NovelToon NovelToon
Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Poseida Por La Venganza/ El Despertar De La Reina

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Mujer poderosa
Popularitas:2k
Nilai: 5
nombre de autor: Andreina Marquez

Un alma implacable despierta en un cuerpo ajeno.
​Tras el trágico final de la antigua Aria Thorne, un espíritu frío, astuto y deslumbrante toma el control de su vida. Decidida a vengar el humillante pasado de la chica tímida, desmantela la arrogancia de Pietro y destroza la envidia de su hermanastra Chloe.
​En la élite universitaria, la nueva Aria se convierte en una pesadilla intocable y despierta el peligroso deseo de Dante Vance. Sin romanticismos ni piedad, un juego de seducción y poder comienza.
​La víctima murió... hoy reina la destructora.

NovelToon tiene autorización de Andreina Marquez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 19: Rumores y fuego cruzado

​El sol matutino caía sobre el pavimento del campus universitario. Aria descendió de su vehículo con una postura impecable, luciendo un abrigo estilizado que resaltaba su figura y una expresión de serenidad absoluta. Sin embargo, apenas cruzó la entrada principal, el ambiente se volvió denso.

​A pocos metros, parada cerca de las jardineras, estaba Chloe. Llevaba una capa gruesa de maquillaje intentando ocultar en vano la marca que la confrontación de la noche anterior le había dejado en el rostro. Chloe la clavó con una mirada cargada de odio, apretando los puños con rabia contenida mientras Aria pasaba a su lado sin honrarla con la mirada.

Más adelante, en el pasillo lateral, Alessia se encontraba rodeada de un grupo de amigas. Al ver a Aria avanzar, Alessia la miró con profundo resentimiento por culpa de ella Pietro la había dejado.

​—Mírenla, ahí va la perra esa —murmuró Alessia con mala intención, cruzándose de brazos—. Se cree la gran cosa, pero esto no se va a quedar así. Muy pronto va a aprender cuál es su lugar. La voy a humillar frente a todos para que se le quite lo arrogante.

Al otro costado del patio central, Pietro permanecía de pie junto a varios compañeros. Tenía la mirada completamente perdida, embobado observando el andar elegante y firme de Aria. Sentía un impulso desesperado por acercarse a ella y hablarle, pero sabía perfectamente que un solo paso en su dirección terminaría en un rechazo helado que destruiría lo poco que le quedaba de orgullo.

Aria continuó su camino con paso firme. En ese instante, el rugido de un motor rompió el murmullo del campus. Un deportivo negro cruzó el portón principal y se estacionó en la zona ejecutiva.

La puerta se abrió y Dante descendió del vehículo. Vestía su habitual chaqueta de cuero y mantenía esa compostura dominante e imponente que atrajo la atención de medio campus.

Cuando Aria cruzó mirada con él a la distancia, la expresión de su rostro cambió por completo. La frialdad se apoderó de sus facciones. La molestia acumulada resurgió con fuerza. Sin disimular su fastidio, Aria le torció los ojos con desdén y le dio la espalda, continuando su marcha.

Dante se quedó paralizado un segundo en el lugar, sorprendido ante la reacción. Sin embargo, recordando que en días anteriores ella había estado intentando marcar una distancia entre ambos, no le dio mayor importancia en ese momento. Pensó que simplemente continuaba en su postura defensiva y asumió que ya la buscaría más tarde a solas.

Antes de que pudiera avanzar, Chloe se lanzó a su encuentro con una sonrisa ensayada. Le sujetó el brazo con ambas manos, adoptando una postura sumisa y afectuosa para asegurarse de que todos a su alrededor presenciaran la escena.

​—¡Dante, al fin llegas! —dijo Chloe con voz mimosa—. Estaba esperándote para entrar juntos.

Dente la miró de reojo de forma seca.

​—Hola, Chloe. Pero voy tarde a mi primera clase —respondió zafándose de su agarre con firmeza antes de continuar caminando a paso largo.

A pesar del distanciamiento de Dante, Chloe mantuvo una sonrisa radiante. Haberse mostrado tomado de su brazo frente a la multitud era la confirmación perfecta para alimentar el rumor que ella misma había comenzado a difundir: que las familias Vance y Thorne estaban cerrando los detalles finales para anunciar su compromiso matrimonial.

