—¿La tienes grande?
Nieves jamás se atrevería a hacerle semejante pregunta a un hombre cara a cara. Pero detrás de su cuenta anónima de TikTok puede decir todo lo que desea… incluso confesar las cosas más sucias que le gustaría hacer con un desconocido irresistible que nunca muestra el rostro.
Lo que no sabe es que ese hombre es Gael.
El chico más deseado de la universidad.
Y el compañero que está sentado justo a su lado.
Gael descubre su identidad cuando cada uno de sus mensajes hace vibrar el celular de Nieves sobre la mesa. Ella no sospecha nada, así que continúa provocándolo, preguntándole por su cuerpo y revelándole fantasías que jamás admitiría en persona.
Él podría decirle la verdad.
En cambio, decide seguirle el juego.
Porque ahora conoce cada uno de sus deseos secretos… y está dispuesto a cumplirlos todos.
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Capítulo 15
Capítulo 15
Durante la semana descubrí, gracias al boletín digital de la UMC, que Gael había viajado para competir en el Concurso Nacional Universitario de Algoritmos.
La universidad había enviado un equipo de cuatro estudiantes y él era el capitán. Los ganadores solían recibir ofertas de empresas tecnológicas incluso antes de graduarse.
La primera etapa era regional. Quienes clasificaran avanzarían a la final nacional.
Después de cinco días comiendo gracias a él, lo mínimo que podía hacer era interesarme por el resultado.
Nieves bebé: ¿Cómo te fue? ¿Ya publicaron los resultados?
Gael: Sí. Clasificamos.
Nieves bebé: ¡Felicidades!
Gael: Gracias. ¿A qué hora puedes salir mañana?
Había preguntado antes de que yo reuniera valor para invitarlo. Parecía saber que aquellas cosas me costaban trabajo.
Nieves bebé: A la hora que quieras. ¿Cuándo te queda mejor?
Gael: Estoy libre todo el fin de semana. ¿Terminaste tu parte del proyecto?
Mi sección debía integrarse primero con la suya y después con el trabajo de Renata y Mateo.
Nieves bebé: Casi. ¿Trabajamos primero y luego vamos a comer?
Gael: Me parece bien.
Nieves bebé: ¿A las nueve frente a la biblioteca?
Gael: Mejor en el Hotel Lirio Reforma. El lounge ejecutivo del piso veintinueve es tranquilo.
Conocía el hotel. Era un cinco estrellas donde una noche costaba varios miles de pesos. El lounge estaba reservado para huéspedes de suites y miembros de categoría alta.
Nieves bebé: ¿Podemos entrar sin hospedarnos?
Gael: Sí.
Si él lo decía, seguramente tenía acceso. Su ropa, el departamento familiar y las comidas de Polanco ya dejaban bastante claro que el dinero no era un problema.
Nieves bebé: Entonces mañana nos vemos.
Gael: Mañana.
***
Antes de dormir abrí TikTok.
qmqm123 no había aparecido en varios días. El algoritmo me había recomendado nuevos creadores atractivos, pero ninguno me provocaba el mismo efecto.
Estaba a punto de cerrar la aplicación cuando vi que se conectó.
qmqm123: ¿Todavía despierta?
NievesCarnívora: Te estaba esperando, guapo.
NievesCarnívora: ¿Dónde te metiste estos días?
qmqm123: Tenía que terminar un trabajo. ¿Me extrañaste?
NievesCarnívora: Muchísimo 😍🫦
NievesCarnívora: Tanto que me la paso apretando las piernas.
qmqm123: Tienes mucho apetito.
NievesCarnívora: Antes y después del periodo me pongo peor.
qmqm123: ¿Y cómo lo resuelves?
La distancia de una pantalla me daba valor.
NievesCarnívora: Me toco.
NievesCarnívora: ¿Tú qué haces? ¿Te arreglas solo o alguien te ayuda?
Gael casi dejó caer el celular.
Había explorado su cuerpo como cualquier hombre, pero podía contar las ocasiones con los dedos. La mayoría habían ocurrido desde que conoció a Nieves.
qmqm123: Solo. A veces.
NievesCarnívora: ¿Eres medio asexual o qué?
qmqm123: Puedes comprobarlo.
NievesCarnívora: Con esa cara y ese cuerpo debes tener voluntarias de sobra.
Las tenía. Algunas habían propuesto encuentros sin compromiso de forma bastante directa, pero Gael nunca había aceptado. Sin deseo ni afecto, el sexo le parecía un acto mecánico.
qmqm123: Nunca he buscado a alguien solo para eso. ¿Tú sí?
La pregunta no era inocente. Quería saber la verdad.
