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La esposa secreta del magnate Alcázar

La esposa secreta del magnate Alcázar

Status: Terminada
Genre:Romance / Aventura de una noche / Centrado emocionalmente / Amor a primera vista / Romance oscuro / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: Fabiana Luna

Camila Fuentes solo quería sobrevivir: pagar sus deudas, conservar su empleo y olvidar la noche en que despertó en la suite de un desconocido.
Pero aquel desconocido era Maximiliano Alcázar, heredero de uno de los imperios empresariales más poderosos de México. Frío, arrogante y acostumbrado a conseguir todo lo que desea, Max no está dispuesto a dejar escapar a la única mujer que logró alterar su mundo.
Para mantenerlo lejos, Camila inventa un novio. La mentira, sin embargo, desata una persecución de celos, secretos y deseos imposibles de ocultar. Mientras un amor del pasado intenta recuperarla y la familia Alcázar se niega a aceptarla, Camila deberá enfrentarse también a la herida que ha cargado desde niña: la certeza de que su propia madre la abandonó porque nunca fue digna de ser amada.
Max puede ofrecerle dinero, protección y hasta su apellido. Pero para convertirla en su esposa tendrá que demostrarle algo mucho más difícil: que esta vez, cuando todos los secretos salgan a la luz, él será el hombre que decida quedarse.

NovelToon tiene autorización de Fabiana Luna para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 19

Esas pantuflas sobran aquí

Con la comisión de Green por fin en la cuenta, lo primero que hizo Camila no fue comprarse nada. Fue pagar.

Abrió la app del banco, tecleó una transferencia a nombre de Maximiliano por una parte de lo que le debía —el enganche del vestido rojo, aquel favor viejo que le pesaba— y en el concepto escribió, con terquedad de contadora: "Abono a mi deuda". Le mandó también un mensaje seco: "Ya me pagaron la comisión. Y al infeliz de Beltrán lo corrieron. Gracias por lo de las fotos. Te voy pagando de a poco".

Del otro lado no le llegó ningún acuse. La transferencia le rebotó a las horas, devuelta. Max no había querido cobrarle ni un peso.

Estaba de viaje. Una semana en el norte, juntas, cierres, cosas de las que a Camila no le contaba nada porque ella tampoco preguntaba.

La noche antes de irse había cenado en casa de sus padres, y Doña Leticia, entre plato y plato, había vuelto a la carga con lo de siempre.

—Mijo, la hija de los Vidal, la doctora, es un partidazo. Educada, guapa, de buena familia. Nada más déjate ver con ella una vez, ¿qué te cuesta?

—No, mamá —había dicho Max, sin levantar la vista del plato.

—¿No qué? ¿No la conoces o no quieres?

—No quiero.

Y ahí había quedado, con Doña Leticia refunfuñando y él pensando en otra cosa, en otra persona, en una colonia al otro lado de la ciudad. Toda la semana durmió mal. Mientras más se prohibía marcarle, más despierto se quedaba mirando el techo del hotel. La noche que aterrizó, ni pasó a su casa. Le dijo al chofer una dirección de Iztapalapa que ya se sabía de memoria.

Fernanda fue la que le consiguió el trabajito.

—Es Andrés, mi vecino de toda la vida —le explicó por teléfono—. Buena gente, de dinero, muy decente. Se va de viaje y necesita quién le cuide a sus animales. Paga bien, comadre. Diez mil al mes por darles de comer y sacarlos a pasear. Ni lo pienses.

Quedaron de verse en una cafetería. Andrés Villalobos resultó ser un hombre alto y de trato suave, de esos que se levantan cuando una llega y le acomodan la silla. Le habló de sus mascotas con una ternura que a Camila le cayó bien: Peso, un golden retriever tragón, y Tesoro, un gato naranja del tamaño de un cojín. Sacó el teléfono para enseñarle fotos, orgulloso como un papá, y Camila se rió de la panza del gato, y por un rato la plática fluyó fácil, sin agenda, dos personas que se caían bien y ya.

—La verdad es que estos dos son mi familia —dijo Andrés, medio en broma—. Vivo solo, viajo mucho, y no me fío de las guarderías de perros. Necesito a alguien de confianza. Fernanda respondió por ti, y para mí eso basta.

—Fernanda me habló muy bien de ti —dijo Andrés, y la miró un segundo de más, como quien descubre algo que no esperaba—. Aunque se quedó corta.

Camila fingió no oír el cumplido. Le preguntó por horarios, por la comida de los animales, por la llave. Y cuando él le dio la dirección, se le heló un poco la sonrisa.

—Residencial Montebello.

—Sí. ¿Lo conoces?

—De nombre —mintió Camila. El corazón le dio un vuelco. El mismo fraccionamiento donde vivía Max. De todos los lugares de la ciudad. Pero diez mil pesos eran diez mil pesos, y ella no estaba para despreciar un sueldo por una casualidad—. Acepto. No hay problema.