Los murmullos sobre la supuesta boda no tardaron en expandirse por los pasillos. Cuando las versiones llegaron a oídos de Aria, la rabia terminó de consumirla por dentro. Le enfurecía la sola idea de que Chloe usara el nombre de Dante para ponerse por encima de ella, y le molestaba aún más la pasividad de Dante al respecto.

Al mediodía, la cafetería universitaria estaba concurrida. Aria se encontraba sentada a solas junto al ventanal, desayunando mientras revisaba algunos documentos en su teléfono.

​La puerta del salón se abrió y Dante ingresó al lugar. Sus ojos verdes recorrieron el recinto hasta dar directamente con ella. Caminó directo hacia su mesa, ignorando las miradas de los demás.

Al sentirlo acercarse, Aria levantó la vista solo para volver a torcerle los ojos con un fastidio evidente. Dante soltó una risa baja, apartó la silla frente a ella y se acomodó con soltura.

​—Buenos días para ti también —comentó Dante con tono divertido—. ¿Cómo estás?

Aria no levantó la mirada ni pronunció una sola palabra.

​Dante la observó detenidamente. La diversión en su rostro comenzó a apagarse, reemplazada por una leve irritación ante la indiferencia calculada de la joven.

​—Aria, ya estoy obstinado de esta distancia absurda que pones todo el tiempo —dijo Dante con voz baja y seria—. Hace unos días estabas muy atrevida conmigo; en todas partes me querías meter mano, en todo no te importaba el qué dirán y ahora solamente colocas una distancia absurda entre nosotros. ¿Qué he hecho? ¿Qué te he hecho para que coloques esta distancia entre nosotros? ¿Por qué tienes que hacer las cosas más difíciles entre nosotros?

Aria dejó los cubiertos sobre la mesa con un chasquido seco. Levantó la cabeza y lo clavó con una mirada afilada.

​—¿Hacer las cosas difíciles? —preguntó Aria con una sonrisa sarcástica—. Lo que pasa, Dante, es que no tengo el menor interés en ser la tercera en discordia en el circo que armaste con mi hermanastra. Toda la universidad está hablando del compromiso que tu familia está arreglando con Chloe.

Dente frunció el ceño, desconcertado.

​—¿De qué demonios estás hablando? —interrumpió él.

​—Estoy hablando de que tengo demasiada dignidad y soy mucha mujer para estar arrastrándome por un hombre —soltó Aria con voz firme—. Si crees que voy a estar esperandote mientras te paseas del brazo de Chloe, estás muy equivocado. Con el cuerpo y el rostro que tengo, puedo conseguir a cualquier hombre más guapo que tú y meterlo en mi cama esta misma noche si me da la gana.

Las palabras cayeron como una bomba. El color se le subió al rostro y sus ojos resplandecieron con una furia oscura. La sola idea de ella mencionando a otro hombre destruyó toda su compostura.

Sin darle tiempo a reaccionar, Dante se puso de pie bruscamente, la tomó del brazo para levantarla de la silla y la pegó a su pecho. Antes de que Aria pudiera protestar, Dante le sujetó la nuca con fuerza y le dio un beso apasionado en medio del comedor, a la vista de todos los universitarios.

Un murmullo masivo recorrió la cafetería. Dante no la soltó hasta dejarla sin aliento, afirmando su dominio de forma pública e inconfundible.

Cuando la liberó, Aria dio un paso atrás con los labios encendidos. Pero antes de que pudiera articular palabra, Chloe se abalanzó hacia ella e impactó una bofetada seca directamente en el rostro de Aria.

​—¡Eres una descarada! ¡Una zorra! —chilló Chloe fuera de control—. ¡Te estás metiendo con mi prometido enfrente de todo el mundo!

De inmediato, Alessia dio un paso al frente, uniéndose al ataque verbal, desquitando todo el despecho que sentía por Pietro.

