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Mis Hijos Hackearon Al CEO

Mis Hijos Hackearon Al CEO

Status: Terminada
Genre:Hijo/a genio / CEO / Amor-odio / Completas
Popularitas:1.2M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

"Él es el hombre más poderoso de la ciudad. Ellos tienen 8 años y acaban de hackear su vida."
Elara ha guardado un secreto durante cuatro años: es madre soltera de dos genios que el sistema escolar no puede controlar. Para su jefe, el implacable y frío millonario Killian Vane, ella es solo la asistente perfecta, la mujer que nunca falla y que parece no tener vida personal. Pero cuando el colegio de los gemelos exige una cuota impagable para niños superdotados y el padre biológico desaparece con las migajas de la manutención, Elara llega al límite.
Lo que Elara no sabe es que sus hijos, Evans y Edans, han tomado una decisión: Mamá necesita un respiro y ellos necesitan un papá que esté a su nivel.
Tras analizar a cientos de candidatos en la plaza local, los gemelos fijan su objetivo en el hombre que aparece en las noticias: Killian Vane. Es rico, es brillante y, según sus cálculos, es el único hombre con el ADN lo suficientemente fuerte para lidiar con ellos.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: El peso del mundo y una mirada de acero

La mañana en el departamento de Brooklyn comenzó con un golpe seco de realidad. Elara estaba terminando de preparar las viandas de los gemelos cuando el cartero deslizó un sobre por debajo de la puerta. Era el membrete azul marino del Colegio St. Jude.

Al abrirlo, sintió que el suelo desaparecía bajo sus pies.

"Debido a la actualización de los protocolos de seguridad tras los recientes incidentes y la incorporación de nuevos laboratorios de robótica, la cuota mensual sufrirá un incremento del 25% a partir del próximo mes."

Elara se apoyó en la mesada, sintiendo un nudo ciego en la garganta. Ese 25% era el dinero de la cena de las últimas dos semanas del mes. Era el par de zapatillas nuevas que Evans necesitaba porque las suyas ya tenían un agujero en la suela. Era, simplemente, imposible.

Hizo cuentas mentales por décima vez. El alquiler de Nueva York no perdonaba, la comida subía cada semana y ella ya no sabía de dónde más recortar. No compraba ropa para ella desde hacía dos años; todo, absolutamente todo, iba para que esos dos genios tuvieran una oportunidad que ella nunca tuvo.

—¿Mamá? ¿Estás bien? —preguntó Edans, entrando en la cocina con su mochila al hombro. Notó la palidez de su madre de inmediato.

Elara arrugó el papel y lo escondió en el bolsillo de su saco. Forzó una sonrisa que no llegó a sus ojos.

—Sí, mi amor. Solo... un recordatorio de la administración. Vamos, que se nos hace tarde para el metro.

Torre Vane. 10:00 AM.

Elara estaba sentada en su escritorio, pero sus dedos no se movían con la velocidad de siempre sobre el teclado. Sus ojos estaban fijos en la pantalla, pero su mente estaba en una hoja de Excel mental, restando dólares que no existían.

¿Pedir un préstamo? No, los intereses la matarían. ¿Buscar un segundo trabajo? ¿Cuándo dormiría? ¿A qué hora vería a sus hijos?

Killian salió de su despacho con una carpeta en la mano. Se detuvo frente al escritorio de Elara y la observó en silencio. Llevaba puestos unos zapatos de tacón bajo, tal como él había ordenado, pero hoy no se veía aliviada. Se veía derrotada.

—Elara —dijo Killian. Ella no respondió. Estaba perdida en sus pensamientos—. ¡Elara!

Ella dio un salto en la silla, golpeándose la rodilla con el borde del escritorio.

—¡Señor! Lo siento, yo... estaba revisando el informe de...

—No estaba revisando nada —la cortó Killian, cerrando la carpeta con un golpe seco—. Lleva mirando esa pantalla en blanco cinco minutos. ¿Qué pasa?

—Nada, señor Vane. Un poco de cansancio, es todo.

Killian se inclinó sobre el escritorio, invadiendo su espacio personal. Sus ojos grises, antes fríos, ahora brillaban con una curiosidad que incomodaba a Elara. Él era un experto en leer a la gente, y la mujer frente a él estaba emitiendo señales de auxilio en cada poro de su piel.

