Ella reencarna en otra época.. y ahora tiene magia.. tiene su destino ya trazado y decidido por su familia.. ¿podrá cambiar su destino? ¿o seguirá siendo la hija obediente que siempre fue?
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Viaje 1
El viaje hacia la capital avanzó durante varios días.
El paisaje cambió poco a poco.
Las montañas nevadas del norte quedaron atrás.
Los bosques se volvieron menos densos.
Los caminos más transitados.
Y cuanto más avanzaban hacia el centro del reino, más personas aparecían en las rutas comerciales.
Sin embargo, Grace apenas prestaba atención.
Pasaba gran parte del tiempo observando por la ventana.
Pensando.
Recordando.
Preparándose.
Fue entonces cuando, una mañana, tomó una decisión inesperada.
—¿Podemos desviarnos un poco?
El cochero la observó sorprendido.
—¿Mi lady?
—Quiero ver el mar.
El hombre parpadeó.
Era una petición extraña.
Pero no imposible.
Y como no existía ninguna urgencia inmediata, aceptó.
Horas después llegaron a una pequeña playa solitaria.
El invierno mantenía alejados a la mayoría de los viajeros.
Por eso el lugar estaba prácticamente vacío.
Grace descendió del carruaje.
Y durante unos segundos simplemente observó.
El océano.
Inmenso.
Interminable.
Las olas avanzaban y retrocedían lentamente.
El viento transportaba el aroma salado del mar.
Y el horizonte parecía extenderse hasta el infinito.
Grace comenzó a caminar.
Despacio.
Hundiendo los pies en la arena húmeda.
Sin prisa.
Sin rumbo.
Solo caminando.
Aquella tranquilidad era exactamente lo que necesitaba.
Porque sentía que estaba llegando al final de una etapa.
Y antes de cruzar esa puerta quería ordenar sus pensamientos.
El sonido de las olas la acompañó durante largo rato.
Y poco a poco comenzó a reflexionar sobre todo lo que había ocurrido.
Primero pensó en su vida anterior.
Aquella mujer que había caminado hacia una lectura de tarot sin imaginar que moriría ese mismo día.
A veces todavía parecía un sueño.
Algo que había ocurrido a otra persona.
Y sin embargo recordaba perfectamente sus emociones.
Sus intereses.
Sus miedos.
Sus deseos.
[Esa también fui yo.]
Luego pensó en Grace Gartner.
La verdadera Grace.
La niña que había amado a su familia con todo su corazón.
La niña que había aceptado un destino difícil porque creía que así protegía a las personas que quería.
[Y ella también soy yo ahora.]
Las dos vidas se habían mezclado lentamente.
Hasta volverse inseparables.
Después aparecieron los recuerdos más recientes.
Su familia.
Los gemelos.
Su madre llorando.
Su padre intentando mantenerse fuerte.
Y una sonrisa apareció en sus labios.
Los extrañaba.
Ya los extrañaba.
Entonces apareció Aaron.
Y la sonrisa se volvió un poco más cálida.
Recordó la terraza.
La nieve.
Las conversaciones absurdas.
Los paseos.
Las bromas.
Los besos.
La forma en que él conseguía hacerla reír.
Incluso recordó aquella última vez que lo había visto en los jardines.
Una despedida que ninguno de los dos había entendido como tal.
El viento agitó suavemente su cabello rojizo.
Grace observó el horizonte.
[Aaron Hoffman.]
Por primera vez pronunció su nombre mentalmente con calma.
Sin nervios.
Sin emoción desbordada.
Solo como un recuerdo querido.
No sabía qué habría sido de él.
Probablemente ya estaría ocupado con su vida.
Con sus obligaciones.
Con sus propios problemas.
Y estaba bien.
Porque nunca habían hecho promesas.
Nunca se habían jurado amor eterno.
Nunca habían planeado un futuro juntos.
Lo que compartieron fue breve.
Y precisamente por eso era hermoso.
Una pequeña historia encerrada en unos pocos días de invierno.
Nada más.
Nada menos.
Las olas siguieron rompiendo suavemente contra la orilla.
Y finalmente sus pensamientos llegaron al último tema.
El templo.
Su futuro.
La vida que la esperaba.
Grace se detuvo.
Observó el océano durante varios minutos.
En silencio.
Completamente sola.
Y poco a poco sintió cómo algo dentro de ella se calmaba.
Había pasado semanas preguntándose si estaba renunciando a demasiado.
Si era justo.
Si debía rebelarse.
Si debía intentar cambiar las cosas.
Pero allí, frente a aquel mar inmenso, comprendió algo.
No sentía odio.
No sentía resentimiento.
Ni siquiera sentía una verdadera sensación de pérdida.
Porque una parte de ella ya había vivido.
Había tenido una vida anterior.
Había amado cosas.
Había tenido sueños.
Había conocido alegrías y decepciones.
Y después había recibido algo imposible.
Una segunda oportunidad.
Una segunda existencia.
[Quizás no sea tan mala mi suerte.]
No todos recibían una nueva vida.
No todos podían comenzar otra vez.
Y aunque aquella nueva existencia no era perfecta...
Seguía siendo una oportunidad.
Grace cerró los ojos.
Escuchó el viento.
Escuchó el mar.
Y finalmente tomó una decisión.
No lucharía contra aquel destino.
No porque estuviera obligada.
Sino porque había decidido aceptarlo.
Entraría al templo.
Aprendería magia.
Ayudaría a las personas.
Y protegería a quienes amaba.
Quizás sería difícil.
Quizás incluso solitario.
Pero podía hacerlo.
Cuando abrió los ojos nuevamente, una paz serena había reemplazado las dudas que la habían acompañado durante semanas.
Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.
Y después de contemplar el océano por última vez, se giró para regresar al carruaje.
El templo seguía esperándola.
Y ahora, por primera vez desde que despertó en aquel mundo, sentía que estaba lista para caminar hacia él por voluntad propia.
Mala actitud la de los padres