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Entre Sombras Y Piel

Entre Sombras Y Piel

Status: Terminada
Genre:Romance / Amor prohibido / Suspenso / Completas
Popularitas:2.3k
Nilai: 5
nombre de autor: patricia sinisterra

Elara es una arquitecta brillante, reservada, que ha vivido siempre bajo reglas y control. Todo cambia cuando acepta restaurar la antigua mansión de la familia Varela y conoce a Dante Varela: un hombre misterioso, intenso, que despierta en ella un fuego que creyó no tener. Entre paredes que guardan secretos, noches de pasión arrolladora y un pasado que amenaza con separarlos, descubrirán que el deseo no se puede controlar… y que a veces, amar es el único riesgo que vale la pena correr.

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Capítulo 8 — Cartas olvidadas

La curiosidad se apoderó de Elara. Si quería entender a Dante, si quería proteger lo que habían construido juntos, necesitaba saber más sobre Valeria, sobre lo que realmente había pasado en esa casa veinticinco años atrás. No podía quedarse esperando a que las sombras se acercaran sin hacer nada. Una tarde, mientras Dante revisaba los trabajos en el ala este, lejos de la biblioteca, ella decidió bajar allí, donde los archivos familiares se guardaban en unos armarios altos y polvorientos, casi olvidados.

El aire de la biblioteca estaba cargado de polvo y tiempo. Las cortinas gruesas bloqueaban la mayor parte de la luz, dejando la estancia en penumbra. Elara encendió una lámpara de mesa cuya luz dorada apenas logró apartar la oscuridad. Comenzó a buscar entre cajas de zapatos, álbumes de fotos amarillentos, cuadernos de contabilidad… nada que pareciera importante, nada que tuviera que ver con una historia de amor y desaparición. Estaba a punto de rendirse, de convencerse de que estaba cometiendo un error al hurgar en el pasado de su familia, cuando su mirada se posó en una caja de madera sin etiqueta, olvidada en el rincón más alto de un estante, cubierta por una capa de polvo tan gruesa que apenas se veía su forma.

Con dificultad la bajó y la colocó sobre la mesa. Era pesada, cerrada con un broche oxidado que cedió con un ligero empujón, como si hubiera estado esperando todo ese momento para abrirse. Al levantar la tapa, el corazón de Elara dio un vuelco. Dentro había cientos de cartas, atadas con cintas descoloridas que se rompieron al tocarlas, y un diario de cuero marrón, desgastado por los bordes, como si alguien lo hubiera leído una y otra vez. Tomó la primera carta con manos temblorosas. La caligrafía era delicada, femenina, trazada con tinta azul que el tiempo había vuelto púrpura. La fecha era de hacía veinticinco años. Y la firma, clara y rotunda bajo el último renglón: Tu Valeria.

Comenzó a leer, devorando cada palabra, con el aliento contenido. Las primeras cartas estaban llenas de esperanza, de sueños compartidos, de promesas de huir juntos, de construir una vida lejos de la mansión y de las miradas que los juzgaban. Me dijo que pronto dejaría a su esposa, escribía Valeria. Me dijo que soy lo mejor que le ha pasado en la vida, que no puede vivir sin mí. Nos iremos a una ciudad pequeña, donde nadie nos conozca, donde seamos solo nosotros. Elara sentía que estaba leyendo sus propios pensamientos, sus propios deseos reflejados en palabras escritas décadas atrás.

Pero con el paso de los meses, el tono cambió. Las frases se volvieron más cortas, más inquietas. Aparecía el miedo, la sensación de ser observada, de que las paredes tenían oídos. Ella me mira como si fuera una plaga, decía una carta fechada en primavera. Me dice que me vaya, que si no lo hago, me arrepentiré. Me ha amenazado. Pero él dice que me protegerá. Solo que ya no sé si él puede protegerse a sí mismo, y mucho menos a mí. Las siguientes cartas estaban manchadas, como si las lágrimas hubieran caído sobre el papel antes de secarse. Tengo miedo. Cada noche siento que alguien camina por el pasillo frente a mi puerta. No sé cuánto tiempo más podré aguantar aquí.

