Colter Callahan es un vaquero salvaje, de botas embarradas, modales dudosos y cero interés en una esposa.
Charlotte Walkins es sofisticada, adora los tacones, los vestidos de diseñador y considera que el barro no debería existir.
Así que, naturalmente, sus padres deciden sentarlos a cenar.
Colter fantasea con echarla de su rancho antes del primer plato.
Charlotte, después de mirarlo de arriba abajo, le sugiere que un buen corte de pelo podría hacer milagros.
Están a punto de convertirse en enemigos.
Entonces llega la propuesta de matrimonio.
Él tendrá que convivir con una princesa que probablemente se desmaye al ver una vaca.
Ella tendrá que soportar a un salvaje que cree que una camisa limpia es opcional.
Y justo cuando Charlotte piensa que casarse sería un desastre, descubre que el robo que la dejó hospitalizada podría esconder mucho más.
Ahora debe elegir entre enfrentar el misterio en la ciudad o refugiarse en el rancho de un salvaje junto a un insoportable marido.
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PRIMERA NOCHE JUNTOS
NARRADOR
A Charlotte no le molestó ver los escasos productos masculinos en el baño. No esperaba encontrar muchos solamente por ver a su marido. Pero hubo cosas que la desquiciaron y mucho.
Lo primero que vio fue una cuchilla de afeitar nueva. Eso indicaba que no se había afeitado porque no le dio la gana y encima la había besado. El peor beso que recibió en su vida.
Lo que fue aún peor fue ver el traje colgado en una percha y no era económico. Era de buena marca, costoso. Con eso se hubiera visto presentable y no alguien que se había escapado de un rodeo con una camisa horrenda.
Salió del baño caminando apresurada. Joshua escuchó el sonido de los tacones y supo que habría problemas.
--¿Tenías esto y te vestiste como el cowboy de una película antigua?-- Llegó al comedor llevando la percha
Colter se volteó y la miró. Se le acercó despacio.
--Primera regla. No toques mis cosas-- Le quitó la percha de la mano
--¡Tu regla me importa poco ahora mismo!-- Ella elevó su voz
Entonces Colter la tomó del brazo y la llevó hacia el pasillo.
Los padres de ambos se miraron y decidieron no intervenir. ¿Qué harían cuando se quedaran solos esa misma noche? ¿Y durante los demás días?
--Soy capaz de caminar perfectamente bien. No me gusta que me toques-- Se soltó con brusquedad
--Créeme princesa que no me interesa tocarte de ninguna manera
--Hasta me besaste, si es que eso puede considerarse un beso-- Hizo una mueca de asco mirando la barba
--Esta es tu habitación-- La llevó y abrió la puerta-- Tienes una cama y lo necesario para que acomodes tus cosas y las de tu bebé
--Dime que puedo pintar las paredes
--Solo si tu compras la pintura y una cosa más... mis empleados no son los tuyos, por lo que ni ellos ni yo te ayudaremos
--Puedo con eso-- Afirmó convencida aunque jamás había pintado nada en su vida
--Mi habitación es la puerta que sigue del baño. No quiero verte allí y tienes prohibido tocar mis cosas-- Advirtió
--No hay motivos para los que desee ir a tu habitación sea lo que sea que pretendes insinuar-- Vio su sonrisa de lado por algunos segundos y eso la inquietó por no saber que planeaba
--Espero que recuerdes tus palabras más adelante
Allí se fue dejándola sola y con la gran inquietud de no saber lo que ocultaba.
Al volver al comedor lo hizo todavía más enojada.
--No me gusta que insinúes cosas-- Los padres se miraron entre sí
--No lo hice
--¡Lo hiciste y lo sabes!
--A mí no me levantes la voz porque estás en mi casa y porque no soy sordo
Jack se acercó al nuevo matrimonio con una botella de champaña.
--Podríamos brindar
--¡Por el divorcio! Es una idea magnífica-- Dijo Charlotte
No llevaban ni dos horas casados...
