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El Heredero Accidental Del Alfa

El Heredero Accidental Del Alfa

Status: Terminada
Genre:Hombre lobo / Posesivo / Padre soltero / Completas
Popularitas:1.5M
Nilai: 5
nombre de autor: Dalia Hache

Tras descubrir la infidelidad de su pareja, Ariana decide cumplir su sueño de ser madre soltera mediante inseminación artificial. Su única regla: nada de donantes Alfas. Sin embargo, un error en la clínica la vincula de por vida con Alexander Blackwood, el Alfa más poderoso y temido del país.

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Capítulo 15

El Gran Salón de la Mansión Blackwood estaba sumido en una atmósfera que Ariana solo podía describir como ceremonial y peligrosa. El aire pesaba, cargado con el aroma de incienso, madera vieja y la presencia abrumadora de los siete ancianos que conformaban el Consejo de las Manadas. Ariana, vestida con un traje de seda color esmeralda que resaltaba la palidez de su piel, caminaba al lado de Alexander. El anillo de ónix en su dedo se sentía como una brasa ardiente, un recordatorio constante de la mentira que sostenía su vida.

Alexander la tomó de la cintura con una firmeza que sus enemigos interpretarían como pasión, pero que ella sabía que era puro control. El rastro del Alfa, que él mismo se había encargado de restregar contra su piel horas antes, la envolvía como un escudo invisible.

—Recuerda —susurró Alexander cerca de su oído, su aliento rozando su cuello—. No bajes la mirada. Los lobos huelen la sumisión como una invitación al ataque. Eres mi Luna. Actúa como si el mundo te perteneciera.

Se detuvieron ante una mesa de piedra circular donde los ancianos esperaban. El más viejo de ellos, un hombre de ojos amarillentos llamado Silas, se puso de pie. Su mirada recorrió a Ariana con una sospecha que le erizó el vello de la nuca.

—Alexander Blackwood —la voz de Silas era un crujido de ramas secas—. Traes a una hembra a nuestra mesa y reclamas que es tu compañera, que lleva tu sangre. Pero su rastro es... inusual. Demasiado limpio.

—Es de un linaje reservado, Silas —respondió Alexander con una calma gélida—. Su sangre es pura, pero discreta. Mi marca sobre ella debería ser suficiente prueba para este consejo.

—La marca de un Alfa puede ocultar muchas cosas —intervino una mujer anciana al otro lado de la mesa—. Pero no puede engañar al ritual de los ancestros.

Silas tomó un cáliz de plata labrada y vertió en él un líquido espeso, oscuro y de un olor metálico punzante que hizo que el estómago de Ariana diera un vuelco. Era la Sangre de la Manada, una mezcla de esencias y fluidos que solo los cambiaformas podían procesar sin enfermar. Para un lobo, era una bendición; para un humano, era un veneno que el cuerpo rechazaría violentamente en segundos.

—Si ella es lo que dices, el cáliz la reconocerá —dijo Silas, extendiendo la copa hacia Ariana—. Bebe, Luna de los Blackwood. Bebe y confirma tu lugar en nuestra historia.

Ariana miró el líquido oscuro. Sabía que si lo probaba y su cuerpo lo rechazaba, el Consejo sabría la verdad de inmediato. Sería el fin. Sintió una punzada en su vientre, el pequeño pulso del cachorro que parecía advertirle del peligro. Alexander se tensó a su lado, sus ojos brillando con un dorado amenazante, pero no podía intervenir sin levantar sospechas.

Con la mano temblorosa, Ariana tomó el cáliz. El olor era nauseabundo, una mezcla de hierro y algo salvaje que le provocó una náusea instantánea. Miró a Alexander por un breve segundo; él asintió casi imperceptiblemente. Ella cerró los ojos y bebió.

El sabor era amargo, ardiente, como si estuviera tragando metal fundido. En cuanto el líquido tocó su garganta, sus sentidos gritaron. El rechazo biológico fue inmediato; sintió que el esófago se le cerraba y que el líquido buscaba el camino de regreso hacia su boca. Sus ojos se abrieron de par en par, llenos de pánico, y una arcada violenta amenazó con arruinarlo todo frente a la mirada expectante de los siete lobos.