Llegó a la última carta. Estaba sin terminar, la tinta corrida en algunos puntos, como si la hubiera escrito con manos temblorosas o con lágrimas cayendo sobre el papel. Tengo miedo. Algo va a pasar esta noche. He encontrado unos papeles en el despacho, unos documentos que no deberían estar ahí. Si no escribo más, búscame en el jardín, bajo el roble grande…

Elara dejó la carta sobre la mesa, con el corazón golpeándole con tanta fuerza contra las costillas que le dolía el pecho. Valeria no se fue por voluntad propia. Alguien la hizo callar. Y lo que había encontrado… era la razón. No era solo un amor prohibido. Había algo más, algo peligroso, algo por lo que valía la pena matar.

—¿Qué estás haciendo? —la voz de Dante la sobresaltó de tal forma que casi deja caer la caja al suelo.

Se giró rápidamente, con las lágrimas llenándole los ojos, el papel aún temblando entre sus dedos.

—Lo siento, no quería espiar… las encontré por casualidad, arriba, en un estante. Son de Valeria, Dante. Su última carta está sin terminar. Tenía miedo. Sabía que algo iba a pasarle esa noche. Y hablaba de unos papeles… de algo que encontró en un despacho.

Dante se acercó lentamente, como si temiera lo que iba a leer. Tomó la carta de sus manos y la leyó en silencio, el rostro impasible, aunque sus manos temblaban ligeramente al sostener el papel. Cuando terminó, se dejó caer en una silla, como si le hubieran quitado todas las fuerzas del cuerpo.

—Siempre supe que algo así había pasado —dijo con voz ronca, rota por el dolor—. Pero nunca tuve pruebas. Mi madre quemó casi todo lo que era de ella después de que desapareció. Dijo que era basura, que no merecía ser guardada. No sé cómo estas cartas sobrevivieron. No sé cómo no las encontró.

—Ella escribió que si no volvía a escribir, la buscaran bajo el roble grande del jardín —dijo Elara, acercándose a él—. Dante… ¿crees que…?

—No sé qué creer —respondió él, levantando la vista hacia ella, y en sus ojos había terror y determinación a la vez—. Pero sé que no podemos dejar esto así. Si hay verdad enterrada aquí, debemos encontrarla. Aunque duela. Aunque nos ponga en peligro. No podemos dejar que ella siga olvidada, que su muerte quede sin nombre.

Se levantó y se acercó a ella, tomándole las manos entre las suyas.

—Mañana, al amanecer, iremos al jardín. Buscaremos bajo el roble. Y sea lo que sea lo que encontremos, lo enfrentaremos juntos. ¿Estás segura? Podría ser algo terrible, Elara. Podría cambiar todo lo que crees de mi familia. De mí.

—Estoy segura —dijo ella, apretándole las manos con fuerza—. Contigo enfrento lo que sea. Pase lo que pase, no te dejaré solo.

Dante la atrajo hacia sí y la abrazó con tanta fuerza que le dolió, como si necesitara fundirse con ella para no desmoronarse. Esa noche, mientras la casa permanecía en silencio alrededor de ellos, ambos sabían que al día siguiente nada volvería a ser igual. Que estaban a punto de desenterrar no solo un secreto, sino una verdad que podía destruirlos a ambos.

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Eliana Angulo
interesante
Eliana Angulo
desde que se conocieron hubo una química entre los protagonistas, que me gustó 🤭
Eliana Angulo
el paso de deja quieto, por estar de hosiosa que les pasara
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
yo no recostruiria nada, dejaría esa casa asi
Eliana Angulo
esa Clara guarda algo
Eliana Angulo
jajaja es Dante no era que se reprimia🤣🤣
Eliana Angulo
interesante tu obra
🥀 ✨ 𝓟𝓪𝓽𝓻𝓲𝓝𝓸𝓿𝓪 ⋆: me alegra que te guste, te invito a seguir leyendo la y a qué le mis otras historias, te encantarán ☺️
total 3 replies
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