Después de Ti ,Yo
La historia de una mujer madura, que aprendió a elegirse ,demostrando que ser una mujer de 50 años todavía tiene la oportunidad de ser feliz
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capitulo 14
LAS SOMBRAS DE LA VERDAD
La noche parecía no terminar.
En los pasillos de la clínica, Alejandro caminaba de un lado a otro sin poder quedarse quieto.
Su esposa permanecía bajo observación.
Aunque los médicos habían dicho que estaba fuera de peligro, nadie podía asegurar todavía cuánto tardaría en recuperarse.
Analia permanecía sentada en silencio.
A su lado estaban Araceli y Tamara.
Pero alguien faltaba.
Alejandra.
La pequeña hija de Alejandro.
Alejandra estaba sentada en una de las salas de espera junto a una profesora de la escuela.
Sus ojos estaban llenos de lágrimas.
No entendía completamente lo que había sucedido.
Solo sabía que su madre había ido a recogerla.
Y que de repente...
todos comenzaron a correr.
—¿Mi mamá está bien? —preguntó nuevamente.
Alejandro se acercó a ella.
Al verla, su corazón se rompió.
Alejandra corrió hacia él.
—¡Papá!
Alejandro la abrazó con fuerza.
—Estoy aquí, hija.
—¿Dónde está mamá?
Alejandro cerró los ojos.
—Los médicos la están atendiendo.
—¿Pero está bien?
Aquella pregunta fue la más difícil.
—Sí.
Alejandro intentó sonreír.
—Tu mamá es fuerte.
Alejandra levantó la mirada.
—¿Cuándo podré verla?
—Pronto.
—¿Quién le hizo daño?
Alejandro quedó inmóvil.
No sabía qué responder.
Alejandra comenzó a llorar.
—Yo estaba esperando que ella viniera por mí.
Alejandro la abrazó nuevamente.
—No fue tu culpa.
—Pero si yo no hubiera tenido clases...
—No digas eso.
La voz de Alejandro se quebró.
—Nada de esto es culpa tuya.
Analia observaba la escena desde lejos.
Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas.
Su nieta estaba sufriendo.
Su hijo estaba destrozado.
Y alguien había intentado destruir a su familia.
Analia levantó lentamente la mirada.
Esta vez no pensaba quedarse esperando.
Horas después, Iván recibió una llamada.
Era uno de los hombres que había comenzado a investigar discretamente los movimientos alrededor de la familia.
Iván escuchó atentamente.
Su expresión cambió.
—¿Estás seguro?
Guardó silencio.
—No. No le digas nada a nadie todavía.
Colgó.
Analia se acercó.
—¿Qué ocurre?
Iván la miró.
—Hay algo extraño.
—¿Qué cosa?
—La esposa de Alejandro no estaba siendo vigilada desde hace mucho tiempo.
Analia sintió un escalofrío.
—¿Entonces?
—Alguien comenzó a seguirla pocos días antes del ataque.
Analia permaneció en silencio.
—¿Y saben quién fue?
Iván negó.
—Todavía no.
Pero había un detalle.
La persona que había estado preguntando por los horarios de la esposa de Alejandro...
tenía relación con alguien que la familia conocía muy bien.
Mientras tanto, Isabel continuaba convencida de que nadie sospechaba de ella.
Había pasado varios días difundiendo rumores sobre Analia e Iván.
Cada comentario estaba cuidadosamente preparado.
Nunca acusaba directamente.
Solo insinuaba.
—Yo no quiero decir nada —comentaba—, pero Iván parece demasiado interesado en Analia.
La historia comenzaba a extenderse.
Y aquello era exactamente lo que Isabel quería.
Pero esa tarde...
al salir de su casa...
encontró a alguien esperándola.
Iván.
Isabel se detuvo.
—¿Qué haces aquí?
Iván permaneció tranquilo.
—Necesitamos hablar.
—No tengo nada que hablar contigo.
—Yo creo que sí.
Isabel intentó continuar caminando.
Pero Iván se colocó frente a ella.