Antes de que pudiera flaquear, Alexander reaccionó con una rapidez sobrenatural. La tomó del rostro con ambas manos y la atrajo hacia él, sellando sus labios con los suyos en un beso devastadoramente profundo y posesivo.

El gesto, que para el Consejo parecía un arrebato de pasión de un Alfa reclamando a su pareja tras el ritual, era en realidad una maniobra de rescate. Con su lengua y la presión de su boca, Alexander obligó a Ariana a tragar el líquido, bloqueando cualquier intento de su cuerpo por expulsarlo. Al mismo tiempo, le transmitió su propia energía, una oleada de calor que pareció anestesiar el rechazo de su organismo por unos segundos vitales.

Fue un beso largo, cargado de una intensidad que dejó al salón en un silencio absoluto. Cuando Alexander finalmente se separó, Ariana estaba sin aliento, con los labios enrojecidos y el líquido finalmente en su estómago, quemando, pero dentro.

—Mi Luna no necesita pruebas adicionales —declaró Alexander, su voz resonando con un poder indiscutible mientras mantenía un brazo protector alrededor de ella—. Ella ha bebido de nuestra sangre y permanece a mi lado. ¿Alguna otra duda, Silas?

El anciano observó a Ariana, buscando cualquier signo de malestar. Ella, haciendo acopio de una fuerza que no sabía que tenía, se mantuvo erguida, sosteniéndole la mirada mientras su cuerpo libraba una batalla interna por no colapsar.

—La sangre se ha quedado en ella —concedió Silas finalmente, con un tono de respeto reticente—. El ritual está completo. Bienvenida a la manada, Ariana Blackwood.

Ariana sintió que la fuerza se le escapaba de las piernas, pero el brazo de Alexander la sostuvo con la firmeza de una roca. Habían sobrevivido a la primera prueba, pero mientras caminaban de regreso a sus aposentos, ella supo que el precio de esa mentira acababa de subir. Ya no solo llevaba la semilla de Alexander; ahora llevaba su sangre y su marca de una manera que ningún humano había llevado jamás. El beso no solo la había salvado; la había vinculado al Alfa de una forma que ni siquiera el contrato podía describir.

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Francisquitag
Me encantó esta historia
Isa 🇻🇪
me encantó de principio a fin, bien escrita tema totalmente novedoso para mí que no solía leer este tipo de historias. felicito a la autora
Rosy Mayoral
es raro que el no la haya investigado antes
maria alecha
suban los capitulos más rapido
Neida
Muy hermosa tu novela, felicidades. Mereces no esas 5 ⭐ sino unas 100 y hasta más.
Excelente trabajo, es la primera novela que leo de esta escritora esperemos que sigas adelante.
Melisuga
¡Lo sabía!
Melisuga
¿Será hija de Viktor y él no lo sospecha?
Melisuga
¿Cuál será la razón por la que Viktor Volkov no puede ser padre?
Melisuga
Esa Marina es peor de lo que pensaba. No tiene escrúpulos ni siquiera con las vidas por nacer.
Melisuga
¿Y por qué Viktor no tiene una Luna y heredero legítimos y entra en la disputa por la supremacía en igualdad de condiciones?
Melisuga
Eso es todo lo que necesita el 🐺 de Alexander para desatar su instinto protector: la confianza ciega de su futura Luna en él.
Melisuga
¡Por supuesto que SÍ!
❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥
¡Ahora más que antes!
Melisuga
Tal vez ese instinto protector sea el que lo haga controlarse y que se 🐺 impregne su esencia en Ariana sin dañarla.
Melisuga
Ahora entendí por qué no la ha reclamado de la manera más básica, primitiva y contundente.
Melisuga
Puede ser que sea precisamente Ethan la protección y salvación de Ariana frente a Marina.
Melisuga
Es más orgullosa que madre. ¡Qué tristeza por el pequeño Ethan!
Melisuga
¿La mamá de Ethan será su prisionera? ¿O su aliada?
Melisuga
Pienso que el envidioso y malvado de Viktor va a echarse de aliados a los otros dos sucios rastreros: Elena y Mateo.
Melisuga
¡Desaparécelos como la escoria que son, Alfa!
Melisuga
¿Ethan no es heredero? ¿Acaso no es un Alfa, como su papá?
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