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El Señor Del Amor

El Señor Del Amor

Status: En proceso
Genre:Romance / CEO / Mafia
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ysaura Reyes

Alexandre Viale, un hombre misterioso con mucho poder, nadie lo conoce lo suficiente para poder decir quién es, los medios lo persiguen, pero terminan viendo sombras. Su imperio crece mas y más y nadie conocé hasta donde se extiende exactamente. Es joven, dicen, pero no tienen ni la exactitud de cual es su edad. Las mujeres que entran una vez a su cama y no vuelven más, porqué Alexandre no repite, Alexandre conquista para cumplir un solo objetivo y luego desecha como si no fueran de valor.
¿Llegará alguna que rompa con todos esos muros de hierro que el forjó a su alrededor?
No es solo un hombre poderoso, misterioso y seductor, también es un hombre muy peligroso. Debajo de sus pies se mueve algo oscuro y nadie quisiera ser su enemigo.

NovelToon tiene autorización de Ysaura Reyes para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

¿Y sí me termina gustando?

Pensamientos de Vittoria:

Desde que hablé con Alexandre hace unas horas, no he dejado de pensar en él y su actitud conmigo en estos días, la noche que fue al hotel y el beso que nos dimos, también el paseo, ¿y si me termina gustando? No ¡Qué estupidez! No puedo permitir que eso pase. Sé perfectamente quién es Alexandre Viale o se bien sobre lo que se rumora de él, sé lo que dicen de él y aún así mis pensamientos no me dejan tranquila. Sé cómo es con las mujeres o me lo imagino, porque no lo he visto con ninguna. No necesito que nadie me explique que un hombre como él no está buscando una relación, mucho menos conmigo. Entonces, ¿por qué sigo pensando en él?, ¿Por qué me acuerdo de su mirada?,¿Por qué cuando me habla siento que tengo que hacer un esfuerzo consciente para no quedarme mirándolo demasiado y demostrar que no me interesa? Uuuf este hombre me irrita. Eso es todo, me irrita su seguridad, su manera de hablar como si siempre tuviera la razón y esa bendita costumbre de observarme como si pudiera descubrir lo que estoy pensando antes de que yo misma lo sepa, aaah y que no se quede esa sonrisa... ¡Dios! ¿Por qué tiene que sonreír así? No, Definitivamente no. Obviamente no me gusta. Osea, tal vez y solo tal vez me atrae. Claro que sí, es un hombre muy guapo, no se puede negar tal realidad. Eso es diferente, ¿Verdad?... ¿Lo es? Bueno, quizá solo estoy confundiendo la curiosidad con la atracción. Después de todo, es un hombre difícil de ignorar: Tiene presencia, mucho poder, una seguridad que probablemente vuelve loca a la mitad de las mujeres que conoce, pero yo no soy la mitad de las mujeres que conoce, claro está. No, me rehúso a caer en sus encantos.

No voy a convertirme en otra historia más para Alexandre Viale... Entonces, ¿por qué una pequeña parte de mí quiere saber qué pasaría si dejara de resistirme?, ¿Y si me termina gustando de verdad? Ese pensamiento debería asustarme y lo peor es que... Me asusta porque no estoy completamente segura de querer que desaparezca.

Se nota que sabe muy bien cómo complacer a una mujer, aah nooo, estoy imaginando cosas que no me hacen sentir orgullosa. Lo llamaré solo para saber cómo está todo con el proyecto, porque eso es lo único que nos importa, ¿verdad?

Suena el teléfono de Alexandre, pero el está ocupado torturando a los culpables de robar su cargamento con joyas preciosas.

Vittoria: Tal vez está con una mala, en algún club nocturno, no se puede esperar más de él, es una confirmación de que no debo dar oportunidad a que el me agregue a su listado de conquistas.

Pasada una hora, Vittoria está en la bañera, cuando suena su teléfono. Es Alexandre, le está devolviendo la llamada. Vittoria se sobresalta cuando ve quién la está llamando y apenas logra contestar.

Teléfono:

Vittoria: Hola, ¿Alexandre?

Alexandre: ¿Quién más sería?, ¿no tiene mi número agregado? Usted me estaba llamando.

Vittoria: Si, lo tengo, me salió de pronto preguntar.

Alexandre: ¿Qué necesita?

Vittoria: Umm, no está bien. Parece que no está de buen humor.

Alexandre: No, no lo Estoy.

Vittoria: Entiendo, disculpe las molestias.

Alexandre: Entonces ¿no dirá el motivo de su llamada?

Vittoria: Nada importante, espero que descanses. Adiós.

Alexandre: No se atreva a colgar. Si me extraña puede decirlo.

Vittoria: Baje de esa nube, Solo lo llamé para hablar del proyecto.

Alexandre: No me hable de trabajo señorita Rossi, es horario de descanso, ¿no sabe qué hora es?

Vittoria: Tiene razón, disculpe. Fue un error.

Alexandre: Uuum, tengo cosas importantes que atender, voy a colgar.

Vittoria: Claro, no hay problema. Disculpa que te moleste.

Alexandre en ese momento comprendió que estaba siendo cruel con quien no debía, no quería alejar a Vittoria, solo que no era el mejor momento.

Alexandre: Disculpa, no tienes la culpa de mi mal humor, soy un idiota.

Vittoria: Sabes Alexandre, yo también estoy estresada, entiendo que hay días difíciles.

Alexandre: Si, un poco. Entonces hablamos después, ¿te parece?

Vittoria: Vale, nos vemos.

La llamada termina y los pensamientos de Vittoria siguen trayendo a Alexandre de regreso una y otra vez. Para olvidar todo lo que la está agobiando, la empresa, sus posibles sentimientos por Alexandre y su misma existencia. Decide ir a tomar unos tragos con unas amigas muy cercanas.

