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El Amor No Tiene Una Fórmula

El Amor No Tiene Una Fórmula

Status: Terminada
Genre:Romance / Reencarnación / Mujer poderosa / Completas
Popularitas:152.7k
Nilai: 5
nombre de autor: LunaDeMandala

Ella era una científica que renace en un nuevo mundo. Ahora tiene magia y puede dedicarse a cumplir sus sueños.

*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
**Todas las novelas son independientes**

NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Mansion Bruyne 3

Cuando regresaron a la mansión, Thomas no perdió tiempo.

Había comprendido que, si Megara iba a permanecer varios días realizando investigaciones, necesitaría un espacio adecuado para trabajar.

Así que dio algunas instrucciones.

—Quiero que habiliten un salón como laboratorio.

Los sirvientes se miraron sorprendidos.

—¿Para la maga?

—Sí.

—¿Qué debemos colocar?

Thomas pensó unos segundos.

—Mesas amplias. Estanterías. Buena iluminación. Recipientes de vidrio. Y todo lo que ella pueda necesitar para preparar sus pociones.

—Sí, mi señor.

El salón comenzó a transformarse.

Cuando Megara entró por primera vez, se quedó mirando alrededor.

Había varias mesas grandes.

Espacio suficiente para colocar sus frascos.

Estantes vacíos.

Una zona para guardar ingredientes.

Incluso habían preparado un pequeño espacio para que pudiera tomar notas y estudiar.

Megara abrió los ojos con sorpresa.

—¿Todo esto es para mí?

Thomas asintió.

—Para que pueda trabajar cómodamente.

Megara recorrió el salón lentamente.

Tocó una de las mesas.

Observó las estanterías.

Miró hacia la ventana.

Después se volvió hacia él.

—Conde...

—¿Sí?

—Muchas gracias.

Thomas sonrió.

—No tiene que agradecerme.

—Sí tengo.

Megara sonrió.

—Esto es maravilloso.

Y comenzó a organizar sus cosas.

Primero colocó los frascos.

Después separó las hierbas.

Clasificó los cristales de mana.

Ordenó los recipientes.

Y, cuando ya había comenzado a pensar en cómo distribuiría el laboratorio...

Llegaron los ingredientes.

Una caja.

Después otra.

Y otra.

Megara se quedó mirando.

—¿Qué es todo eso?

Un sirviente abrió una de las cajas.

Megara se acercó.

Sus ojos se iluminaron.

—¡Raíz de lunaria!

Abrió otra.

—¡Hojas de salvia azul!

Otra.

—¡Flores de luna!

Se volvió hacia Thomas.

—¡Conde!

Thomas sonrió.

—¿Sí?

—Usted es muy eficiente.

Megara estaba genuinamente sorprendida.

—De verdad.

Tomó uno de los ingredientes con cuidado.

—Esto es maravilloso.

Thomas se cruzó de brazos, satisfecho.

—Me alegra que haya llegado todo.

Megara miró nuevamente las cajas.

—Pensé que tardaría varios días.

—Di instrucciones para que buscaran los mejores proveedores.

—¿Y encontró todo?

—Casi todo.

Megara comenzó a revisar.

—Esto es exactamente lo que pedí.

Tomó un ingrediente.

—Y parece de excelente calidad.

Thomas sonrió.

—Me alegra.

Megara lo miró.

—Realmente me está ayudando mucho.

Thomas asintió.

—Eso es lo que quería.

Era verdad.

Quería ayudar a las familias.

Quería que los niños pudieran recuperarse.

Pero había otra razón.

Una que no decía.

[Quiero verla feliz].

Mientras Megara continuaba organizando el laboratorio, Thomas permaneció cerca.

La observó clasificar cada ingrediente.

Ella tenía una forma muy particular de trabajar.

Todo tenía un lugar.

Todo debía estar limpio.

Todo debía estar perfectamente identificado.

Y mientras la veía, Thomas pensó en su propia vida.

Había trabajado con muchas personas.

Había tenido socias, mujeres cercanas.

Algunas de ellas eran mujeres extraordinariamente hermosas.

