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EL ANGEL DE LA MAFIA

EL ANGEL DE LA MAFIA

Status: En proceso
Genre:Mafia
Popularitas:992
Nilai: 5
nombre de autor: Paula Mariana Jurado Ramirez

SIN ESPOILER

NovelToon tiene autorización de Paula Mariana Jurado Ramirez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LAS TRES MAFIAS DE RUSIA

Habían pasado varios días desde aquella conversación.

Lia continuaba recuperándose.

Cada mañana era un poco diferente.

Algunas veces despertaba con más energía.

Otras veces apenas podía levantarse de la cama.

Pero había algo que permanecía constante.

Kiran.

Siempre estaba pendiente de que hubiera comida.

De que descansara.

De que el médico revisara sus heridas.

Y, sobre todo, de que nadie la obligara a hacer nada que no quisiera.

Lia todavía no entendía completamente por qué aquel hombre hacía todo aquello.

Pero empezaba a confiar un poco más en él.

No completamente.

Todavía había miedo.

Todavía había recuerdos.

Pero ya no sentía que tuviera que estar alerta cada segundo.

Aquella mañana, Lia estaba sentada junto a una de las ventanas de la habitación.

Tenía una taza entre las manos mientras observaba la ciudad.

Era extraño.

Desde aquella casa podía ver una Rusia completamente diferente a la que había conocido.

Desde allí arriba todo parecía tranquilo.

Elegante.

Lejano.

Pero sabía que detrás de aquella tranquilidad existía un mundo que podía ser mucho más peligroso.

Kiran entró en la habitación.

Su expresión era seria.

Lia lo notó inmediatamente.

—¿Pasó algo?

Kiran cerró la puerta.

—Necesito hablar contigo.

Lia dejó la taza sobre la mesa.

—¿Es algo malo?

—Depende de cómo lo veas.

Aquella respuesta hizo que Lia se pusiera nerviosa.

—¿Qué significa eso?

Kiran caminó hacia una de las sillas y tomó asiento.

—Voy a ocuparme de tu tío.

Lia palideció.

—¿Qué?

—Tu tío.

—No.

La respuesta salió inmediatamente.

Kiran levantó la mirada.

—Lia…

—¡No!

Ella se levantó demasiado rápido.

Su cuerpo todavía no estaba completamente recuperado y tuvo que apoyarse en la mesa.

Kiran se puso de pie.

—Tranquila.

—No puedes hacer eso.

—Sí puedo.

—¡No sabes con quién estás tratando!

Kiran permaneció tranquilo.

—Sí sé.

Lia negó desesperadamente.

—Mi tío es peligroso.

—Lo sé.

—No, no lo sabes.

Su voz comenzó a temblar.

—Tiene hombres.

—También lo sé.

—Tiene dinero.

—Lo sé.

—Tiene contactos.

Kiran asintió.

—También.

Lia lo miró confundida.

—Entonces ¿por qué quieres enfrentarlo?

Kiran dio unos pasos hacia ella, pero se detuvo a una distancia prudente.

—Porque no pienso permitir que vuelva a acercarse a ti.

—¡Pero puede hacerte daño!

Kiran guardó silencio.

Lia continuó:

—Él es un mafioso.

Kiran la observó.

—Yo también.

Lia se quedó inmóvil.

Por unos segundos no supo qué responder.

—¿Qué?

Kiran tomó asiento nuevamente.

—Creo que ya es momento de que conozcas algo sobre este mundo.

Lia volvió lentamente a sentarse.

Kiran cruzó las manos.

—Rusia tiene muchas organizaciones criminales pequeñas y grupos independientes. Pero dentro del mundo que realmente importa, hay tres grandes estructuras que tienen mucho más poder que las demás.

Lia escuchaba atentamente.

—La primera…

Kiran hizo una pausa.

—Es la organización de tu tío.

Lia frunció el ceño.

—¿La primera?

—La de menor rango entre esas tres.

Lia abrió ligeramente los ojos.

—¿Mi tío está en la parte más baja?

—Dentro de esa jerarquía, sí.

—Pero…

Kiran continuó:

—Eso no significa que sea inofensivo.

Lia bajó la mirada.

—No lo es.

Kiran asintió.

—Tu tío tiene hombres, dinero e influencia. Es una persona peligrosa.

Lia respiró profundamente.

—Entonces ¿cuál es la segunda?

Kiran la miró directamente.

—La mía.

Lia quedó completamente sorprendida.

—¿La tuya?

—Sí.

—¿Tú diriges una mafia?

Kiran no respondió inmediatamente.

—Sí.

Lia recordó todos aquellos días.

La enorme casa.

Los empleados.

El médico.

La seguridad.

La manera en que todos parecían obedecer las indicaciones de Kiran.

Ahora todo tenía sentido.

—Entonces…

Lia tragó saliva.

—¿Tú eres uno de los mafiosos más importantes de Rusia?

—Dentro de nuestra estructura, sí.

Lia permaneció en silencio.

Kiran continuó:

—Pero hay alguien por encima de mí.

Lia levantó la mirada.

—¿Quién?

La expresión de Kiran se volvió mucho más seria.

—El Titán de Rusia.

Lia sintió un escalofrío.

—¿El Titán?

—Así lo llaman.

—¿Por qué?

—Porque es considerado el mafioso más poderoso y peligroso de Rusia.

Lia guardó silencio.

—¿Y él dirige la tercera mafia?

—La que ocupa el nivel más alto.