Andrés insistió en llevarla a su casa. En el camino platicaron de todo, cómodos, y él se rió con ganas de las historias de ella, y Camila, por un rato, se sintió simplemente vista, sin cálculos ni deudas de por medio. No notó, a media avenida, el par de faros que se pegaron atrás del coche y los siguió, silenciosos, hasta Iztapalapa.

Camila se despidió de Andrés en la banqueta y entró al elevador de su edificio.

Iba a cerrarse la puerta cuando un brazo la trabó.

—¿Quién era ese?

Maximiliano entró al elevador con ella, ancho, la cara de piedra, oliendo a avión y a mal humor. La puerta se cerró y los dejó encerrados en aquel cubo de metal.

—Buenas noches también —dijo Camila—. ¿Qué haces aquí? Pensé que estabas de viaje.

—Acabo de aterrizar. ¿Quién era el del coche?

—Un trabajo. —Cruzó los brazos—. Me va a pagar por cuidarle las mascotas mientras viaja. Nada más. ¿Por?

—¿Nada más? —Max entrecerró los ojos—. Te acompañó hasta la puerta.

—Es educado.

—Mantente lejos de él.

—No eres nadie para decirme de quién me mantengo lejos —replicó Camila, pero le salió sin filo, porque él la miraba de una manera que le desarmaba el enojo. Max bajó un poco la voz, y con ella toda la coraza.

—Te extrañé —dijo, casi a regañadientes, como si le costara—. Por eso vine. Nada más a verte.

Camila no supo qué contestar a eso. Se le subió el color y miró los números del elevador subir.

Él, por supuesto, se coló al departamento con cualquier pretexto —un vaso de agua, revisar que la cerradura sirviera—, y una vez adentro paseó la mirada por el cuartito de una sola cama, la ropa de mujer, un solo cepillo de dientes. Vivía sola. Eso lo tranquilizó. Hasta que llegó al zapatero junto a la puerta.

Ahí, entre las sandalias gastadas de Camila, había un par de pantuflas de hombre. Negras. Grandes.

Max se quedó viéndolas como quien encuentra una mancha.

—¿Y esto?

—Son… —Camila ni se acordaba de dónde habían salido; del inquilino de antes, quizá, o de alguna visita—. No sé. Estaban ahí.

—¿De él? —La voz se le puso plana—. ¿Del de hoy?

—Ay, no, Max, por Dios. Son unas pantuflas viejas. No son de nadie.

No la escuchó. Sacó el celular y marcó.

—Rodrigo. Mañana temprano. Unas pantuflas negras, mi número. A esta dirección. —Colgó. Se agachó, recogió el par ofensivo con dos dedos, como quien levanta algo muerto, cruzó la cocina y las echó al bote de la basura. Cerró la tapa con un golpe seco, definitivo, y se limpió la mano en el pantalón.

—Esas pantuflas sobran aquí —dijo, sin voltear—. Las que van a estar en ese zapatero, son las mías.

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Mile
El migajero 😩😩😩😩 Mijo va a joder a otro lado, Max lo va enterrar vivo 😩😩😩
Mile
Está de manicomio Alessandra 😳😳😳😩
Mile
Aish! pero que mujer tan 🤬🤬🤬🤬🤬
Mile
Alessandra mija quédese tranquila porque Max es medio loquito y la próxima le pasa el Bentley por encima 😳😳😳 Sofía que horrible mujer eres, sigues prefiriendo a una hija que nada tiene que ver contigo que a la hija que pariste... desgraciada 🤬🤬🤬🤬
Mile
🥰🥰🥰🥰😭😭😭😭🥰🥰🥰🥹🥹🥹
Mile
No siento lastima por Sofía... Ella prefirió un hombre con dinero que a su hija, por mi que le sigan robando por Maluca 😐😐😐
Mile
😭😭😭😭😭😭 Max eres el mejor 😭😭😭😭🥰🥰🥰
Mile
Chanfle 😳😳😳😳 Le dieron hasta con la silla 😳😳😳
Mile
Que mujer tan ridícula 😩😩😩😩
Mile
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 me duele la barriga de tanto reírme...
Mile
🤣🤣🤣🤣🤣🤣 cosas que pasan 🤣🤣🤣🤣
Mile
Noooooo... Camila 😭😭😭😭
Mile
Tan lindo Max 🥰🥰🥰🥰
Mile
Tía desgraciada 🤬🤬🤬🤬
Mile
Se juntó el hambre con las ganas de comer 😩😩😩 otra víbora venenosa 🤬🤬🤬
Mile
🤬🤬🤬🤬🤬🤬 Bruja migajera 🤬🤬🤬
Mile
🤣🤣🤣🤣🤣🤣🤣 sin miedo al éxito 😜😜😜😜🥰🥰🥰
Mile
Detalles 🤣🤣🤣🤣🥰🥰🥰🥰
Mile
Me cae bien la comadre 😜😜😜
Mile
🤣🤣🤣🤣🥰🥰🥰
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