Había asistido a reuniones con duques, condes y grandes comerciantes.

Había conocido hombres poderosos.

Incluso había conocido duques que podían llegar a ser terriblemente posesivos.

Recordó alguna de aquellas ocasiones.

Duques que se molestaban cuando alguien conversaba demasiado con sus novias o futuras esposas.

Amigos que se ponían celosos.

Hombres que querían proteger constantemente a las mujeres que amaban.

Thomas siempre había pensado que exageraban.

[¿Cómo pueden ser así?]

Había llegado incluso a burlarse de ellos.

Hasta ahora.

Miró a Megara.

Ella estaba inclinada sobre una mesa, organizando unos frascos.

Su cabello blanco caía sobre su espalda.

De vez en cuando se apartaba un mechón del rostro.

Y entonces Thomas comprendió algo.

[¿Qué me está pasando?]

La conocía desde hacía apenas unos días.

Unos pocos días.

Y aun así...

La idea de que alguien pudiera hacerle daño le resultaba insoportable.

La idea de que otro hombre pudiera acercarse demasiado a ella le molestaba.

Y pensar que alguien pudiera mirarla de la misma manera en que él la miraba...

Le provocaba una sensación extraña.

Thomas bajó la mirada.

[Nunca había sentido esto].

Y no entendía por qué.

No había tenido tiempo.

No la conocía realmente.

No sabía todo sobre ella.

Y aun así...

Había algo.

Algo que no podía explicar.

Mientras tanto, Megara terminó de organizar una de las mesas.

—Conde.

Thomas levantó la mirada.

—¿Sí?

—¿Podría ayudarme con esto?

—Claro.

Se acercó.

Megara le explicó dónde debía colocar algunos frascos.

Thomas obedeció.

Después ella comenzó a preparar los primeros ingredientes.

Trituró algunas hierbas.

Midió cantidades.

Preparó recipientes.

Thomas la observaba.

—¿Y si pones un poco más de eso?

Megara lo miró horrorizada.

—No.

Thomas sonrió.

—Era una sugerencia.

—Una mala sugerencia.

—¿Cómo lo sabes?

—Porque lo estoy investigando.

Thomas soltó una carcajada.

Megara también comenzó a reír.

—No se preocupe.

—Eso espero.

Ella volvió a trabajar.

Thomas continuó haciendo preguntas.

—¿Por qué cambia de color?

—Por la reacción entre los ingredientes.

—¿Y siempre ocurre?

—No.

—¿Entonces por qué ocurrió ahora?

Megara lo miró.

Por un instante se quedó pensando.

Después comenzó a explicarle.

Thomas escuchó.

No entendió absolutamente todo.

Pero siguió preguntando.

Y Megara terminó riéndose varias veces.

Finalmente, ella lo miró.

—Usted hace muchas preguntas.

—¿Te molesta?

Megara negó con la cabeza.

—No.

Continuó mezclando.

—De hecho...

Hizo una pequeña pausa.

—Me gusta su compañía.

Thomas se quedó inmóvil.

Megara siguió trabajando como si nada.

—Es agradable tener a alguien que pregunte.

Thomas sintió que su corazón daba un pequeño salto.

—¿De verdad?

—Sí.

Megara sonrió.

—Me hace reír.

Lo dijo con absoluta naturalidad.

Sin coqueteo.

Sin segundas intenciones.

Simplemente porque era sincera.

Thomas la observó.

Y en ese momento comprendió que estaba en problemas.

Porque si antes solamente le había parecido hermosa...

Ahora comenzaba a enamorarse de ella.

Y lo peor era que apenas habían pasado unos días.

Thomas volvió a mirar el improvisado laboratorio.

Después a Megara.

Y recordó nuevamente a aquellos duques que alguna vez había criticado.

Aquellos hombres que parecían querer mantener a sus esposas cerca todo el tiempo.

Aquellos hombres que podían ponerse celosos.

Aquellos hombres que siempre querían protegerlas.

Thomas suspiró.

[Ahora los entiendo].

Miró a Megara.

[Completamente].

Y entonces apareció un pensamiento todavía más preocupante.

