"Él fue mi primer amor y yo el suyo, estuvimos juntos en nuestros peores y mejores momentos, sin embargo ahora me estaba cambiando por alguien más joven."
Karla nunca estuvo preparada para descubrir la infidelidad del hombre que consideraba el amor de su vida, y mucho menos para ser echada a la calle tras una vida entera de entrega. Por si fuera poco, el desprecio de sus propios hijos —al no encajar en su ideal de madre— termina de destrozar su mundo. Con el corazón roto y la vida en ruinas, Karla se encuentra en un punto de no retorno: dejar que el dolor la consuma o reunir las fuerzas para sanar y reconstruirse desde cero.
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Es lo único que puedo hacer por ellos
Regina me dio alojamiento en su departamento por un tiempo. Pensé que tal vez debería llamar a mi familia para informarles sobre mi situación; sin embargo, no le vi el caso. No me sentía lista para enfrentar a mi madre. Ni siquiera sabía qué hacer con Marcus y Jhon. Me sentí tan avergonzada por todo lo que tuvieron que pasar por mi causa que, aunque dijeron que no me preocupara, no podía dejar de hacerlo, por lo que no había estado yendo a trabajar al taller.
Regina se ha comportado como un ángel conmigo; sin ella no sabría qué hacer. El mundo debería estar más lleno de “Reginas” que de “Cristels”.
— Regina, te dije que no quería hablar con un abogado. Yo no le veo el caso.
Tras mis palabras, Regina me dio una mirada contemplativa antes de tomar mi mano. Ella parecía tratarme como a alguna especie de cristal que podía romperse al menor movimiento, y no la culpaba: mi comportamiento en los últimos días había sido de todo menos inspirador.
Yo no era este tipo de persona. No era del tipo que lloraba en cada esquina y veía un océano en un vaso de agua, no era así. Era más del tipo de persona que, en vez de ahogarse en los problemas, buscaba soluciones. No me gustaba llorar, sentía que las lágrimas me hacían ver débil. Sin embargo, ahora me había convertido en todo eso que se supone que no soy.
Todo por culpa del desamor.
Hasta yo misma me daba lástima.
— Lo sé, Karla. Pero al menos debes tener en claro lo que debes hacer si cambias de opinión. Sé que ahora te sientes deprimida y no es para menos; lo que te pasó fue tan dramático que no se lo deseo a nadie. Sin embargo, Daniel es un amigo mío y hace unos meses se graduó de abogado. Estuve hablando con él sobre tu caso y me dijo algunas cosas que te gustará escuchar.
Fruncí los labios mientras seguía a Regina hasta la oficina de su amigo abogado. Sabía que ella estaba tratando de resolver mi vida, pero no le veía sentido a esta lucha, no cuando los niños parecían despreciarme.
No solo había perdido lo material, sino ese sentimiento que pensé que iba a tener por el resto de mi vida.
— Está bien.
Al final accedí al pedido de Regina. Después de todo, no me lastimaría informarme.
Una vez dentro de la oficina del abogado, me sentí cohibida. Después de todo, era del tipo de persona reservada a la que le gustaba mantener su vida en silencio, pero en estos últimos días mi vida había estado en boca de todo el barrio. Solamente cuando salía a comprar algún alimento, todos me lanzaban miradas llenas de prejuicios. Para ellos yo era la mala del cuento y eso me parecía ridículo, porque la verdad estaba delante de sus ojos y ellos eran demasiado ciegos para verla.
— Señora Karla, Regina me ha hablado mucho de usted —comentó el joven abogado con una sonrisa amable.
— Pensará que soy una idiota por no querer denunciar ni reclamar mis derechos, ¿verdad?
— No, solo pienso que usted está pasando por mucho en este momento, así que la entiendo. Como le comentó Regina, puede tomarse su tiempo para decidir si va a demandar a su exesposo. Mire, le explico las acusaciones que se imputarían si decide hacerlo: en primer lugar, debería presentar una denuncia por violencia intrafamiliar. Además, el desalojarla de manera tan abrupta es otra forma de violencia hacia usted. Si se decide a hacerlo ahora, incluso podría regresar a su casa y él sería el que tendría que irse. En cuanto a sus hijos, aunque ellos digan que quieren quedarse con el padre, es el juez el que tomará la decisión final. No pueden quitarle a sus hijos así como así, señora Karla.
— Pero ellos no me quieren. Me detestan, prefieren a esa otra mujer. Yo…
Respiré hondo tratando de contener mis sentimientos.
— Tranquila, Karla. Respira —intervino Regina—. Ya te dije que ellos aún son niños, no se dan cuenta de las cosas, pero cuando lo hagan verán el grave error que cometieron y volverán a ti, así que debes ser fuerte.
Al escuchar las palabras de Regina me sentí consolada. Sin embargo, mientras pensaba si debería seguir el consejo del abogado, pude divisar por la ventana en frente de mí algo que me dejó paralizada.
La oficina estaba situada en el segundo piso y la ventana mostraba un panorama hacia un centro comercial. No sé si fue una señal de la vida, pero a solo un par de metros pude ver a mis hijos de la mano de esa mujer. Ambos tenían una sonrisa en los labios —la sonrisa de Karina era más amplia que la de Kian— y detrás de ellos iba Armando; tal parece que habían salido de ver una película.
Me mordí el labio para no romperme y le dije al abogado con una sonrisa fingida:
— Si ellos deciden regresar conmigo, denunciaré a Armando. Mientras tanto… yo esperaré.
El abogado me miró con una expresión comprensiva para luego asentir de manera solemne.
— Al menos debería levantar una constancia de abandono de hogar forzoso, señora. Deje asentado que salió porque la echaron y no por su propia voluntad, para que después no la acusen de abandono ni le exijan una pensión alimenticia desproporcionada.
Sacudí la cabeza, sintiendo un nudo en la garganta.
— Si de verdad quieren mi dinero para cuidarlos, se los daré. Cumpliré con mis hijos, aunque sea desde lejos. Es lo único que puedo hacer por ellos.
Armando y Cristel que quieren ahora 🤔🤔🤔🤔❓❓❓❓❓
Ahora llegará acompañada de Johan y Armando se agarrará de allí veremos qué pasará en la fiscalía.
Karla lo mejor que te ha pasado es haber salido de ese parásito bueno para nada tienes ahora a tus hijos, a Johan que te está conquistando y de paso te ganas la lotería mejor imposible.
Karla se acaba de ganar la lotería ya tiene el dinero para montar su propio taller, comprar una casa y darle una buena vida a sus hijos.