​—¡Mírenla bien, todos! —gritó Alessia alzando la voz para que todo el comedor la escuchara—. Primero me quito a Pietro, y ahora buscas meterte con el prometido de tu propia hermanastra. Eres una perra arrastrada que no tiene ni un poco de respeto. Nadie te quiere, Aria. Solo sirves para prestar tu cuerpo y regalarte, porque ningún hombre en su sano juicio te tomaría en serio. ¡Solo sirves para que te usen porque te encantan los hombres comprometidos!

El silencio se apoderó de la cafetería. Dante dio un paso al frente con el rostro ensombrecido por una rabia letal, dispuesto a intervenir, pero la mano de Aria se alzó en el aire, deteniéndolo en el acto.

Aria no se llevó la mano a la mejilla. Mantuvo la cabeza en alto, acomodó la solapa de su abrigo con una parsimonia aterradora y lentamente giró la cara para mirar a Chloe y a Alexia. La chispa de la asesina que habitaba en su interior resplandeció en el fondo de sus ojos azules. Una sonrisa serena y fría se dibujó en sus labios.

​—¿Terminaron de ladrar? —preguntó Aria con una voz suave pero impregnada de un peligro letal que acalló por completo el recinto.

Antes de que Chloe pudiera reaccionar o abrir la boca para gritarle otro insulto, los reflejos de la asesina de Aria actuaron con la velocidad de un relámpago. En un movimiento fluido y letal, Aria atrapó a Chloe de la nuca con una mano de hierro, le estampó la cara de lleno contra la mesa de cristal donde estaba su desayuno y, sin soltarla, le dobló el brazo a la espalda hasta hacerla soltar un alarido de dolor.

El golpe retumbó en toda la cafetería. El plato se hizo pedazos y el jugo de naranja se derramó sobre el cabello de Chloe, dejándola sepultada en su propia humillación frente a cientos de estudiantes que grababan con sus teléfonos.

​—Escúchame bien, patética —le siseó Aria al oído a Chloe, ejerciendo más presión sobre su articulación hasta que Chloe comenzó a llorar de pánico—. Si vuelves a usar tu boca para inventar mentiras sobre mí o a ponerme una mano encima, la próxima vez no te voy a romper la dignidad: te voy a romper la garganta.

​Aria la soltó con desdén, haciendo que Chloe se desplomara en el suelo, llorando, despeinada y cubierta de comida.

Acto seguido, Aria giró sobre sus talones hacia Alessia, quien retrocedió dos pasos, pálida y temblando de terror al ver a la verdadera bestia que acababa de despertar.

​—Y tú, Alessia... —dijo Aria dando un paso hacia ella con una mirada sanguinaria que la paralizó en el sitio—. Pietro se arrastra detrás de mí no porque yo se lo pida, sino porque una mujer vacía y mediocre como tú jamás pudo llenar sus expectativas. Si estás despechada porque te cambiaron por alguien que está a años luz de tu nivel, trágate tu veneno a solas. Me vuelves a buscar problemas y te voy a dar una golpiza que te mandara al hospital.

Alessia apretó los labios, paralizada por el miedo, incapaz de articular una sola palabra frente a Aria. Pietro, desde el otro lado del comedor, observaba la escena en completo shock, temblando al ver la crueldad desmedida de la mujer que aún pensaba en manipular.

​Aria se ajustó los puños del abrigo sin mostrar un solo rasguño. Paseó la mirada por toda la cafetería, congelando a cada estudiante que sostenía un teléfono. Luego, fijó sus ojos en Dante, quien la observaba con una mezcla de fascinación oscura y sorpresa por la violencia instintiva con la que se movía.

​—Te lo dije, Dante —soltó Aria, dándole la espalda mientras caminaba hacia la salida con elegancia absoluta—. A mí nadie me humilla. Y si no puedes ponerle freno a los perros que te siguen, voy a tener que empezar a sacrificarlos yo misma.

Aria abandonó la cafetería dejando un rastro de terror y silencio sepulcral tras de sí, mientras Dante dibujaba una sonrisa lenta y peligrosa, sabiendo que la mujer que tenía enfrente no era solo una ejecutiva inteligente, sino un monstruo despiadado al que deseaba poseer a cualquier precio.

1
Flor R
v a super increíble espero que entre dos le den un paliza a esas basuras vamos Dante
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play