—No me mienta. Sus hijos hackearon mi sistema ayer y me ahorraron una fortuna. Debería estar celebrando, no con esa cara de quien acaba de ver un fantasma. ¿Es por el dinero?

Elara apretó los labios. El orgullo era lo único que le quedaba y no pensaba soltarlo.

—Mi situación financiera no es asunto suyo, señor Vane. Mientras mi trabajo sea eficiente...

—Su trabajo está siendo mediocre hoy porque tiene la cabeza en otro lado —la interrumpió él con dureza—. Salga a almorzar conmigo. Ahora.

—Señor, tengo mucho que hacer y...

—Es una orden, Elara. Y traiga a sus hijos. Sé que los tiene escondidos en la sala de empleados con el pretexto de que "están estudiando".

Elara suspiró, sabiendo que discutir con Killian Vane cuando se le metía una idea en la cabeza era como intentar detener un tren con las manos.

Restaurante "L'Avenue". Manhattan.

El restaurante era demasiado lujoso para que dos niños de ocho años se sintieran cómodos, pero Evans y Edans se sentaron en la mesa de terciopelo como si fueran los dueños del lugar. Killian los miraba con una ceja levantada mientras los gemelos analizaban el menú con ojos críticos.

—Este lugar tiene una sobrecarga de precios del 200% solo por la vista al Central Park —murmuró Evans—. Es una ineficiencia económica, señor Vane.

—Cállate y pide algo rico, Evans —le susurró Elara, tratando de no mirar la cuenta que ya se imaginaba.

Killian pidió por todos, ignorando las quejas financieras de los niños. Durante el almuerzo, observó cómo Elara apenas tocaba su comida. Estaba tensa, vigilando cada movimiento de sus hijos, temerosa de que dijeran algo que la dejara en evidencia.

—Díganme —soltó Killian, dejando su copa de vino sobre la mesa—, ¿qué es lo que más necesita su madre ahora mismo? Además de que ustedes dejen de hackear escuelas.

Los gemelos se miraron. Edans tomó la palabra, bajando el tono de voz.

—Mamá necesita un respiro, señor Iceberg. Hoy recibió una carta del colegio. La cuota subió y ella cree que no nos damos cuenta, pero la oímos hacer cuentas anoche con la calculadora del celular hasta las dos de la mañana.

—¡Edans! —chistó Elara, poniéndose roja de vergüenza—. No es momento para esto.

—¿Por qué no? —replicó Evans—. El señor Vane es rico. Podría comprarnos el colegio y despedir a la directora Smith. Sería un movimiento estratégico brillante.

Killian miró a Elara. Ella bajó la vista hacia su plato, con los hombros hundidos. La imagen de la secretaria perfecta, de la "máquina" que nunca fallaba, se había roto por completo. Frente a él había una mujer que estaba cargando el peso de un mundo entero sobre sus hombros, sola, sin pedir ayuda, aguantando sus desplantes diarios solo para que esos dos niños tuvieran un futuro.

Sintió una presión extraña en el pecho. No era lástima. Era una admiración profunda que lo quemaba por dentro.

—Elara, mírame —ordenó Killian. Su voz ya no era la del jefe tirano, era algo más profundo, más oscuro.

Ella levantó la vista, con los ojos empañados pero llenos de desafío.

—No quiero su caridad, señor Vane. Si me va a ofrecer un aumento, que sea por mi trabajo, no por mi situación —dijo ella con la voz temblorosa.

Killian soltó una risa corta, una de esas que Elara empezaba a reconocer como algo humano.

—Usted no entiende nada, ¿verdad? No le voy a regalar nada. Pero he decidido que la Torre Vane necesita un "Departamento de Innovación Juvenil". Y creo que tengo a los dos candidatos perfectos para el puesto. El sueldo de esos puestos cubrirá cualquier aumento de cuota... y mucho más.

Los gemelos abrieron los ojos como platos. Elara se quedó sin palabras.

—¿Nos va a contratar? —preguntó Evans con una sonrisa de oreja a oreja.

—Bajo mi supervisión directa —dijo Killian, mirando fijamente a Elara—. Y bajo la condición de que su madre deje de preocuparse por los números y empiece a preocuparse por... otras cosas.

—¿Como qué cosas? —preguntó Edans con malicia.

