Esta noche te libero de este matrimonio sin amor y te deseo toda la felicidad del mundo con aquella mujer a la que jamas pudiste olvidar. Me llevo en mi vientre el regalo que te iba a confesar en nuestro aniversario. Ojalá ella te ame igual o más de lo que yo te he amado.
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la noche esperada
Luego de la reunión había pasado a comprar comida china y helado para disfrutar tanto con Lyon como con Magda. Todo había salido espectacular y era momento de celebrarlo. Los nervios se habían ido en cuanto terminó la reunion y el pequeño cruce que tuve con Santiago ni siquiera lo había sentido.
Hoy el día era especial, mi hijo tocaría frente a muchas personas en el conservatorio Giuseppe Verdi, el más importante de Milán y reconocido mundialmente por su arquitectura y sus conciertos. Si bien serían varios niños los que brindarían un buen espectáculo, Lyon había conseguido destacar en violín y hoy por primera vez en su vida sería solista.
Lyon bajaba por las escaleras vestido con un hermoso esmoquin de color azul oscuro que contrastaba de forma elegante con el vestido celeste que yo había elegido, mientras que Magda llevaba un vestido de color rosa pálido bien ajustado en sus curvas, viéndola entendía el porqué Till estaba tan prendado de ella, mi ex cuñada era simplemente hermosa.
Bien los alumnos deben estar presentes a las 6, así que te dejaremos y esperaremos afuera a que abran las puertas a las 7.30- le dije a mi pequeño mientras tomaba mi cartera y su estuche con el violín -llevas las partituras ¿verdad?-
Si mami y también llevo otro arco por las dudas- dijo restándole importancia al asunto.
Nos subimos al auto y nos dirigimos al lugar, las puertas principales estaban abarrotadas de otros padres con sus hijos. Lara, la compañera de Lyon, traía su arpa y su madre sostenía su muñeca favorita con la que practicaba. Mateo tenía consigo un ukelele con el que en varios actos escolares había tocado junto a mi hijo adaptándose a los distintos sonidos que ambos instrumentos daban.
La maestra de música estaba corriendo de un lugar para el otro, pasando lista de sus alumnos y también anotando las necesidades de cada uno, tenía entendido que ella tocaría el piano junto con una niña que tocaría el saxofón.
Bien escuchen todos, los niños comenzarán a pasar en este momento y los adultos que los acompañan pueden empezar a hacer la fila para el ingreso. Las puertas se abrirán a las 7 para que al comienzo del show que es a las 8 ya estén todos en sus lugares. Les pido que por favor apaguen o pongan en silencio los celulares y que en caso de querer grabar o sacar fotos les quiten el Flash para evitar molestar a los músicos- dijo mientras terminaba de acomodar la fila de alumnos y se perdía con ellos dentro del conservatorio.
Bien hagamos la fila- me dijo Magda devolviéndome a mi lugar.
Ignacio ya se estaba preparando para la cena con los directores, había mandado un audio deseándole mucha suerte a Lyon y diciéndome que más me valía tener fotos y videos listos para mostrarle mañana o si no el lunes me cargaría de trabajo.
Buenas tardes, bellas damas- la voz de Gonzalo llego por detrás de nosotras.
Hola, me alegra que hayas venido- le dije sonriendo mientras depositaba un suave beso en su mejilla.
No me lo perdería, aparte soy invitado de honor por el mismísimo Lyon- dijo inflando su pecho y riendo.
Pelearemos por ese puesto con gusto- le retruco Magda haciéndose la ofendida.
No creo ganarle a la madrina, pero espero que sea una pelea justa y limpia- le respondió levantando las manos.
nos reímos un rato y seguimos conversando mientras se hacía la hora del ingreso, podía notar los nervios de los otros padres y también los míos propios.
El lugar era magnífico, la sala principal contaba con más de 1000 butacas cubiertas de terciopelo rojo y una enorme araña colgaba desde el techo dando una iluminación sutil al ambiente, los palcos habían sido ocupados por gente del lugar y también por las familias más adineradas, nosotros, por suerte, teníamos buenos asientos que nos permitían ver todo el escenario completo. A medida que se iba acercando la hora mis manos apretaban con más fuerza el pañuelo que había sacado de mi bolso para secarme las lágrimas que estaba muy segura que se me caerían.
Las luces fueron bajando y el silencio se hizo ensordecedor, la maestra salió a escena con un micrófono y nos dio la bienvenida a todos. sabía por la cartelera que había leído antes de ingresar, que Lyon era en número 7, pero así mismo los nervios me comían desde ahora.
Uno a uno fueron pasando los pequeños, cada uno demostrando la habilidad que poseía para el instrumento que amaba, los aplausos estallaban cada vez que uno terminaba y un señor se acercaba a dejarles un ramo de flores.
De pronto noté que el turno de Lyon había llegado, sentía mis nervios haciendo temblar mis manos mientras que mis ojos se aguaban de la emoción.
Las primeras notas me calaron bien profundo, estaba tocando aquella hermosa canción de cuna que solía tocarle en el piano. El asombro y la alegría se colaban por cada célula de mi cuerpo, mi hijo, mi hermoso y brillante hijo, se había aprendido una melodía complicada solamente por mí. Sentí la mano de Magda apretar fuertemente la mía, pues ella, por sobre toda la gente que me conocía, sabía perfectamente lo que esa canción significaba. Que haya elegido tal música y la haya tocado a la perfección con sus tiempos y todo, era el mayor reconocimiento hacia mi persona y hacia lo que habíamos pasado desde que había nacido.
Mi pequeño, no tan pequeño, era el mejor regalo que la vida me había dado, sin ningún capricho y con todo el amor, ese amor puro que solamente un niño podía ofrecerte. Nunca, jamás me escucharían decir que me arrepentía de todo lo que había pasado porque él era mi recompensa.
Cuando termino, no pude evitar ponerme de pie para aplaudirlo, las lágrimas bajaban por mis mejillas descontroladas y corrían mi maquillaje, pero no me importaba, así como en cada obra o evento escolar, aquí estaba de pie demostrándole que una vez más había superado todas mis expectativas y me hacía sentir orgullosa de lo que hacía.
Luego de que pasaron un par de alumnos más por fin termino el espectáculo, los tres fuimos inmediatamente a la parte trasera donde se encontraban los camerinos, tenía la necesidad de abrazarlo fuertemente y decirle lo feliz que estaba. Eran muchos los padres que iban hacia la misma dirección y por un segundo me quede helada en mi lugar, a lo lejos, muy por delante mío, divise una cabellera rubia inconfundible, pero no podía ser cierto, él debía estar en la cena con Ignacio. Apreté con fuerza el brazo de Gonzalo y este me miró con curiosidad y sin entender. Mi corazón martilla fuertemente contra mi pecho y al mirar a Magda noté que ella también se había quedado estática. Entonces no era una ilusión, Santiago realmente estaba aquí e iba en la búsqueda de mi hijo.