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Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Andreina Marquez

Un alma implacable despierta en un cuerpo ajeno.
​Tras el trágico final de la antigua Aria Thorne, un espíritu frío, astuto y deslumbrante toma el control de su vida. Decidida a vengar el humillante pasado de la chica tímida, desmantela la arrogancia de Pietro y destroza la envidia de su hermanastra Chloe.
​En la élite universitaria, la nueva Aria se convierte en una pesadilla intocable y despierta el peligroso deseo de Dante Vance. Sin romanticismos ni piedad, un juego de seducción y poder comienza.
​La víctima murió... hoy reina la destructora.

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CAPÍTULO 20: Expedientes y sombras

​Aria abandonó el campus universitario sin volver la vista atrás. No se dirigió a la corporación Thorne ni a la mansión; condujo directo hacia su departamento privado en el sector más exclusivo de la ciudad. Necesitaba un espacio neutral, lejos de miradas indiscretas, para ejecutar la siguiente fase de su plan con precisión quirúrgica.

​Una hora después de su llegada, el timbre de la suite sonó. Aria abrió la puerta para recibir a Marcos, un investigador privado de perfil bajo, conocido en el submundo por su capacidad para desenterrar los secretos más oscuros de las familias de la alta sociedad sin dejar rastro.

​Marcos tomó asiento frente a ella en la espaciosa sala de estar, observando la frialdad e imponente compostura de la joven heredera.

​—Me dijeron que querías un trabajo impecable y rápido, señorita Thorne —comentó Marcos, ajustándose la chaqueta.

​—Quiero un trabajo destructivo, que es diferente —corrigió Aria con voz serena y calculadora, sirviendo dos vasos de agua sobre la mesa de centro—. Necesito que te enfoques en cuatro objetivos específicos y no quiero que se te escape un solo detalle.

​Aria sacó una carpeta con nombres y datos preliminares.

​—El primero es la familia de Pietro —continuó ella con tono firme—. Quiero su historial financiero completo, movimientos bancarios no declarados, deudas ocultas y cualquier fraude fiscal en sus empresas. Ya tengo el anexo contractual listo para embargarlos, pero quiero asegurarme de que no tengan de dónde sostenerse cuando caigan.

​Marcos tomó nota con rapidez, sorprendido por la frialdad de la estrategia.

​—Entendido. ¿Los otros objetivos?

​—Victoria y Chloe —respondió Aria con una mirada helada—. Sobre Victoria, busco las transferencias no autorizadas que ha realizado desde las cuentas de la mansión, sus amantes ocultos y cualquier desvío de fondos. Sobre Chloe, quiero cada manipulación, antecedentes, compras irregulares y cualquier secreto que haya intentado enterrar. Por último, Alexia. Quiero el expediente completo de la familia de Alexia: negocios turbios, evación de impuestos y las debilidades de sus padres. Quiero material suficiente para borrar la arrogancia de esa familia del mapa.

​—Eso requerirá mover bastantes influencias en poco tiempo —señaló el investigador, evaluando el alcance del encargo.

​—El dinero no es un problema —sentenció Aria, deslizándole un cheque con una cifra exorbitante—. Tienes setenta y dos horas para traerme los expedientes concluyentes. Cada secreto que encuentres será un clavo en el ataúd de cada uno de ellos.

​Tras ultimar los detalles de la entrega, Marcos se retiró del departamento.

​Aria caminó hacia el ventanal que ofrecía una vista panorámica de la ciudad. Sobre la mesa de centro, su teléfono móvil no había dejado de vibrar en todo el día. Al tomarlo y encender la pantalla, vio la luz parpadear con decenas de notificaciones: más de treinta llamadas perdidas y un alud de mensajes de texto, todos provenientes de Dante.

​“Aria, contesta.”

“¿Dónde demonios estás?”

“Tenemos que hablar de lo que pasó en la cafetería.”

“No intentes jugarme a la indiferencia después de lo de hoy.”

​Aria leyó cada uno de los mensajes sin que se le alterara el pulso. Con un gesto de completo desdén, bloqueó la pantalla, tiró el teléfono sobre el sofá y fue a prepararse. No tenía la menor intención de darle explicaciones ni de ceder ante la insistencia del heredero Vance.