—He escuchado algunas cosas.
Isabel fingió sorpresa.
—¿Qué cosas?
—Que estás diciendo que Analia y yo tenemos una relación.
Isabel sonrió.
—La gente habla.
—No.
Iván dio un paso hacia ella.
—La gente repite lo que alguien comienza.
Isabel cambió de expresión.
—No sé de qué estás hablando.
Iván la miró directamente.
—Sabes perfectamente de qué estoy hablando.
Isabel intentó mantener la calma.
—Yo solo estoy preocupada por mi cuñada.
Iván soltó una pequeña risa.
—¿Preocupada?
—Sí.
—Qué extraño.
Iván se acercó un poco más.
—Porque durante años no parecías preocupada por Analia mientras Elías la engañaba.
Isabel quedó completamente inmóvil.
—Ten cuidado con lo que dices.
—No.
La voz de Iván se volvió seria.
—Tú deberías tener cuidado.
Isabel sintió un escalofrío.
—¿Me estás amenazando?
—Te estoy advirtiendo.
Aquellas palabras hicieron que Isabel recordara algo.
“Elías no podrá protegerte para siempre.”
Iván continuó.
—Sé que estás intentando destruir la reputación de Analia.
—No puedes demostrarlo.
—Todavía no.
Isabel abrió los ojos.
—¿Qué quieres decir?
Iván se inclinó ligeramente hacia ella.
—Que estoy empezando a descubrir demasiadas cosas.
Isabel sintió miedo.
Pero no estaba dispuesta a demostrarlo.
—No sabes nada.
Iván la observó durante unos segundos.
—Entonces dime una cosa.
Isabel permaneció en silencio.
—¿Dónde estabas el día del ataque?
El rostro de Isabel cambió inmediatamente.
—¿Qué?
—¿Dónde estabas?
—¿Por qué me preguntas eso?
—Porque necesito saber quién tiene miedo.
Isabel retrocedió.
—Yo no tengo nada que ver con ese ataque.
Iván levantó una ceja.
—Yo no dije que tú tuvieras algo que ver.
Isabel quedó inmóvil.
Había cometido un error.
Y ambos lo sabían.
Iván dio un paso hacia atrás.
—Buenas noches, Isabel.
Ella permaneció observándolo mientras se alejaba.
Por primera vez...
Isabel sintió que alguien podía estar mucho más cerca de descubrir la verdad.
En la casa de Raiza, Elías intentaba mantenerse tranquilo.
Pero era imposible.
Su teléfono sonó.
Miró la pantalla.
No reconoció el número.
Respondió.
—¿Sí?
—¿Señor Elías Beltrán?
—Sí. Soy yo.
—Lo llamamos en representación de la empresa.
Elías se incorporó inmediatamente.
—¿Qué sucede?
La voz continuó.
—Se ha iniciado una revisión de los movimientos financieros realizados durante los últimos años.
Elías sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.
—¿Una revisión?
—Una auditoría.
Elías miró a Raiza.
Ella comprendió inmediatamente que algo grave estaba sucediendo.
—¿Por qué?
—Existen algunas irregularidades que necesitan ser aclaradas.
Elías apretó el teléfono.
—¿Qué irregularidades?
—Movimientos de dinero, transferencias y documentos contables.
Raiza comenzó a ponerse nerviosa.
—Señor Beltrán —continuó la voz—, deberá presentarse el próximo lunes para responder algunas preguntas.
Elías quedó inmóvil.
—¿Quién ordenó esa auditoría?
Hubo un breve silencio.
—La solicitud fue presentada en representación de los intereses de Analia.
Elías cerró los ojos.
—Entiendo.
Colgó.
Raiza se acercó inmediatamente.
—¿Qué pasó?
Elías dejó lentamente el teléfono sobre la mesa.
—Me citaron para una auditoría.
Raiza palideció.
—¿Qué?
—Van a revisar todo.
—No pueden hacerlo.
Elías la miró.
—Claro que pueden.
Raiza comenzó a caminar nerviosamente.
