Tradición, armas y sangre: la mafia tiene reglas claras, y la primera es que ninguna mujer gobierna. Valeria Rossi vino a destruirlas todas. Acostumbrada a dominar el mundo empresarial, su vida da un vuelco cuando cae en las garras de Dante Volkov, un líder despiadado que no perdona ni comparte lo que es suyo. Entre noches de placer salvaje que le hacen olvidar a su novio y una posesión rabiosa que la quema por dentro, Valeria y Dante transformarán la atracción en una guerra de poder. Porque ella no se rinde ante nadie... y si Dante la quiere a su lado, tendrá que aprender a gobernar con una reina por delante.
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CAPITULO 1: PRÓLOGO
🚨 ADVERTENCIA DE CONTENIDO (18+) 🚨
Estimado/a lector/a:
Esta historia es una obra de ficción oscura de mafia y romance erótico (Dark Romance). Antes de continuar con la lectura, tené en cuenta que la trama contiene temas intensos y de alta sensibilidad:
Relaciones complejas y dinámicas de poder: Presencia de un protagonista masculino extremista, sumamente celoso, posesivo, dominante y de comportamiento tóxico/oscuro.
Contenido erótico e intimo explícito: Lenguaje sin censura, escenas de alta tensión sexual, pasión salvaje y erotismo detallado(hasta donde le dejé noveltoon)
Lenguaje adulto y de calle: Uso constante de insultos, jerga mafiosa, vocabulario crudo y explícito entre los personajes.
Temáticas de mafia y violencia: Tráfico de armas, enfrentamientos, discusiones viscerales y conflictos violentos.
Si sos sensible a este tipo de temáticas o al comportamiento de personajes en entornos de romance oscuro, se recomienda discreción.
Si decidís continuar, preparate para una historia llena de fuego, peligro, obsesión y placer sin límites. 🔥♠️
EMPEZAMOS
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El sonido sordo de los bajos del club retumbaba al otro lado de la pared insonorizada, pero dentro de esa suite privada el único ruido real era el compás agitado de dos respiraciones chocando en la penumbra.
Valeria tenía la espalda pegada contra la superficie fría de la pared de mármol. Frente a ella, bloqueando cualquier vía de escape, la silueta imponente de un desconocido la envolvía por completo. Olor a cuero costoso, tabaco fino y una fragancia oscura que se le metió por los poros desde el primer segundo. Él no había dicho su nombre. Ella tampoco tuvo la oportunidad de pedirlo. No hubo espacio para presentaciones cordiales ni palabras amables.
Una mano grande, cálida y áspera, llena de la fuerza de alguien acostumbrado a imponer su voluntad, se ceñó alrededor de sus caderas con una firmeza que le quitó el aliento.
— Estás temblando toda... —murmuró él contra el lóbulo de su oreja. La voz era tan grave y raspada que pareció enviar una descarga eléctrica directo a la columna de Valeria — estás muy mojada
Ella apretó los dientes, intentando mantener esa fachada de mujer intocable que usaba a diario en el mundo de los negocios. Pero ahí, a oscuras, reducida al roce de la piel y a la cercanía de un hombre que respiraba peligro, su compostura se desmoronaba. Su novio jamás la había mirado así. Su novio no poseía esa aura de dominación absoluta, esa forma de reclamar espacio sin pedir permiso.
Él se inclinó un poco más, acorralándola con el peso de su cuerpo. La mano que sujetaba su cadera subió despacio, marcando cada centímetro con una presión lenta y calculada que le erizó la piel. Valeria soltó un suspiro ahogado cuando los labios de él rozaron su cuello, bajando con besos firmes, hambrientos, marcando territorio.
—Mirame —ordenó él con voz baja, impetuosa, una orden sin rodeos que no dejaba margen a la duda.
Valeria levantó la vista y sus ojos se cruzaron en la escasa luz dorada que filtraba la cortina del reservado. Había algo feroz en la mirada de ese hombre, una posesividad tan intensa y oscura que resultaba adictiva. Él tomó su rostro con una sola mano, sujetando su mandíbula con la dosis justa de rudeza para mantenerla fija, antes de apoderarse de su boca en un beso salvaje, profundo y abrasador.
Era una invasión en toda regla. No había delicadeza; había hambre, control y una necesidad física que encendió un aire sofocante entre los dos. Valeria se aferró a los hombros anchos del desconocido, sintiendo la dureza de los músculos bajo la tela de su saco. Cualquier noción de lógica o fidelidad quedó completamente barrida por el choque de esa adrenalina.
Él tiró suavemente de su cabello hacia atrás para obligarla a exponer el cuello, pegando su cuerpo al de ella hasta que no quedó un solo milímetro de separación. Cada roce, cada susurro áspero contra su piel y la forma en que la sujetaba con celosa firmeza la hacían perder el suelo.
—Desde esta noche... —le dijo él contra los labios, con el aliento agitado y la mirada clavada en la suya como un sello indeleble— no vas a responderle a nadie más.
El encuentro no duró más que unos minutos de pura intensidad desbordada, un instante suspendido en el tiempo donde la atracción se volvió una marca a fuego. Cuando la puerta de la suite volvió a abrirse y las luces del pasillo cortaron la penumbra, él ya se había desvanecido entre las sombras del club, dejando a Valeria Rossi sola, respirando con dificultad y sabiendo que su vida, a partir de esa noche, nunca volvería a ser la misma.