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CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

CONTRATO DE LIBERTAD. EL SECRETO DEL MILLONARIO

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Matrimonio contratado / Amor tras matrimonio / Romance / Completas
Popularitas:5.5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Valeria pensó que su vida se había terminado el día que su padre la obligó a casarse por negocios. El acuerdo familiar era absoluto: debía unirse a Ismael, el heredero de 24 años de la hacienda vecina, un hombre frío al que apenas conocía. Lo que Valeria no imagina es que Ismael odia esa tradición tanto como ella y esconde un secreto: ha construido una empresa millonaria en la ciudad y planea vender las tierras familiares para liberarlos a ambos.
Obligados a mudarse a la gran ciudad para mantener las apariencias, tendrán que convivir bajo el mismo techo compartiendo sábanas, mentiras y roces eléctricos. Pero cuando el juego de actuar como la pareja perfecta empieza a derretirse bajo el calor de las aguas termales de la costa y el asfalto urbano, las frías reglas de su sociedad financiera saltan por los aires. ¿Podrán conseguir la libertad sin perder el corazón en el intento? Una historia de amor forzado, secretos y superación.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 20. ARMAS DE SEDA Y LICRA

El miércoles por la tarde, Sofía cumplió su promesa con una puntualidad militar que me dejó asombrada. En cuanto salimos de la última clase teórica de la academia de moda, me tomó del brazo y me arrastró directamente hacia el distrito de las boutiques más vanguardistas del centro de la ciudad. El contraste con las dos únicas tiendas de ropa de mi pueblo era abismal. Aquí, los locales tenían inmensos escaparates de cristal con maniquíes que lucían prendas atrevidas, cortes geométricos y texturas que jamás habría imaginado vestir.

—A ver, Vale, hoy vamos a reescribir por completo las reglas de tu armario —anunció Sofía, empujándome hacia el interior de una boutique especializada en ropa de baño de lujo—. Olvídate de la timidez del pueblo. Vas a un resort de cinco estrellas con aguas termales y playas privadas. Necesitas prendas que griten que eres una mujer segura, moderna y absolutamente espectacular.

El primer probador en el que me encerró Sofía se convirtió en mi pequeño campo de batalla contra mis propios complejos. Me entregó un bikini de dos piezas de color rojo carmín, con tiras sutiles que se cruzaban en el abdomen y un corte que realzaba mis curvas de una manera que nunca antes había visto. Al mirarme en el espejo de cuerpo entero, sentí que las mejillas me ardían de golpe. En mi casa, la censura de mi padre sobre la vestimenta de las mujeres era tan estricta que ponerme algo así se sentía casi como un pecado.

—¡Vale! ¡Sal ya de ahí que me tienes en ascuas! —gritó Sofía desde el otro lado de la cortina de terciopelo.

Deslicé la tela con dedos temblorosos y salí al pasillo del probador. Sofía se quedó completamente muda durante dos segundos, abriendo mucho sus ojos claros antes de soltar un chillido de pura emoción que hizo que la dependienta de la tienda sonriera con simpatía.

—¡Madre mía del amor hermoso, Valeria! —exclamó, dándome una vuelta completa sobre mis propios pasos—. Sabía que tenías una silueta preciosa debajo de esa ropa ancha que traías del campo, pero esto es de otro planeta. Te juro que si Ismael te ve con ese bikini rojo junto a las aguas termales, se le van a olvidar todas las fórmulas de álgebra y contabilidad de su negocio. ¡Nos lo llevamos de inmediato!

Pasamos las siguientes dos horas probándonos de todo. Con mi propio ojo crítico para la costura, ayudé a Sofía a seleccionar las prendas que mejor se adaptaban a mi cuerpo. Elegimos un traje de baño de una sola pieza en color negro satinado, con un escote de vértigo en la espalda que dejaba al descubierto mi piel con una elegancia sublime. También compramos varios vestidos playeros de lino blanco con transparencias de seda sutiles y, para las cenas de gala en el resort, Sofía me obligó a adquirir un vestido de noche de color azul noche, confeccionado con una tela que caía como el agua y que se ceñía a mi cintura de forma espectacular. Al finalizar la tarde, cargábamos con casi media docena de bolsas de papel satinado llenas de lo que Sofía denominaba "nuestras armas secretas de seducción masiva".

Regresé al apartamento al caer la noche, cansada pero sintiendo una extraña y renovada seguridad en mí misma. Al abrir la puerta con mis llaves, me encontré con Ismael sentado en el gran sofá del salón. Llevaba unos pantalones cómodos y una camiseta negra de algodón que acentuaba la firmeza de sus hombros. Tenía su ordenador portátil sobre las piernas, pero en cuanto escuchó mis pasos y vio la enorme cantidad de bolsas de marcas de lujo que arrastraba en mis manos, cerró la pantalla sutilmente y me miró con una mezcla de viva curiosidad y sutil sorpresa.

—Vaya... veo que Sofía se ha tomado muy en serio lo de equiparte para el viaje de Don Ricardo —comentó Ismael, esbozando una pequeña sonrisa mientras se levantaba del sofá para ayudarme a dejar las bolsas sobre la mesa del comedor.

