En los pasillos del Instituto Amanecer, Alexandra es una estudiante dulce, amable con todos y que prefiere la tranquilidad de un buen libro y pasar desapercibida. Por su parte, Santiago es el carismático capitán del equipo de natación, el chico popular de hombros anchos y sonrisa fácil que siempre está rodeado de ruido y amigos. En la vida real, apenas cruzan miradas y sus mundos parecen completamente opuestos.
Pero al caer la noche, todo cambia.
Cuando las pantallas se encienden y se sumergen en el vasto universo de fantasía de su MMORPG favorito, se transforman por completo: ella es Lady Sol, una guerrera feroz, terca e implacable que defiende el frente de batalla con armadura brillante; y él es Sombra22, un mercenario cínico, astuto y bromista que prefiere las sombras y disfruta al máximo sacarla de quicio. Sin saberlo, son el dúo más explosivo y divertido del servidor, compartiendo horas de risas, peleas virtuales y una química innegable a través del chat de voz.
Mientras la ten
NovelToon tiene autorización de anónimo 2710 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 11: Reglas de supervivencia y un mensaje inesperado
Alexandra ya se estaba comenzando a arrepentir amargamente de haber abierto la boca y haber mencionado a Sombra22 durante la sesión de la lista de deseos. Las risas de sus amigas se habían transformado rápidamente en un comité de asesoramiento amoroso y estratégico muy intenso. Al final, entre todas le habían redactado una lista de cinco reglas estrictas que tenía que seguir al pie de la letra si quería sobrevivir a la siguiente partida:
No tratarlo mal ni empezar la sesión insultándolo como de costumbre.
Hablar con él, pero intentar comunicarse sin gritar.
Invitarlo a salir (en un entorno virtual o tantear el terreno).
Si él no quería a solas, proponer invitar al grupo completo.
Pedirle su número personal para chatear fuera del juego.
Alexandra le dio vueltas a los puntos en su cabeza, sintiendo que aquello jamás iba a funcionar sin que terminaran discutiendo a los cinco minutos. Derrotada por los nervios, decidió que lo mejor sería dejarlo reposar y esperar hasta el día siguiente, cuando volvieran a reunirse en el servidor para jugar otra vez.
La perspectiva de Santiago
Por su parte, Santiago pasó toda la tarde entrenando intensamente con el equipo de natación. El cansancio físico fue tal que, al terminar la jornada, regresó directamente a su habitación —la cual tenía la ventaja de no compartir con nadie—, se desplomó sobre la cama y se quedó dormido profundamente hasta el día siguiente.
A la mañana siguiente las cosas estuvieron bastante tranquilas. No había entrenamiento programado, así que se la pasó prácticamente todo el día en compañía de Oswaldo, quien no paraba de molestarlo y burlarse de él recordándole que por fin era el ansiado día de juego.
—A ver si hoy tu "novia secreta" te trata con más cariño o si van a empezar a los gritos otra vez desde el minuto uno —le decía Oswaldo entre risas mientras revisaban la configuración de las computadoras.
Santiago rodó los ojos, ignorando sus bromas, y se dispuso a encender el equipo para conectarse al servidor. Sin embargo, justo antes de ingresar al juego, la pantalla de su teléfono brilló sobre el escritorio.
Era una notificación de mensaje directo de LadySol.
Abrió la app con total curiosidad y leyó las pocas palabras que contenía: "Hola, ¿cómo estás?".
En el instante en que sus ojos procesaron el texto, sintió que su cerebro se quedaba en blanco por completo. Su corazón dio un vuelco extraño en el pecho y se quedó helado frente al monitor, sin saber exactamente cómo reaccionar ni qué responderle.
Tras unos segundos de parálisis frente a la pantalla, Santiago (como Sombra22) decidió responder al saludo, aunque con una mezcla de desconcierto y picardía.
—¿Hola? ¡Guerrerita! Yo bien, ¿y tú cómo estás? —escribió de vuelta.
Del otro lado, la respuesta de LadySol no tardó ni un minuto en llegar:
—Bien. ¿Qué haces? ¿Ya te vas a activar en el juego?
Santiago arqueó una ceja frente al monitor, tecleando rápidamente mientras una sonrisa divertida se dibujaba en su rostro:
—Sí, ya abrí sesión. Oye... una pregunta seria, ¿vos te sientes bien?
—Sí, ¿por qué? —respondió ella de inmediato.
—Por qué me estás tratando demasiado bien de la nada. ¿Segura que no te pasa nada? Si quieres puedo llamar al médico, ¿o es que acaso me estás hablando así de amable por fastidiar? —provocó Sombra22 a través del chat, sin saber absolutamente nada de las famosas "reglas" que sus amigas le habían obligado a seguir.
LadySol tardó unos segundos más en contestar, y cuando lo hizo, las letras destilaban pura frustración e indignación:
—¡Es en serio, sicario! ¡No estoy tramando nada! Es que uno intenta ser amable y cambiar un poco, pero contigo es imposible porque enseguida mal piensas las cosas. ¡Pues sabes qué? ¡Ya no te vuelvo a hablar!
Santiago soltó una carcajada sonora en su habitación, negando con la cabeza. Sin sospechar que ella intentaba cumplir una lista de cinco pasos impuesta en secreto por Vanessa, pensó que los arranques de genio de su compañera de equipo simplemente jamás iban a cambiar.