NovelToon NovelToon
Demasiado Tarde, Señor Vasconcelos

Demasiado Tarde, Señor Vasconcelos

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Amante arrepentido / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:842
Nilai: 5
nombre de autor: Vale

Durante dos años, Manuela fue la esposa que nadie conocía. Se casó en secreto con Théo Vasconcelos, el heredero más frío y poderoso de la ciudad, y aceptó vivir a la sombra: mientras él exhibía a otra mujer como novia, ella esperaba, callaba y perdonaba. Hasta la noche en que un coche rojo la sacó de la carretera, cayó al río y llamó a su marido treinta y dos veces. Ninguna respuesta.

Cuando despierta en el hospital que lleva el apellido de él, lo ha perdido casi todo. Pero también entiende, por fin, que ese hombre nunca vino a salvarla… y que nunca lo hará.

Lo que Théo no sabe es quién es en realidad la mujer a la que humilló. Detrás de la empleada dócil que todos menospreciaban se esconde «Aro», una mente brillante cuyo nombre hace temblar a las grandes corporaciones —incluido el imperio Vasconcelos—. Y detrás del divorcio que Manuela está decidida a conseguir late un secreto capaz de cambiarlo todo.

Con la ayuda de aliados inesperados y una determinación que nadie vio venir, Manuela empieza a reconstruirse pieza por pieza y a poner a cada quien en su lugar: a la amante que fingió ser víctima, a la familia que la usó, a los enemigos que subestimaron a la mujer equivocada.

Y cuando Théo por fin descubre lo que dejó ir, ya es demasiado tarde.

NovelToon tiene autorización de Vale para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7 — El informe que no cuadra

Renata me encontró en el baño después del almuerzo.

—¿Volviste a vomitar?

Asentí y me lavé la cara.

—Debe ser de la recuperación.

Me trajo agua, pero no se movió de la puerta.

—Puede ser. Aun así, tienes que volver a la médica. Esos papeles del hospital no explican bien lo que pasó.

Yo ya había intentado leerlos. Los informes del control prenatal hablaban de un feto. Después del procedimiento, dijeron que eran dos y que había perdido a ambos.

Pensar en una nueva consulta me daba miedo. No quería recostarme frente a otra pantalla para oír que ya no había nadie ahí.

—Mi mamá puede atenderte mañana —dijo Renata—. Yo voy contigo.

Acepté.

La doctora Cláudia Farias leyó los exámenes y el informe del hospital antes de examinarme. Apartó dos hojas y volvió a la primera.

—¿Quién llevaba tu control prenatal?

—Cambiaba en cada consulta. Aceptaba al médico que me indicaban.

—¿Y cuándo hablaron de los gemelos?

—Después del procedimiento. Pregunté si había perdido a los dos. Dijeron que sí.

Revisó las hojas otra vez.

—La historia clínica está incompleta. Quiero examinarte y pedir los registros que faltan.

Cláudia me pidió que le contara los hechos en el orden en que lograba recordarlos. No empezó por lo que estaba escrito en el informe.

Hablé del coche, del agua y de la espera. Cuando llegué al momento en que desperté después del procedimiento, perdí la secuencia. Renata abrió el bolso para buscar los papeles, pero la médica hizo una seña para que no me apurara.

—¿Recuerdas quién habló contigo?

Describí la cara de la primera médica. No sabía el nombre. Recordaba mejor la caja blanca que las credenciales.

—Debí haber preguntado más cosas —dije.

—Estabas atravesando una emergencia. Vamos a buscar la información ahora.

La respuesta me dio algo de alivio. Desde el alta, me repetía a mí misma todo lo que debería haber hecho distinto, como si una pregunta de más pudiera devolverme a mis hijos.

Cláudia me mostró el formulario que tendría que autorizar para solicitar los registros. Revisé el número del hospital y firmé.

—¿Va a doler? —pregunté cuando me señaló la camilla.

Mi voz salió baja. Yo no solía tenerle miedo a un examen simple. En esa sala, tenía miedo de lo que apareciera en la pantalla.

Renata se sacó el abrigo y lo dejó en la silla.

—No me voy a mover de acá.

La médica explicó lo que iba a hacer antes de tocarme. Esperé a que apartara el papel sobre la camilla y me senté con cuidado. Por un instante, busqué a Théo en la puerta por costumbre, aunque sabía que no vendría.

Después miré a Renata. Era ella quien me había acompañado. Estiré la mano, y mi amiga la sostuvo sin que yo necesitara pedirlo.

Me recosté con Renata a mi lado. Me sostuvo la mano mientras la médica movía el aparato sobre mi vientre.

Cláudia se detuvo, ajustó la imagen y examinó el mismo punto más tiempo.

—¿Pasó algo? —pregunté.

Giró la pantalla hacia mí.

—Manuela, estoy viendo un bebé con actividad cardíaca.

Miré el monitor sin lograr entender.

—¿Un bebé vivo?

—Sí.

Renata me apretó la mano. Oí el sonido de los latidos y me eché a llorar.

—Pero dijeron que había perdido a los dos.

—Lo sé. Lo que veo ahora contradice esa conclusión.

La médica continuó el examen mientras explicaba lo que lograba observar. Uno de los gemelos había sobrevivido. Todavía necesitaba revisar los registros de la atención para entender cómo el hospital había concluido que el embarazo había terminado.

—Entonces aquella caja...

No pude terminar. Recordé a la empleada confirmando que las cenizas eran de los dos.

Cláudia se acercó.

—No puedo aclarar qué pusieron dentro. Voy a solicitar la documentación. Ahora tenemos que cuidarte a ti y a este bebé.

Le pedí que me mostrara los latidos otra vez. Tenía miedo de desviar los ojos y descubrir que lo había entendido todo mal.

—¿Puedo saber si es niño o niña?

Examinó un poco más.

—La imagen sugiere una niña. Lo confirmamos en los próximos exámenes.

Una niña. Me llevé la mano al vientre, todavía llorando. Estaba aliviada por ella y triste por el bebé que no había sobrevivido. No sabía cómo sentir las dos cosas al mismo tiempo.

Renata apoyó la frente en la mía.

—Ella está acá, Manu.

Cláudia esperó a que lograra sentarme y conversó con nosotras sobre el seguimiento. Tendría que revisar los exámenes, verificar las medicaciones recibidas y monitorear el embarazo de cerca después del trauma.

—Tu tipo de sangre es Rh negativo. Voy a verificar también los cuidados registrados por el hospital —dijo—. Quiero que salgas de acá con una consulta de control agendada y un contacto para cualquier eventualidad.

Le conté cómo había sido mi recuperación, incluida la conversación en la oficina de Théo.

—Él todavía cree que estoy embarazada. Nunca logró escucharme contarle la pérdida. Dijo que no puedo irme mientras espero a su hijo.

—¿Te sientes segura cerca de él?

Negué con la cabeza.

La pregunta hizo más claro el miedo que yo intentaba disimular desde el día anterior. Si Théo ya usaba a mi padre para presionarme, ¿qué haría cuando yo intentara llevarme a nuestra hija lejos?

—No quiero que sepa de esta consulta —pedí—. Ni de la falla del hospital. Todavía tengo que decidir cómo protegernos.

Cláudia explicó que trataría mis datos con reserva. Renata prometió acompañarme en los controles.

Antes de salir, pedí una copia de la imagen. La guardé en el bolso, aparte de los informes que decían que había perdido el embarazo.

Yo quería creer en aquel examen. En el camino a casa, abrí el bolso más de una vez para volver a mirarla.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play