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No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

No firmaré el divorcio: mi esposo puede leer mi mente

Status: Terminada
Genre:Romance / CEO / Reencarnación / Reencarnación(época moderna) / Telepatía / Completas
Popularitas:225.2k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Vivi

Sofía Reyes despertó dentro de una novela donde su destino ya estaba escrito.
Era la hermana odiada, la esposa no deseada, la villana descartable que todos iban a culpar. Según la historia original, debía casarse con Leonardo Montero, ser abandonada por él y morir sola después del divorcio.
Pero nadie esperaba un error en el destino.
Leonardo podía escuchar todo lo que ella pensaba.
Sofía solo quería sobrevivir, vengarse de su familia y escapar antes de que el final la alcanzara.
Pero el esposo frío que debía despreciarla empezó a protegerla.
Y cuando ella por fin quiso irse, Leonardo rompió el guion con una sola frase:
—No firmaré el divorcio.
Ahora Sofía tendrá que enfrentarse a una hermana hipócrita, una familia cruel y un destino decidido a destruirla.
Porque si la novela la escribió como villana, ella va a reescribirla como protagonista.

NovelToon tiene autorización de Vivi para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 3

Capítulo 3

Ya que voy a morir, no pienso aguantar nada.

Y él se preparó para escuchar.

Sofía, en cambio, se preparó para sobrevivir a una cena familiar donde todos querían verla arder.

El auto avanzó por Polanco con una calma demasiado elegante para la tensión que llevaba dentro. Leonardo conducía sin mirar a nadie. Valentina iba atrás, tan silenciosa que hasta su respiración parecía ensayada. Sofía se quedó en el asiento del copiloto, con las manos sobre el bolso, fingiendo que no le importaba el cambio de lugares.

Sí le importaba.

No por el privilegio del asiento.

Por la cara de Valentina.

[Qué maravilla. La santa de las lágrimas acaba de perder el trono del asiento trasero y parece que le quitaron una corona. Si así reacciona por un lugar en el coche, no quiero imaginar cuando le quiten el papel de protagonista.]

Leonardo mantuvo la vista en la avenida.

Papel de protagonista.

Cada pensamiento de Sofía parecía una pieza de otro mundo, pero las piezas ya empezaban a formar una figura: Valentina no era solo una hermana hipócrita. Era el centro de una historia que empujaba a los demás a caer.

—Sofía —dijo Valentina desde atrás, con voz suave—, mamá está preocupada por ti. No debiste salir tan rápido de casa.

Sofía miró por la ventana.

—Qué raro. Cuando me pega, no parece tan preocupada.

—No digas eso. Mamá se desespera porque te quiere.

—Entonces que me quiera con las manos quietas.

Leonardo giró apenas el volante.

Valentina apretó el bolso sobre sus piernas.

—Hoy habrá muchas personas importantes en La Casona. Si vuelves a hablar así, vas a hacer quedar mal a la familia Reyes.

Sofía sonrió.

—Valentina, después de lo del hotel, creo que la familia Reyes ya tuvo su momento estelar.

[Y tú lo dirigiste, produjiste y lloraste en primer plano. Te faltó vender boletos.]

Leonardo tosió una sola vez.

Sofía volteó.

—¿Está bien?

—Sí.

—Pareció que se ahogaba.

—Tráfico.

Ella miró la avenida despejada.

[Ajá. Tráfico emocional, tal vez.]

Por primera vez en tres días, a Leonardo le costó mantener la boca recta.

Valentina se inclinó hacia adelante.

—Leo, perdona a mi hermana. Desde ayer está muy alterada.

—Ya lo dijiste.

La respuesta fue tan seca que Valentina se recargó de nuevo en el asiento.

Sofía bajó la mirada para ocultar otra sonrisa.

[Interesante. El bloque de hielo no está siguiendo el guion. En el libro, a estas alturas ya debía estar odiándome y preocupándose por cómo consolar a Valentina. ¿Será que la droga le dejó sentido común como efecto secundario?]

