Tras un accidente automovilístico que lo deja en una silla de ruedas, Carlos Eduardo enfrenta las consecuencias de su arrogancia y crueldad. El accidente, en realidad, fue provocado por su prometida, Sarah, quien teme ser abandonada. Para asegurarse de que él reciba los cuidados necesarios, su familia contrata a una joven sencilla del interior, acostumbrada a la vida en el campo. Obligada a convivir con Carlos Eduardo, ella debe lidiar con su carácter duro y sus actitudes ásperas. ¿Lograrán su bondad y sencillez ablandar el corazón de un hombre que parece incapaz de sentir compasión?
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Capítulo 9
tres semanas han pasado desde que llegué a esta mansión, mis días no son fáciles, y el señor Carlos Eduardo no me lo facilita, me despierta a deshora, me pide cosas que me dejan muy cansada.
Me mandó quedarme con él en la rehabilitación, hasta la hora de que acabara, limpié todo y fui para el cuarto, él se baña y hacemos las mismas rutinas de siempre, merendó y se quedó con los amigos, ellos vienen todos los días, o los tres o solo dos, salgo dejándolos.
Quería aprovechar que Berta va a la calle para ver dónde queda el centro de la ciudad bien, e ir a ver al amigo de la doctora Adriana, ya que estoy yendo bien en las clases, voy a hacer una pasantía con él sin hacer facultad, y después que termine el fundamental y el bachillerato, voy a meter la cara en la facultad de veterinaria.
Fui con Berta, y ella me mostró, no era lejos, mientras ella fue al mercado, fui a hablar con el amigo de Adriana, él me mostró todo su consultorio, y amé, él abre los domingos, día de mis descansos, ya que el señor Carlos Eduardo sale con los amigos.
Marcamos y esperé a Berta enfrente del consultorio, ella pasa y me busca, voy mirando todo para poder venir, menos mal que ellos viven cerca, y el dinero de la pasantía me va a ayudar a pagar los pasajes de autobús, que ya hasta descubrí dónde es la parada.
Llegamos y la señora Vanessa entra en la cocina con unas latas, y le entrega a Berta, y sale.
Betina- son tés
Berta- sí, ella pide de lejos, su Sulivan adora esa marca.
Miro las latas, y coloco en el lugar, donde habían otras ya en uso, subí y los muchachos se fueron, ayudé al señor a bañarse, y después yo fui, Berta me enseñó a encender la ducha, salí con un vestido suelto de color verde hasta la rodilla
Dejé mi cabello secar naturalmente y lo prendo por la mitad, dejando el restante suelto, me siento en el sofá y doblo mis ropas de la bolsa.
Cadu- lleva tus cosas para el armario
Betina- están organizadas, no te van a estorbar
Cadu- mandé a Berta separar una parte para ti, colócalas allá
Agarro mis cosas, y él se queda mirándome mientras trabaja.
Miro el espacio, aún iba a sobrar, mis ropas van a pasar vergüenza al lado de las de él de tan simples, no colgué nada, solo doblé, no tuve coraje, la caja de mamá me senté en el suelo y abrí
Había el reloj de ella, que aún funciona, pulsera negra y el reloj dorado, coloqué en la muñeca, agarro las cartas que ella escribía para mí, que leía todos los días.
Lloré lógico, y vi las fotos de ella embarazada, y un aparato de celular apagado, creo que era de ella, busqué el cargador en la caja y no encontré
Cadu- Betina, ¿está todo bien?
Me levanté y salí con el celular en la mano
Betina- el señor tiene alguna cosa que cargue este aparato
Él me llama y voy hasta él, le entrego y nuestros dedos se tocan, dejé caer el aparato haciéndole cariño en la mesa
Betina- me disculpa
Cadu- todo bien, esa fuente es antigua, puedo pedir a mi amigo para comprar
Betina- ah no, no precisa, no debe tener nada ahí.
Agarro el celular y coloco en la gaveta del armario, termino de ver las otras cosas, como aros y cordones, coloco en mí, y me miro en el espejo, el señor Carlos Eduardo entra
Cadu- ¿dio todo ahí?
Me asusto con su voz
Betina- sí, ¿quiere comer alguna cosa?
Cadu- no, tú estás bien, tu rostro está rojo
Betina- estoy sí, voy a ayudar en la cocina, mientras trabaja, gracias por el espacio
Cadu- voy a mandar colocar una cama de soltero para ti
Betina- el sofá da para el gasto
Cadu -veo que levanta toda dolorida.
Betina- no fue tanto así.
Esa es la primera vez que lo veo sonreír, y él tiene una sonrisa linda, el señor Carlos Eduardo es lindo por cierto
Pido permiso y desciendo, ayudo a Berta, hasta aparecer una rubia, subí con ella, era la fisioterapeuta del señor, los acompaño, la intimidad de ellos dos era mucha
Tal vez ellos se gustan, esperé ellos terminaran, ella besó el rostro de él y se fue, hago mi trabajo, sacar la ropa y después colocar de vuelta
Cadu- voy a la empresa, ¿me va a acompañar?
Betina- no tengo ropas apropiadas señor.
Cadu- mandé hacer un uniforme para ti, va a usar siempre
Betina- está bien
Berta trae mi ropa y me visto, para acompañar, y coloco unas zapatillas que él también compró.
Betina- estoy lista
Descendemos con la ayuda del seguridad, entramos en un carro totalmente equipado para él, y seguimos camino, llegamos en un edificio gigantesco, y subimos en una enorme caja que se movía, oí al seguridad hablar un ascensor.
Fuimos hasta la sala de él, que era enorme, su equipo miró para él, y vi pena en la mirada de cada uno, más luego la arrogancia de él colocó todos para fuera
Quedé en su sala y lo vi estallar diversas veces por teléfono o con la secretaria, él gritaba, fui expulsada de la sala después que el señor Thomas llegó, aproveché la deja para estudiar, e hice una prueba, para concluir el bachillerato en poco tiempo, creo que acerté todo, ahora era solo esperar
Volví para la sala, así que la secretaria me avisa que él me llamaba, eran los remedios de él, que estaban en mi bolsa, di a él con un vaso de agua y lo aguardé, él pidió comida
Cadu- si estás aquí, come
Senté de frente de frente y comencé a comer, él se quedó mirándome, por la forma que agarraba los cubiertos
Cadu- voy a pedir a Berta para enseñarte a agarrar los cubiertos, mi padre acostumbra dar fiesta en la mansión, entonces es bueno que sepas.
Betina -está bien, ¿quiere que yo coma en otro lugar?
Cadu- no, quiero que me cuentes, todo sobre ti en la hacienda
Mientras comemos él prestó atención en todo lo que yo contaba, terminé de hablar, y ya estaba con lágrimas en los ojos, levanto y voy al baño, limpio mi rostro y vuelvo, limpié la mesa de él y salí para descartar y tomar un poco de aire.
La noche salimos de la empresa, y fuimos directo para casa, había una pelea del señor Sulivan en la sala, con la esposa de ella, pasamos directo para el cuarto
Entramos y vi la cama de soltero en el lugar del sofá, tomé baño primero, y salí lista para dormir, ayudo él con las ropas, y coloco él en la cama, subo la cena y entrego los cepillos de dientes.
Así que termina, doy sus remedios, y voy para la cama, que era muy suave, y olorosa, las almohadas eran suaves también. Dormí hasta de madrugada, cuando desperté para medicar al señor Carlos Eduardo.