​A las nueve de la noche, Aria cruzó la entrada de L'Ombre, el club nocturno más exclusivo y codiciado de la ciudad. Luciendo un vestido negro ceñido de corte elegante que resaltaba su silueta y un abrigo sobre los hombros, avanzó con paso firme hacia la zona de reservados VIP.

​El ambiente estaba impregnado de luces tenues, música envolvente y el murmullo de la élite local. Aria se acomodó en un amplio sillón de terciopelo en un reservado semiabierto, pidiendo una copa de vino mientras observaba el movimiento del lugar con la serenidad de una cazadora en reposo.

​Apenas dio el primer sorbo a su copa, una sombra imponente se proyectó sobre la mesa.

​Dante estaba de pie justo frente a ella. Vestía un traje oscuro impecable, sin corbata, y sus ojos verdes brillaban con una mezcla peligrosa de rabia retenida, orgullo herido y una fascinación desmedida.

​—Así que aquí es donde te escondes —dijo Dante con una voz profunda y rasposa que sobrepasó el ruido de la música—. Veo que te divierte bastante dejarme con la palabra en la boca y con el teléfono sonando todo el día.

​Aria ni siquiera se inmutó. Levantó la vista despacio, apoyando la espalda contra el respaldo del sillón, y lo miró con una frialdad impenetrable.

​—Nadie me obliga a responder llamadas si no tengo el deseo de hacerlo, Dante —respondió Aria con voz pausada y distante—. Y mucho menos cuando no tengo nada que decirte.

​Dante soltó una risa amarga y corta. Sin pedir permiso, se adentró en el reservado, acortó la distancia entre ambos y apoyó las manos a los lados del sillón, acorralándola contra la felpa y reduciendo el espacio entre sus rostros a solo un par de centímetros.

​—¿Nada que decirme? —siseó Dante, fijando la mirada en los labios de Aria—. Te apareces en el campus, me acusas de andar armando circos con tu hermanastra, me amenazas con buscarte a otro hombre para meterlo en tu cama y, cuando te reclamo lo que es mío frente a todos, te das el lujo de destrozar a Chloe y Alexia como si fueras una asesina adiestrada antes de marcharte sin dejar rastro.

​Aria sostuvo la mirada sin pestañear. La proximidad de Dante levantaba una chispa peligrosa en su interior, pero su rostro permaneció firme, rígido e inexpresivo.

​—Chloe se buscó esa humillación al ponerme una mano encima, y Alexia por meterse en asuntos que no le corresponden —soltó Aria con un tono afilado—. Si te sorprende cómo me defiendo, es tu problema. Te dejé claro en la cafetería que a mí nadie me utiliza para sus juegos ni me falta al respeto.

​Dante apretó la mandíbula. La audacia de la joven y la frialdad con la que manejaba la situación destruían por completo su control.

​—No me sorprende que te defiendas, Aria. Lo que me vuelve loco es la facilidad con la que te mueves, la violencia fría con la que actuaste y la distancia absurda que te obstinas en poner entre nosotros —dijo Dante, inclinándose un poco más, rozando su aliento con el de ella—. Te busqué todo el día. Nadie me ignora de la forma en que tú lo haces. ¿Qué demonios pretendes?

​Aria dibujó una leve sonrisa sarcástica en los labios, inclinando la cabeza con elegancia.

​—Pretendo que entiendas que no soy una de las mujeres que puedes manipular con tu presencia o con tus besos, Dante —sentenció ella en un susurro cargado de peligro—. Si viniste hasta aquí pensando que me ibas a encontrar intimidada o arrepentida por lo de esta tarde, perdiste tu tiempo.

​Dante la observó fijamente durante varios segundos en silencio. La furia en sus ojos verdes comenzó a transformarse en una determinación posesiva y oscura. Lejos de alejarse, la mano de Dante se alzó lentamente hasta sujetar la barbilla de Aria con firmeza pero sin lastimarla, obligándola a mantener el contacto visual.

​—Puedes ponerme las paredes que quieras, Aria —murmuró Dante con voz grave y amenazante—. Pero grábate en la cabeza: no voy a irme a ninguna parte. Y tarde o temprano, vas a tener que dejar de huir de esto.

1
Flor R
v a super increíble espero que entre dos le den un paliza a esas basuras vamos Dante
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