--Coincido con ella. ¿Esto se puede anular o deshacer cuando resuelvan sus problemas?-- Colter miró a Joshua
--No sería conveniente, pero hablaré con el abogado más adelante y te daré una respuesta
Charlotte lo miró. Le daba tranquilidad saber que él no pensaba en tocarla jamás porque si así como besaba hacia todo lo demás... seguramente cualquier mujer correría espantada por la pésima experiencia.
No es que ella fuera completamente inocente, porque no lo era. Había tenido algunos momentos con un novio anterior aunque jamás habían llegado a la intimidad real porque él... se emocionaba demasiado y terminaba al mínimo roce.
Había tenido fantasías, incluso había imaginado a algunos muchachos guapos y también había pensado como podrían ser ellos, pero ¿Colter? A él no podía imaginarlo ni tampoco quería hacerlo. Ni siquiera lograba mirarlo sin sentir rabia.
Después de cenar, fue Jack junto a Joshua quienes limpiaron solamente para no presenciar si algún plato volaba a la cabeza de uno de sus hijos.
Y luego de haber limpiado, los dos se fueron. Cada uno en su camioneta en dirección a la ciudad.
--¡Pastelito!-- le dijo Charlotte a su gato con una voz totalmente dulce y aniñada-- Ven aquí bebé
El gato corrió lejos de ella, mirando su nuevo hogar.
--¡Pastelito!-- Salió detrás con sus tacones altísimos
Colter la miraba y esperaba escuchar gritos cuando se cayera, pero eso no pasaba.
De pronto el gato le saltó encima a él con brusquedad y cuando consideró acariciarlo recibió una mordida.
--Ohh mi bebé es inteligente
Su marido gruñó enfadado.
--Tuviste la oportunidad de morderme y no lo hiciste-- Él levantó una de sus cejas
--Como si hubiera podido. Ni sé te ocurra hacerlo de nuevo
--Prefiero estar con una vaca antes que contigo
Charlotte hizo una mueca de asco seguida de una arcada.
--¡Asqueroso! ¡Depravado! Ya entiendo por qué estás solo
Ella agarró a Pastelito que se dejó levantar en sus brazos y se alejó por el pasillo.
Colter la siguió.
--Estás malinterpretando todo. La asquerosa eres tu
--No te acerques a Pastelito
Lo próximo que él escuchó fue un portazo.
En su nuevo cuarto, ella empezó a desempacar más que enfadada. Cuando salió del cuarto lo hizo con su pijama de seda en color rosa y fue solamente para buscar la cama de su gato.
Colter que estaba saliendo del baño la miró.
"Toda una princesa, aunque tiene la mente perversa y en el pésimo sentido"-- Pensó
Ella se acostó en su cama. Era incómoda, de una plaza y sonaba al mínimo movimiento. Dormir le costó una eternidad.
Se despertó temprano y fue a la cocina a buscar un vaso de agua. Comenzó a mirar fotografías en su teléfono. Al ver una de las joyas entró en pánico. Ya había perdido la cuenta de todos los ataques de pánico que había sufrido.
Entonces empezó a contar con los ojos cerrados y las manos aferradas a la silla donde se había sentado.
Uno... Dos... Tres
Llegó a diez y después a veinte. Todavía sentía su corazón golpeando con fuerza en su pecho y tenía su respiración agitada.
Fue a su cuarto al dejar de temblar. Ni siquiera había visto que su esposo acababa de entrar a la cocina y que había presenciado con extrañeza una parte de ese episodio.
Él preparó su propio desayuno, limpió y se fue a trabajar.
Cuando Charlotte se levantó tuvo que revisar que podía prepararse para desayunar. No tenía galletas de las que comía normalmente, ni su cafetera, mucho menos su café predilecto.
Tendría que ir al pueblo, aunque no sabía cómo lo haría porque no tenía vehículo y tampoco consideraba que su esposo la llevara de compras. Por el momento tendría que conformarse con lo que había disponible hasta que encontrara una solución.
...
...
Esta pareja ya está echa🤣.
que locura está novela