Dentro del bar.

El bar estaba lleno, pero no lo suficiente como para impedirles escucharse. Música italiana sonaba de fondo, las luces cálidas se reflejaban sobre las botellas detrás de la barra y, en una mesa apartada, cuatro copas descansaban junto a varios platos que habían dejado de importarles hacía rato.

Chiara: Te estoy diciendo que me miró.

Elena: ¿Y? La gente mira.

Chiara: No de esa manera, osea que te digo, no fue cualquier mirada ¿Entiendes?

Vittoria soltó una carcajada, no podía con las ocurrencias de sus amigas. Las que siempre están para levantarle el ánimo. Chiara y Elena siempre la apoyan en todas sus etapas y nunca la dejan ahogarse sola.

Vittoria: ¿Cómo se supone que alguien mira de esa manera?

Chiara le señala a Vittoria.

Chiara: Exactamente como tú estás mirando ahora.

Vittoria: ¿Yo? ¿Cómo estoy mirando?

Chiara: Sí, tú.

Vittoria: Pero, yo no estoy mirando a nadie.

Elena: Tal vez, porque el hombre que te interesa no está aquí.

Las tres comenzaron a reír. Vittoria negó con la cabeza y tomó un sorbo de su bebida.

Vittoria: No me interesa nadie.

Elena: Si, Claro y yo soy monja.

Vittoria: No tienes remedio.

Chiara: Entonces dinos quién es.

Vittoria dudó por unos segundos, no sabía por qué, pero mencionar su nombre en voz alta parecía convertirlo en algo demasiado real.

Vittoria: No es nadie.

Chiara: Eso no es un nombre

Vittoria suspiró, no sabe cómo explicarlo.

Vittoria: Es... alguien con quien estoy trabajando.

Las miradas de sus amigas cambiaron inmediatamente, la curiosidad no las dejaba respirar.

Elena y Chiara: Ahhh.

Vittoria: Por los cielos, no hagan eso.

Elena: ¿Es guapo?

Vittoria hizo una pausa, solo con pensar en la apariencia de Alexandre la hacia alucinar por pocos segundos.

Vittoria: ooh sí.

Elena y Chiara: ¡Lo sabía!

Vittoria: No dije que me gustara.

Chiara: Pero dijiste que es guapo y con los ojos brillosos.

Vittoria: Bueno es que, eso es una observación objetiva.

Elena: pero ya dinos cómo se llama.

Vittoria jugueteó con el borde de su copa, se puede apreciar tímida.

Vittoria: Alexandre.

Chiara: ¿Alexandre qué?

Vittoria: Es un apellido muy famoso, Viale.

El silencio duró exactamente dos segundos. Chiara abre los ojos como dos platos, sin poder creerlo.

Chiara: ¿Alexandre Viale?

Vittoria hizo una mueca, quitándole importancia.

Vittoria: ¿Lo conocen?

Elena: ¿Que si lo conocemos? Vittoria, medio mundo conoce a ese hombre.

Vittoria: Ah, posiblemente.

Chiara: Es guapísimo.

Vittoria: Sii, Eso ya lo sé.

Sus amigas se quedaron mirándola. Vittoria se dio cuenta demasiado tarde de lo que acababa de decir. Su voz sonó como si le molestará tal observación.

Vittoria: Quiero decir... objetivamente.

Elena: Claro, jajja

Vittoria bebió otro sorbo, los nervios no la dejaban respirar con normalidad.

Vittoria: La verdad es que, no sé qué me pasa con él.

Elena: Que te gusta, Vittoria.

Vittoria: No, para nada.

Chiara: Te gusta.

Vittoria: Que no me gusta.

Elena: Entonces, ¿qué?

Vittoria se quedó pensativa, su mente tiene una pequeña confusión al respecto, rozando las orillas de su copa.

Vittoria: En verdad, no sé, a veces me parece atractivo.

Chiara: ¿A veces?

Vittoria: Está bien. Casi siempre

Las risas volvieron a llenar la mesa.

Vittoria: Pero también es insoportable, es arrogante, demasiado seguro de sí mismo y tiene esa manera de hablar como si todo estuviera bajo su control.

Elena: Eso no suena a que no te guste.

Vittoria: Espera, no he terminado.

Chiara: Jajaja, entonces continúa.

Vittoria: Lo peor de todo es que, es un mujeriego.

Eso consiguió que sus amigas dejaran de reír, claro está que no quieren algo así para su amiga.

Chiara: Ah.

Vittoria: Exactamente.

Elena: Entonces aléjate.

Vittoria: Eso, intento.

Chiara: ¿Y funciona?

Vittoria abrió la boca, la cerró, miró hacia otro lado y es sincera.

Vittoria: No mucho.

Chiara sonrió lentamente, tomando una copa en sus manos y cruzando las piernas.

Chiara: Vittoria...

Vittoria: ¿Qué?

Elena: Estás en problemas.

Vittoria soltó una carcajada y negó con la cabeza.

Vittoria: No, no me gusta, es imposible, Creo.

Elena levantó su copa, para brindar.

Elena: Por los hombres que nos gustan aunque nos parezcan insoportables.

Las cuatro chocaron sus copas, Vittoria sonrió, pero mientras bebía, una imagen apareció en su cabeza sin que pudiera evitarlo. Los ojos de Alexandre, su voz, aquella maldita sonrisa y tuvo que admitir, aunque fuera solamente para sí misma que,

quizá el problema no era que Alexandre Viale fuera fastidioso, quizá el problema era que empezaba a encontrarlo demasiado atractivo para seguir fingiendo que no le interesaba.

1
Ester Bacigaluppi
buenísima
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