Kiran se levantó y caminó lentamente hacia la ventana.

—Su organización está por encima de las otras dos.

Lia observó su espalda.

—Entonces…

Hizo una pausa.

—¿Tú le tienes miedo?

Kiran giró ligeramente la cabeza.

—Respeto su poder.

—No es lo mismo.

Kiran soltó una pequeña sonrisa.

—No.

Lia volvió a mirar hacia sus manos.

—¿Y por qué nunca me dijiste que eras mafioso?

—Porque cuando llegaste aquí estabas demasiado herida para preocuparte por eso.

—Pero ahora sí debería preocuparme.

—No necesariamente.

—Kiran…

Él se volvió hacia ella.

—Yo puedo ser muchas cosas, Lia.

Hizo una pausa.

—Pero contigo no necesito ser tu jefe, ni un mafioso, ni alguien poderoso.

—¿Entonces qué eres?

Kiran respondió:

—La persona que decidió ayudarte.

Lia bajó la mirada.

Aquella respuesta consiguió tranquilizarla un poco.

Pero todavía había algo que no comprendía.

—Si la organización de mi tío es la más pequeña…

—Dentro de las tres principales.

—Sí.

—Entonces ¿por qué él me hizo creer que era intocable?

Kiran soltó una pequeña sonrisa sin humor.

—Porque quienes tienen poder suelen querer que los demás crean que tienen todavía más.

Lia comprendió.

—Él siempre decía que nadie podía enfrentarse a él.

—Eso era parte del miedo que utilizaba para controlarte.

Lia se quedó callada.

Kiran regresó a la silla.

—Tu tío sabía que eras una joven sin protección.

—Sí.

—Y utilizó eso.

Lia asintió.

—Pensaba que nadie iba a venir por mí.

Kiran la miró.

—Se equivocó.

Lia levantó la mirada.

—¿Porque tú vas a hacerlo?

—Sí.

Ella negó.

—No quiero que te pase nada.

Kiran permaneció tranquilo.

—No me va a pasar nada.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?

—Porque conozco este mundo.

Lia suspiró.

—Yo no quiero que todo esto empeore.

—No tiene por qué empeorar.

—Pero si mi tío descubre que estoy aquí…

—No llegará hasta ti.

—¿Y si intenta hacerlo?

Kiran sostuvo su mirada.

—No lo permitiré.

Lia se quedó en silencio.

Por primera vez entendía la dimensión de la persona que tenía delante.

Kiran no era simplemente un hombre rico que había encontrado a una mujer herida.

Era alguien que pertenecía a una de las estructuras más poderosas de Rusia.

Y, aun así…

Había pasado días cuidándola personalmente.

Sin pedir nada.

Sin hacerla sentir como una propiedad.

Eso era lo que más confundía a Lia.

—Kiran.

—¿Sí?

—¿Por qué alguien como tú se preocupa tanto por alguien como yo?

Kiran la observó durante unos segundos.

—Porque tu pasado no determina tu valor.

Lia sintió que los ojos se le humedecían.

—Mi tío pensaba lo contrario.

—Tu tío estaba equivocado.

—Brayan también.

—También.

Lia respiró profundamente.

—Entonces…

Miró hacia la ventana.

—¿Qué vas a hacer?

Kiran entendió inmediatamente a qué se refería.

—Voy a asegurarme de que tu tío no vuelva a tener control sobre ti.

—¿Lo vas a enfrentar?

—Voy a encargarme de la situación.

Lia se levantó.

—Eso suena peligroso.

Kiran la miró.

—Para él, quizá.

Lia frunció el ceño.

—No quiero que nadie muera por mi culpa.

Kiran se quedó serio.

—Lia, escucha.

Ella lo miró.

—Nada de esto es por tu culpa.

—Pero…

—Tu tío tomó sus propias decisiones.

—Sí.

—Brayan tomó las suyas.

Lia bajó la mirada.

—Y ahora yo estoy tomando las mías.

Ella volvió a mirarlo.

—¿Cuáles?

—Protegerte.

Lia no respondió.

Kiran se acercó un poco.

—Y hay algo más.

—¿Qué?

—No quiero que vuelvas a pensar que necesitas pedir permiso para estar a salvo.

Lia sintió que una lágrima descendía por su rostro.

Se la limpió rápidamente.

—Todavía me cuesta creerlo.

—No tienes que creerlo hoy.

—¿Entonces?

—Puedes comprobarlo con el tiempo.

Lia sonrió ligeramente.

—Eres muy paciente.

Kiran sonrió.

—Me han dicho eso antes.

—¿Quién?

—Personas que han tenido que soportarme durante años.

Lia soltó una pequeña risa.

Fue la primera vez que se rió de verdad desde que había llegado.

Kiran la observó.

Y por unos segundos, la habitación dejó de sentirse tan pesada.

Pero ambos sabían que la conversación había cambiado algo.

Lia ahora conocía una parte del mundo de Kiran.

Tres grandes estructuras.

Tres niveles de poder.

La organización de su tío.

La de Kiran.

Y, por encima de ambas…

El misterioso Titán de Rusia.

El hombre al que muchos consideraban el mafioso más peligroso del país.

Lia todavía no sabía quién era.

Tampoco sabía que, algún día, ese nombre tendría mucho más significado para ella de lo que podía imaginar.

Por ahora…

Solo sabía una cosa.

Su tío ya no tenía el control sobre su vida.

Y Kiran estaba dispuesto a asegurarse de que siguiera siendo así.

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