Leonardo guardó esa frase.

No seguir el guion.

Droga.

Sentido común.

—¿Qué hiciste antes de trabajar en Grupo Reyes? —preguntó él.

Sofía parpadeó.

—¿Perdón?

—Tus manos. No parecen de alguien que solo revisa contratos.

Valentina se enderezó.

—Sofía no trabaja mucho con contratos, Leo. Papá le da tareas sencillas para que aprenda.

—No te pregunté a ti.

El silencio que siguió fue más satisfactorio que un portazo.

Sofía miró sus dedos. En esa vida, eran manos cuidadas, inútiles a los ojos de su familia. Pero debajo de la piel estaban las memorias de otras manos: callos de arco, uñas cortadas al ras, muñecas firmes, respiración medida antes de atacar una nota difícil.

—Toqué violín —dijo.

Valentina soltó una risa delicada.

—De niña tomó clases, como todas.

[Como todas, dice. Ay, Valentina. En otra vida llené teatros y dejé a medio jurado llorando con Paganini. Menos hablar y más tocar, esa era la regla. Lástima que en esta novela me tocó debutar en bata.]

Leonardo sintió que algo se acomodaba detrás de su interés.

Violín.

Otra vida.

No era una simple fantasía de alguien alterado. Sofía pensaba con una certeza demasiado específica.

—¿Te gustaría volver a tocar? —preguntó.

Ella lo miró con sospecha.

—¿Por qué le importa?

—Curiosidad.

—Qué palabra tan peligrosa en boca de un Montero.

Valentina se apresuró a intervenir.

—Leo solo intenta ser amable. No lo confundas.

Sofía giró hacia atrás.

—Tranquila, Valentina. Nadie te está quitando nada.

La frase fue simple.

Precisamente por eso dio en el blanco.

Valentina bajó los ojos.

Pero Leonardo vio sus dedos hundirse en el bolso.

La Casona Montero apareció detrás de una reja de hierro, iluminada por faroles cálidos y vigilada por dos guardias que saludaron a Leonardo sin preguntar. La fachada tenía esa belleza antigua que no intentaba impresionar porque estaba acostumbrada a ser obedecida.

Cuando el auto se detuvo, un empleado abrió la puerta de Valentina primero. Ella descendió con una sonrisa recuperada.

Sofía salió después.

El vestido negro era sencillo, sin brillos, ceñido a la cintura y con mangas largas. En cualquier otra mujer habría parecido una elección discreta. En Sofía, contra la piel pálida y la mejilla apenas marcada, parecía una declaración.

Los murmullos en el vestíbulo se apagaron.

Tío Ernesto, tío paterno de Leonardo, una prima de doña Claudia y dos señoras de collar grueso la miraron de arriba abajo con la misma expresión: venían listos para despreciar a una muchacha vulgar y se encontraron con alguien que no bajaba la cabeza.

[Qué amable la familia Montero. Todos con cara de estar calculando cuánto vale mi vergüenza por metro cuadrado.]

Leonardo se colocó a su lado.

No la tocó.

Solo caminó al mismo ritmo.

Y eso bastó para que los murmullos cambiaran de tono.

Doña Claudia apareció al fondo del vestíbulo. Su mirada pasó por Sofía como por un error administrativo y se encendió al ver a Valentina.

—Vale, querida.

Abrió los brazos.

Valentina corrió hacia ella con una dulzura perfecta.

—Tía Claudia, perdón por todo lo que está pasando. Yo nunca quise causar problemas.

—Tú no causaste nada.

Doña Claudia le acarició la mejilla delante de todos.

Sofía quedó de pie a unos pasos, sin saludo, sin abrazo, sin nombre.

El golpe no dolió como el de Patricia.

Pero tenía otra precisión: la de una puerta cerrándose.

