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EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

EL REY DEMONIO ES MI MATE DESTINADO

Status: Terminada
Genre:Pareja destinada / Demonios / Brujas / Hombre lobo / Completas
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rosaly es una loba Alfa de pura sangre, primogénita de la manada Tierra de Fuego. Sin embargo, para huir de las guerras y de la presión por encontrar a su pareja ideal, se exilia en la ciudad y abre el Spa Serenidad Azul junto a su mejor amiga Thais. Su pacífica vida de oficina cambia por completo cuando dos hombres imponentes vestidos de traje entran exigiendo un masaje VIP.
Al cruzar miradas, su loba ruge una palabra: «¡MATE!». El cliente de ojos carmesí es Asmodeo Vane, el mismísimo Rey del Inframundo. Él busca a unos demonios traidores compinchados con brujas oscuras y con el tío rebelde de Rosaly para destruir a su familia.
Rosaly no es una sumisa damisela en apuros y Asmodeo no acepta un «no» por respuesta. En medio de un sensual tira y afloja entre la CEO de la ciudad y el Soberano del Abismo, se sellará la alianza más peligrosa de sus vidas. ¿Podrá el fuego del infierno domar el orgullo de la manada?

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CAPITULO 19 FURIA EN EL ABISMO Y JAULAS DE SOMBRAS

El aire en el altar de piedra negra se expandió con un estallido ensordecedor en el segundo exacto en que Rosaly desapareció. No quedó nada. Solo un rastro flotante de humo púrpura y el vacío más absoluto.

—¡¡ROSALY!! —el rugido que escapó del pecho de Asmodeo no fue el de un hombre, ni siquiera el de un rey; fue el grito primitivo, desgarrador y salvaje de una bestia a la que le acaban de arrancar la mitad del alma.

El lazo místico en su pecho se tensó hasta el límite, enviándole ráfagas de un dolor frío que le nubló la vista. Asmodeo cayó de rodillas sobre la piedra del altar, y en ese mismo instante, su control se pulverizó por completo. Una onda expansiva de fuego carmesí, denso y oscuro como la sangre coagulada, brotó de su cuerpo en todas direcciones, agrietando el suelo del altar y haciendo saltar las rocas en mil pedazos. Los pebeteros verdes volaron por los aires y los árboles más cercanos comenzaron a arder con llamas que rozaban el cielo plomizo. Estaba desatando el verdadero infierno en el plano humano.

—¡Señor! ¡Detente! ¡Vas a arrasar con todo el valle! —gritó Damian, intentando avanzar hacia él a través de la lluvia de cascotes y el calor abrasador, cubriéndose el rostro con un brazo.

Asmodeo no escuchaba. Se puso en pie, con el cabello negro revuelto, las facciones desencajadas por la locura y sus ojos inyectados en un rojo tan brillante que destilaban vapor de fuego. Levantó los puños, listo para lanzar otra descarga de poder puro que probablemente habría sepultado el desfiladero entero con todos los lobos dentro.

Sin embargo, antes de que pudiera golpear el suelo, tres siluetas se abalanzaron sobre él. Damian lo tomó por la espalda, usando toda su fuerza de general del abismo para inmovilizarle los brazos. Al mismo tiempo, mi padre, el Alfa Arthur, y mi hermano Saúl, todavía con restos de sangre de la batalla en sus ropas, se plantaron frente a él, sujetándole las manos y el pecho con la fuerza bruta de sus rangos licántropos.

—¡Suéltame, Cross! ¡La voy a buscar! ¡Voy a abrir portales en cada rincón de este maldito mundo hasta que encuentre a mi reina! —rugió Asmodeo, forcejeando con una violencia tal que los tres hombres tuvieron que clavar los talones en la tierra para no ser derribados.

—¡Asmodeo, mírame! —le gritó mi padre, Arthur, sosteniéndole la mirada de fuego con sus ojos azules de Alfa Supremo, obligándolo a enfocar la realidad—. ¡Mírame bien! ¡Sé exactamente el dolor que tienes en el pecho! ¡Acabo de matar a mi propio hermano gemelo y acaban de llevarse a mi hija primogénita, a la luz de mi vida! ¡Saúl casi pierde a su Luna hace una hora! Siento tanto dolor y tanta rabia como tú, rey del abismo... ¡pero tienes que mantener la cabeza fría!

