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EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

EL TAMPLIN QUE DOMO AL JEFE MAFIOSO

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Mafia / Posesivo
Popularitas:622
Nilai: 5
nombre de autor: Fernando Perez

El Patrón mata sin pestañear. Pero no pudo con el tamplin de Catalina. Ahora la cuida desde lejos, y ella ni sabe que el hombre más temido de la ciudad daría su imperio por otro plato de su comida.

NovelToon tiene autorización de Fernando Perez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA FAMILIA DE DAMIÁN

Lunes. Una semana después de Mar del Plata.

Catalina estaba lavando platos. Tarareando bajito. Feliz.

Damián entró a la cocina. Traje pero sin corbata. Cara rara.

"¿Pasa algo?" Preguntó Catalina secándose las manos en el delantal.

Damián suspiró. Se apoyó en la mesada. "Mis viejos quieren conocerte."

Se le cayó la esponja al piso. "¿Qué?"

"Mis padres." Damián se pasó la mano por el pelo. Estaba nervioso.

"Quieren almorzar el domingo. En su casa. Con nosotros."

Catalina se quedó helada. "Damián... yo no puedo."

"¿Por qué no?"

"¡Porque son tus padres! ¡Porque son gente importante! ¡Porque yo soy... yo!

Una chica de Quilmes que vende tamplin."

Damián se acercó. Le agarró las dos manos. "Eres la mujer que amo.

Eso es todo lo que importa. ¿Entendiste?"

Catalina asintió. Pero por dentro se estaba muriendo.

---

Toda la semana fue un caos.

Catalina no durmió. Se probó 5 vestidos. Compró torta. Practicó qué decir frente al espejo.

"¿Y si no les gusto?" Le decía a Rosa mientras pelaba papas.

"Les vas a gustar, mija." Decía Rosa. "Porque eres buena. Y se nota."

Damián estaba igual de nervioso. Llamaba a sus abogados a las 3 AM.

"Es que mi mamá es... intensa." Le confesó una noche. "Pregunta todo."

"¿Y tu papá?"

"Mi papá no habla. Solo mira. Y cuando mira, asusta."

Peor todavía.

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Domingo. 12 PM.

Catalina se puso un vestido celeste. Sencillo. Hasta la rodilla.

Pelo suelto. Caravana chica. Llevaba una torta de chocolate que hizo ella.

"Estás hermosa." Dijo Damián. "Respira. Todo va a salir bien."

La casa de los padres de Damián quedaba en San Isidro también.

Pero era el doble de grande. Con rejas negras. Con jardín y pileta.

Catalina se mareó cuando bajó del auto. "Damián, no puedo."

"Sí puedes." Damián le apretó la mano. "Yo estoy aquí."

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La puerta abrió una señora de 60 años. Elegante. Pelo rubio perfecto.

Vestido de lino.

"¡Hijo!" Gritó y abrazó a Damián fuerte. Luego lo soltó y miró a Catalina.

Silencio de 3 segundos eternos.

"Tú debes ser Catalina." Dijo. Fría pero educada. "Pasa, por favor."

Dentro, un señor sentado leyendo el diario. Traje. Lentes.

Se levantó lento. Alto. Igual a Damián pero con más canas.

"Padre." Dijo Damián. "Ella es Catalina."

El señor la miró de arriba a abajo. Sin sonreír. Sin fruncir el ceño.

Solo asintió.

Catalina sintió que se le salía el corazón. "Mucho gusto, señor."

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Almuerzo. Mesa gigante para 12 personas. Solo 4 ocupadas.

La mamá de Damián sirvió ella misma. "¿De dónde eres, Catalina?"

"De Quilmes, señora."

"Ah." La señora cortó la carne con delicadeza. "¿Y a qué te dedicas?"

"Cocino." Dijo Catalina. Voz bajita. "Vendo tamplin en el mercado.

En las ferias."

Silencio.

El papá de Damián dejó el tenedor. "¿Cocinas?"

"Sí, señor. Es lo que sé hacer."

"Interesante." Dijo el señor y siguió comiendo.

Damián pateó a Catalina por abajo de la mesa. "Mi novia cocina mejor

que cualquier chef de 5 estrellas. En serio."

La mamá sonrió. Pero no le llegó a los ojos. "Qué bien. Qué trabajadora."

Catalina sintió que se quemaba de vergüenza.

---

Postre. La torta de Catalina.

La mamá probó un bocado. Masticó lento. "Está... rica."