[Claro. La futura suegra ya eligió hija postiza. No pasa nada, señora. Yo tampoco estoy coleccionando madres tóxicas; con una me basta.]

Leonardo miró a su madre.

La frase le cruzó el pecho de una forma incómoda.

Antes de que doña Claudia pudiera llevarse a Valentina del brazo, una voz grave llegó desde el comedor.

—La invitada se sienta conmigo.

Don Augusto Montero, el abuelo que acababa de decidir la boda por encima de todos, estaba de pie junto a la mesa larga. Todos callaron.

Sofía no sabía si debía agradecer o sospechar.

Eligió sospechar.

—Buenas noches, don Augusto —dijo, inclinando apenas la cabeza.

El patriarca la observó de arriba abajo.

—Al menos sabe saludar.

—Depende de quién abra la puerta.

Una tos ahogada recorrió la sala.

Leonardo se llevó la mano a la boca demasiado tarde.

Don Augusto entrecerró los ojos.

Después, contra todo pronóstico, señaló la silla a su derecha.

—Siéntate.

Doña Claudia se tensó.

Valentina conservó la sonrisa, aunque se le congeló en las comisuras.

La cena empezó como una misa sin sacerdote: cubiertos exactos, frases medidas, miradas pesadas. Don Augusto preguntó por la salud de Ricardo Reyes y por las condiciones del acuerdo. Sofía contestó lo justo. Valentina intervenía para suavizar cada respuesta, y cada suavidad sonaba como una soga.

Al llegar el café, un empleado colocó varias cajas sobre una mesa auxiliar.

—La familia Montero da regalos de bienvenida —anunció don Augusto—. Aunque algunos lleguen por escándalo, las formas se respetan.

Una tía entregó un estuche a Valentina. Otro pariente ofreció a Sofía una caja pequeña con una pluma de firma. Don Augusto, en cambio, le dio un sobre.

—Acciones preferentes de una sociedad menor —dijo—. No te harán rica. Te obligarán a aprender.

Sofía sostuvo el sobre.

[Vaya. El abuelo hielo reparte tareas como regalos. Aun así, es mejor que un rodillazo.]

Leonardo bajó la mirada para esconder el gesto.

Doña Claudia no sonrió.

Tomó de la mesa un estuche verde oscuro.

—También hay una pieza tradicional de la familia —dijo.

El murmullo cambió.

Cuando abrió el estuche, la luz cayó sobre una pulsera de esmeraldas antiguas. No era ostentosa. Era peor: parecía algo que había pasado de mano en mano durante generaciones, una llave silenciosa para entrar a una casa que no perdonaba errores.

—La pulsera de esmeraldas de los Montero —dijo tío Ernesto en voz baja.

Sofía sintió todas las miradas sobre ella.

Según la lógica del compromiso, esa pulsera debía ir a la futura esposa de Leonardo.

Doña Claudia levantó la joya y caminó directo hacia Valentina.

—Vale, quiero que la guardes tú esta noche. Siempre has sido cuidadosa.

Valentina abrió los ojos como si no pudiera aceptar semejante honor.

—Tía Claudia, no sé si deba...

—Debes.

La pulsera cayó sobre la muñeca de Valentina con un brillo frío.

Sofía dejó el sobre junto a su plato.

[Perfecto. La suegra me declara intrusa y le entrega la reliquia a Valentina. Ahora solo falta que la santa la pierda, la rompa o la esconda en mi bolso para acusarme de ladrona. Apuesto por bolso. Es clásico, barato y efectivo.]

Leonardo dejó la taza en la mesa.

Despacio.

Valentina, como si la voz interior hubiera sido una orden que solo ella no escuchaba, se puso de pie.

—Voy un momento al tocador —dijo, tocando la pulsera.

Sofía la siguió con la mirada hasta el corredor en penumbra.

[Ahí va. Con la trampa brillando en la muñeca.]

Leonardo también miró hacia el corredor.

Esta vez, no se preparó para escuchar.

