó quejándose de la esposa de tu hermano que ni siquiera conozco. - masculló girando los ojos.
— Guardaba la esperanza de ser la esposa del Don. - añadió su hijo, pero ella sola se hizo esa idea, Dominic jamás la miró con otros ojos que no fueran los de la chiquilla que no se le despegaba en el colegio.
— Pensé que después de haberse alejado por años, se daría por vencida. - dijo extrañada, viendo qué Óscar se había quedado observando la pista del lado opuesto de la llegada de los jet privados.
— ¿Qué hace Stefan aquí? - masculló haciendo que Celeste también volteara.
— ¿Es de verdad Stefan Fischers? - se quedó observándolo.
— ¿Mamá puedo mandarte con el chofer? - debo cerciorarme de algo. - razonó, sin dejar de ver al sujeto que siempre había sido amigo de su hermano mayor.
— ¿Qué esta pasando Oscar? - preguntó inconforme.
— Te explicó más tarde madre.
— Celeste suspiró, no te metas en problemas hijo. Prométeme.
— Está bien mamá, te lo prometo.
Óscar no esperó más, la llevó con el chofer, yendo de regreso hasta el angar de los vuelos privados.
MANSIÓN BLACKWOOD
La llegada de Celeste a la mansión fue un alboroto por la abuela y el ama de llaves, que era su dama personal, pero la llegada de Dominic casi al mismo tiempo de la llegada de su madre, los hizo guardar silencio.
— ¿Porque no fue por ti Oscar? - se suponía que el te traíria. - se vio molesto.
— Vimos en el aeropuerto a Stefan y sus hombres bajando del jet privado. - avisó su madre haciendo que Dominic frunciera su entrecejo.
— ¿Stefan? - repitió, iba a sacar su teléfono pero observó que Vivían y Vicky iban llegando.
Celeste por instinto abrazó fuertemente a su nieta colmándola de besos.
— Mi pequeña angelita, ya estás más grande por Dios.
— Mamá. - déjame presentarte a Vivían Blackwood, mi esposa. - la chica fue jalada de la cintura hacia el mafioso.
— Vaya que hermosa es mi nuera, encantada de conocerte preciosa, tal como me platicaron que eres, demasiado hermosa. - dijo besando sus mejillas. Espero que seamos amigas.
— Claro que sí señora Celeste. - contestó la chica ruborizada.
— Dominic las dejó un momento, mientras le llamaba a Óscar quería saber qué pasaba.
Óscar después de que investigara sobre una pelea qué había tenido Cole con Stefan, tenía su cabeza echa un lío, pues no pudo averiguar cuál fue la razón de ese altercado. Debido a que días después asesinaron a su hermano.
Se conectó la llamada. La voz de su hermano se escuchó.
— Ya voy de regreso a la mansión, hablamos en el estudio cuando llegue. - le avisó dejando pensativo al Don. Era bien sabido entre los Clanes que Dominic nunca tuvo buena relación con Stefan Fischers. Desde antes de la amistad entre su hermano y el mafioso.
Dominic se quedó pensativo, su hermano siempre fue muy suspicaz, por eso ya no ponía en duda ninguna de sus habilidades para darse cuenta que algo no andaba del todo bien, siempre había acertado.
Vivían al verlo fua a su encuentro pero no esperaba que la tomara de la mano sentándola en su regazo, y besar a sus anchas parte de su piel desnuda. Le mantuvo las manos encima, hasta que escuchó llegar a su, hermano.
— Habla te enteraste que está haciendo en este país?
No, apenas llegó, como se suponía que lo supiera. Pero me llegó la información del Concejo, necesitan conocer a la esposa de Don.
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