Ella amaba dibujar, su sueño era poder dedicarse a eso.. pero, sufre un accidente.. aun así, la vida la oportunidad de reencarnar en una nueva vida.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Olivia 2
Después del desayuno, Olivia decidió que necesitaba hablar con alguien.
No sabía exactamente qué debía hacer ahora.
Había despertado en un mundo completamente desconocido, dentro del cuerpo de una muchacha de dieciséis años, en una mansión que conocía únicamente por los recuerdos que habían aparecido en su mente.
Y, para empeorar las cosas, no sabía absolutamente nada de cómo debía comportarse como Olivia Lothian.
[Quizás debería preguntarle a alguien...]
Así que comenzó a buscar a la doncella mayor que había conocido esa mañana.
No tardó demasiado en encontrarla.
La mujer estaba supervisando algunas tareas de la casa.
Era una mujer mayor, de cuerpo grande, rostro amable y una sonrisa fácil que parecía aparecer cada vez que alguien le dirigía la palabra.
—Señora Fany.
La mujer se giró.
—¿Sí, mi lady?
Olivia se acercó lentamente.
—Quería preguntarle algo.
—Claro.
Olivia bajó un poco la mirada.
—Estoy un poco confundida.
La señora Fany la observó con atención.
—¿Confundida?
Olivia asintió.
—No sé muy bien qué debería hacer ahora.
La mujer soltó una pequeña carcajada.
—¡Pero si está de vacaciones!
Olivia parpadeó.
—¿De vacaciones?
—Sí, mi lady. No olvide que terminó sus obligaciones hace unos días.
Olivia intentó recordar.
Y efectivamente, en algún lugar de los recuerdos de aquella muchacha estaba aquella información.
Vacaciones.
No tenía clases.
No tenía compromisos importantes.
Y, según la señora Fany, Olivia había decidido no salir de la mansión.
—Usted misma dijo que no quería salir. Que prefería quedarse aquí leyendo.
Olivia asintió lentamente.
[Así que a Olivia le gustaba leer...]
Eso explicaba algunas de las imágenes que había visto.
—Entiendo.
La señora Fany sonrió.
—Puede leer, pasear por los jardines, visitar la biblioteca... tiene toda la mansión para usted.
Olivia miró alrededor.
Toda la mansión.
La frase sonaba casi irreal.
En su vida anterior, había tenido que preocuparse por tantas cosas.
Dinero.
Comida.
Trabajo.
Gastos.
Y ahora alguien acababa de decirle que podía pasar sus vacaciones simplemente leyendo y paseando por una mansión.
Era una situación bastante extraña.
Pero había algo que quería hacer.
Olivia respiró profundamente.
—Señora Fany...
—¿Sí?
—¿Podría hablar con Lord...
Se detuvo.
[¡Abuelo!]
—...con mi abuelo?
La señora Fany sonrió.
—Por supuesto.
Olivia la miró sorprendida.
—¿De verdad?
—Lord Lothian siempre la recibe.
La mujer hizo una pausa.
—Aunque no espere que sea muy afectuoso.
Olivia sonrió tímidamente.
—Ya lo sé.
—No es cariñoso.
—Sí.
—Tampoco sonríe demasiado.
Olivia asintió.
—Lo imaginaba.
—Pero no es una mala persona.
Esta vez Olivia sonrió de verdad.
Porque aquella descripción coincidía exactamente con lo que había visto en sus recuerdos.
Un hombre anciano.
Serio.
Distante.
Poco expresivo.
Pero que había cuidado de Olivia.
Le había dado una casa.
Comida.
Educación.
Seguridad.
Nunca había sido cariñoso.
Pero tampoco la había abandonado.
Era un hombre que parecía expresar su afecto de una manera completamente diferente.
[La cuidaba a su manera.]
Olivia sintió algo cálido en el pecho.
Quizás aquella niña nunca había entendido cuánto la protegía su abuelo.
O quizás simplemente nunca había tenido a nadie que se lo explicara.
—Gracias, señora Fany.
—No hay de qué, mi lady.
Olivia respiró profundamente.
Después se dirigió hacia la oficina de Lord Lothian.
Mientras caminaba por los pasillos, ocurrió algo extraño.
No necesitó preguntar dónde estaba.
Su cuerpo parecía recordarlo.
Giró por un pasillo.
Luego otro.
Subió unos escalones.
Cruzó una galería.
Y finalmente llegó frente a una puerta.
Olivia se quedó mirando.
[¿Cómo sabía dónde estaba?]
Era como si su cuerpo tuviera recuerdos propios.
Su mente podía estar confundida.
Pero sus pies sabían exactamente dónde ir.
Levantó la mano.
Tocó.
Desde dentro llegó una voz grave.
—Adelante.
Olivia abrió la puerta.
Y allí estaba.