Saúl apretó los dientes, ayudando a sostener el brazo de Asmodeo con una madurez que sorprendió al propio demonio.

—Tú mismo me diste ese discurso en la plaza de la manada, Asmodeo —le recordó Saúl con la voz entrecortada por la tensión—. Dijiste que liderar significa no volverse loco cuando el infierno se desborda. Si destruyes el bosque ahora, romperás los rastros mágicos que nos pueden llevar hasta ella. Rosaly nos necesita cuerdos. Nos necesita estratégicos. Como ella.

Las palabras del joven Alfa impactaron en el cerebro de Asmodeo como un jarro de agua fría. El Rey Demonio parpadeó, respirando de forma entrecortada, y el fuego carmesí de sus manos comenzó a disminuir lentamente hasta apagarse. Sus hombros se relajaron y Damian lo soltó con cuidado, dando un paso atrás mientras se sacudía el polvo de la chaqueta.

Asmodeo se pasó una mano temblorosa por el rostro, recuperando la compostura a regañadientes, aunque el brillo asesino de sus ojos rojos no desapareció.

—Tenéis razón... —admitió Asmodeo con una voz ronca, gélida, que daba más miedo que su anterior despliegue de fuego—. Disculpad las formas. El lazo... casi me consume. Celeste, ven aquí. Dime que tu magia blanca puede rastrear el amuleto de transporte de esa víbora.

Celeste se acercó al grupo, con el báculo apoyado en el suelo agrietado. Su rostro de luces doradas reflejaba una profunda concentración.

—Morgana ha usado un talismán de salto ciego, Asmodeo. No podemos ver el lugar exacto con un simple reflejo en el agua porque se está ocultando en las entrañas de la tierra, probablemente en las antiguas minas abandonadas que conectan el norte con este bosque. Pero hay una ventaja: al Rosaly ser una Alfa de sangre y estar unida a ti por el lazo místico, su energía y tu marca de fuego han quedado impregnadas en la túnica de Morgana durante el forcejeo. Si unimos mi magia de luz para limpiar la niebla y el olfato rastreador de Arthur y Saúl, podremos seguir el rastro místico como si fuera un hilo de oro en la oscuridad.

—Entonces no perdamos más tiempo —sentenció Damian, cruzándose de brazos y mirando hacia el norte—. Organicemos los grupos de búsqueda de inmediato. Esta vez no habrá prisioneros en el sótano.

Mientras el consejo de guerra trazaba el plan de rescate en el valle destruido, un dolor agudo en la nuca me obligó a abrir los ojos.

Parpadeé un par de veces, intentando que la vista se me aclarara. Lo primero que registré fue el frío. Un frío húmedo y penetrante que me calaba hasta los huesos. Intenté mover las manos para frotarme los brazos, pero el tintineo metálico de unas cadenas gruesas me recordó mi situación. Estaba sentada en el suelo de piedra de una caverna inmensa, iluminada apenas por unas pocas antorchas de fuego violeta. Mis muñecas y tobillos estaban aprisionados por grilletes de hierro reforzados con runas oscuras que me hacían sentir débil, como si Kala estuviera encerrada detrás de un muro de hormigón en mi mente. Sin embargo, mi orgullo de Alfa y mi mente analítica de se mantuvieron intactos.

—Vaya, la bella durmiente del Spa por fin se ha dignado a despertar —una voz estridente y burlona resonó desde el fondo de la cueva.

Morgana emergió de entre las sombras, arrastrando sus túnicas púrpuras, que ahora estaban desgarradas y manchadas de hollín. Su rostro reflejaba la humillación de la derrota en el altar, pero sus ojos completamente negros brillaban con una fijeza desquiciada.

—¿Dónde estamos, Morgana? —pregunté, manteniendo la voz firme y fría, mirándola desde abajo sin mostrar un ápice de miedo—. Si piensas que tu pequeño truco de magia te va a salvar, estás muy equivocada. Tu ejército está destruido, mi tío Gustav está muerto y el portal está sellado. Has perdido el negocio antes de empezar.

Morgana se detuvo a dos pasos de mí, su rostro contorsionándose en una mueca de pura rabia antes de soltar una carcajada seca y desquiciada que produjo eco en las paredes de la caverna.