—Tenemos que hacer algo.
—¿Qué quieres hacer?
—Los documentos.
Elías levantó la mirada.
—¿Qué documentos?
—Los movimientos.
Elías se puso de pie.
—Mamá...
—Tenemos que encontrar todo lo que pueda relacionarnos.
—Ya es demasiado tarde.
Raiza lo miró.
—No.
—Sí.
Elías respiró profundamente.
—Alguien ya sabe.
Mientras tanto, Gissela recibía una visita inesperada.
Dos investigadores se presentaron en su puerta.
Gissela abrió lentamente.
—¿Sí?
—¿Señora Gissela Sanches?
—Sí.
—Necesitamos hacerle algunas preguntas.
Gissela frunció el ceño.
—¿Sobre qué?
Los investigadores intercambiaron una mirada.
—Sobre el ataque ocurrido contra la esposa de Alejandro Beltrán.
Gissela quedó completamente inmóvil.
—¿Qué tiene que ver eso conmigo?
—Eso queremos saber.
Gissela intentó cerrar la puerta.
Pero uno de ellos mostró un documento.
—Su nombre ha aparecido vinculado a una persona que estuvo cerca del lugar del ataque.
Gissela palideció.
—Eso es imposible.
—También tenemos información de que alguien realizó llamadas preguntando por los horarios de la víctima.
Gissela comenzó a perder la calma.
—Yo no hice esas llamadas.
—¿Conoce a alguien llamado Martín?
Gissela levantó la mirada.
El silencio fue inmediato.
—¿Martín?
Los investigadores observaron su reacción.
—Entonces sí lo conoce.
Gissela negó rápidamente.
—Lo conozco, pero...
—¿Pero qué?
—No tiene nada que ver conmigo.
—¿Está segura?
Gissela respiró profundamente.
—Sí.
Pero no lo estaba.
Porque Martín había trabajado para ella en el pasado.
Y Gissela sabía que si su nombre aparecía relacionado con el ataque...
todos comenzarían a preguntarse qué estaba ocurriendo.
Esa noche, Nayid llegó a la casa de su madre.
Encontró a Gissela completamente alterada.
—¿Qué pasó?
Ella levantó la mirada.
—Vinieron a hacerme preguntas.
Nayid se preocupó.
—¿Quiénes?
—Investigadores.
—¿Sobre qué?
Gissela tardó unos segundos en responder.
—Sobre el ataque.
Nayid quedó inmóvil.
—¿El ataque contra la esposa de Alejandro?
Gissela asintió.
—Dicen que estoy vinculada.
—¿Tú hiciste algo?
—¡No!
Nayid la observó.
—Mamá...
—¡Te dije que no!
Pero Nayid comenzó a recordar.
Las amenazas.
Las conversaciones.
El dinero.
La rabia de Gissela contra Analia.
Y por primera vez...
comenzó a preguntarse si realmente conocía a su madre.
—¿Quién es Martín?
Gissela levantó la mirada.
Su rostro perdió completamente el color.
Nayid dio un paso atrás.
—¿Por qué reaccionas así?
—No tienes que preocuparte.
—¿Quién es?
Gissela guardó silencio.
Nayid sintió miedo.
—Mamá...
—¡No hice nada!
Pero sus manos temblaban.
Y Nayid comprendió que algo estaba ocultando.
En la clínica, Alejandro finalmente pudo entrar a ver a su esposa.
Analia se quedó afuera con Alejandra.
La niña permanecía sentada junto a su abuela.
—Abuela.
Analia la miró.
—Dime, mi amor.
—¿Mi mamá se va a poner bien?
Analia tomó su pequeña mano.
—Sí.
—¿Seguro?
Analia sonrió con tristeza.
—Vamos a hacer todo lo posible para que se recupere.
Alejandra bajó la mirada.
—Tengo miedo.
Analia la abrazó.
—Yo también.
La pequeña levantó la mirada.
—¿De qué?
Analia permaneció en silencio.
No quería decirle la verdad.