Yo ni siquiera había tomado de la mano a un hombre.
NievesCarnívora: Nunca. Solo tú me provocas.
Aquello sonaba demasiado ingenuo, así que añadí:
NievesCarnívora: ¿Me dejarías llevarte a la cama?
Después de enviarlo apreté el celular contra el pecho. El corazón me golpeaba con tanta fuerza que podía sentirlo bajo la pantalla.
El teléfono vibró justo encima de mí. Un escalofrío eléctrico recorrió mi cuerpo y tuve que juntar las piernas.
qmqm123: Si eres tú, podríamos intentarlo.
Una dulzura absurda se extendió dentro de mí.
NievesCarnívora: Ni siquiera sabes cómo me veo.
qmqm123: Tengo el presentimiento de que eres mi tipo.
NievesCarnívora: ¿Lees la mano? Solo has visto una foto de mis dedos.
qmqm123: Entonces admito que me gustan las manos bonitas.
NievesCarnívora: Y a mí los hombres guapos.
NievesCarnívora: Mándame unas fotos sin ropa para quitarme el antojo.
qmqm123: Nunca me he tomado una así.
NievesCarnívora: Graba un video cuando te bañes.
NievesCarnívora: Si yo tuviera tu cuerpo, me bañaría con la puerta abierta.
qmqm123: Qué costumbres tan particulares.
NievesCarnívora: Una selfie también me sirve. Me muero por verte la cara.
qmqm123: ¿De verdad quieres verla?
Me incorporé sobre la cama.
NievesCarnívora: Sí. Enséñame.
Observé la pantalla, preparada para guardar la foto antes de que pudiera borrarla.
qmqm123: Si tienes tanta curiosidad, podríamos vernos. Así me miras todo lo que quieras.
Mi valentía desapareció.
NievesCarnívora: 🥺 Si no quieres mandar una foto, solo dilo.
Gael no insistió.
qmqm123: Pide otra cosa.
NievesCarnívora: Mándame un audio diciendo algo sucio.
***
Gael entendía qué significaba dirty talk, pero no sabía qué palabras elegir.
Su apariencia sugería experiencia. La realidad era que seguía siendo virgen y que Nieves sabía más teoría sexual que él.
Buscó ejemplos. Muchos sonaban agresivos, degradantes o ridículos. No quería hablarle así.
Encontró después una categoría distinta: frases explícitas, pero afectuosas. Eso sí despertó su imaginación.
Sintió calor desde las orejas hasta la clavícula. Tomó agua fría, regresó al chat y mantuvo presionado el micrófono.
La nota de voz viajó.
***
Me puse los audífonos y subí el volumen.
Durante un segundo solo escuché su respiración. Después su voz baja y perezosa rozó mi oído:
—Dime, bebé… ¿te gusta cómo te la meto? ¿Sí?
El último “sí” salió ronco, con una entonación lenta que me recorrió la espalda.
Reproduje el audio varias veces. Con cada repetición me ardían más las mejillas y apretaba con mayor fuerza los muslos.
qmqm123: ¿Satisfecha?
NievesCarnívora: Ufff. Estuvo brutal 🥵
qmqm123: ¿Eso es bueno?
NievesCarnívora: Buenísimo.
NievesCarnívora: Ahora dime algo dulce.
qmqm123: Ese será el premio de mañana.
NievesCarnívora: Promete que vas a conectarte.
qmqm123: Lo prometo. Buenas noches, sweetie.
NievesCarnívora: Buenas noches, papi.
Después de desconectarme volví a escuchar la nota.
La voz me resultaba extrañamente familiar.
No lograba ubicarla. Quizá todos los hombres de voz grave se parecían cuando hablaban cerca del micrófono.
***
Al día siguiente llegué diez minutos antes al Hotel Lirio Reforma.
Nieves bebé: Ya estoy en el lobby.
Gael: Estoy terminando en el gimnasio del tercer piso. ¿Subes?
Nieves bebé: Sí.
Gael: Bajo por ti. El elevador pide tarjeta.
Antes de responder, una empleada uniformada entró y seleccionó el tercer piso. Subí con ella.
Nieves bebé: No hace falta. Ya voy para arriba.
El gimnasio estaba al final de un corredor silencioso, detrás de dos puertas de cristal. No había golpes de pesas ni gritos; solo música tenue, aroma limpio y una pared de ventanales con vista a Reforma.
Empujé la puerta.
Gael estaba haciendo dominadas frente a un espejo.
Super recomendable.
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solo una observación no lo tomes a mal en este capítulo y en el interior repetiste párrafos. Deberías checar porque se confunde la lectura ☺️☺️☺️