—¿Perdido? ¡Oh, mi querida lobita, la guerra real acaba de comenzar! —exclamó, agachándose hasta quedar a mi altura. El olor a azufre y sangre de su piel me revolvió el estómago—. Sí, ese estúpido de tu tío Gustav resultó ser un peón inútil, y admito que no contaba con que esa ramera de Celeste os ayudara a agrietar mis velos. El orbe está roto, sí... pero lo que yo tengo aquí enfrente vale mil veces más que cualquier artefacto de cristal del tesoro real.

—¿De qué estás hablando, bruja? —entorné los ojos, Kala dando un sutil gruñido de advertencia en mi interior.

Morgana extendió una mano de uñas largas y afiladas, rozando la línea de mi cuello con una suavidad que me erizó la piel del asco.

—Hablo de ti, Rosaly. Hablo de la primogénita del Alfa Supremo, de la mujer que lleva en sus venas la sangre pura de la Tierra de Fuego... y la que está unida por el lazo de mates de la diosa luna al mismísimo soberano del abismo. ¿De verdad pensabas que Asmodeo te llamó su reina solo por un capricho del destino? El lazo con el Rey Demonio es un contrato de energía pura. Vuestras almas están conectadas por un puente de magia que equilibra el fuego del infierno y la fuerza de tu tierra.

La exreina bruja se puso en pie, comenzando a caminar en círculos alrededor de mi posición con los brazos abiertos, desvelando sus planes locos y retorcidos.

—Mi plan inicial era abrir el portal con el orbe y la sangre de los soldados rasos, pero eso habría requerido un esfuerzo inmenso y una guerra civil muy larga en el inframundo —explicó Morgana, y sus ojos negros destilaron una ambición demente—. Pero ahora que te tengo a ti, las cosas son mucho más sencillas. Voy a utilizar un ritual de transferencia de sangre. Voy a canalizar tu energía de Alfa y tu conexión con el lazo de mates para absorber el poder de Asmodeo directamente a través del puente de vuestras almas. Cuando termine contigo, vaciaré el poder del Rey Demonio en mi propio cuerpo. Me convertiré en un ser híbrido, una deidad con la fuerza de la tierra y el fuego del abismo. Destruiré a Celeste, borraré a tu manada del mapa y entraré en el inframundo no como una reina destronada... ¡sino como la nueva Diosa Absoluta de los tres planos!

Me quedé helada por un segundo, asimilando la magnitud de su locura. La tipa estaba completamente de la cabeza. No quería usarme como rehén para negociar; quería usarme como un pararrayos de magia para vaciar a Asmodeo y quedarse con todo su poder.

Sin embargo, asimilada la información, esbocé una sonrisa lenta, desafiante y muy de jefa de empresa, mirándola fijamente a pesar de las cadenas.

—Es una presentación de proyecto muy ambiciosa, Morgana —le espeté, arrastrando las palabras con desprecio—. Pero tiene un fallo de contabilidad gigantesco. No tienes ni idea de lo que pasa cuando intentas robarle el poder a mi mate. En este preciso momento, el Rey Demonio y mi familia están siguiendo tu rastro. Y créeme... cuando Asmodeo tire la puerta de esta cueva abajo, no va a venir a cerrar un trato diplomático. Va a venir a arrancarte la cabeza. Y yo estaré en primera fila para aplaudir.

Morgana borró la sonrisa de golpe, y una sombra de nerviosismo cruzó sus ojos negros antes de propinarle una patada a una de las antorchas con furia.

Las cartas estaban echadas. Los planes locos de la bruja estaban al descubierto, mis cadenas eran pesadas, pero la tregua en el valle se había terminado y el hilo de oro de la magia de Celeste ya estaba guiando al Rey Demonio directo hacia mi celda.

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Blanca Montero Angulo
Por la confianza y arrogancia.
Blanca Montero Angulo
Desgraciados parásitos. ojalá los haga sufrir mucho. 😡😡😡😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
Pobresitos los lobitos asesinados. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭
Blanca Montero Angulo
Se lo toman bien al menos 😅😅😅😅😅🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔
Blanca Montero Angulo
Y sobre todo la tal morgana. le va a ayudar 🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Nancy Liliana Ayrala Gaeta
me encantó 😍 hermosa historia 🤩
Blanca Montero Angulo
Así es, dejen de jugar carajos 🤔🤔🤔🤔🤔😡😡😡😡😡
Blanca Montero Angulo
😍😍😍😍😍😍😍😍guao ♥️♥️♥️♥️♥️♥️♥️
Perla Arbos
Hermosa historia!!!. Felicitaciones!!!
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