Tenía miedo de que alguien pudiera volver a atacar a su familia.
Tenía miedo de que los secretos del pasado estuvieran destruyendo el presente.
Y tenía miedo...
de no saber quién era realmente el enemigo.
Horas más tarde, Iván llegó a la clínica.
Analia se levantó.
—¿Descubriste algo?
Iván asintió.
—Sí.
—¿Qué?
Iván miró hacia Alejandra.
Luego tomó a Analia del brazo y se alejó unos pasos.
—El nombre de Gissela apareció en la investigación.
Analia quedó inmóvil.
—¿Qué?
—Todavía no significa que ella haya ordenado el ataque.
—Pero está vinculada.
Iván asintió.
—Sí.
Analia sintió que el corazón comenzaba a latir con fuerza.
Gissela.
La mujer con quien Elías la había engañado durante años.
La madre de Nayid.
Una mujer que siempre había querido entrar en su vida.
Ahora estaba relacionada con el atentado contra su nuera.
Analia cerró los ojos.
—Esto tiene que detenerse.
Iván la observó.
—Todavía hay algo más.
Analia levantó la mirada.
—¿Qué?
—Elías fue citado para una auditoría.
Analia quedó sorprendida.
—¿Cómo lo sabes?
Iván respiró profundamente.
—Porque alguien encontró movimientos financieros que podrían llevarnos a descubrir toda la verdad.
Analia sintió un escalofrío.
—¿Sobre Elías?
—Sobre Elías.
—¿Raiza?
—También.
Analia permaneció en silencio.
—¿E Isabel?
Iván la miró.
—Todavía estamos investigando.
Pero en ese momento...
el teléfono de Iván comenzó a sonar.
Miró la pantalla.
Su rostro cambió.
—¿Quién es? —preguntó Analia.
Iván respondió lentamente:
—Una persona que dice tener pruebas contra Elías.
Analia sintió que su corazón se detenía.
—¿Quién?
Iván levantó la mirada.
Y respondió:
—Gissela.
El silencio fue absoluto.
Porque si Gissela estaba dispuesta a hablar...
significaba que alguien estaba dispuesto a traicionar a Elías.
Y esa traición...
podía destruirlos a todos
Ahora se descubre que Isabel está involucrada en el desvío del dinero y el ataque de la esposa de Alejandro y por eso Iván fue a la casa de Raiza.
Quien fue que atacó a la esposa de Alejandro y llegó a la habitación y ella se aterrorizó 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien es Iván y que relación tenían el padre de él y el de Analía 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Porque Elías y Raiza están tan asustados con la auditoría van a encontrar sus fechorías y estafas.
Isabel prácticamente Ivan te descubrió lo que estás tratando de hacer desprestigiar a Analía no sabes con quiénes te haz metido.
Gissela ahora vas a traicionar a Elías para salvar tu pellejo o por dinero 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Quien estaba manipulando la herencia de Analía y porque 🤔🤔🤔❓❓❓
Que esconde Raiza que Isabel y Gissela quieren saber 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Isabel no le importa su sobrina Araceli ya le sembró una duda lo más probable es que destruyan la confianza que sus hijos tienen en ella que desgraciada pero eso se paga el karma no perdona.
Tamara quiere saber quién es Nayid es mejor decirle la verdad de una vez.
Que querrá la loca de Gisela ahora en la casa de Analía menos mal que está Alejandro allí.
Obvio que Araceli está dolida puesto que para ella su padre era un ejemplo y la decepcionó.
Tamara esa niña de 12 años piensa infantilmente e inocentemente que todo se arreglará.
Aquí no hay arreglo ni tampoco solución lo que hay es un divorcio.
Alejandro que descubrió el abogado de la empresa de quién es 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Ese Alejandro es de armas a tomar no se deja y pensaron que el iba a ceder a cuenta de que 🤔🤔🤔❓❓❓❓
Que desilusión para su hija que la persona que creía era un hombre sin defecto resultó un ídolo de barro.
Lourdes me gusta esa temática muchas suerte en esta nueva novela.