[Si pudiera...]

Hizo una pausa.

[Si pudiera, la dejaría aquí].

Miró alrededor.

En su mansión.

Segura.

Protegida.

Con todo lo que necesitara para sus investigaciones.

Sin tener que viajar.

Sin tener que encontrarse con personas que no le agradaban.

Sin hombres acercándose a ella.

Sin nadie que pudiera hacerle daño.

Thomas frunció el ceño.

[¿Qué estoy pensando?]

Se quedó en silencio.

Había algo inquietante en aquella idea.

Porque él sabía perfectamente que Megara no era una persona que quisiera ser encerrada.

Ella había elegido su propia vida.

Ella quería estudiar.

Investigar.

Crear.

Ayudar.

Y, sobre todo...

Quería ser libre.

Thomas cerró los ojos por un instante.

[¿En qué momento me convertí en esto?]

Recordó todas las veces que había criticado a aquellos hombres posesivos.

Recordó sus comentarios.

Sus bromas.

Sus opiniones.

Y ahora...

Él mismo estaba pensando exactamente como ellos.

Thomas abrió los ojos.

Miró a Megara.

Ella estaba completamente concentrada en su nueva fórmula.

No sabía nada.

No imaginaba lo que pasaba por su cabeza.

Y, quizás por primera vez en su vida...

Thomas comprendió algo que nunca había querido admitir.

[He terminado convirtiéndome en aquello que siempre quise destruir].

Megara levantó la mirada.

—Conde.

—¿Sí?

—¿Podría pasarme ese recipiente?

Thomas tomó el frasco.

Se lo entregó.

Sus manos se rozaron.

Megara sonrió.

—Gracias.

Thomas también sonrió.

Pero esta vez había algo diferente en sus ojos.

Porque sabía que tendría que aprender a quererla sin encerrarla.

A protegerla sin controlarla.

Y a estar a su lado sin intentar decidir por ella.

Aunque una parte de él...

Una parte muy pequeña y muy peligrosa...

Todavía quisiera esconderla en aquella mansión para siempre.

1
Diamy Tovar
no es amor es inseguridad
Diamy Tovar
🙄
Diamy Tovar
en plena boda 🙄🙄
Diamy Tovar
eso se me hacer corrientito sorry amo sus novelas pero eso no me gusta si ya te eligió q haces pensando estupideces
Coromoto Hernández
pobre Thomas
Coromoto Hernández
quienes cuenta ese chisme no lo sabe vesta
Josseline Palma
❤️🌺
Blanca Pirela
Ok esta criatura tiene muchas fobias 🤦🏻‍♀️
Lorena Itriago
Excelente
Coromoto Hernández
tomas con esta frase ya llevo a sus bebes al kinder, mejor dicho se termino de enamorar
Coromoto Hernández
gilberto correa sal de ese cuerpo que no es tuyo
Margarita Acuña Cerda
Hermosa novela muy tierna me encanto 🥰🥰🥰🥰
Victoria
👏👏👏👏
Victoria
👏👏👏👏
Margarita Acuña Cerda
Quien será tan machista que juran que cuando uno se casa es mujer,nacimos mujeres y cuando estamos solteras solo mujeres ,ni nos volvemos mujeres después de casarnos 😔😔😔😔😠😠😠😠
Cruz Mejia
Thomas es un buen padre hasta ahora el más dedicado a sus hijos 😍😍😍
Viviana Ranieri
Qué historia más dulce!!! Tan dulce como Thomas!! Al fin su historia y me alegra que haya comprendido mejor la actitud de Mylo!! Ahora nos queda pendiente la historia del duque!! Gracias por compartir tus historias del mundo mágico.
Margarita Acuña Cerda
Ahora si está difícil la decisión 🤭🤭🤭🤔🤔
Cruz Mejia
Para Thomas no hay nada más importante que su esposa e hijos. 😍😘😍😘😍😘😍😘
Cruz Mejia
Con esa comodidad y el balanceo del carruaje hasta yo duermo 😅🤣😂. No recuerdo quién gobierna ahí 🤔
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