trata de dos estudiantes y uno de ellos llamado Lukas está enamorado de Joshua pero este no siente lo mismo por Lukas
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Nuestra primera cita
Desde que Joshua accidentalmente te llamó “mi novio”…
Nada volvió a sentirse normal.
Y honestamente…
A ninguno de los dos parecía molestarle demasiado.
Seguían poniéndose nerviosos. Seguían avergonzándose fácilmente. Pero ahora había algo distinto entre ustedes.
Algo más seguro.
Más cálido.
Más real.
…
—Entonces mañana a las seis —dijo Joshua apoyado en tu escritorio mientras tú guardabas tus cosas.
Parpadeaste.
—¿De verdad lo planeaste?
Joshua frunció el ceño ligeramente.
—Obviamente.
Eso te hizo reír bajito.
Porque sí sonaba a él.
Intentando actuar tranquilo mientras claramente llevaba días pensando en eso.
—¿Y a dónde vamos? —preguntaste curioso.
Joshua apartó la mirada un segundo.
Y eso inmediatamente te puso nervioso.
—Es sorpresa.
Tus ojos se abrieron un poquito.
—¿Tú haciendo cosas románticas?
Joshua te miró con expresión cansada.
—Voy a arrepentirme de invitarte.
Tu sonrisa solo creció más.
Y honestamente…
Verte sonreír así ya hacía que el pecho de Joshua se sintiera raro.
De una forma buena.
…
Al día siguiente estuviste nervioso desde que despertaste.
Muchísimo.
Probaste ropa tres veces. Te arreglaste el cabello demasiadas veces. Y pasaste veinte minutos preguntándote si estabas exagerando.
Porque era una cita.
Una cita real.
Con Joshua.
Todavía te costaba creerlo.
…
Cuando bajaste del edificio y lo viste esperando afuera…
Tu corazón literalmente tropezó consigo mismo.
Joshua estaba recargado contra una pared mirando el celular.
Vestido simple.
Pero demasiado guapo.
Cuando levantó la vista y te vio…
Se quedó completamente quieto unos segundos.
Tú inmediatamente bajaste la mirada, nervioso.
—Hola… —murmuraste.
Joshua seguía observándote.
Como si algo le hubiera dejado de funcionar correctamente.
—Hola.
Silencio.
Y entonces dijo algo tan honestamente automático que te destruyó.
—Te ves muy lindo.
Tus mejillas se encendieron de inmediato.
Joshua pareció darse cuenta de lo que dijo apenas terminó la frase.
Y ahora ambos estaban muriendo.
—Gracias… —susurraste.
Joshua aclaró la garganta rápidamente.
—Bueno. Vamos.
Pero caminó demasiado rápido después de eso.
Y tú no pudiste evitar reírte bajito mientras lo seguías.
…
La cita terminó siendo mucho más sencilla de lo que imaginabas.
Joshua te llevó a una pequeña cafetería tranquila lejos de la universidad.
Sin ruido. Sin gente mirando. Sin rumores.
Solo ustedes dos.
Y honestamente…
Eso ya hacía que todo se sintiera especial.
…
Al principio ambos estaban demasiado nerviosos.
Joshua movía constantemente la taza entre las manos. Tú no dejabas de acomodar la manga de tu suéter.
Hasta que el mesero llegó y preguntó:
—¿Son pareja?
Silencio absoluto.
Joshua casi se atragantó con el café.
Tú te pusiste completamente rojo.
El pobre mesero parecía arrepentido de existir.
—Puedo regresar después—
—Sí —respondió Joshua demasiado rápido.
Luego parpadeó.
Y te miró.
Como verificando si estaba bien decirlo.
Tú lo observaste unos segundos.
Y lentamente…
Asentiste.
Eso hizo que algo en la expresión de Joshua cambiara.
Se volvió suave inmediatamente.
Tan suave que tu corazón dolió un poquito.
…
Después de eso, la tensión empezó a desaparecer poco a poco.
Hablaron de clases. De música. De cosas tontas.
Joshua incluso terminó riéndose de verdad varias veces.
Y cada vez que lo hacía…
Tú lo mirabas como si hubieras descubierto algo precioso.
…
—¿Qué? —preguntó él después de atraparte viéndolo otra vez.
Te pusiste nervioso inmediatamente.
—Nada…
Joshua levantó una ceja.
—Lukas.
Tú escondiste media cara detrás de la taza.
—Nunca te había visto tan feliz antes.
Eso lo dejó callado.
Completamente.
Porque honestamente…
Tampoco él.
…
La noche terminó con ustedes caminando lentamente por una calle tranquila iluminada por faroles.
Sin prisa por separarse todavía.
Joshua caminaba a tu lado, rozando tu mano de vez en cuando.
Como si quisiera tomarla… Pero todavía preguntara en silencio.
Y esta vez…
Fuiste tú quien entrelazó los dedos primero.
Joshua te miró inmediatamente.
Sorprendido.
Tú te pusiste rojo.
—Quería hacerlo yo también…
El corazón de Joshua casi dejó de funcionar.
Porque tú todavía no entendías el efecto que tenías sobre él.
…
Él apretó suavemente tu mano.
Y después de unos segundos de silencio cómodo…
Murmuró:
—Me gusta mucho estar contigo.
Tu pecho se llenó de algo tan cálido que casi daba miedo.
Porque esta vez no había dudas.
No había confusión.
Solo Joshua diciéndote exactamente lo que sentía.
Y tú…
Tomándole la mano con fuerza mientras caminaban juntos en la noche.
Como si todavía te costara creer que esto era real.