Se preparó para actuar.

1
Rose Mary ⚘️
hermosa historia felicidades
Yorly's
ella reencarno en el cuerpo de sofia para reescribir la historia, pero debw de haber un motivo para q la zorra de patricia odie a si a sofia ,no creo q ellps sean los padres de ella o la zorra chucha de patriacia no sea la madre
Estrella Reyes Reyes
exelente,novela,tiene de todo empiesa de una manera y termina de otra,cliche,primero hermana,mala hermana buena,enamorados por monto para la supuesta,prota,que era la villana,venganza,y un final inesperado,pero que fue magnifico,aun estoy llorando
Yorly's
de verdad q no entiendo esta novela ni mucho menos a este personaje r q hace el papel de sofia o mas bien a la escritora ,si la verdadera sofia murió y esta otra reencarno en el cuerpo de ella con una ventaja enorme q no es ni el pasado ni el presente ni el futuro de una realidad si no la historia de una novela q ella leyó y reencarno sabiendo todo lo q paso y va a pasar ,q gana ella con permitir de nuevo los maltratos burlas calumnia de la verdera sofia ,si puede cambiar la historia
es como yo saber el número del premio mayor y el dia q juega y con q rifa y decido comprar otro número 🙄☕️
Yorly's
la novela es linda , pero no sale de lo mismo no hay acción ni emoción esta estancada en lo mismo ella pensando y los otros como tontos retardados escuchando y guardando palabras como si en su diccionario no existieran,no han dicho cuan se casan si se enamoran,parece a caso cerrado un tema q resolver
🙄☕️
Yorly's
creo q ella teencarno para q estos tres hombres inocentes no cayeran en la trampa y mueran quien sabe quien mas pueda oírla
Yorly's
sofia q se ponga a estudiar o a trabajar ,x otro lado no me gusta q el tal juaquin escuche los pensamientos de sofia puede ser un arma en contra de leonardo y de ella creo q este tal rodrigo es el enemigo oculto de leonardo y el espia de nicolas trabaja para el para dejar en la ruina a nardo
Yorly's
erda no se x q la autora permitió q juaquin también escuchara los pensamientos de sofia ojales y no eche todo a perder hablando cosas q ella sabe x la reencarnación ,y o sea para salvarlo también del destino q le espera
creo q valentina esta realmente enamorada es del espia y juntos quieren dejar en la ruina a Nardo y a joaco carajo jajaja
lo q no entiendo es x q valentina si le convenia mas casarse con Nardo se arriesgo poniendo esa trampa para q se casara con sofia si se supone q ella ya era la prometida de el
Yorly's
en q época están,? q el no deduce todo lo q ella dice ,q la verdadera sofia murió y esta reencarno en ella y q es una historia
Maris Benitez
Que bien Leonardo se le declaro 🤩🥰🥰
Maris Benitez
UPS 🫪 se agrego otro a la lista,son 4 ahora 🤪
Maris Benitez
Excelente 👏🏻💪🏻 cambiando 3 destinos de hombres 🤩
Maris Benitez
UPS 😬 pobre Nardo , echar a cada rato en los pensamientos de Sofía que se va a morir y que es descartable no debe ser bonita🤔🙈
Maris Benitez
Bueno Sofía, salvó a la futura suegra 💪🏻💪🏻
Maris Benitez
Rodrigo también la escucha 🤪🤪🤪🤪🤪
Maris Benitez
Esperando que Joaquín cambie su destino 🙈
Maris Benitez
UPS 🫪 Joaquín también escucha sus pensamientos 🤔🤔🤔
Maris Benitez
Jajaja jajajaja 🤣🤣😂😂 jajaja que aproveche Sofía y llegaste bien por fin fue recompensada después de tantos maltratos🙈
Maris Benitez
Interesante ☺️😃
Aracelis León García
ya me está cansando esta novela tantos personajes ofenden




tantos personajes co funden ya me está cansando
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