En ese momento, el teléfono móvil de Ismael, que estaba sobre la encimera, vibró con un mensaje entrante de audio. Ismael lo reprodujo en manos libres mientras tomaba una botella de agua de la nevera. La voz alegre, vibrante y maliciosa de Sofía inundó la cocina de inmediato:

—¡Hola, Ismael! Solo te mando este mensaje para avisarte de que he dejado a tu querida esposa lista para el paraíso de la costa. Le he ayudado a elegir un vestuario que va a redefinir tus conceptos de la contabilidad financiera, jiji. Ten mucho cuidado con el sol de la playa, genio, no vaya a ser que te dé una insolación al mirar de más. ¡Buen viaje, pareja!

El silencio que se instaló en la cocina tras el corte del audio fue atronador. Ismael se quedó petrificado con la botella de agua a mitad de camino, y un sutil pero inconfundible rubor ascendió por su cuello hasta teñir sus orejas de rojo. Desvió la vista hacia las bolsas de papel satinado que descansaban sobre la mesa, y por primera vez desde que lo conocía, noté que tragaba saliva con cierta dificultad, perdiendo por completo esa fría imperturbabilidad matemática que tanto le caracterizaba ante los clientes millonarios.

—Sofía... Sofía siempre habla de más —atinó a decir Ismael con una voz sutilmente ronca, aclarándose la garganta antes de mirarme directamente a los ojos—. No le hagas caso. Ella cree que esto es una especie de comedia romántica de la ciudad.

—Lo sé —conteste, sosteniéndole la mirada con una valentía coqueta que no sabía de dónde había salido, mientras me acercaba a la mesa para recoger las bolsas—. Pero tiene razón en algo, socio. He comprado ropa muy bonita para el complejo de Don Ricardo. En el pueblo nunca tuve la oportunidad de elegir lo que quería ponerme, y esta tarde me he sentido libre por primera vez. Espero que no te incomode que use trajes de baño modernos en la playa privada del resort.

Ismael clavó sus ojos oscuros en los míos. La distancia física entre los dos volvió a acortarse en el espacio de la cocina, inundando el ambiente de esa electricidad densa e íntima que nos había sacudido durante el beso frente a mi padre. Su mirada me recorrió el rostro con una intensidad encendida y profunda que me aceleró el pulso de forma salvaje.

—No me incomoda en absoluto, Valeria —respondió Ismael con una firmeza pausada y decidida, bajando el tono de su voz—. Al contrario. Estás en tu perfecto derecho de vestir como te dé la gana. Solo... recuerda que allí estaremos rodeados de clientes de la firma y de Don Ricardo. Tendremos que mantener las apariencias del matrimonio perfecto las veinticuatro horas del día.

—Eso ya lo sé perfectamente, Ismael —susurré, rozando sutilmente su brazo con el mío al tomar la última bolsa de ropa—. El teatro continúa. Nos vemos el lunes en la costa.

Me di la vuelta y caminé hacia nuestra habitación matrimonial con una sonrisa victoriosa dibujada en los labios. Al cerrar la puerta tras de mí, dejé caer las bolsas sobre la cama y me llevé una mano al pecho, sintiendo el galope desenfrenado de mi corazón. Las maletas para el paraíso termal ya estaban listas, las cartas estaban sobre la mesa y ambos sabíamos perfectamente que, bajo el sol abrasador de la costa y el calor de las aguas medicinales, las frías reglas de nuestra sociedad financiera estaban a punto de derretirse por completo.

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Evelia De Leon
El nombre Ismael es bonito, no se xq le dice socio. Se siente feo.
Blanca Montero Angulo
Completamente enamorada de esta novela bellísima. Dios la bendiga infinitamente escritora. saludos desdé Costa Rica. 😘😘😘😘😘😘🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏
Blanca Montero Angulo
😭😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍😍hermoso
Blanca Montero Angulo
Síííí que bello, ya rescataron a su hermanito ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️😘😘😘😘😘😘😘😘😘
Blanca Montero Angulo
Que sea rápido el rescate de su hermanito 😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Ya era hora. se había tardado 🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔♥️♥️♥️♥️♥️♥️😍😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Excelente capítulo. ♥️♥️
Blanca Montero Angulo
Ojalá puedan rescatar rápido a su hermanito 😭😭😭😭😭😭😭🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Graciela Calcaterra
Muy buena historia,corta,concisa. Demostraste que en pocos capítulos se puede hacer una hermosa historia!!! Felicitaciones!!!
Hiradia Cohen
Que cuando ella se vaya con Ismael a la ciudad se lleve Aaron de ese infierno y lo ayude a salir adelante
Hiradia Cohen
Parece que estas historias fueran de la época de la colonia que obligaban a casarse con los hijos de los reyes
Blanca Montero Angulo
pobresito el hermanito tan bello 😭😭😭😭😭😭😭😍😍😍😍😍😍
Blanca Montero Angulo
Pobres 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡💔💔💔💔💔💔💔💔
Blanca Montero Angulo
Viejos desgraciados, como hacen negocios con la vida de sus hijos 😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Perla Arbos
Me encanta esta historia!!!. Felicitaciones!!!
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