Un hombre anciano de cabello completamente canoso, sentado detrás de un enorme escritorio.
Tenía el ceño fruncido.
Exactamente como lo recordaba.
Al verla, levantó la mirada.
—Buenos días, Olivia. ¿Necesitas algo?
Su voz era seria.
No fría.
Simplemente seria.
Olivia tragó saliva.
[Es mi abuelo.]
Aunque sabía que no lo era realmente...
Algo dentro de ella sentía que sí.
—Buenos días, abuelo.
El anciano levantó ligeramente las cejas.
Parecía sorprendido.
Olivia recordó inmediatamente la conversación con la señora Fany.
[Olivia casi nunca le pedía nada.]
—¿Qué quieres? —preguntó.
Olivia apretó suavemente los dedos.
Había algo que quería pedir.
Algo muy importante.
Pero aun así le costaba hablar.
—Yo...
El anciano esperó.
Olivia respiró profundamente.
—Quería pedirle algo.
—Dime.
Ella bajó la mirada.
—Quisiera... implementos para pintar y dibujar.
Silencio.
Olivia levantó lentamente los ojos.
Su abuelo la estaba mirando.
No decía nada.
Un segundo.
Dos.
Tres.
Para Olivia fueron eternos.
[¿Hice algo malo?]
[¿No debería haberlo pedido?]
[Quizás Olivia nunca pedía este tipo de cosas...]
El anciano finalmente habló.
—¿Para dibujar y pintar?
Olivia asintió rápidamente.
—Sí.
Otra pausa.
Entonces el hombre simplemente asintió.
—Mañana tendrás todo lo que necesitas.
Olivia abrió un poco los ojos.
—¿De verdad?
—Sí.
—¿No es una molestia?
—No.
El anciano volvió a mirar los documentos que tenía sobre el escritorio.
—Si necesitas algo más, dilo.
Olivia sintió que algo se apretaba dentro de su pecho.
Era una frase sencilla.
Pero para ella significaba mucho.
—Gracias, abuelo.
El anciano hizo un pequeño gesto con la cabeza.
—Ve a descansar.
—Sí.
Olivia hizo una pequeña reverencia, tal como recordaban sus nuevos recuerdos.
Y salió.
La puerta se cerró detrás de ella.
En cuanto quedó sola en el pasillo...
—aaah...
Soltó todo el aire que había estado conteniendo.
Se apoyó contra la pared.
[¡Eso estuvo aterrador!]
Se llevó una mano al pecho.
Su corazón todavía latía rápidamente.
[¡Pero funcionó!]
Y entonces sonrió.
Por primera vez desde que había despertado en aquel mundo, tenía algo que esperar con verdadera ilusión.
Sus lápices.
Sus pinturas.
Un cuaderno.
Y la posibilidad de volver a dibujar.
El resto del día decidió simplemente recorrer la mansión.
Y cuanto más caminaba, más fascinada quedaba.
La mansión Lothian era enorme.
Los pasillos parecían interminables.
Había habitaciones que probablemente no había visitado en años.
Una biblioteca gigantesca.
Salones elegantes.
Escaleras ornamentadas.
Pasillos llenos de cuadros.
Grandes ventanales.
Y jardines perfectamente cuidados.
Era hermosa.
Aunque había algo ligeramente oscuro en el ambiente.
Varias ventanas tenían cortinas pesadas cerradas, dejando algunas habitaciones en una penumbra permanente.
Aun así, Olivia no podía dejar de mirar.
Se acercó a una ventana y contempló los jardines durante varios minutos.
Luego caminó hasta otra.
Después a otra.
Hasta que se dio cuenta de algo.
Sonrió.
[Ya no tengo que preocuparme por qué voy a cocinar mañana.]
Pensó un poco más.
[¡Tampoco tengo que preocuparme por el dinero!]
Y después..
[¡Ni por los gastos!]
Su sonrisa se hizo más grande.
En su vida anterior había soñado con algo muy sencillo.
Tener tiempo para dibujar.
Y ahora tenía una mansión enorme.
Comida.
Seguridad.
Dinero.
Vacaciones.
Y, aparentemente, un abuelo que estaba dispuesto a comprarle los materiales.
Olivia se quedó mirando los jardines.
El viento movía suavemente las hojas de los árboles.
El sol iluminaba parte de la mansión.
Y ella sonrió.
[Quizás...]
[Quizás esta nueva vida no sea tan mala.]
Se quedó allí durante horas.
Simplemente observando.
Sin preocuparse por el mañana.
Sin pensar en dinero.
Sin pensar en trabajo.
Sin pensar en qué debía hacer para sobrevivir.
Por primera vez en mucho tiempo...
Podía simplemente quedarse quieta.
Y esperar con ilusión el día siguiente.
Porque mañana...
Volvería a tener lápices entre sus manos.