"Gracias." Susurró Catalina. "La hice yo."

"¿Y tus padres qué dicen de esto?" Preguntó la señora. "De que estés... con mi hijo."

Catalina levantó la vista. "Que sea feliz. Eso dicen. Que si soy feliz,

ellos son felices."

El papá miró a Damián. Directo. "¿Estás seguro de esto, hijo?"

Damián dejó la servilleta. Firme. "Más seguro que nunca en mi vida."

El papá asintió y no dijo más.

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Después del almuerzo. Café en el living.

La mamá se llevó a Catalina a la cocina. "Acompáñame un segundo. Solas."

Catalina se tensó. "¿Sí, señora?"

"Mira." La señora bajó la voz. Lavaba una taza. "Mi hijo tuvo una vida difícil.

Mujeres interesadas. Problemas. Gente que solo quería su plata.

Yo solo quiero que sea feliz. ¿Me entiendes?"

"Yo también quiero eso." Dijo Catalina. "Que sea feliz."

"¿Y qué quieres tú?" Preguntó directo. "¿Dinero? ¿La mansión?

¿Un apellido?"

Catalina la miró. Dolida pero digna. "Quiero a Damián. Nada más.

Yo trabajo. Yo vendo. Yo no le pedí que me saque de mi casa.

Él me eligió. Y yo lo elegí a él."

La señora la estudió 5 segundos. "Ya veo."

---

Afuera en el jardín, el papá hablaba con Damián.

"¿La amas?" Preguntó sin vueltas.

"Con mi vida." Dijo Damián. "Es la primera persona que me hace sentir en paz."

El papá asintió. Se puso los lentes. "Entonces está bien.

Solo cuídala. Y que ella te cuide a ti."

---

6 PM. Se fueron.

En el auto, Catalina explotó. Lloró. "La odié. Me odió.

Me preguntó si quería su plata."

Damián la abrazó. "No te odió. Tiene miedo. Como yo tenía miedo al principio.

Es su hijo."

"¿Y tu papá?"

"Mi papá te aprobó." Damián le secó las lágrimas. "Si él dijo 'está bien',

es que está bien. Él no habla al pedo."

Catalina se sonó. "Fue horrible."

"Para mí también." Damián se rió. "La primera vez siempre es horrible.

Con mi familia peor."

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Esa noche no pudieron dormir.

Acostados, hablando bajito.

"¿Crees que algún día me van a querer?" Preguntó Catalina.

"Ya te quieren." Dijo Damián. "Solo que no lo dicen así.

Mi mamá me mandó un mensaje hace 10 minutos."

Le mostró el celu: "La chica parece buena. Cuídala. Y tráela más seguido."

Catalina lloró. Pero esta vez de alivio. "¿En serio dijo eso?"

"En serio."

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Miércoles. Sorpresa.

Timbre a las 4 PM.

Catalina abrió. Era la mamá de Damián. Con una bolsa de tela.

"Te traje recetas de la familia." Dijo. "De mi abuela.

Por si quieres cocinarlas algún día para Damián."

Catalina no lo podía creer. "Gracias, señora Marta."

"Llámame Marta." Dijo la señora. "Y cuida a mi hijo. Es bueno pero terco."

Se fue.

Catalina abrazó la bolsa y lloró en la cocina. Rosa la abrazó.

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Domingo siguiente. Otra vez almuerzo.

Esta vez Catalina fue más tranquila. Con jeans y camisa.

Llevó tamplin caseros. "Para que prueben. Los hago yo."

El papá comió 3. "Están muy buenos. ¿Me das la receta?"

La mamá le pidió la receta del dulce de leche.

Damián miraba todo desde la punta de la mesa y sonreía. Orgulloso.

---

En la noche, volviendo a la mansión.

"¿Viste?" Dijo Damián manejando. "No fue tan malo."

"Fue difícil." Dijo Catalina. "Pero lo logramos."

Damián le agarró la mano. "Eres parte de mi familia ahora. Te guste o no."

Catalina se rió. "Me gusta. Aunque me den nervios."

"Ya te vas a acostumbrar." Damián le besó los nudillos. "A ellos y a mí."

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Porque familia no es la que te toca por sangre.

Es la que eliges. Y la que te elige a ti.

Aunque al principio cueste. Aunque pregunten de más.

Aunque te miren raro.

Al final, si hay amor, todo se acomoda.

FIN CAPÍTULO 19

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