Killian se inclinó hacia Elara, ignorando a los niños por un segundo.

—Como por qué todavía no me ha aceptado una cena que no sea de negocios, Elara.

Elara sintió que el corazón le daba un vuelco. Los gemelos chocaron los cinco por debajo de la mesa, sabiendo que su plan estaba funcionando mejor de lo que habían calculado. El Iceberg no solo se estaba derritiendo; estaba empezando a hervir.

—Paso cinco: dependencia emocional iniciada —susurró Evans.

Elara solo pudo asentir, sintiendo por primera vez en años que el peso sobre sus hombros era un poco más ligero, y que la mirada de Killian Vane ya no era un castigo, sino un refugio que no sabía que necesitaba.

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No sé olviden de dejar sus me gusta y si quieren y pueden sus regalos. Eso me ayudaría mucho.

1
Jesus Castro Montero
Gracias escritora tu novela me tuvo atrapada de principio a fin
Jesus Castro Montero
Elara tu serás una gran madre para todos tus hijos linda novela tiene de todo gracias escritora no me cansaré de agradecerte
Jesus Castro Montero
Pobre bebes cuando nazcan tendrán protección hasta eb los dientes jajaja 😂 😅😘😂❤️
Jesus Castro Montero
Querida lectora Aura Arrueta no es un arroz con mango es una bella y hermosa novela me encanta leerla y la voy a terminar de leerla no hay que criticar la escritora merece respeto no sabemos cuántas noches de insomnio a tenido par escribir escritora tu sigue escribiendo que habemos lectoras que nos gusta mucho tu novela gracias 😅🤣😘😂❤️👫👫👪👪
Jesus Castro Montero
Killian así se defiende a los hijos con amor y protección no permitas que nadie les haga algún daño maravillosa novela te felicito escritora
Jesus Castro Montero
Eithan cuidará de la niña ya lo prometió y cumplirá con su palabra por que es un genio👫👪😘😘😂😂
Jesus Castro Montero
Elara esta embarazada y los gemelos la estan protegiendo a ella y a los bebes que estab en su bientre esos hijos de buen corazón con ella por que la aman mucho
Jesus Castro Montero
Creo que los gemelos son hijos de Elara y todos sob familia pobre Julián tener unos padres que nunca lo quisieron pero que bueno que Elara lo defiende
Jesus Castro Montero
Los gemelos de quien son hijos si no son de Elara de donde provienen esra interesante esta novela
Jesus Castro Montero
Así se hace gemelos apoyar a la familia es lo primero
Jesus Castro Montero
Carolina Ana ya estoy de acuerdo con tigo yo también soy de la tercera edad y entiendo muy bien esta novela maravillosa no critiquen si no les gusta busquen otra y emigren dejen lerla a otras como yo que si me gusta gracias escritora /Left Bah!/
Jesus Castro Montero
La historia está muy buena y nada se ha ido al carajo hay que leerla bien para entenderla escritora no hagas caso hay personas más intencionadas qye solo saben criticar
Jesus Castro Montero
Victoria por que no te diste cuenta qye Christian era un desgraciado te engaño con otra mujer y tubo hijos ahora que pasará no he dejado de leer esta hermosa novela me tiene atrapada de principio a fin
Anonymous Carmen diaz
Y si seguro abra otras con todos estos personajes gracias por compartirla escritora
Anonymous Carmen diaz
Me gustó aunque aparentemente personajes no totalmente descritos pero será saga por lo que veo da pie a otras por esos puntos que no se aclaran gracias escritora
Jesus Castro Montero
Los padres de Christian donde están sobretodo la madre por que el padre está pero la madre pobre Killian enterarse de todo lo que hizo su oadre por la ambición del dinero y Victoria soporto todo eso que varvaridad 👫👫👫👪👪
Anonymous Carmen diaz
Definitivamente Eithan es su mitad y aria lo reconoce
Jesus Castro Montero
De verdad esta novela está súper interesante yo también creo que Julián es hermano de Killian y Victoria junto con Christian son los oadres eso es lo que entendi
Anonymous Carmen diaz
Pobre Killiam te lo acaba de decir Eithan eres su suegro y todavía no nace la princesa
Anonymous Carmen diaz
Que bien poco a poco todo toma su lugar y tu Dimitri ya tienes quien será tu reina bratva
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